¿Quiénes llaman tontos a los que no opinan como ellos?

Babel

¿Quiénes llaman tontos a los que no opinan como ellos?

Javier Hernández Alpízar

La falacia de que criticar a AMLO por su proyecto y su gabinete neoliberales y neocoloniales (“Zonas Económicas Especiales”) es llamar “tontos” a quienes votaron por él y le dieron el triunfo dice más de quien la enarbola que de quienes criticamos a Obrador.

Primero: equipara dos cosas distintas: “equivocarse” con “ser tonto”. Los seres humanos nos equivocamos todo el tiempo, pero eso no nos hace esencial o sustancialmente “tontos”. Incluso cuando cometemos un error podemos decir que fue una “tontería”, pero eso nos define como enteramente y totalmente tontos.

Segundo: los seres humanos somos falibles en lo individual y en lo colectivo, e incluso en lo masivo. Se pueden equivocar 30 millones de personas o el doble o el triple. ¿Quiénes defenderían ahora que no hay que criticar a quienes votaron por Fox porque fueron millones? El único sujeto a quien una institución ha definido infalible es al papa romano y… ustedes me dirán. Además, probablemente hay millones de personas en el mundo que siguen siendo católicas: ¿son tontas, no lo son? Es una discusión ociosa.

Criticar a un gobernante no es llamar “tontos” a sus votantes, incluso si explícitamente se dijera: “sus votantes se equivocaron”. Cuando alguien decide participar en la vida pública, y máxime si es candidato y aún si gana y se vuelve gobernante, todo el tiempo, antes, durante y después de asumir esa responsabilidad pública es y debe ser sujeto de la crítica.

En democracias de tan baja intensidad como la mexicana, donde están fuera de las urnas el modelo económico (autonomía del Banco de México, tratados de libre comercio y compromisos con organismos mundiales, libre mercado: garantes de la continuidad neoliberal), donde los votantes solamente van a las urnas a optar entre lo que ofrece el monopolio de los partidos (las candidaturas independientes han sido cooptadas por la misma clase política) y no pueden ni decidir los candidatos ni los programas de gobierno (neoliberales), prácticamente, después de votar, el único recurso que tienen es criticar, presionar, protestar y resistir, o resignarse y dar un cheque en blanco a los gobernantes.

Algunos de los votantes pro AMLO han considerado siempre su decisión una prueba de inteligencia superior: muchas veces han manifestado un desprecio por quienes no comparten sus opiniones llamándolos tontos, vendidos, bots, sectarios, “influenciados por mestizos” y otros epítetos con los que se adjudican a sí mismos el monopolio de la verdad y le conceden a quienes disienten el monopolio del error.

Se identifican con AMLO, porque al defenderlo defienden su opinión, su verdad, su inteligencia y su ego, el de ellos, esos votantes. Por eso hacen la inferencia: no piensan como yo, que AMLO es la solución, por ende: me están llamando “tonto”. Hacen esa inferencia porque es el razonamiento con el que ellos han condenado “la ignorancia, la falta de lectura, la estupidez o el mercenarismo” de quienes no piensan igual que ellos.

Eso denota una mentalidad rígidamente dogmática que no puede aceptar que alguien (y menos una “minoría”) piense distinto que ellos: por eso llaman “secta” a quienes no se unen, para usar ese lenguaje, a su iglesia y pastor (Solalinde dixit).

Criticar es un signo de inteligencia. Una crítica que es inadecuada, errada o infundamentada debe corregirse y a su vez criticarse con información o con argumentos racionales: una apelación al número no es un argumento racional sino una  falacia de apelación a las emociones (¡somos muchos, waa!) y de apelación a la fuerza (“somos mucho más que ustedes, ¡cuidado!”).

La discusión de si un gobernante hace bien o mal es independiente de su legitimidad democrática formal: así como hoy Obrador ganó la mayoría de votos, lo hicieron antes Fox y Zedillo, y eso no garantiza ni la infalibilidad de los votantes ni la infalibilidad de quien resultó electo. Por ello, criticar a un gobernante, o en este caso un político aún, con votación mayoritaria no debería llamar a sorpresa.

Decirle a alguien que un gobierno que va a entrar (o ha entrado ya de facto) va a “decepcionar” no supone decirle “eres un tonto”. Incluso lo contrario; para decepcionarse, desilusionarse y desengañarse hace falta inteligencia, poca o mucha, la que a cada quien le guste adjudicarse, porque supone superar una opinión errada, una ilusión o engaño, y alguien verdaderamente “tonto” no sería sujeto a quien pueda exigírsele esa corrección de opinión (y emoción).

Quienes criticamos a AMLO por las políticas públicas que están anunciando sus secretarios de Estado, presentados ya públicamente como gabinete, y por los sujetos mismos que han sido anunciados para asumir el gobierno, estamos suponiendo una discusión informada entre personas inteligentes (hayan o no votado, o hayan votado por quien quiera). Solamente a una persona que intelige se le ofrecen informaciones y argumentos, no solamente emociones.

Muchas de las respuestas a las críticas han sido emotivas: llamados a la fe y la esperanza. Pero incluso esas emociones pueden estar basadas o no en un fundamento racional: por eso suponemos que (salvo grave fanatismo) 30 millones de mexicanos, y aún más, son susceptibles de decepcionarse.

Ya dejemos de hacer la identificación Mi opinión/ Mi inteligencia/ Mi ego y aceptemos y normalicemos la crítica.

Todos y todas solemos querer mucho nuestras opiniones y tendemos incluso a buscar acomodar los indicios que encontramos para no renunciar a ellas, pero tratar de entender las opiniones contrarias antes de rechazarlas o acusarlas de subestimar nuestra inteligencia es mucho más útil que sumar el número de opiniones para ver quién gana y quién pierde.

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Desmiente el Ejército Zapatista de Liberación Nacional contacto alguno con AMLO. Comunicado del CCRI-CG del EZLN

EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.

