La okupa otomí del INPI y el cerco mediático

Babel

La okupa otomí del INPI y el cerco mediático

Javier Hernández Alpízar

El sistema político mexicano tiene una gran capacidad de restablecerse de las sacudidas, algo que yo llamaría homeostasis. Como un organismo vivo, es altamente estable. Mantiene el statu quo, aunque parezca que ha cambiado.

Y una de las cosas que ha aprendido el sistema político mexicano es que no puede dejar que tenga prensa, que tenga micrófonos y espacio en los medios, un movimiento realmente opositor.

En 1994 el alzamiento zapatista no pudo ser aplastado militarmente porque la prensa dio espacio a su palabra y la sociedad volteó a verlos y se movilizó para impedir que la guerra continuara.

El EZLN derribó al ídolo priista con pies de barro en 1994 (Salinas) y al panista en 2000 (Fox). Sin embargo, cuando en 2005 salió la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, el sistema ya había aprendido. La contrainsurgencia fue a dos manos: la misma derecha que la venía haciendo desde el 94 (Luis Pazos, Fernández de  Cevallos, Nexos, Letras libres, etc.) y la contrainsurgencia de “izquierda”: cuadros y simpatizantes del PRD , columnistas obradoristas de La Jornada (Jaime Avilés, Rodríguez Araujo, etc.) y los moneros (destacadamente El Fisgón).

Pero sobre todo aprendieron que el EZLN y sus aliados no debían tener espacios en medios. A partir de 2005, el EZLN y las organizaciones de la Otra Campaña contaban casi solamente con los medios libres. Los espacios en otros medios se fueron cerrando. Para el recorrido de la Otra Campaña por todo el país hubo, como reflexionó Hermann Bellinghausen, dos estrategias: a nivel nacional, silencio, no existe; y a nivel local, por cada lugar por donde pasaba: la propaganda negra. Un punto álgido fue Vícam, Sonora: en los medios electrónicos decían que llegarían los zapatistas armados, y usaban imágenes de 1994 como si fueran actuales.

La más eficaz contrainsurgencia antizapatista ha sido la propaganda negra. Repetir una mentira calumniosa mil veces hasta que muchos la crean y sobre todo la repitan. Sólo por excepción, y a costa de grandes esfuerzos, los zapatistas y sus aliados logran brevemente espacios en medios convencionales. Casi están solamente en sus medios orgánicos, los medios propios del EZLN y el CNI y en los medios libres, escasos y precarios en sus recursos y movilidad.

Ahora le está tocando padecer el cerco mediático en la Ciudad de México a la comunidad otomí que milita en el Congreso Nacional Indígena. El 12 de octubre tomaron y okuparon pacíficamente las oficinas del Instituto Nacional para los Indígenas (INPI) en la alcaldía Coyoacán. Pero en la prensa convencional no han tenido espacio.

En medios convencionales, solamente La Jornada hizo una nota en su espacio digital. Otra Eje Central, una más La Cooperacha. La única difusión que han tenido los otomíes es la de medios libres: las transmisiones en vivo de Regeneración Radio, Noticias de abajo, Aequus, y en medios escritos Desinformémonos, Grieta medio para armar. Además, sus comunicados en Enlace Zapatista, en el blog del CNI, en Pozol, el blog Zapateando, el Centro de Medios Libres, y sus propios posteos y transmisiones en redes digitales.

La estrategia para neutralizar el audaz paso de su resistencia ha sido cerrarles espacios en los medios de comunicación y mandar a dialogar a funcionarios menores que no pueden ofrecer ninguna solución a sus demandas de vivienda, salud, educación, empleo y justicia.

Mucho menos a su demanda de justicia para los defensores del territorio asesinados (entre ellos los del CNI como Samir Flores) y la  salida de militares y paramilitares de Chiapas (ORCAO, Paz Y Justicia, Chinchulines, etc.)

Los cercos mediáticos son parte de las estrategias represivas. Como decía Carlos Montemayor: la guerra no quiere que se le nombre, no quiere que se sepa que existe. La represión, que los otomíes ya han sufrido en carne propia, por ejemplo cuando los desalojaron (de Roma 18) golpeadores civiles apoyados por granaderos, ahora puede comenzar con este silencio mediático. Cerco que en cualquier momento puede volverse una campaña negra, como la que ya Sheinbaum utilizó contra la toma feminista de la CNDH.

En estos momentos, para las redes de resistencia y rebeldía afines el CNI es muy importante superar el cerco mediático. La represión comienza con esos cercos. La memoria es muy importante para evitar estas trampas del poder. Y la solidaridad entre pares. Arriba, los de abajo no importan, si los de abajo no se apoyan mutuamente, mucho peor.

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La jugada de ajedrez: otomíes okupan el INPI

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La jugada de ajedrez: otomíes okupan el INPI

Javier Hernández Alpízar

Como en una jugada de ajedrez, las autoridades de la ciudad de México retiraron la efigie de Cristóbal Colón para protegerla de las organizaciones que en redes digitales llamaban a derribarla, pero los otomíes de la ciudad de México, integrantes del Congreso Nacional Indígena y el Concejo Indígena de Gobierno, tomaron y okuparon las oficinas del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), en la alcaldía Coyoacán.

“El INPI no nos representa y tampoco representa a los pueblos y comunidades originarias de México”, expresaron en un comunicado leído el 12 de octubre en la transmisión por Facebook de la toma y publicado después en Enlace zapatista.

Han marchado pacíficamente por las calles de la ciudad con sus demandas de vivienda digna, educación, salud, empleo, todos ellos derechos humanos sociales, económicos y culturales. Han apoyado a otros movimientos y organizaciones en lucha como los padres y madres de Ayotzinapa, estudiantes, damnificados y se han manifestado contra los megaproyectos como el tren maya e incluso en apoyo a los indígenas mapuches y al Ejercito Zapatista de Liberación Nacional.

Han tenido que pasar la pandemia de Covid19 en campamentos precarios en las colonias Juárez y Roma, porque los gobiernos de Mancera y Sheinbaum han favorecido a las inmobiliarias y no han dado curso a los procesos de expropiación de Zacatecas 74, Roma 18 y Guanajuato 200.

