Racismo de gobiernos obradoristas como el de Claudia Scheinbaum y Néstor Núñez, de la alcaldía Cuauhtémoc, amenaza con desalojo violento a comunidad otomí de Roma 18, integrante del CIG CNI

Comunicado: CONFERENCIA DE PRENSA COMUNIDAD OTOMÍ

Este 15 de junio de 2019, a las 10 de la mañana se llevó a cabo una conferencia emergente en la calle Roma 18, colonia Juárez en la Delegación Cuauhtémoc ubicada la Ciudad de México. La comunidad Otomí residente en la CDMX convocó de manera emergente ante la alerta de un desalojo en próximos días, denunció el racismo y la discriminación que viven por parte de las autoridades gubernamentales y las clases acomodadas de esta colonia.

“Queremos hacer una denuncia pública directamente en contra del gobierno de la ciudad, en contra de Claudia Sheinbaum, quien es responsable directamente de la política pública que se pueda llevar a cabo de la CDMX, queremos señalar la responsabilidad de la alcaldía de la Cuauhtémoc. Nestor Nuñez, el tiene mucho que ver en la situación que se vive” afirma Diego García Bautista, representante legal de la comunidad Otomí e integrante de la  Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata (UPREZ) Benito Juárez.

Bautista indica que la comunidad indígena ocupa el inmueble hace más de 20 años. La historia del inmueble data de 1930, fue la embajada de España en México. Después de los sismos de 1985 quedó abandonado y la comunidad indígena, ocupó inmuebles vacíos en las colonias Roma y Juárez. Estos, como Roma 18, Guanajuato 200 y Zacatecas 74, están inscritos de modo oportuno en el Instituto de Vivienda (INVI) a través de sus programas que contemplan inmuebles con alto riesgo estructural para ser expropiados en pro de un bien común. “Tenemos un sustento jurídico”, sentencia.

El representante anuncia que existe una urgencia desde el pasado 19 de septiembre. Cuando “los compañeros fueron desalojados”, se mantuvieron a las afueras del inmueble debido al riesgo estructural y a partir de ese momento se instalaron en un campamento. El 19 de septiembre de 2018 se efectúa un desalojo violento. “Nunca conocimos una orden”, afirma y recuerda que  el 31 de mayo pasado se llevó a cabo un nuevo desalojo con el cuerpo de granaderos que se efectúa en contra de los habitantes vecinos, ubicados en Londres 7: “La comunidad vecina ya no se encuentra, esto deja en plena indefensión a Roma 18”

Néstor Nuñez anuncia en su conferencia de prensa que el siguiente paso es la desocupación de Roma 18, por lo que la comunidad decide alertar a la ciudadanía, a las organizaciones sociales y a los medios de comunicación que un desalojo se acerca.

“Hacemos un llamado urgente a la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, para que esta mesa de trabajo que hemos demandado de manera directa pueda tener sentido para resolver. Desde su arribo a la jefatura, un solo funcionario se ha presentado para resolver la problemática. Denunciamos la política de gentrificación que tiene como total objetivo el desplazamiento de la Comunidad Otomí. Estamos enfrentándonos a un desplazamiento, lo que vemos comúnmente en las comunidades rurales lo vivimos aquí. Lo que están viviendo es un escenario de discriminación.” enfatiza.

 

Además realiza una crítica a la presidencia en turno: “Cuando hace su arribo AMLO para gobernar, el país recibe de una serie de pueblos un bastón de mando que contradice lo que hoy está pasando aquí. No hay congruencia en el discurso ni en la política pública del Gobierno Federal y esta comunidad hace esta denuncia, en términos de una salida en atención a la urgencia de vivienda”.

Filiberto Margarito, integrante de la Comunidad indígena Otomí residente en la CDMX, inicia un saludo en lengua otomí y comparte su experiencia: “Racismo es lo que estamos sufriendo en la Ciudad de México. El año pasado instalamos una escuela autónoma otomí. Los niños salen a la banqueta a estudiar y los vecinos se molestan y dicen que no pueden estar aquí afuera. Por la vestimenta que tienen dicen que somos unos farsantes. Que nos vayamos a donde venimos. También nosotros tenemos derecho a una vivienda, que queremos pagarlas no que nos la regalen por parte del gobierno. En la escuela en que van nuestros niños, la discriminación es por parte de la directora. Nos iban a cerrar la escuela Alberto Correa. Los vecinos de enfrente nos dicen que no podemos estar aquí porque somos delincuentes, nos acusan de robo de partes, trata de blancas y narcomenudeo. Somos artesanos, unos venden manzanas, somos comerciantes. En la colonia, saben las autoridades dónde venden las drogas, donde venden las autopartes. Nosotros aquí vivimos. No somos esa clase de personas. Con eso están en las redes y nos han señalado por algo a lo que no nos dedicamos.