MÉXICO.

AL PUEBLO DE MÉXICO:

A LOS PUEBLOS Y GOBIERNOS DEL MUNDO:

A LOS MEDIOS LIBRES, ALTERNATIVOS, AUTÓNOMOS O COMO SE LLAMEN:

A LA SEXTA NACIONAL E INTERNACIONAL:

AL CONGRESO NACIONAL INDÍGENA Y AL CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO:

A LA PRENSA NACIONAL E INTERNACIONAL:

17 DE JULIO DEL 2018.

 

DESDE EL DÍA DE AYER Y EN EL TRANSCURSO DEL DÍA DE HOY, EN MEDIOS DE COMUNICACIÓN CORRE LA VERSIÓN, SUSTENTADA EN DECLARACIONES DEL SEÑOR ALEJANDRO SOLALINDE (QUIEN SE OSTENTA COMO PRESBÍTERO, SACERDOTE, CURA O COMO SE DIGA, CRISTIANO, CATÓLICO, APOSTÓLICO Y ROMANO), DE UN SUPUESTO ACERCAMIENTO ENTRE EL EZLN Y EL SEÑOR ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR Y QUE “YA ACEPTÓ EL EZLN TENER EL PRIMER DIÁLOGO” (palabras textuales del señor Solalinde).

SOBRE ESTA MENTIRA, EL EZLN DECLARA:

 

PRIMERO: EL CCRI-CG DEL EZLN, DIRECCIÓN POLÍTICA, ORGANIZATIVA Y MILITAR DEL EZLN, NO HA ACEPTADO NINGÚN PRIMER DIÁLOGO CON NADIE.  COMO ES SABIDO POR QUIENES TIENEN EL MÍNIMO CONOCIMIENTO SOBRE EL EZLN Y SUS MODOS, UN ASUNTO ASÍ SERÍA COMUNICADO PÚBLICAMENTE CON ANTELACIÓN.

SEGUNDO: EL EZLN NO HA RECIBIDO DEL SEÑOR SOLALINDE NADA MÁS QUE MENTIRAS, INSULTOS, CALUMNIAS Y COMENTARIOS RACISTAS Y MACHISTAS, AL SUPONER ÉL QUE, COMO SE SOSTENÍA EN LA ÉPOCA DEL SALINISMO Y EL ZEDILLISMO, SOMOS UNOS POBRES INDÍGENAS IGNORANTES QUE SOMOS MANIPULADOS POR, USANDO SUS MISMAS PALABRAS, “CAXLANES QUE ADMINISTRAN EL ZAPATISMO”, Y QUE ESO EVITA QUE BAJEMOS LA VISTA Y NOS POSTREMOS ANTE QUIEN EL SEÑOR SOLALINDE CONSIDERA EL NUEVO SALVADOR.

TERCERO: ENTENDEMOS EL AFAN DE PROTAGONISMO DEL SEÑOR SOLALINDE Y SU ACTITUD DE EXIGIR SOMETIMIENTO, PERO SE EQUIVOCA CON EL ZAPATISMO DEL EZLN.  NO SÓLO EN ESO SE EQUIVOCA.  NO SABEMOS MUCHO DE ESO, PERO PARECE QUE UNO DE LOS MANDAMIENTOS DE LA IGLESIA A QUIEN DICE SERVIR EL SEÑOR SOLALINDE, REZA: “NO LEVANTARÁS FALSOS TESTIMONIOS CONTRA TU PRÓJIMO NI MENTIRÁS”.

CUARTO: COMO DEBERÍA SABER CUALQUIERA QUE CONOZCA LAS LEYES MEXICANAS, EL SEÑOR ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR NO ES EL PRESIDENTE DE MÉXICO, NI SIQUIERA ES EL PRESIDENTE ELECTO.  PARA SER “PRESIDENTE ELECTO”, ES NECESARIA LA DECLARACIÓN AL RESPECTO POR PARTE DEL TRIBUNAL ELECTORAL DEL PODER JUDICIAL DE LA FEDERACIÓN; Y DE AHÍ SIGUE QUE LA CÁMARA DE DIPUTADOS EMITA UN BANDO EN EL DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN DONDE LE COMUNICA A LA POBLACIÓN QUE YA HAY UN PRESIDENTE ELECTO.  Y, SEGÚN LAS MISMAS LEYES, NO ES PRESIDENTE EN FUNCIONES HASTA QUE TOME PROTESTA EL DÍA 1 DE DICIEMBRE DEL 2018.  POR CIERTO, DE ACUERDO A LA ÚLTIMA REFORMA ELECTORAL, NO GOBERNARÁ 6 AÑOS, SINO DOS MESES MENOS.  CLARO, A MENOS QUE SE REFORME LA CONSTITUCIÓN Y SE PERMITA LA REELECCIÓN.

QUINTO: SI LOS DEL EQUIPO DEL SEÑOR ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR SE COMPORTAN COMO SI YA FUERAN GOBIERNO, PORQUE ASÍ SE LOS HAN HECHO CREER LOS GRANDES EMPRESARIOS (vía Youtube, lo que es una garantía de seriedad), LA ADMINISTRACIÓN DEL SEÑOR TRUMP (vía su visita faraónica), Y LOS GRANDES MEDIOS DE COMUNICACIÓN, SE ENTIENDE; PERO TAL VEZ NO ES CONVENIENTE ESO DE ADELANTAR YA SU DISPOSICIÓN DE VIOLAR LAS LEYES BAJO EL AMPARO DE UN SUPUESTO “CARRO COMPLETO” (QUE ES LO QUE HIZO EL PRI DURANTE SU LARGO REINADO).