Como les expresó el CNI- CIG en un comunicado de apoyo, hoy aflora lo que los otomíes han tejido abajo con su lucha y su solidaridad. Adentro de las oficinas de INPI la okupa la realizan niños, niñas, mujeres y adultos otomíes. Afuera, en campamento, los apoyan colectivos y personas integrantes de la Coordinación Metropolitana Anticapitalista y Antipatriarcal con el CIG, además de otras organizaciones simpatizantes del EZLN, el CNI y del movimiento popular. Recibieron la visita de otra okupa, la de las mujeres feministas que tienen tomada la CNDH.

Con su movimiento de ajedrez cambiaron las condiciones del juego y hoy emplazan a que las autoridades de los gobiernos de la ciudad y federal los busquen para dialogar. Salieron así del laberinto burocrático, el juego de las serpientes y escaleras en que las organizaciones populares ven postergados por años sus reclamos de vivienda y de atención.

El 12 de octubre organizaciones del CNI y cercanas a ellos realizaron una jornada de lucha: desde transmisiones por las redes digitales, protestas simbólicas, el cierre de la Comisión Federal de Electricidad en el Istmo a cargo de la Unión de Comunidades de la Zona Norte del Istmo (UCIZONI) y cierres de carreteras.

Juntas, estas organizaciones denuncian la guerra paramilitar en Chiapas y otros estados (como las agresiones al Concejo Indígena y Popular de Guerrero Emiliano Zapata) contra las autonomías indígenas. Denuncian también la imposición de megaproyectos neocoloniales y el grave riesgo en que se encuentran los pueblos indígenas cuando a todo esto se suma una pandemia de Covid19 que es más letal para los indígenas que para el resto de los mexicanos.

La toma del INPI se sumó a la toma feminista de la CNDH, y después a ella se sumó la toma de la secretaría del Trabajo por trabajadores de la salud, del Instituto Mexicano del Seguro Social. Una oposición de izquierda, popular, con banderas y demandas legítimas, se mueve de nuevo y reclama espacio.

Cuando llegaron caminando por la Avenida México Coyoacán, los otomíes y sus compañeros de lucha gritaban “¡Zapata vive!” y la transmisión on line la realizaba el medio libre Regeneración Radio. Los símbolos de la lucha están presentes siempre. A Zapata no lo pueden guardar en un museo.

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Otomís toman sede del INPI a 528 años de la llegada de Colón a América

Otomís toman sede del INPI a 528 años de la llegada de Colón a América

Redacción Desinformémonos

12 octubre 2020 0

Ciudad de México | Desinformémonos. Otomís residentes en la Ciudad de México tomaron esta mañana las instalaciones del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), ubicadas en Avenida México Coyoacán, en el marco de los 528 años de la llegada de Cristóbal Colón a América.

Señalaron como motivos de la toma que el INPI «no representa a los pueblos originarios y comunidades indígenas de México», así como tampoco «reconoce» a los pueblos como sujetos de derecho y «no respeta ni reconoce su autonomía, su libre determinación, en sus formas de organización, política y jurídica; así como su desarrollo económico, social y cultural».

También denunciaron que el INPI «está al servicio de las transnacionales y el capital financiero, para legitimar el despojo y explotación de los pueblos en el marco de la imposición de los megaproyectos de muerte» como el Tren Maya y el Corredor Transístmico.

Los otomís explicaron que la toma es una respuesta al despojo y las violaciones a los derechos de los pueblos indígenas que han soportado las comunidades por más de 500 años.

«La toma es por la dignidad de nuestros pueblos», agregaron.

A continuación el comunicado completo:

12 de Octubre, 528 de Resistencia y Rebeldía

En el marco de la Jornada Nacional de Movilización en Defensa de la Madre Tierra, contra la Guerra al EZLN, los Pueblos y las Comunidades Indígenas,

la Comunidad Indígena Otomí, residente en la CDMX, denunciamos:

A 528 AÑOS DE RESISTENCIA Y REBELDÍA, NOS SIGUEN ASESINANDO

YA BASTA DE DESPOJO, DISCRIMINACIÓN Y DESPRECIO POR PARTE

DEL GOBIERNO DE CLAUDIA SHEINBAUM Y LÓPEZ OBRADOR

Al CCRI CG EZLN

Al Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

A la Comisión Sexta del EZLN.

Al Congreso Nacional Indígena.

Al Concejo Indígena de Gobierno y su vocera, María de Jesús Patricio Martínez.

A la Sexta Nacional e Internacional.

A las Redes de Resistencia y Rebeldía en Apoyo al CIG

A los medios de comunicación, independientes, alternativos o como se llamen.

A las Resistencias y Rebeldías en todo el mundo que luchan contra el Capitalismo.

Al pueblo de México y al Mundo.

Hermanas y Hermanos.

¿A quién le importa que un pequeño, pequeñísimo, grupo de originarios, de indígenas, viva, es decir, luche?

Subcomandante Insurgente Moisés.

México, octubre del 2020.

Nosotr@s, hombres, mujeres, niñ@s y abuel@s, que integramos la Comunidad Indígena Otomí residentes en la Ciudad de México, originarios de Santiago Mexquititán, Amealco Querétaro e integrantes del Congreso Nacional Indígena y del Concejo Indígena de Gobierno, CNI-CIG, denunciamos que como hace 528 años seguimos enfrentando el despojo, la discriminación, el racismo, el desprecio, el asesinato, el desplazamiento y el genocidio para nuestros pueblos originarios y comunidades indígenas; 528 años de invasión a nuestras tierras, saqueo y explotación de nuestras riquezas y recursos naturales, robo de nuestra identidad, cultura, lengua y tradiciones; 528 años y los malos gobiernos imponen una guerra contrainsurgente y la militarización de nuestros pueblos originarios y comunidades indígenas, como garantía para el “desarrollo” de los megaproyectos como el Tren Maya, el Corredor Interoceánico, el Proyecto Integral Morelos, el Aeropuerto Internacional de Santa Lucía y la Refinería Dos Bocas.

A 528 años, los pueblos originarios y las comunidades indígenas les decimos a nuerstr@s herman@s del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, que no están sol@s, que estamos con ell@s en la lucha en contra del capitalismo y el patriarcado, que ya no podemos seguir permitiendo que que los malos gobiernos oferten muerte y destrucción a cambio de “progreso” y “modernidad” en beneficio, solo del gran capital y las transnacionales. Es decir, los dueños del poder y del dinero.

