Comunicado del CNI-CIG ante la represión a la comunidad otomí, radicada en la CDMX

Al pueblo de México

A las redes de apoyo al CIG

A la Sexta Nacional e Internacional

A los medios de comunicación

Ante el ataque perpetrado por el mal gobierno en contra de nuestros compañeros y compañeras de la comunidad otomí radicada en la Ciudad de México, el Congreso Nacional Indígena y el Concejo Indígena de Gobierno, repudiamos la cobarde represión llevada a cabo el día de hoy 19 de septiembre, a un año de los sismos que sacudieron varias partes del país. Hoy alrededor de las 9:30 horas, cientos de granaderos y un grupo de golpeadores atacaron por igual a niños, mujeres y ancianos dejando heridos a 15 de nuestros compañeros, para desalojar con su violencia a 70 familias de la comunidad otomí, que han permanecido en el campamento de damnificados desde hace un año ante el daño que sufrió el edificio ubicado en la esquina de las calles Milán y Roma de la colonia Juárez en la Delegación Cuauhtémoc.

En esta agresión, fue golpeado nuestro compañero Diego García Bautista a quien le robaron dos teléfonos celulares cuando estaba documentando el desalojo violento para despojar a nuestros compañeros.

Exigimos que termine el desprecio, el despojo y la represión en contra de la comunidad Otomí radicada en la Ciudad de México y sean reparados los daños causados, con los que buscan callar sus justas demandas para beneficiar nuevamente a los dueños del dinero.

Atentamente

Septiembre de 2018

Por la Reconstitución Integral de Nuestros Pueblos

Nunca Más Un México Sin Nosotros

Congreso Nacional Indígena

Concejo Indígena de Gobierno

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Denuncia la comunidad otomí el violento despojo del predio Roma 18- relatoría de los hechos

Ciudad de México a 19 de septiembre de 2018

A la Comisión Sexta del EZLN
Al Congreso Nacional indígena
Al Concejo Indígena de Gobierno
A la Sexta Nacional e Internacional
A las organizaciones, colectivos e individu@s y adherentes a la Sexta
A los medios de comunicación, independientes, alternativos o como se llamen

DENUNCIA DE HECHOS
33 años de los sismos de 1985 y a un año del pasado sismo del 19 de Septiembre.
Hoy son doblemente damnificados, por la naturaleza y por la violencia estructural del Estado.

El día de hoy, jueves 19 de septiembre del 2018, a las 9:30 de la mañana en el inmueble ubicado en la calles de Roma 18 y Calle de Londres 7, en la Col. Juárez se encontraban nos cuatro estudiantes de la licenciatura en Pedagogía de la Universidad Iberoamericana con la Dra. Luz María Stella Moreno Medrano, muy específicamente, en la esquina de las calles Milán y Roma de la colonia Juárez cuando alrededor de 60 hombres vestidos de civiles, llegaron directamente a golpear a los adultos mayores, a las niñas y a los niños, a las compañeras y compañeros de la comunidad indígena OTOMÍ, residente en la CDMX. Es importante destacar, que los compañeros de la comunidad indígena otomí, son integrantes del CNI y del CIG. Quienes, en el pasado proceso de apoyo ciudadano a MariChuy estuvieron presentes en esa jornada de lucha. Y esta comunidad, tiene dos Concejales ante el CIG.

Los niños y las mujeres salieron corriendo asustados, acababan de despertar y fueron brutalmente agredidos y desalojados de sus tiendas de campaña, que habitan hace 365 días, que habitan hace un año, pues vale la pena decir, que el inmueble de referencia en el que habitan, fue declarado como un inmueble de alto riesgo estructural, por las afectaciones que sufrió el pasado 19 de septiembre.

Las mujeres sacaron lo que pudieron de sus casa, se subieron a algunos niños en la espalda y algunas personas sacaron los tanques de gas porque la gente gritó que el grupo agresor tenía armas e incluso habían prendido fuego en algunas zonas, usando cloro y cerillos. La gente de Roma 18 sacó piedras y palos, picos para agricultura. Había varias mujeres agrupadas en la puerta del Museo del Chocolate, los niños abrazaban a sus mamás y abuelas llorando y salieron después de las 10 de la mañana corriendo, huyendo por la calle Roma en dirección a Reforma. Los niños y las mujeres se agruparon en la esquina de la calle Viena y Milán, para protegerse de las agresiones.