SEXTO: EL EZLN TIENE YA LA AMARGA EXPERIENCIA DE ACEPTAR EL CONTACTO CON UN SEÑOR QUE DESPUÉS SERÍA DECLARADO PRESIDENTE ELECTO.  NOS REFERIMOS AL SEÑOR ERNESTO ZEDILLO PONCE DE LEÓN, QUIEN APROVECHÓ ESOS CONTACTOS INICIALES PARA PLANEAR EL ANIQUILAMIENTO DE LA DIRIGENCIA ZAPATISTA DE ENTONCES.  QUIEN OPERÓ ESA TRAICIÓN, EL SEÑOR ESTEBAN MOCTEZUMA BARRAGÁN, ES AHORA UNO DE LOS PROPUESTOS PARA FORMAR PARTE DEL GOBIERNO QUE SUPUESTAMENTE HABRÁ DE TOMAR POSESIÓN EL 1 DE DICIEMBRE DEL 2018, NO ANTES.  IGNORAMOS SI AHORA EL SEÑOR SOLALINDE PRETENDE RELEVAR AL SEÑOR MOCTEZUMA BARRAGÁN EN LAS FUNCIONES QUE TUVO CON ZEDILLO.

SÉPTIMO: NO ES DE NUESTRA INCUMBENCIA, PERO MAL HACEN, QUIENES SE AUTODENOMINAN “EL CAMBIO VERDADERO”, AL ARRANCAR CON MENTIRAS, CALUMNIAS Y AMENAZAS.  YA LO HICIERON CON LO DEL PAPA, AHORA CON EL EZLN.  ESTÁN REPITIENDO LOS “USOS Y COSTUMBRES” DE QUIENES DICEN HABER QUITADO DEL GOBIERNO.

OCTAVO: COMO HA SIDO PÚBLICO, DESDE HACE AL MENOS 16 AÑOS, DESPUÉS DE LA CONTRARREFORMA INDÍGENA, EL EZLN NO HA DIALOGADO CON LOS GOBIERNOS FEDERALES.  NI CON FOX DESPUÉS DE 2001, NI CON CALDERÓN, NI CON PEÑA NIETO.  A NUESTRA DISPOSICIÓN DE DIÁLOGO SE HA RESPONDIDO SIEMPRE CON LA MENTIRA, LA CALUMNIA Y LA TRAICIÓN.  SI HACEN FAVOR, PRÉSTENLE AL SEÑOR SOLALINDE RECORTES DE PRENSA Y LIBROS QUE DETALLAN ESTO, PORQUE ESTÁ HACIENDO LO MISMO.

NOVENO Y ÚLTIMO: SI SOMOS “SECTARIOS”, “MARGINALES” Y “RADICALES”; SI ESTAMOS “AISLADOS” Y “SOLOS”; SI NO ESTAMOS “DE MODA”; SI NO REPRESENTAMOS NADA NI A NADIE; ENTONCES ¿POR QUÉ NO NOS DEJAN EN PAZ Y SIGUEN CELEBRANDO SU “TRIUNFO”? ¿POR QUÉ NO MEJOR SE PREPARAN BIEN, Y SIN MENTIRAS, PARA LOS 5 AÑOS Y 10 MESES QUE ESTARÁN EN EL GOBIERNO FEDERAL? Y ORGANÍCENSE, PORQUE HASTA PARA PELEAR POR EL HUESO Y RECIBIR FELICITACIONES DEL DINERO ES MEJOR ESTAR ORGANIZAD@S.

¿NOSOTRAS, NOSOTROS, NOSOTROAS, ZAPATISTAS?  PUES SEGUIREMOS EN LO QUE ESTAMOS DESDE HACE YA CASI 25 AÑOS:

¡RESISTENCIA Y REBELDÍA!

PORQUE LA LIBERTAD NO SE RECIBE NI COMO LIMOSNA, NI COMO FAVOR HUMANO O DIVINO; SE CONQUISTA LUCHANDO.

ES TODO.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del

Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

 

Subcomandante Insurgente Moisés.

(100% mexicano, 100% originario de la lengua tzeltal (o “indígena tzeltal” para el señor Solalinde), y 100% zapatista).

México, Julio del 2018.

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La etapa actual de la contrainsurgencia

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La etapa actual de la contrainsurgencia

Javier Hernández Alpízar

La contrainsurgencia no se limita al uso de grupos de choque, guardias blancas, fuerzas armadas oficiales y grupos parapoliciales o paramilitares, como los que operan en Chiapas desde Zedillo, pasando de las siglas PFCRN, PRI, PRD y Partido Verde (actual aliado de Morena, con quien compró votos en Chiapas en las pasadas elecciones[1]). La violencia física no es suficiente, lo aprendieron con una derrota en Vietnam los estadunidenses, porque la lucha “por mentes y corazones” la perdieron en su territorio con las masivas protestas civiles antibélicas.

Desde entonces, la contrainsurgencia es una guerra de amplio espectro. La parte militar es selectiva (y a veces, no tanto), pero la guerra mediática es la fundamental, la batalla “por mentes y corazones”, una guerra ideológica, política, propagandística y, hoy, mercadotécnica.

Se trata de quitarle las bases a las insurgencias, y no solamente a las armadas, también a las civiles y pacíficas: los pueblos de Atenco y demás pueblos en resistencia de Texcoco podrían darnos largo testimonio de las estrategias para dividir, confrontar, aislar a la resistencia, cooptar a quien puedan, espiar, sembrar la cizaña, en la guerra se vale todo, en los largos sexenios desde Fox y Calderón, hasta el actual, finalizado anticipadamente, de Peña.

Para eso no solamente es usada la prensa mercenaria, los libelos, hoy la internet sino los programas de recursos sociales como el Sedesol, que han ido cambiando de siglas y operadores, entre otros, Moctezuma Barragán, Dante Delgado, Luis H. Álvarez, Rosario Robles. La estrategia de la cooptación y la división que han vivido organizaciones de todo el país desde las Abejas en Acteal, pasando por la COCEI en Juchitán hasta todo el pedacerío de siglas del movimiento urbano popular en la Ciudad de México.