POR TODO LO ANTERIOR HACEMOS DEL CONOCIMIENTO AL PUEBLO DE MÉXICO Y EL MUNDO, QUE LA COMUNIDAD INDÍGENA OTOMÍ RESIDENTE EN CDMX, HA DECIDIDO TOMAR EL INSTITUTO NACIONAL DE PUEBLOS INDÍGENAS, INPI, HASTA EN TANTO NO SE RESUELVAN DE MANERA SATISFACTORIA NUESTRAS DEMANDA.

A PARTIR DE ESTE MOMENTO, “LA TOMA ES POR LA DIGNIDAD DE NUESTROS PUEBLOS”

PRIMERO, PORQUE EL INPI, NO NOS REPRESENTA Y PORQUE TAMPOCO REPRESENTA A LOS PUEBLOS ORIGINARIO Y COMUNIDADES INDÍGENAS DE MÉXICO.

SEGUNDO, PORQUE NO “DEFINE, DISEÑA, NI PROMUEVE POLÍTICAS, PROGRAMAS, PROYECTOS Y ACCIONES PÚBLICAS QUE GARANTICEN LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS Y COMUNIDADES INDÍGENAS”, TAL Y COMO LO ESTABLECE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS.

TERCERO, PORQUE NO RECONOCE A LOS PUEBLOS ORIGINARIOS Y COMUNIDADES INDÍGENAS COMO “SUJETOS DE DERECHO PÚBLICO” Y PORQUE NO RESPETA NI RECONOCE SU AUTONOMÍA, SU LIBRE DETERMINACIÓN, EN SUS FORMAS DE ORGANIZACIÓN, POLÍTICA Y JURÍDICA; ASÍ COMO SU DESARROLLO ECONÓMICO, SOCIAL Y CULTURAL, COMO LO ESTABLECEN LA LEGISLACIÓN NACIONAL Y LOS CONVENIOS INTERNACIONALES QUE MÉXICO HA SUSCRITO.

CUARTO, PORQUE EL INPI, ES UN ELEFANTE BLANCO, QUE ESTA AL SERVICIO DE LAS TRANSNACIONALES Y EL CAPITAL FINANCIERO, PARA LEGITIMAR EL DESPOJO Y EXPLOTACIÓN DE LOS PUEBLOS EN EL MARCO DE LA IMPOSICIÓN DE LOS MEGAPROYECTOS DE MUERTE, COMO EL TREN MAYA, EL CORREDOR INTEROCEÁNICO, EL PROYECTO INTEGRAL MORELOS, LA REFINERÍA DOS BOCAS Y EL NUEVO AEROPUERTO INTERNACIONAL DE SANTA LUCÍA.

QUINTO. HEMOS DECIDIDO TOMAR EL INPI, TAMBIÉN COMO UN ACTO DE REPUDIO A LOS ATAQUES PARAMILITARES Y LA GUERRA CONTRAINSURGENTE EN CONTRA DEL EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL, EZLN Y DE LAS COMUNIDADES ZAPATISTAS; ASÍ MISMO, EN CONTRA DE LA GUERRA Y ASESINATOS QUE SE COMETEN CONTRA LOS PUEBLOS ORIGINARIOS Y LAS COMUNIDADES INDÍGENAS PERTENECIENTES AL CONGRESO NACIONAL INDÍGENA Y AL CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO, MISMOS QUE SE OPONEN A LA IMPOSICIÓN DE LOS MEGAPROYECTOS Y LUCHAN POR LA VIDA Y EN DEFENSA DE LA MADRE TIERRA.

SEXTO. CONVOCAMOS A LOS PUEBLOS ORIGINARIOS Y COMUNIDADES INDÍGENAS A SUMARSE A ESTA “TOMA POR LA DIGNIDAD DE NUESTROS PUEBLOS” Y HACER DE ESTE ESPACIO UN PUNTO DE ENCUENTRO Y DIÁLOGO PARA NO SABERNOS SOLOS Y CAMINAR JUNT@S EN LA DIGNA LUCHA DE NUETRA@S HERMAN@S DEL CNI-CIG Y NUESTR@S HERMAN@S DEL EZLN, PUES NO ESTÁN SOL@S, ESTAMOS CON ELL@S EN LA LUCHA CONTRA EL CAPITALISMOS Y EL PATRIARCADO.

SÉPTIMO. CONVOCAMOS A LAS ORGANIZACIONES SOLIDARIAS, A LAS REDES DE RESISTENCIA Y REBELDÍA, A LOS ADHERENTES A LA SEXTA Y ALOS PUEBLOS ORIGINARIOS Y COMUNIDADES INDÍGENAS A LEVANTAR UN CAMPAMENTO DE SOLIDARIDAD CON NUETRA LUCHA QUE TAMBIÉN ES SLICHA, EN DEFENSA DE LA MADRE TIERRA Y POR LA VIDA.

A 528 AÑOS, AQUÍ ESTAMOS, RESISTIMOS Y NOS ORGANIZAMOS EN CONTRA DE UNA “TRANSFORMACIÓN” QUE SIGNIFICA DESPOJO, EXPLOTACIÓN, REPRESIÓN Y DESPRECIO, ADEMÁS DE OLVIDO Y DISCRIMINACIÓN, PARA NUESTROS PUEBLOS.

Para más información, sobre la “Toma por la Dignidad de nuestros Pueblos”, estancia y demandas de la Comunidad Indígena Otomí, convocamos a una Conferencia de Prensa en la puerta principal del INPI, para este lunes 12 de Octubre a las 12:00 Hrs.

Atentamente

Zapata Vive, La Lucha Sigue

Samir Vive, la Lucha Sigue

Nunca Más un México Sin Nosotr@s

Por la Reconstitución Integral de Nuestros Pueblos

528 Años de Resistencia y Rebeldía y aquí seguimos

No Olvidamos, No Perdonamos, No Claudicamos

Comunidad Indígena Otomí residente en la CDMX.

Ciudad de México, Lunes 12 de Octubre de 202

https://desinformemonos.org/otomis-toman-sede-del-inpi-a-528-anos-de-la-llegada-de-colon-a-america/

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Quinta Parte: LA MIRADA Y LA DISTANCIA A LA PUERTA.

Quinta Parte: LA MIRADA Y LA DISTANCIA A LA PUERTA.

Octubre del 2020.