El desalojo tenía la instrucción y disposición de más de 400 granaderos, más de cien cargadores, y la determinante decisiones de desalojar a más de 70 familias de la comunidad indígena otomí residente en la CDMX, que de paso está decirlo, no estaba dentro del inmueble, se han mantenido durante todo un año en el campamento de damnificados

Otro testimonio, podemos presentar, pues otra compañera que da clases a la comunidad otomí, a la altura del Museo de Cera, en la calle Londres, siendo ya las 10:00 am, se dio cuenta que había decenas de policías y granaderos cerrando el acceso a las calles y al tránsito vehicular. Muchas mujeres, hombres y jóvenes estaban sacando cajas con cosas mientras policías entraban y salían del predio. Había mucha gente tomando fotos y grabando lo que estaba sucediendo, pero había mucha tensión entre los habitantes del predio y los policías, mientras varios locales observaban desde las rejas del museo de cera, comentando que “ya era hora que los sacaran de ahí” por “flojos y aprovechados” y que ojalá los lincharan. Dando la vuelta a la calle, nuestros compañeros se percataron que había jóvenes y hombres con picos y palos, y entre ellos se levantaban la playera para que los otros vieran si los habían lastimado en la espalda baja. Había una persona en silla de ruedas a media calle, esperando a que alguien lo ayudara a retirarse de la zona.

POR TODO ELLO, DENUNCIAMOS

La violencia con la que actuaron los granaderos y golpeadores sin tener una orden de desalojo, en contra de la comunidad Indígena Otomí residente en la CDMX, específicamente en la colonia Juárez, denunciamos la intimación y agresiones perpetradas a las mujeres y los niños y niñas de la comunidad.

Los mensajes discriminatorios y excluyentes de los vecinos de la zona Juárez quienes consideran a los miembros de la comunidad Otomí un problema más que como sujetos de derechos sociales que han estado demandando por más de 30 años el derecho a una vivienda digna.

La agresión cometida en contra del compañero Diego García Bautista quien ha dado seguimiento a las peticiones por una vivienda digna de la comunidad otomí desde hace años y quien fue brutalmente agredido por la policía, pues cuando se acercó a exigir, se presentar un orden de despojo, fue sometidos por un cuerpo de granaderos, quienes le robaron dos celulares, uno de ellos con que se transmitía en vivo el desalojo que se estaba llevando acabo, fue goleado fuertemente, con una luxación en la mano, y afectado del cuello y golpeado fuertemente, lo peor es que señalaron que era el responsable de incitar a la violencia, y hablaron con toda impunidad, que indicara dónde estaban las armas, donde estaba la droga. Esto habla de lo fácil que es imputar y criminalizar la protesta social.

DEMANDAMOS

Exigimos el cese inmediato de la represión y violencia contra la comunidad indígena Otomí y los colectivos, organizaciones y compañeros que se solidarizan con su causa, y se manifiestan en contra del uso de la fuerza policiaca y valiéndose además, golpeadores civiles.
Exigimos, al gobierno de la CDMX, saliente y entrante, seguridad para las familias de la comunidad indígena otomí.
Exigimos la inmediata atención médica, psicológica y de alimentación en especial de niños, niñas y mujeres, que salieron en condiciones inhumanas huyendo de sus hogares, y hoy reportábamos un saldo de más 15 personas lesionada gravemente.
Exigimos la inmediata atención a sus demandas de vivienda, después de las constantes tensiones durante más de 30 años por parte de las autoridades capitalinas
Exigimos, el respeto a la lengua, cultura e identidad de los pueblos u comunidades indígenas.
Exigimos el respeto a los derechos humanos y garantías individuales de todos los ciudadanos y en particular la comunidad indígena que está ocasión fue violentada en todos sus derechos.
Exigimos que se elimine el racismo y la discriminación que se vive de manera sistemática contra los pueblos indígenas.
Exigimos a las autoridades capitalinas y federales atender este caso de manera inmediata y atender los derechos sociales de la comunidad otomí en la colonia Juárez y Roma de la CDMX.