En el caso de los zapatistas, después de echar por tierra, con su alzamiento armado de 1994, la imagen nacional e internacional de Salinas de Gortari, la contrainsurgencia comenzó con la guerra frontal, la del ejército contra los indígenas alzados, pero la contrainsurgencia en toda forma, la de amplio espectro, se perfeccionó con Ernesto Zedillo: paramilitares, como los asesinos de Acteal (cuyos defensores militan hoy en el PES y tienen ahora más de 50 diputados electos, a pesar de no alcanzar la votación para conservar su registro), y una estrategia de larga duración, el descrédito del movimiento. La publicación de libros directamente promovidos y financiados por el gobierno federal, como los de Carlos Tello y los de Rico y Lagrange, además de las plumas mercenarias en Letras Libres y Nexos, especialmente Aguilar Camín, que publicaron incluso en espacios como Proceso.

Las características de la contrainsurgencia contra los zapatistas se han mantenido, apenas con matices, desde Zedillo y Moctezuma Barragán, pasando por Fox, Calderón y Peña, y por gobiernos estatales desde el Croquetas Albores Guillén, Robledo Rincón, hasta los de “la esperanza y el cambio” como Salazar Mendiguchía (PRD- PAN) y el candidato de AMLO, Juan Sabines Guerrero (PRD-PT-Convergencia, hoy Movimiento Ciudadano) y llega hasta el actual, Manuel Velasco (PRI-Partido Verde, hoy aliado de Morena).

Sin embargo, a raíz de la traición de los Acuerdos de San Andrés en el año 2000, operada por Diego Fernández de Cevallos, Manuel Bartlett y Jesús Ortega, y la consiguiente ruptura política del EZLN con toda la clase política, desde entonces, aunque evidenciada en 2005 con la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y en 2006, con la Otra Campaña, la contrainsurgencia y sus recursos retóricos y difamatorios pasó a ser una labor ampliamente realizada por la izquierda electoral: el PRD se dedicó a “informar” a sus bases que el EZLN había pactado con PRI y PAN; los caricaturistas de La Jornada se dedicaron a hacer la parte gráfica de esta contrainsurgencia y los columnistas lópezobradoristas la reforzaron.

Como resultado de esa propaganda negra, hoy un gran sector de las bases de Morena regurgita la teoría de la conspiración de que “Marcos es una creación de Salinas” y los indígenas son pobres comparsas manipuladas. Obrador ha sido cómplice de esa visión al decir (en cuanto se anunció que el CNI formaría un CIG y tendrían una aspirante a candidata independiente) que “le hacían el juego a la derecha”. Una de las consecuencias fue una ola, en redes digitales, de comentarios de desprecio racista contra la vocera del CIG, Marichuy, desde cuentas con perfiles de seguidores de AMLO. Hoy Alejandro Solalinde se hace eco de esa contrainsurgencia al declarar que los indígenas son “administrados por mestizos” e “influenciados” por ellos: Solamente una fallida primera editorial de La Jornada (“indígenas auténticos liderados por profesionales de la violencia”) se anticipó a la formulación oficial: el discurso con el que Carlos Salinas de Gortari anunció que en Chiapas había un levantamiento armado: “cúpula ajena a los indígenas y base social indígena (manipulada)”. Luego Diego Fernández de Cevallos y los medios de la gran burguesía, como TV Azteca, difundieron los epítetos para referirse a su vocero (inicialmente descrito como “extranjero”): “encalcetinado, subcomediante”, etcétera. Slavoj Zizek los cita en un texto y dice haberlos aprendido de sus amigos mexicanos progres.

Esas estrategias discursivas acuñadas por Salinas, Zedillo, Fernández de Cevallos y TV Azteca pasaron a ser el lenguaje primero de perredistas y luego de promotores de Obrador y Morena como John Ackerman (La pregunta “¿cuáles son las verdaderas intenciones de los zapatistas?” es hija directa de la de Luis Pazos. “¿por qué Chiapas?”). Sea Salinas, Zedillo, Cevallos, el PRD, Obrador o Solalinde, el esquema es el mismo: los indígenas son “manipulados” por una “cúpula ajena, mestiza”. El “argumento” racista, discriminatorio, no es nuevo: es como el poder virreinal de la Nueva España se explicaba los alzamientos indígenas: eran producto de la mala influencia de mestizos o de castas.

Es la misma estructura mental colonial, pero con los recursos mediáticos y tecnológicos de la contrainsurgencia actual: impresos, internet, caricaturas, memes, youtubers, y como ya dijimos antes, libros. El rumor no confirmado como papilla intelectual para alimentar a grupos pasivos que no verifican su información en fuentes públicamente discutibles y citables.

Ahora esta contrainsurgencia se extiende hasta otros movimientos sociales como el de Atenco y su oposición al Aeropuerto, que fue proyecto de Fox y Peña y ahora asume Obrador. Memes que les preguntan a los manifestantes “¿dónde estaban en estos sexenios’”, ignorando una digna lucha de años que derrotó a Fox y contuvo a Peña. Hace seis años incluso una periodista como Sanjuana Martínez acusaba a los zapatistas de haber “callado” durante los sexenios panistas, pasando por alto la Marcha del Color de la Tierra, que, como a Salinas el alzamiento armado, tiró a Fox de su pedestal de héroe.

Quienes hoy piden atacar a los zapatistas (en comentarios a videos de YouTube o en redes digitales) o les dedican memes donde los hacen aparecer como una “conspiración salinista” no se están alineando en la historia con el Che Guevara (si eso imaginan), sino con los bolivianos entrenados por boinas verdes que lo capturaron herido y lo asesinaron atado de manos.