  Supongamos que es posible elegir, por ejemplo, la mirada.  Supongamos que usted puede librarse, así sea por un momento, de la tiranía de las redes sociales que imponen no sólo qué se mira y de qué se habla, también cómo mirar y cómo hablar.  Entonces, supongamos que usted levanta su mirada.  Más arriba: de lo inmediato a lo local a lo regional a lo nacional a lo mundial.  ¿Lo mira?  Cierto, un caos, un desbarajuste, un desorden.  Entonces supongamos que usted es un ser humano; vaya, que no es una aplicación digital que, velozmente, mira, clasifica, jerarquiza, juzga y sanciona.  Entonces usted elige qué mirar… y cómo mirar.  Pudiera ser, es un supositorio, que mirar y juzgar no sean lo mismo.  Así que usted no sólo elige, también decide.  Cambiar la pregunta de “eso, ¿está mal o bien?”, a “¿qué es eso?”.  Claro, la primera cuestión lleva a un debate sabroso (¿todavía hay debates?).  Y de ahí al “Eso está mal –o bien- porque yo lo digo”.  O, tal vez, hay una discusión sobre qué es el bien y el mal, y de ahí a los argumentos y citas con pie de página.  Cierto, tiene usted razón, eso es mejor que recurrir a “likes” y “manitas arriba”, pero le he propuesto cambiar el punto de partida: elegir el destino de su mirada.

  Por ejemplo: usted decide mirar a los musulmanes.  Puede usted elegir, por ejemplo, entre quienes perpetraron el atentado contra Charlie Hebdo o entre quienes marchan ahora por los caminos de Francia para reclamar, exigir, imponer sus derechos.  Puesto que usted ha llegado a estas líneas, es muy probable que se decante por los “sans papiers”.  Claro, también se siente usted en la obligación de declarar que Macron es un imbécil.  Pero, obviando ese rápido vistazo hacia arriba, usted vuelve a mirar los plantones, campamentos y marchas de los migrantes.  Usted se pregunta por el número.  Le parecen muchos, o pocos, o demasiados, o suficientes.  Ha pasado de la identidad religiosa a la cantidad.  Y entonces usted se pregunta qué quieren, por qué luchan.  Y aquí usted decide si acude a los medios y las redes para saberlo… o les escucha.  Suponga que les puede preguntar.  ¿Les pregunta usted su creencia religiosa, cuántos son?  ¿O les pregunta por qué abandonaron su tierra y decidieron llegar a suelos y cielos que tienen otra lengua, otra cultura, otras leyes, otro modo?  Tal vez le respondan con una sola palabra: guerra.  O tal vez le detallen lo que esa palabra significa en su realidad de ellos.  Guerra.  Usted decide investigar: ¿guerra dónde?  O, más mejor. ¿por qué esa guerra?  Entonces le abruman con explicaciones: creencias religiosas, disputas territoriales, saqueo de recursos o, simple y llanamente, estupidez.  Pero usted no se conforma y pregunta por quién se beneficia de la destrucción, del despoblamiento, de la reconstrucción, de la repoblación.  Encuentra los datos de diversas corporaciones.  Investiga a las corporaciones y descubre que están en varios países, y que fabrican no sólo armas, también autos, cohetes interestelares, hornos de microondas, servicios de paquetería, bancos, redes sociales, “contenido mediático”, ropa, celulares y computadoras, calzado, alimentos orgánicos y no, empresas navieras, ventas en línea,  trenes, jefes de gobierno y gabinetes, centros de investigación científica y no, cadenas de hoteles y restaurantes, “fast food”, líneas aéreas, termoeléctricas y, claro, fundaciones de ayuda “humanitaria”.  Usted podría decir, entonces, que la responsabilidad es de la humanidad o del mundo entero.

  Pero usted se pregunta si el mundo o la humanidad no son responsables, también, de esa marcha, plantón, campamento de migrantes, de esa resistencia.  Y llega entonces a concluir que, puede ser, es probable, tal vez, es un sistema íntegro el responsable.  Un sistema que produce y reproduce el dolor, a quienes lo infligen y a quienes lo padecen.

  Ahora vuelva usted la mirada a la marcha que recorre los caminos de la Francia.  Suponga que son pocos, muy pocos, que sólo es una mujer que carga un su pichito.  ¿Le importan ahora su creencia religiosa, su lengua, sus ropas, su cultura, su modo?  ¿Le importan que sea sólo una mujer que carga su pichito en brazos?  Ahora olvídese de la mujer por un momento y enfoque su mirada sólo en la criatura.  ¿Importa si es varón o hembra u otroa? ¿Su color de piel?  Tal vez descubra usted, ahora, que lo que importa es su vida.

  Ahora, vaya más allá, después de todo ya llegó usted hasta estas líneas, así que unas más no le harán daño.  Ok, no mucho daño.

  Suponga que esa mujer le habla y usted tiene el privilegio de entender lo que le diga.  ¿Usted cree que ella le exigirá que le pida perdón por el color de su piel de usted, su creencia religiosa o no, su nacionalidad, sus antepasados, su lengua, su género, su modo?  ¿Usted se apresura a pedirle perdón por ser quien es?  ¿Espera que ella le perdone y usted regrese a su vida con esa cuenta saldada?  ¿O que ella no le perdone y usted se diga “bueno, al menos lo intenté y estoy sinceramente arrepentido de ser quien soy”?

  ¿O teme que ella no le hable, que sólo le mire en silencio, y usted sienta que esa mirada le pregunta “¿Y tú, qué?”?

  Si llega usted a este razonamiento-sentimiento-angustia-desesperación, entonces, lo lamento, usted no tiene remedio: usted es un ser humano.

-*-

  Aclarado así que usted no es un bot, repita el ejercicio en la Isla de Lesbos; en el Peñón de Gibraltar; en el Canal de la Mancha; en Nápoles; en el río Suchiate; en el río Bravo.

  Ahora mueva su mirada y busque Palestina, Kurdistán, Euskadi y Wallmapu.  Sí, lo sé, marea un poco… y no es todo.  Pero en esos lugares, hay quienes (muchos o pocos o demasiados o suficientes) también luchan por la vida.  Pero resulta que conciben la vida ligada inseparablemente a su tierra, a su lengua, su cultura, su modo.  A eso que el Congreso Nacional Indígena nos enseñó a llamar “territorio”, y que no es sólo un pedazo de tierra.  ¿No tiene la tentación de que esas personas le cuenten su historia, su lucha, sus sueños?  Sí, lo sé, tal vez sea mejor para usted recurrir a Wikipedia, pero ¿no le tienta el escucharlo directamente y tratar de entenderlo?

