La sequía de la imaginación política

Hotel Abismo

La sequía de la imaginación política

Javier Hernández Alpízar

“Si tuviera religión, / me pondría a analizar. / Si tuviera ideología, / pondríame a rezar.” Jaime López

“La opresión se sostiene sobre la impotencia de la rebelión.” Simone Weil.

Entre el fraude electoral de 1988 (inolvidable la imagen de Manuel Bartlett en la televisión, Televisa, no había otra, defendiendo el “triunfo legítimo” de Salinas de Gortari) y el alzamiento zapatista de 1994, lo que ocurrió fue un desmerengamiento de la izquierda, como se ve en la película El Bulto.

En la elección intermedia se recuperó el PRI y le dio un aplastón al naciente PRD. Probablemente los electores castigaron a Cárdenas por no haber defendido más que tibiamente su triunfo en 88.

Muchos sacaron la conclusión fatalista de que el PRI era invencible. Una nota en La Jornada narró lo que pasó con un sondeo. Le preguntaban a las personas: ¿Cómo sería el día después de una derrota electoral del PRI? Las personas no contestaban la pregunta. Contestaban que no era posible, porque el PRI siempre ganaba, a como diera lugar. Según la nota, solo un jovencito contestó diciendo que si eso ocurriera, al día siguiente habría una gran borrachera celebratoria.

La hegemonía del PRI era tan monolítica que las personas no se atrevían ni siquiera a imaginar, ni siquiera a fantasear, que el PRI perdiera una elección y fuera desplazado del poder.

El alzamiento zapatista del 1 de enero de 1994, día de la entrada en vigor del TLCAN, fue sorpresivo para todos y fue un parteaguas. Fue a contracorriente del pensamiento único que hablaba del fin de la historia, el fin de las luchas armadas, el aplastamiento ideológico y político de la izquierda.

En 2001 los zapatistas lo volvieron a hacer: la marcha del color de la tierra derrumbó el ídolo “maderista” del neoliberalismo disfrazado de “democracia”, Vicente Fox.

Los zapatistas tienen imaginación política. Desgraciadamente en México el capitalismo depredador fue erosionando la imaginación política.

Ante la ineptitud y lo criminales de los gobiernos del PAN, el PRD y del regreso del PRI, el pueblo mexicano regresó a su viejo mito del tlatoani-tata-caudillo.

Pero no solamente quienes apoyan al régimen se han refugiado en el pensamiento único del pastor y su rebaño. Incluso una parte de la oposición de abajo y a la izquierda se ha dejado atrapar en esa dicotomía: o con el Emperador que va desnudo o contra él.

No se pueden imaginar disputarle la narrativa, disputarle el sentido común. Ya ni acompañar a las víctimas les moviliza. Están refugiados en su zona de confort de señalar la farsa, la mascarada.

Los zapatistas y, afortunadamente, otros actores sí tienen la capacidad de imaginar, de proyectar escenarios, todos con pros y contras, todos con riesgos y oportunidades. (Los zapatistas van a Europa, nadie lo había imaginado. Asumen el riesgo del covid, y todos los demás.)

Leyeron muy bien la pregunta de la llamada consulta “popular” y vieron lo que no quieren ver los adictos al régimen ni los opositores refugiados en el no: la pregunta habla de las víctimas y su derecho a verdad y justicia.

Lo primero que puede criticarse a los promotores oficialistas de la consulta es que no están hablando de lo que dice la pregunta, lo están escamoteando.

Y ya hay organizaciones de víctimas que están reclamando atender al verdadero sentido de la pregunta y darle espacio a las víctimas y voz y visibilización. ¿Por qué no, tiempos del INE para que hablen las víctimas?

Quienes han sido incapaces de salir del diagnóstico primero y superficial de la situación me recuerdan a ese pueblo mexicano subyugado por la idea de que el PRI jamás pierde. Como sostenedores del no, pero siguen pensando el mismo escenario del poder: comparten sus premisas y su conclusión. El poder no necesita su voto para perpetrarse, le basta con la marginalidad e impotencia de esa oposición verbalmente radicalizada, pero desarticulada de todos los agraviados y víctimas.

Nos repiten que todo es una farsa, como si fuera novedad. Como si las organizaciones indígenas no conocieran a los poderosos no de los últimos sexenios, de siglos. Piensan que nos sumamos a un farsa como si esperáramos algo de arriba. No leen las partes de los comunicados que no les escandalizan y suponen lo que los comunicados no dicen. Editan el texto como la Jornada editaba los mensajes del EZLN durante la otra campaña: mutilar un texto puede ser una bonita forma de falsearlo. Su indiferencia por las víctimas no es muy distinta a la del poder.

En cambio el EZLN, el CNI-CIG, especialmente el CIPOG EZ y cada vez más organizaciones de víctimas están viendo el otro escenario posible: organizarse, articularse, rebasar la coyuntura de la consulta (lo electorero de la consulta) y comenzar una campaña ´por verdad y justicia, la semilla de un frente por la vida (y con “frente” no decimos esa forma de organización).

Si algún día este país recupera su imaginación política (para emanciparte realmente necesitas emanciparte también simbólica y mentalmente), será gracias a los herejes, los heterodoxos, como estos indígenas rebeldes que ven a las víctimas, y se ponen muy por encima del falso pleito entre las facciones de la oligarquía que disputan por quien administra el caos.

Votes o no votes en la consulta, organízate.

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