Hoy es un momento particularmente peligroso, porque personajes como Solalinde y Omar García, en su irresponsable actitud de “interpretar” la crítica del EZLN como “llamar tontos” a treinta millones de votantes, están tratando de aislar a los zapatistas, al CNI, al CIG y al movimiento social que los rodea. La alusión a “treinta millones de votantes” es una apelación a la fuerza y pretende deslegitimar a un movimiento insurgente sin cuyo alzamiento, y luego su presencia, no sólo armada, sino organizada, autónoma, rebelde y en defensa del territorio, no habrían caído de sus pedestales Salinas y Fox, ni se habrían firmado los Acuerdos de Barcelona entre el PRI, el PAN y el PRD (Muñoz Ledo y luego Obrador), gracias a los cuales, los partidos PAN y PRD han podido gobernado el país (Fox, 2000) y la Ciudad de México (Cárdenas), y de nuevo el país, como lo hace hoy, de hecho ya, Obrador.

La vida no es justa per sí misma, por eso los seres humanos luchamos por la justicia: el PAN, el PRD y hoy Morena han podido acceder al poder sólo gracias a una lucha social muy amplia, no sólo por su perseverancia electoral, lucha y resistencia popular en la cual han estado presentes movimientos como Atenco, los zapatistas o los indígenas del CNI, entre otros muchos actores, pero hoy que Obrador y Morena anuncian la creación de una agrupación indígena pro AMLO (Congreso Nacional de los Pueblos Indios), en la mejor tradición priista de centrales oficiales obreras y campesinas; hoy también opera la infamia de la mentira antizapatista “en mentes y corazones” que prefieren atacar a los movimientos sociales que cuestionar la presencia de la burguesía neoliberal en el gobierno de AMLO, con Alfonso Romo, y de continuadores del salinismo, el foxismo, el zedillismo y en general el priismo y el panismo en prácticamente todo su gabinete.

Los megaproyectos y planes de un “paraíso de las inversiones”, como las Zonas Económicas Especiales (“polos de desarrollo”, como los llamaron en la contrainsurgencia guatemalteca) y corredores multimodales, como el Salina Cruz- Coatzacoalcos o el extractivismo minero tóxico y criminal, anuncian una guerra de despojo contra los indígenas, guerra que hace de la promesa de aprobar los Acuerdos de San Andrés un mero distractor.

Las comunidades y pueblos indígenas y no indígenas que resisten a ese colonialismo interno y transnacional son legítimos, pero la andanada de declaraciones de los voceros (más que mediadores) de AMLO es apenas el preámbulo de un ataque económico, político, social e incluso podría ser armado, la llamada guerra de amplio espectro contemporánea.

Eso hora de llamar a las cosas por su nombre, colonialismo y contrainsurgencia, y también es hora de definirse.

[1] La Jornada https://www.jornada.com.mx/2018/07/10/opinion/017a2pol

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El nuevo México

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El nuevo México

Javier Hernández Alpízar

Leonardo Sciascia escribió un cuento, “El largo viaje”, en donde algunos italianos del sur pobre serán llevados por traficantes de indocumentados a los Estados Unidos, Nueva Jersey o Nueva York, qué más da: los suben a una embarcación, los pasean por el mar y los dejan en una playa, avanzan y encuentran letreros en italiano, descubren que los timaron, están aún en Italia.

A veces me parece que esos italianos del sur pobre del cuento de Sciascia somos los mexicanos hoy.

Les propongo un experimento mental.

Pongamos sólo por un momento a Andrés Manuel López Obrador entre paréntesis. Sólo por un momento, luego lo retomaremos.

Hipotéticamente, pongamos a Alfonso Romo como presidente entrante en este 2018. Es el único cambio, todo lo demás queda igual: el gabinete con Moctezuma, Villalobos, Germán Martínez, Ebrard en relaciones exteriores, Durazo, y en la subsecretaría de Gobernación Tatiana y Zoé, y todos los demás electos, Nestora, el Mijis, los 53 diputados del PES, y los demás nombramientos y representantes: Adelfo Regino, Solalinde, e invitados como Mondragón y Kalb, todos igual, todo igual.

Además, los mismos programas que ya se anuncian y las mismas declaraciones: México será un paraíso de las inversiones; se respeta la autonomía del Banco de México; hay una luna de miel con los empresarios y esperamos que sea un matrimonio duradero; gobernaremos no atendiendo a las encuestas de opinión sino al peso (la moneda); en lo internacional, se impulsará una especie de Alianza para el Progreso; no se echará para atrás la reforma energética; el precio de la gasolina se ajustará anualmente según la inflación; una patrulla fronteriza en el sur para evitar el paso de migrantes centroamericanos; respecto a la reforma educativa, se consultará con maestros, pero la evaluación se queda, porque ellos no se oponen a ser evaluados; habrá Zonas Económicas Especiales, habrá Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México; habrá un corredor de Salina Cruz a Coatzacoalcos; habrá mineras canadienses.

Además hay un intenso cabildeo, reuniones con Peña para la foto, con Manuel Velasco en Chiapas, con la Conferencia Nacional de Gobernadores, con representantes de Trump. Todo indica que, de facto, el nuevo gobierno funciona desde ya y el de Peña pasa a la sombra.

Todo es igual, excepto que no es Obrador sino Alfonso Romo quien preside el acelerado cambio de gobierno.

Las críticas comienzan, aparece el hashtag #MondragónNoEsElCambio, se impugna la designación de Germán Martínez para el IMSS, es polémica la presencia de Villalobos en Agricultura, la Red Mexicana de Afectados por la Minería en México no está de acuerdo con la presencia de las empresas mineras, Atenco se manifiesta contra el nuevo aeropuerto…

¿Deveras sería todo igual? ¿Los votantes defenderían a Alfonso Romo y su equipo y programa de gobierno? ¿Dirían que es un honor estar con Romo? ¿Exigirían a los críticos que le lleven sus demandas a Peña y no a un Romo que aún no asume el cargo? ¿Llamarían a tener fe y esperanza en Romo, quien ha prometido que “no nos fallará”? ¿Diría Solalinde que Romo es como un pastor de su pueblo? ¿Usarían el número de votos, el que fuera, para pedir a los críticos que no llamen “tontos” a esos millones de votantes?