  Regrese ahora a eso que está entre los ríos Bravo y Suchiate.  Acérquese a un lugar que se llama “Morelos”.  Un nuevo acercamiento de su mirada al municipio de Temoac.  Enfoque ahora la comunidad de Amilcingo.  ¿Mira usted esa casa?  Es la casa de un hombre que en vida llevó el nombre de Samir Flores Soberanes.  Frente a esa puerta fue asesinado.  ¿Su delito?  Oponerse a un megaproyecto que representa muerte para la vida de las comunidades a las que pertenece.  No, no me equivoqué en la redacción: Samir es asesinado no por defender su vida individual, sino la de sus comunidades.

  Más aún: Samir fue asesinado por defender la vida de generaciones que aún no son ni pensadas.  Porque para Samir, para sus compañeras y compañeros, para los pueblos originarios agrupados en el CNI y para nosotras, nosotros, nosotroas, zapatistas, la vida de la comunidad no es algo que transcurra sólo en el presente.  Es, sobre todo, lo que vendrá.  La vida de la comunidad es algo que se construye hoy, pero para el mañana.  La vida en la comunidad es algo que se hereda, pues.  ¿Usted cree que la cuenta se salda si los asesinos –el intelectual y el material- piden perdón?  ¿Piensa que su familia, su organización, el CNI, nosotr@s, quedaremos conformes con que pidan perdón los criminales?  “Perdónenme, yo lo señalé para que los sicarios procedieran a ejecutarlo, y siempre he sido un boquiflojo.  Veré de corregirme, o no.  Ya les pedí perdón, ahora quiten su plantón y vamos a completar la termoeléctrica, porque si no, se va a perder mucho dinero”  ¿Usted supone que eso esperan, esperamos, que por eso luchan, luchamos?  ¿Para que pidan perdón?  ¿Que declaren “disculpen, sí, asesinamos a Samir y, de paso, con este proyecto, asesinamos a sus comunidades.  Ya pues, perdónenos.  Y si no nos perdonan, pues no nos importa, el proyecto se tiene que completar”?

  Y resulta que los mismos que pedirían perdón por la termoeléctrica, son los mismos del Tren mal llamado “Maya”, los mismos del “corredor transístmico”, los mismos de presas, minas a cielo abierto y centrales eléctricas, los mismos que cierran fronteras para detener la migración provocada por las guerras que ellos mismos alimentan, los mismos que persiguen al Mapuche, los mismos que masacran al Kurdo, los mismos que destruyen Palestina, los mismos que disparan a los afroamericanos, los mismos que explotan (directa o indirectamente) a trabajadores en cualquier rincón del planeta, los mismos que cultivan y enaltecen la violencia de género, los mismos que prostituyen a la niñez, los mismos que le espían a usted para saber qué le gusta y venderle eso -y si no le gusta nada, pues hacen que le guste-, los mismos que destruyen la naturaleza.  Los mismos que quieren hacerle creer, a usted, a los demás, a nosotr@s, que la responsabilidad de ese crimen mundial y en marcha, es responsabilidad de naciones, de creencias religiosas, de resistencia al progreso, de conservadores, de lenguas, de historias, de modos.  Que todo se sintetiza en un individuo… o individua (no olvidar la paridad de género).

  Si se pudiera ir a todos esos rincones de este planeta moribundo, ¿qué haría usted?  Bueno, no sabemos. Pero nosotras, nosotros, nosotroas, zapatistas, iríamos a aprender.  Claro, también a bailar, pero una cosa no excluye a la otra, creo.  Si hubiera esa oportunidad estaríamos dispuest@s a arriesgarlo todo, todo.  No sólo nuestra vida individual, también nuestra vida colectiva.  Y si no existiera esa posibilidad, lucharíamos por crearla.  Por construirla, como si de un navío se tratara.  Sí, lo sé, es una locura.  Algo impensable.  ¿A quién se le ocurriría que el destino de quienes resisten a la termoeléctrica, en un pequeñísimo rincón de México, le podría interesar a Palestina, al Mapuche, al vasco, al migrante, al afroamericano, a la joven ambientalista sueca, a la guerrera kurda, a la mujer que lucha en otra parte del planeta, al Japón, a China, a las Coreas, a Oceanía, a la África madre?

  ¿No deberíamos, en cambio, ir, por ejemplo, a Chablekal, en Yucatán, al local del Equipo Indignación, y reclamarles: “¡Ey! Ustedes son de piel blanca y son creyentes, ¡pidan perdón!”?  Casi estoy seguro de que responderían: “no hay problema, pero esperen su turno, porque ahora estamos ocupad@s en acompañar a quienes se resisten al Tren Maya, a quienes sufren despojos, persecución, cárcel, muerte.”  Y agregarían:

  “Además tenemos que atender la acusación que el supremo nos hace de que estamos financiadas por los Iluminatti como parte de un complot interplanetario para detener a la 4T”.  De lo que sí estoy seguro es que usarían el verbo “acompañar”, y no los de “dirigir”, “mandar”, “conducir”.

  ¿O deberíamos mejor invadir las Europas al grito de “¡ríndanse cara-pálidas!”, y destruir el Partenón, el Louvre y el Prado y, en lugar de esculturas y pinturas, llenar todo de bordados zapatistas, especialmente de cubre bocas zapatistas –que, dicho sea de paso, son eficaces y bonitillos-; y, en lugar de pastas, mariscos y paellas, imponer el consumo de elotes, cacaté y yerba mora; en lugar de refrescos, vinos y cervezas, pozol obligatorio; y quien salga a la calle sin pasamontañas, multa o cárcel (sí, opcional, porque tampoco hay que exagerar); y exclamar “¡A ver, esos rockeros, marimba obligatoria!  ¡Y desde ahora puras cumbias, nada de que reggaeton (¿le tienta, verdad?)!  ¡A ver tú, Panchito Varona y Sabina, los demás a los coros, arránquense con “Cartas Marcadas”, y en loop, aunque nos den las diez, las once, las doce, la una, las dos y las tres… y ya, porque mañana hay que madrugar!  ¡Oyes otro tú, ex rey pies-en-polvorosa, deja en paz a esos elefantes y ponte a cocinar!  ¡Sopa de calabaza para toda la corte! (lo sé, mi crueldad es exquisita)?