Cerramos este informe, con la denuncia que a más de 10:00 Hrs. Del desalojo. No han acreditado la orden con la que se llevó a cabo esta acción.
También resolvimos, mantenernos en guardia del inmueble, y en campamento fuera del inmueble.
¡Zapata vive, la lucha sigue!

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Urgente solidaridad con comunidad otomí de damnificados desalojados violentamente en Roma 18

Urgente solidaridad con comunidad otomí de damnificados desalojados violentamente en Roma 18

Compañeros otomíes damnificados, y desalojados violentamente de Roma 18 hoy por la mañana, se quedarán en campamento junto al, predio del cual pretenden despojarlos. Son aproximadamente 70 familias, niños y niñas incluidos. Además hay compas solidarios de la Coordinación Metropolitana Anticapitalista y Antipatriarcal con el CIG.

No solamente los desalojaron del predio, demolieron cuartos, destruyeron y quemaron pertenencias, golpearon y dejaron heridos a más de 15.

Además de atención médica solidaria necesitan todo: Lonas, carpas, comida (hace rato iban a repartir algunas pizzas, pero no alcanzaban ni siquiera solo para los niños), necesitan utensilios, tambos o garrafones para agua, agua, trastes, pañales, ropa en buen estado y abrigadora.

No tienen dónde pasar al baño. El gobierno les mandó una pipa de agua, casi como una burla porque no tienen dónde almacenarla para hacer uso de ella.

Sobre todo necesitan solidaridad política: demanda de justicia y de castigo a los autores materiales e intelectuales, a los responsables políticos, de un operativo con más de doscientos granaderos, más de cien golpeadores de civil que confesaron que fueron pagados para ir a golpear, y unos 20 policías de la Interbancaria e Industrial con armas de alto poder que están dentro del predio.

El desalojo fue una colusión entre algún particular con mucho dinero e interesado en apropiarse ilegalmente de un terreno en excelente ubicación urbana y el gobierno que facilitó los policías y los envió para golpear y herir junto con los golpeadores.

Los compañeros otomíes son integrantes del CNI, del CIG y estuvieron activos en mesas de firmas pada Marichuy. Hoy mandaron una pequeña delegación a la marcha de los damnificados y han estado en todas las marchas de apoyo a Ayotzinapa así como en actividades en apoyo al CIG, el CNI y el EZLN. Con su escuelita, comienzan a construir autonomía, sin dejar de luchar por su derecho a la vivienda, a la educación, a un empleo digno y su derecho a la ciudad.

Hoy requieren del apoyo y la solidaridad de todos aquellos que estén contra el despojo, la represión, la explotación y contra el desprecio racista.

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Presos por defender el agua dos compañeros del plantón de Aztecas 215

Presos por defender el agua dos compañeros del plantón de Aztecas 215

Los compañeros defensores del territorio, el agua y el medio ambiente de Pedregales de Santo Domingo, Coyoacán, Gustavo López Rosas y Vicente Ramón Soria fueron detenidos arbitrariamente, por policías de la CD MX mediante golpes y violencia por denunciar la construcción de una rampa invadiendo la vía pública. Los empresarios de Quiero Casa, representados por José Shabot, están desperdiciando miles de litros de agua potable de un manantial que afloró cuando excavaron para construir departamentos en Av. Aztecas 215. Los compañeros Gustavo y Vicente han participado en el plantón en defensa del agua, quienes diariamente han transmitido por Facebook el desperdicio de agua por parte de la inmobiliaria. Hoy transmitían la invasión de vía pública por la construcción de rampas cuando fueron atacados por la policía y detenidos arbitrariamente, asimismo golpearon a varias mujeres del plantón que trataron de que no se los llevaran. Están en el MP 22ª, en Miguel Ángel de Quevedo y Tecualiapan, a donde los compañeros se han trasladado para exigir su liberación inmediata.

Los compas del plantón de Aztecas 215 han sido además solidarios con muchas luchas como las de loa Padres y Madres de los 43, Xochicuautla, Atenco, Chanti Ollin y siempre han estado en la defensa del derecho a la ciudad, la defensa del territorio, el agua y la vida.