No sé ustedes, a lo mejor se pueden imaginar ese cuadro: Romo como YaSabenQuien, como la esperanza de México; pero yo no. Yo creo que si eso estuviera ocurriendo, habría una crítica generalizada a la continuidad del neoliberalismo, a la traición de las promesas y expectativas de algo por lo menos parecido al estado de bienestar, el fin de la violencia y de la represión, y la tan ansiada salida del PRIAN.

Creo que con Alfonso Romo y un gabinete así, y un programa así, habría muchas críticas y decepciones, y caricaturas y memes, y exigencias. A Romo no se le toleraría un programa así, de continuidad neoliberal casi total, y creo que incluso sin el “casi”.

Los columnistas críticos sacarían a relucir que Romo financió a Salinas y a Fox, que ha sido parte de la oligarquía, que lavó dinero de Pinochet y lo defendió diciendo que, en todo caso, debería enjuiciarse “también a Allende”; sacarían a relucir sus inversiones en transgénicos, sus simpatías por el Opus Dei y los Legionarios de Cristo, su torpeza de poner a un personero de Monsanto en Agricultura. Y las críticas a los integrantes del gabinete no se quedarían atrás.

Y no creo que fueran críticas marginales ni minoritarias. Incluso habría quienes abiertamente criticarían a quienes votaron por Romo (en el 2000, un sector de la población ponía la nariz como si oliera heces cuando se mencionaba a los votantes de Fox) o al menos manifestarían su decepción por haber creído en que representaba un cambio y comprobar que no lo es. Muy probablemente sería viral el hashtag #RomoNoEsElCambio.

Sin embargo, el personaje que pusimos entre paréntesis sí existe y es quien encabeza el equipo de gobierno, aparentemente por encima de Romo. Por ende, las críticas a este gobierno, que de manera anticipada comienza a asumir funciones, tienen que ser acalladas: reprocharle al crítico “¿por qué hasta ahora? y ¿por qué no le exigió eso a Peña?”; decirle que se calle y espere a que el nuevo presidente asuma el cargo… e incluso un plazo de varios años más, ¿cuántos?, para que se vea un cambio, y además, moderado, porque él no es un extremista, los extremistas son los inconformes; los inconformes son falsos votantes (o algo peor) porque “quienes verdaderamente votaron por AMLO tienen fe y paciencia”.

No sé ustedes. Tal vez les parece muy claro, muy lógico y sobre todo muy racional: sin Obrador, es un gobierno de derecha, neoliberal, de la continuidad, sin cambios, traidor a la intención del voto, pero ese mismo equipo y programa, con Obrador, es lo diametralmente opuesto: un gobierno prudente, que hará cambios muy ligeros, muy paulatinos, dejando intocados muchos intereses, pero es un cambio histórico.

El parto de los montes es, en esta óptica, la cuarta transformación del país. Al igual que los defensores de Fox en el año 2000, con esa clase de comparaciones Obrador, Morena y sus más entusiastas defensores equiparan a Obrador con Hidalgo, Juárez, Madero: él es el cuarto gran impulsor de una transformación.

Por eso la airadísima respuesta a cada crítica: ¿cómo osas tocar a este prócer? Pero claro, no todos pueden asumir una fe en un caudillo de manera tan abierta, hay quienes sí, pregonan “es un honor, estar con Obrador”; pero quienes necesitan un argumento de apariencia más racional dicen: “los votantes no son tontos, 30 millones de mexicanos no se equivocan”. Algo como aquel programa de televisión “100 mexicanos dijeron”, que ponía como respuestas buenas o correctas algunas que eran falsas, porque 100 mexicanos lo dijeron: un delfín podía ser un pez, algunos saben que es mamífero, pero en el juego, 100 mexicanos dijeron que es un pez y así se queda.

Y detrás del argumento del número, la falacia ad populum es más bien una falacia ad baculum, una apelación a la fuerza: “no te margines, nosotros somos muchos más que ustedes, así que se quedan solos, se aíslan”… y los más tienen la fuerza. Por ejemplo, la fuerza para atiborrar de comentarios insultantes las secciones de comentarios en YouTube, o en páginas web, en redes digitales: “chayotero, te paga el PRIAN, sectario, marxista, extremista, incluso académico (hasta eso es malo para ellos)”, que son los vituperios más ligeros y omito los fuertes… y las amenazas: “ahora que el CISEN estará en manos del pueblo irá detrás de todos ustedes”, y amenazas de violencia y hasta de muerte o, en casos aún más extremos, peticiones de que los bombardeen y acaben con los zapatistas (debe haber reencarnado Fidel Velázquez o Victoriano Huerta o Porfirio Díaz) o amenazas de violencia sexual contra las mujeres que critican a YaSabenQuien. Mucho de ese clima de linchamiento en redes estaba ya instalado durante la campaña electoral, ahora sólo se potenció, Y curiosamente, no son amenazas contra la mafia del poder o contra el PRIAN, sino contra los ciudadanos que disienten,

Quizás soy yo un amargado y todo eso es normal y hasta sano: la nueva mayoría se monta en su chauvinismo, se hace supremacista, pregunta cuándo se irán quienes no están de acuerdo con su nuevo presidente electo, y echa porras a quien salga a defender el mismo punto de vista que ellos, por ejemplo, a Omar García, a quien acaban de descubrir como dechado de las virtudes cardinales y a Solalinde, como dechado de las teologales.

En lo personal, me parece que ambos escenarios arriba esbozados son el mismo: con Romo como presidente, sería un gobierno de derecha, neoliberal, con un desarrollismo depredador del medio ambiente y agresor de comunidades indígenas y no indígenas. ¿Por qué la sola inclusión de AMLO lo hace diferente y lo hace defendible y nos exige “darle el beneficio de la duda” y extenderle un cheque en blanco por un tiempo indefinido? Yo no encuentro una razón, un motivo racional, laico, mundano, para que lo que sin Obrador sería una derecha sumamente criticable, con tan sólo la presencia de él, se vuelva “un cambio histórico” y hasta una “cuarta transformación histórica”.