  Ahora dígame: ¿usted cree que la pesadilla de los de arriba es que les obliguen a pedir perdón?  ¿No será que lo que les puebla el sueño de cosas horrendas es que desaparezcan, que no importen, que no se les tome en cuenta, que sean nada, que su mundo se desmorone sin apenas hacer ruido, sin nadie que les recuerde, que les erija estatuas, museos, cánticos, días de guardar?  ¿No será que les da pánico la posible realidad?

-*-

  Fue de las pocas veces que el finado SupMarcos no recurrió a un símil cinéfilo para explicar algo.  Porque, no están ustedes para saberlo, ni yo para contarles, el difunto podía referir las etapas de su corta vida, cada una, a una película.  O acompañar una explicación sobre la situación nacional o internacional con un “como en la película tal”.  Claro, más de una vez tenía que recomponer el guión para que se ajustara a lo narrado.  Como la mayoría de nosotros no habíamos visto el filme referido, y no teníamos señal para consultar en los celulares la wikipedia, pues le creíamos.  Pero no nos desviemos del tema.  Esperen, creo que lo dejó escrito en alguno de esos papeles que saturan su baúl de los recuerdos… ¡Aquí está!  Va pues:

  “Para entender nuestro empeño y el tamaño de nuestra osadía, imaginen que la muerte es una puerta que se cruza.  Habrá muchas y variadas especulaciones sobre lo que hay detrás de esa puerta: el cielo, el infierno, el limbo, la nada.  Y sobre esas opciones, decenas de descripciones.  La vida, entonces, podría ser concebida como el camino hacia esa puerta.  La puerta, la muerte pues, sería así un punto de llegada… o una interrupción, el impertinente tajo de la ausencia hiriendo el aire de la vida.

   A esa puerta se llegaría, entonces, con la violencia de la tortura y el asesinato, el infortunio de un accidente, el penoso entornar la puerta en una enfermedad, el cansancio, el deseo.  Es decir, aunque la mayoría de las veces se llegaba a esa puerta sin desearlo ni pretenderlo, también sería posible que fuera una elección.

   En los pueblos originarios, hoy zapatistas, la muerte era una puerta que se plantaba casi al inicio de la vida.  La niñez se topaba con ella antes de los 5 años, y la cruzaba entre fiebres y diarreas.  Lo que hicimos el primero de enero de 1994 fue tratar de alejar esa puerta.  Claro, hubo que estar dispuestos a cruzarla para lograrlo, aunque no lo deseáramos.  Desde entonces todo nuestro empeño ha sido, y es, por alejar esa puerta lo más posible.  “Alargar la esperanza de vida”, dirían los especialistas.  Pero vida digna, agregaríamos nosotr@s.  Alejarla hasta lograr colocarla a un lado, pero muy adelante del camino.  Por eso dijimos al inicio del alzamiento que “para vivir, morimos”.  Porque si no heredamos vida, es decir camino, ¿entonces para qué vivimos?”

-*-

  Heredar vida.

  Eso es precisamente lo que le preocupaba a Samir Flores Soberanes.  Y eso es lo que puede sintetizar la lucha del Frente de Pueblos en Defensa del Agua y de la Tierra de Morelos, Puebla y Tlaxcala, en su resistencia y rebeldía contra la Termoeléctrica y el llamado “Proyecto Integral Morelos”.  A sus demandas de detener y desaparecer un proyecto de muerte, el mal gobierno responde argumentando que se perdería mucho dinero.

  Ahí, en Morelos, se sintetiza la confrontación actual en todo el mundo: dinero versus vida.  Y en ese enfrentamiento, en esa guerra, ninguna persona honesta debería ser neutral: o con el dinero, o con la vida.

  Así que, podríamos concluir, la lucha por la vida no es una obsesión en los pueblos originarios.  Es más bien… una vocación… y colectiva.

Vale.  Salud y que no olvidemos que perdón y justicia no son lo mismo.

Desde las montañas de Los Alpes, dudando qué invadir primero: ¿Alemania, Austria, Suiza, Francia, Italia, Eslovenia, Mónaco, Liechtenstein?  Nah, es broma… ¿o no?

El SupGaleano practicando su “gómito” más elegante.

México, Octubre del 2020.

Del Cuaderno de Apuntes del Gato-Perro: Una montaña en alta mar.  Parte I: La balsa.

“Y en los mares de todos los mundos que en el mundo son,

se miraron montañas que se movían sobre el agua y, con el

rostro negado, mujeres, hombres y otroas sobre ellas”.

“Crónicas del mañana”. Don Durito de La Lacandona. 1990.

  Al tercer intento fallido, Maxo quedó pensativo y, después de unos segundos, exclamó: “Quiere lazo”.  “Te lo dije”, obvió Gabino.  Los restos de la balsa flotaban dispersos, chocando unos con otros al gusto de la corriente del río que, haciendo honor a su nombre de “Colorado”, se pintaba del barro rojizo que arrancaba de las orillas.

  Llamaron entonces a un escuadrón miliciano de caballería, que llegó al ritmo de la “Cumbia Sobre el Río Suena”, del maestro Celso Piña.  Fueron empatando los lazos e hicieron dos tramos largos.  Mandaron a un equipo del otro lado del río.  Amarrados sus lazos a la balsa, ambos grupos podrían controlar el trayecto del navío sin que acabara deshecho, arrastrado el manojo de troncos por un río que ni siquiera se daba por enterado del intento de navegación.

  El despropósito en curso surgió después de que se decidió la invasión…, perdón, la visita a los cinco continentes.  Y pues ya ni modos.  Porque, cuando se votó, y al final el SupGaleano les dijo “están locos, no tenemos barco”, Maxo respondió: “hacemos uno”.  Rápido empezaron a hacer propuestas.

  Como todo lo absurdo en tierras zapatistas, la construcción del “barco” convocó a la banda de Defensa Zapatista.

  “Las compañeras van a morir miserablemente”, sentenció Esperanza, con su ya legendario optimismo (en algún libro la niña encontró esa palabra y entendió que era para referirse a algo horrible e irremediable, y la usa al contentillo: “Mis mamaces me peinaron miserablemente”,  “La maestra me puso tache miserablemente”, y así), cuando al cuarto intento, la balsa se desmadejó casi inmediatamente.