Hoy que nos necesitan apoyémoslos alzando nuestra voz para la libertad de sus presos de conciencia.

¡Libertar a los presos por luchar!

¡Presos políticos libertad!

¡El agua es vida y la vida se defiende!

¡Agua sí, inmobiliarias no!

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Algunos errores que podríamos y deberíamos evitar con respecto al movimiento estudiantil actual (texto dirigido a los que tenemos más de 30)

Babel

Algunos errores que podríamos y deberíamos evitar con respecto al movimiento estudiantil actual (texto dirigido a los que tenemos más de 30)

Javier Hernández Alpízar

Cuando parecía que la mayoría de la sociedad mexicana estaba fascinada, mesmerizada, domesticada por un líder fetiche carismático, como del cielo nos cae la refrescante energía de la rebeldía estudiantil que se moviliza autoconvocándose, derribando el tabú de los que piden la inmovilidad, la paciencia y la fe resignada.

Deberíamos evitar juzgarlos desde una cátedra de autoridad, que no tenemos, las generaciones que fetichizamos a los mártires del 68, mientras dejamos podrir los proyectos de democracia nacionales en caudillismos, hasta llegar al bonapartismo del 2018 “Brumario”.

Deberíamos evitar la tentación de hacer el ridículo dándoles consejos en lugar de, al menos, no estorbarles.

Deberíamos tratar de escucharlos y verlos a ellos directamente y no juzgarlos por la mirada, casi en todos los casos esclerotizada, de los medios progres como Proceso y La Jornada, que demonizaron al movimiento de 1999 y pueden repetir la hazaña, porque les sobra talento para linchar a lo diferente.

Deberíamos no temerles, no temer su rebeldía, no temer su irreverencia, porque sería más temible que regresaran al redil, que volvieran a ser el pueblo de ovejas que cierto sacerdote locuaz decía que ya había hallado su “pastor”.

Deberíamos no dividirlos, ni siquiera imaginariamente, en buenos y malos, moderados y ultras, sensatos y radicales o pacifistas y “violentos” (en el país de los miles de asesinados, de los feminicidios, de los miles de desaparecidos, de los ecocidios cometidos y los ya programados, tildar de violento un cierre de calle o una pinta es una soberana hipocresía).

Deberíamos defenderlos, no dejarlos solos ante la posible y muy probable represión, ni mucho menos alentar a las fuerzas represivas haciendo propaganda negra contra sus movilizaciones, sus modos, sus fachas y lenguajes.

Deberíamos aprovechar su grito para tratar de abrir el proceso democrático que se ha encerrado en el núcleo duro de una clase político empresarial neoliberal: lograr que caigan definitivamente las herencias nefastas del priismo y el panismo que se han venido reciclando en sus partidos clones como PRD y Morena.

Deberíamos aceptar el cuestionamiento que su sola presencia representa: nada está bien, si hubiéramos hecho lo que debíamos no serían necesarias de nuevo demandas de democracia, contra la represión, contra la violencia de género, e incluso demandas tan elementales como maestros y salones de clases.

Deberíamos cesar de defender a priori el status quo ante cualquier peligro de “subversión”, como si el estado de cosas de una sociedad impotente para reinventarse y muy “creativa” para reeditar caudillismos y bonapartismo tuviera mucho que defender.

Debemos, sobre todo, atajar cualquier tentación de reducción violenta de su movimiento de digna rebeldía y protesta: ya tenemos en la conciencia de una sociedad con bastante mala fe las represiones de 1968, de 1971, de 1999 (la PFP tomando CU) y tantas otras, como la noche infernal de Iguala: no necesitamos más mártires, necesitamos jóvenes vivas y vivos, y rebeldes, si pueden seguirlo siendo, porque ejemplos de claudicantes, algunos que incluso con apenas semanas de diferencia cambian de opinión, ya hay demasiados.

La responsabilidad de todos es mucha, no volvamos a tirar al caño de nuevo a los jóvenes rebeldes junto con el agua sucia. Después de todo hay un escenario peor: que se conformen, que se reduzcan, que se resignen y que acaben retomando el camino de las generaciones incapaces de imaginar un gobierno que no haya echado raíces en el priismo.

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