Me da más vergüenza a mí formularlo en palabras que a sus seguidores darme motivos para hacer la formulación: nos encontramos ante el caso de un “hombre providencial”, de un líder carismático que tiene fascinadas a las multitudes. No es tanto una fría razón pragmática, realista, instrumental y estratégica, no es eso: es la emoción y la fe, y la esperanza y las buenas vibras (“salgamos a barrer nuestra calle para mostrar nuestro apoyo”). Es un fenómeno que linda entre la superstición y el síndrome de Estocolmo: aborrecemos tanto a los priistas y panistas malos que nos han hecho sufrir que podemos amar al priista bueno, con su gabinete de priistas y panistas buenos que traerán la paz.

Eso, en sí, ya me parece grave. Pero me parece más grave otra cosa: el chauvinismo, el supremacismo de la “nueva mayoría” que no se conforma con ser mayoría: quiere ser totalidad, no puede creer que haya disidencia de buena fe, todo crítico debe ser un “peñabot”, alguien “pagado por el PRIAN”, un resabio de los “sinarquistas” que no debería vivir en el nuevo país de la nueva mayoría y con nuevo presidente, o como dice Solalinde, en términos paternalistas y patriarcales: un nuevo “pastor”…

Es cierto que no todo puede ser pura y fríamente racional, que las emociones son humanas y sería inhumano no sentir, pero este emocionalismo y apelación a la comunidad carismática son muy peligrosos: sobre todo porque son el caldo de cultivo para el engaño y el fraude. Y yo soy de esa minoría que piensa que aquí hay engaño y fraude, y que la luna de miel con los empresarios, la oligarquía y la “mafia del poder” (para no mencionar a los “señoritingos” y la “sociedad fifí” que criticaba Obrador) significa que la derecha ha ganado, y ganado de manera aplastante: impuso sus valores, son hegemónicos: así como en los años ochenta nadie podía imaginarse una derrota electoral de las siglas “PRI”, así hoy nadie se imagina un cambio más allá de lo mismo: el mismo neoliberalismo, pero con fe y esperanza.

Regresando a los italianos del cuento de Sciascia. El problema de esta Italia, en donde hemos desembarcado después del periplo electoral, es que no es la misma, no es el mismo México: ahora la derecha tiene un gobierno electoralmente legítimo, carismático, popular y muy empoderado, para echar a andar las ruedas del capitalismo: despojo, explotación, represión y desprecio; pero además tiene a muchos mexicanos que tienen fe y esperanza y están dispuestos a tratar, por todos los medios, de callar a los críticos. Es decir, están dispuestos a hacer todo lo posible por quedarse sin el único recurso que le queda a la sociedad en trance semejante, su libertad de dudar y cuestionar. Ahora Solalinde nos dice que dudar es el pecado, ir contra esos “millones de votos” es como probar del árbol del fruto prohibido: la soberbia de llamar “tonto” a tu prójimo.

Por eso considero más valiosos que nunca a quienes, como los zapatistas, se han atrevido a dudar, cuestionar y anticiparnos que habrá decepción. Tenemos que cuidar ese residuo de sensatez en medio de esta efusión carismática del próximo lustro.

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Pronunciamiento ante las mentiras y ceguera política de Alejandro Solalinde

“Podrán cambiar el capataz, los mayordomos y caporales, pero el finquero sigue siendo el mismo.”

Desde el momento en que, sin avisar a los padres y madres de los 43 normalistas de Ayotzinapa, Alejandro Solalinde decidió unilateralmente hacer pública una versión según la cual los desaparecidos ya habrían sido asesinados y cremados para desaparecer sus cuerpos, ya comenzaba a portarse como vocero del poder y trataba de presionar a las víctimas a suspender su movimiento porque su causa, la presentación con vida de los desaparecidos, habría sido “resuelta”.

El gobierno de Peña Nieto, Murillo Karam y Osorio Chong, después de usar a Solalinde para difundir esa mentira, refutada por las investigaciones de la comisión de expertos internacional, usó a Rigoberta Menchú con el mismo fin, presionar a las víctimas tratando de que ya “aceptaran la verdad”. Como su mentira no prosperó, finalmente el propio gobierno federal la presentó como “verdad histórica” en boca de Murillo Karam, tratando de dar carpetazo al caso. Es mentira y en ella Solalinde fue el primero en esparcirla.

Después de dedicarse a defender las políticas del PRD en estados como Veracruz y Oaxaca, Solalinde derivó en ser propagandista del proselitismo electoral de Andrés Manuel López Obrador, haciendo giras incluso en el extranjero, en los Estados Unidos, para llamar a votar por él.
Ahora que López Obrador es “virtualmente presidente electo” y está comportándose como gobierno de manera anticipada en una suerte de transición del poder anticipada y pactada desde arriba, Solalinde, ¿el vocero?, se ha dedicado a “invitar” al Ejército Zapatista de Liberación Nacional a sentarse a dialogar con el vicepresidente de facto Alfonso Romo.

Antes, trató de contactar a la vocera del Concejo Indígena de Gobierno, María de Jesús Patricio Martínez para integrarla en el gobierno de un candidato que al llegar al poder (de hecho ya comienza a ejercerlo) ha prometido la continuidad del neoliberalismo, tanto en sus propias palabras como en las de su ministro plenipotenciario Alfonso Romo: libre mercado, respeto a las reformas estructurales ya logradas (especialmente la energética), respeto a todos los pilares del neoliberalismo: autonomía del Banco de México, los 43 tratados de libre comercio internacionales y la garantía de que se respetarán los privilegios del capital financiero: “gobernar no con atención a las encuestas de opinión sino al peso (la moneda)”, ha dicho Romo.