  “Y los compañeros”, se sintió el Pedrito obligado a añadir, dudando si la solidaridad de género era conveniente en ese destino… miserable.

  “Nah”, replicó Defensa.  “Compañeros como quiera repones, pero compañeras… ¿dónde vas a encontrar?  Compañera, de veras compañera, no cualquiera”.

  La pandilla de Defensa estaba colocada estratégicamente.  No para contemplar los avatares de los comités para construir el barco.  Defensa y Esperanza tenían tomada de las manos a Calamidad, quien ya había intentado dos veces lanzarse al río para rescatar la balsa, y en ambas fue tacleada por el Pedrito, el Pablito y el amado Amado.  El caballo choco y el gato-perro fueron arrollados desde el arranque.  Se preocupaban innecesariamente.  Cuando el SupGaleano vio que llegaba la horda, asignó 3 pelotones de milicianas en la orilla del río.  Con su habitual diplomacia y sin dejar de sonreír, el Sup les dijo: “Si esa niña llega al agua, todas mueren”.

  Después del éxito en el sexto intento, los comités probaban cargando la balsa de lo que llamaron “cosas esenciales” para el viaje (una especie de kit de supervivencia zapatista): un costal de tostadas, panela, un costalillo de café, algunas bolas de pozol, un tercio de leña, un trozo de nailon por si llueve.  Quedaron contemplando y se dieron cuenta de que algo faltaba.  Claro, no tardaron en traer una marimba.

  Maxo fue donde el Monarca y el SupGaleano revisaban unos diseños de los que les contaré en otra ocasión y dijo: “Oí, Sup, quiere que les mandes carta a los del otro lado: que busquen lazo y que lo empatan para que esté un buen de largo, y lanzan hasta acá y entonces desde las dos orillas vamos moviendo el “barco”.  Pero quiere que se organizan, porque si cada quien lanza una cuerda por su lado, pues nomás no llegan.  Quiere que los empatan pues, y organizados”.

  Maxo no esperó a que el SupGaleano saliera de su desconcierto, y tratara de explicarle que había una gran diferencia entre una balsa hecha con troncos amarrados con bejuco, y un barco para cruzar el Atlántico.

  Maxo se fue a supervisar la prueba de la balsa con toda la impedimenta.  Discutieron quién subía para probar con personas, pero el río latigueaba con un rumor tétrico, así que optaron por hacer un muñeco y trincarlo en medio de la embarcación.  Maxo era como el ingeniero naval porque, hace años, cuando una delegación zapatista fue a apoyar el campamento Cucapá, se metió al Mar de Cortés.  Maxo no explicó que casi se ahoga porque el pasamontañas se le pegó a nariz y boca y no podía respirar.  Cual viejo lobo de mar explicó: “es como un río, pero sin corriente, y más doble, un buen tanto, como la laguna de Miramar”.

  El SupGaleano estaba tratando de descifrar cómo se dice “lazo” en alemán, italiano, francés, inglés, griego, euskera, turco, sueco, catalán, finlandés, etc., cuando la mayor Irma se acercó y le dijo “ponle que no están solas”.  “Ni solos”, agregó el teniente coronel Rolando.  “Ni soloas”, aventuró la Marijose, que llegó para pedir a los musiqueros que hagan una versión del Lago de los Cisnes pero en cumbia.  “Así, alegre pues, que se bailen pues, que no esté triste su corazón”.  Los musiqueros preguntaron qué cosa es “cisnes”.  “Son como patos pero más bonitillos, como que estiraron mucho su pescuezo y así quedaron.  Que sea que son como jirafas pero caminan como patos”.  “¿Se comen?”, preguntaron los musiqueros, que sabían que ya era la hora del pozol y sólo habían llegado para dejar la marimba.  “¡Cómo crees!, los cisnes se bailan”.  Los musiqueros se dijeron que una versión de “pollito con papas” podría servir.  “Lo vamos a estudiar”, dijeron, y se fueron a tomar pozol.

  Mientras tanto Defensa Zapatista y Esperanza convencían a Calamidad de que, puesto que el SupGaleano estaba ocupado, su champa estaba vacía y era muy probable que hubiera escondido un paquete de mantecadas en la caja del tabaco.  Calamidad dudaba, así que tuvieron que decirle que allá podrían jugar a las palomitas.  Se fueron.  El Sup les vio alejarse, pero no se preocupó, era imposible que encontraran el escondite de las mantecadas, ocultas bajo bolsas de tabaco hongueado, y, dirigiéndose al Monarca y señalando unos diagramas, le preguntó “¿Estás seguro de que no se hunde?  Porque se ve que va a estar pesado”.  El Monarca quedó pensando y respondió: “De repente”.  Y luego dijo, serio: “pues que lleven vejigas, así flotan” (nota: vejigas = globos).

  El Sup suspiró y dijo: “más que un barco, lo que necesitamos es un poco de cordura”.  “Y más lazo”, añadió el SubMoy, que iba llegando justo en el momento en que la balsa, hasta el tope de carga, se hundía.

   Mientras en la orilla el grupo de Comités contemplaba los restos del naufragio y la marimba flotando patas arriba, alguien dijo: “suerte que no subimos el equipo de sonido, ése es más caro”.

  Todos aplaudieron cuando salió a flote el muñeco de trapo.  Alguien, previsor, le había puesto, bajo los brazos, dos vejigas infladas.

Doy fe.

Miau-Guau.

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El EZLN contra los nacionalismos y la contrainsurgencia desarrollista

Babel

El EZLN contra los nacionalismos y la contrainsurgencia desarrollista

Javier Hernández Alpízar

En un libro breve, Los conquistadores, Jaques Lafaye nos da algunas claves para entender la conquista, la Nueva España y aun parte de la historia posterior.

Hernán Cortés fue muy hábil para tejer alianzas entre todos los pueblos indígenas que padecían la opresión del dominio azteca o mexica, con ellos reclutó el ejército mayoritariamente indígena que conquistó Tenochtitlán. Eran unos pocos españoles y miles de indígenas quienes sitiaron y derrotaron a los aztecas. La habilidad de Cortes fue hacer las alianzas y construir la hegemonía española sobre la mayoría indígena. Fue un maquiavélico.