Alejandro Solalinde ha rebasado y traicionado lo que pudieran parecer buenos oficios diplomáticos como mediador que intenta dialogar con los zapatistas: se ha arrogado el derecho de hablar en nombre de las bases zapatistas diciendo que las bases sí se reunirían con AMLO pero que no lo permiten sus líderes “mestizos”. Antes ya había declarado lo mismo respecto a Marichuy y el CIG, que mediadores “mestizos” impedían el diálogo.

Es la misma tesis racista que ha manejado la derecha contrainsurgente: los indígenas son “mal influenciados” por líderes no indígenas. Esa tesis es ahora enarbolada por Solalinde en nombre de un gobierno supuestamente progresista.
Tratar de dialogar con interlocutor a quien estás desacreditando no es una estrategia diplomática, es una estrategia de contrainsurgencia, con la cual Solalinde está tomando la estafeta que en el pasado han tenido personajes de nefasta memoria como Esteban Moctezuma, Dante Delgado, Luis H. Álvarez y Rosario Robles.

Además, es realmente una ofensa invitarlos a dialogar con un personaje de derecha como Alfonso Romo, empresario integrante de la oligarquía, financiador de la campaña de Vicente Fox, lavador de dinero del dictador Augusto Pinochet, simpatizante de los Legionarios de Cristo y el Opus Dei y operador de la integración en el gabinete de Obrador de personajes siniestros como Víctor Villalobos, personero de Monsanto, ni más ni menos que en la secretaría de Agricultura.

Solalinde se había ganado un prestigio como defensor de los migrantes centroamericanos en el sureste de México, algunos lo siguen considerando “candidato al Nobel”. Sin embargo, Alfonso Durazo, nuevo secretario en materia de seguridad, ha declarado que habrá una patrulla fronteriza que impedirá el tránsito de los migrantes centroamericanos por territorio nacional y Solalinde no ha hecho reclamo alguno conocido en nombre de los derechos humanos de los migrantes.

En lugar de ello el ahora operador político de Obrador está desacreditando a los zapatistas. Ya el nuevo gobierno está convocando a formar una organización indígena nacional para tratar de hacer el contrapeso al Concejo Indígena de Gobierno, al Congreso Nacional Indígena y al EZLN. Pretenden arrebatarle “la bandera” de los acuerdos de San Andrés cuando el gobierno que representan ya ha anunciado medidas colonialistas, desarrollistas y extractivistas como las Zonas Económicas de Desarrollo en estados con fuerte presencia de comunidades indígenas como Chiapas, Oaxaca y Guerrero; han anunciado desde su campaña a mineras canadienses cuyo comportamiento criminal destruye comunidades y territorios, en cuyo aspecto la política neoliberal anticipa que continuará, pues a pesar de las más de 1500 concesiones a mineras canadienses -al estar incorporado el tema en el proyecto de nación del virtual presidente electo-, se prevé que se incrementen dicho número y en este tema el proyecto solo contempla integrar un régimen fiscal según favorable al Estado y no así a las comunidades y pueblos. Es más que claro que este aspecto se verá impulsado además con el hecho de que Napoleón Gómez Urrutia, será Senador de la República, lo que implica que las mineras de aquel país contarán con un personero en el congreso; tienen compromisos con empresas de la oligarquía nacional y la plutocracia internacional (como Monsanto) que hacen inverosímil que, de aprobar los acuerdos de San Andrés, pasen de ser letra muerta.

En realidad lo que pretenden es desmovilizar a los zapatistas y los indígenas que defienden su autonomía en el CIG y el CNI, al igual que lo intentaron todos los gobiernos priístas y panistas en el pasado; Solalinde es la cara “amable y diplomática” de la contrainsurgencia contra una de las pocas oposiciones que quedan, dada la luna de miel entre el gobierno que está operando antes de asumir el cargo y la derecha empresarial.

Como Coordinación Metropolitana Anticapitalista y Antipatriarcal con el CIG rechazamos tajantemente las insidiosas maniobras de Alejandro Solalinde, Alfonso Romo y el gobierno electo que está operando anticipadamente.
Desconocemos a un gobierno que si bien ha ganado una “elección limpia”, como en el pasado lo hicieran Ernesto Zedillo y Vicente Fox, se está perfilando como defensor de los mismos intereses del capitalismo neoliberal y los megaproyectos que defendieron los gobiernos del PRI, el PAN y el PRD.

Incluso, en el ámbito más cercano a los zapatistas, en Chiapas, Morena operó en alianza con el Partido Verde, el único partido verde desconocido por sus pares a nivel internacional y el único en tener paramilitares, precisamente en Chiapas. En la elección en Chiapas, Morena y el Partido Verde compraron votos, como ha mostrado en una columna, en La Jornada, Luis Hernández Navarro. Y para colmo en dicha elección resulto electo Rutilio Escandón Cárdenas (candidato de Morena), uno de los 16 senadores del PRD que votaron a favor de la reforma Constitucional del año 2000, con la que el gobierno de Fox, simuló reconocer los derechos los pueblos indígenas.

La resistencia de las comunidades indígenas zapatistas ante los megaproyectos (que representan explotación, despojo, reprensión y desprecios), y las empresas y gobiernos que los impulsan es legítima y cuenta con todo nuestro apoyo.

Las autonomías y autogobiernos de las comunidades zapatistas y comunidades indígenas del CNI son legítimas y no deben seguir siendo objeto de acosos contrainsurgentes.

ATENTAMENTE.

Disculpen las molestias, que nuestra alegre rebeldía provoca, pero estamos construyendo comunidad, autonomía y organización

Por la constitución integral de nuestros pueblos

Viva el #CIG, Viva, el #CNI, Viva el #EZLN

Comisión de Comunicación de la Coordinación Metropolitana
Anticapitalista y Antipatriarcal con el CIG

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