Luego, la relación entre los conquistadores en la Nueva España y la Corona española fue conflictiva. Los conquistadores deseaban dominar despóticamente, pero la metrópoli necesitaba administrar su colonia en función de sus propios intereses incluso poniendo límites a las ambiciones de los conquistadores. Eso fue generando una fisura entre “criollos” o “indianos”, descendientes de los conquistadores españoles que deseaban tener los privilegios que sus antecesores también ambicionaron, y “peninsulares”, gobernantes al servicio del rey de España, comenzando por los virreyes, quien tomaba para sí la parte del león, perdón: el quinto real, y generaba resentimiento entre los criollos.

Si bien la guerra de independencia fue protagonizada por mayorías indígenas, campesinas, mestizas y “castas”, al final los criollos, encabezados por Iturbide, prefirieron independizarse de España que aceptar una constitución española liberal. La independencia de México se logró bajo el liderazgo hegemónico criollo, al igual que la conquista bajo la hegemonía de Cortés, y el nacionalismo criollo retomó “sus raíces” aztecas prehispánicas para tomar distancia de la recién expulsada metrópoli, pero eso jamás les impidió que mientras idealizaban a los indígenas prehispánicos (los conquistados, porque de los indígenas conquistadores no se habló más) esclavizaban, explotaban y despojaban a los indígenas vivos.

Esta historia nacionalista terminó de acuñarse (falsificarse) con la consolidación del Estado mexicano, entre el juarismo y Lázaro Cárdenas, pero particularmente fue divulgada de manera hegemónica por los gobiernos “de la revolución mexicana”, es decir del PRI con sus diversas siglas.

Inexactitudes y anacronismos como identificar al México actual con los aztecas, haciendo aparecer a los indígenas que se aliaron a Cortés como “traidores” (“la traición de los tlaxcaltecas”), algo tan absurdo como pensar que si los ingleses se aliaron a Estados Unidos para combatir a Alemania, eran “traidores” a una entonces inexistente unidad europea.

Ese nacionalismo fue la ideología argamasa de un Estado capitalista burgués para mantener la unidad nacionalista, hegemonizante y discriminatoria de los indígenas realmente existentes. La ideología del mestizaje parece ser antirracista, pero oculta el racismo del indigenismo que buscó asimilar y desindigenizar a los indígenas.

Los mexicanos fuimos educados en la idealización de Moctezuma o Cuauhtémoc, al tiempo que los gobiernos de Juárez, Díaz o del PRI hicieron la guerra a zapotecas, mixtecas, mayas. yaquis, rarámuris, mayos, etcétera. Indígenas yaquis fueron deportados para trabajar como esclavos en Yucatán y en Cuba.

Defender esa historia inexacta, llena de anacronismos, verdades a medias, o a cuartas, y mentiras completas, sirvió para ocultar el entreguismo de gobiernos mexicanos a los intereses de Francia, Estados Unidos, y de capitales de diversos países, todos ellos con una sola patria: el dinero.

Pedirle una disculpa a la España contemporánea es anacrónico, pero genera fácil adhesión en un público ignorante de su verdadera historia y adoctrinado en una narración maniquea, simplificada, de oropeles nacionalistas con rancio olor a priismo.

Gabriel Zaid aclaró lúcidamente lo falso que es decir “España, la madre patria”. La España contemporánea no es la madre del México actual. España y México, y otras naciones de lengua castellana, somos hijos del Siglo de Oro español: Cervantes, Lope de Vega, Calderón, Quevedo y Góngora, Fray Luis de León, Santa Teresa de Jesús, Juan Ruiz de Alarcón… lo mismo que debe ser un valor para todas esas naciones Sor Juana Inés de la Cruz. España no es nuestra madre patria, es una patria hermana. Podemos reconocernos mexicanos, sin rencores por la conquista, y estar contra el colonialismo capitalista contemporáneo que, por ejemplo, encabezan Donald Trump y capitales de Estados Unidos, China, o simplemente capitales sin patria que están avanzando en el Proyecto Integral Morelos, el tren maya, el corredor del Istmo, la refinería de Dos Bocas o el aeropuerto de Santa Lucía. Pero incluso si la explotación y la devastación ambiental las impulsan “mexicanos” como Alfonso Romo, Carlos Slim, Salinas Pliego o Emilio Azcárraga, ¿cuál es la ventaja de semejante “nacionalismo”?

Sin embargo, a un gobierno sumiso a Trump le es fácil salir con la bravuconería de pedir a Madrid que nos pida perdón mientras pone a la Guardia Nacional como Border Patrol al servicio de los intereses xenófobos y antiinmigrantes de Donald Trump. O pedir al Vaticano que nos pida perdón al tiempo que paga dinero del erario a pastores evangélicos que reparten la cartilla moral y usa una retórica religiosa manipuladora en sus conferencias diarias y hasta en el nombre de su partido.

Tal vez el predicador mañanero piense que España o el Vaticano pueden hacer el numerito de pedirle disculpas como él hizo el numerito de llamar amigo y quemarle incienso a Trump, para la campaña electoral allá. O el numerito de “pedir permiso” a la Madre Tierra para luego impulsar el genocidio y ecocidio desarrollista de su gobierno.

Lo dijo muy bien Pedro Faro, del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, este gobierno se llama a sí mismo de la Cuarta Transformación, pero le hace el juego a la Cuarta Guerra Mundial contra los pueblos del mundo. Lo hace así con su contrainsurgencia desarrollista: militariza el país más que Calderón o cualquier gobernante reciente, reactivó el paramilitarismo en Chiapas y Guerrero, herencia del zedillismo.

Ha dicho que acabó con el neoliberalismo, pero está desmantelando las instituciones del Estado mejor que los más neoliberales, todo con la bandera de la austeridad y el “combate a la corrupción”.

Por el contrario, los zapatistas actuales han anunciado que viajarán por Europa y el mundo para hablar y escuchar a pueblos que resisten contra los males del capitalismo y el patriarcado hoy: los feminicidios, la devastación ambiental planetaria, la pandemia, la guerra del capital contra los pueblos. Todos ellos, temas que los gobernantes y políticos neoliberales y neoconservadores ni siquiera nombran, e incluso niegan o minimizan.

Ante los nacionalismos retrógrados, pueblos mayas mexicanos con arraigo y cultura propia nos invitan a globalizar la rebeldía y la resistencia ante el colapso económico, ecológico y civilizatorio que impulsa la contrainsurgencia desarrollista con piel de “la historia soy yo”.

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