Estela Quirino, mujer habitante de Roma 18, integrante Comunidad  indígena Otomí residente en la CDMX, comparte su experiencia:

Que bueno que nos vinieron a ver cómo vivimos. Nosotros vivimos muy mal porque la gente nos discrimina. No se me hace justo que nos vean y nos digan de cosas. Viene un desalojo sin ningún documento, 200 o 300 granaderos vienen, todo lo que teníamos allá adentro lo perdimos definitivamente. Es cosa que a nosotros nos cuesta, salimos a trabajar. No es justo que el gobierno que está venga y nos quite un pedazo de donde vivimos. Los vecinos nos discriminan, no dejan que los niños jueguen aquí, nuestros niños. Nos dicen “quitense porque no tienen derecho” ¿Por qué no?  Hicieron una junta vecinal para que nos quitemos. ¿Por qué nos vamos a quitar? Tenemos derechos, no porque seamos indígenas nos vamos a quitar y no nos vamos a dejar que nos traten como nos traten. Queremos una vivienda digna para nosostros y nuestros hijos.No todo el tiempo nuestros niños van a estar viviendo en la calle. No nos vamos a ir. Yo quiero lo mejor para mis niños. Viene otro desalojo sin ningún documento. Los granaderos vienen y golpean a nuestros compañeros y no se nos hace justo. Vamos informamos todo y no nos hacen caso. Eso no se me hace justo a mi.

Román Sánchez Nuñez, integrante de Colectivo Zapatista Neza, explica el término de gentrificación tiene que ver directamente con una idealización de las ciudades,en donde la figura del indígena no es bienvenida, pues atiende directamente a un proceso capitalista.

Por último la comunidad otomí hace un llamado, pues la amenaza de desalojo es latente y vulnera directamente su derecho a la vivienda.

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Racismo de gobiernos obradoristas como el de Claudia Scheinbaum y Néstor Núñez, de la alcaldía Cuauhtémoc, amenaza con desalojo violento a comunidad otomí de Roma 18, integrante del CIG CNI

Racismo de gobiernos obradoristas como el de Claudia Scheinbaum y Néstor Núñez, de la alcaldía Cuauhtémoc, amenaza con desalojo violento a comunidad otomí de Roma 18, integrante del CIG CNI

Comunicado: CONFERENCIA DE PRENSA COMUNIDAD OTOMÍ

Este 15 de junio de 2019, a las 10 de la mañana se llevó a cabo una conferencia emergente en la calle Roma 18, colonia Juárez en la Delegación Cuauhtémoc ubicada la Ciudad de México. La comunidad Otomí residente en la CDMX convocó de manera emergente ante la alerta de un desalojo en próximos días, denunció el racismo y la discriminación que viven por parte de las autoridades gubernamentales y las clases acomodadas de esta colonia.

“Queremos hacer una denuncia pública directamente en contra del gobierno de la ciudad, en contra de Claudia Sheinbaum, quien es responsable directamente de la política pública que se pueda llevar a cabo de la CDMX, queremos señalar la responsabilidad de la alcaldía de la Cuauhtémoc. Nestor Nuñez, el tiene mucho que ver en la situación que se vive” afirma Diego García Bautista, representante legal de la comunidad Otomí e integrante de la  Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata (UPREZ) Benito Juárez.

Bautista indica que la comunidad indígena ocupa el inmueble hace más de 20 años. La historia del inmueble data de 1930, fue la embajada de España en México. Después de los sismos de 1985 quedó abandonado y la comunidad indígena, ocupó inmuebles vacíos en las colonias Roma y Juárez. Estos, como Roma 18, Guanajuato 200 y Zacatecas 74, están inscritos de modo oportuno en el Instituto de Vivienda (INVI) a través de sus programas que contemplan inmuebles con alto riesgo estructural para ser expropiados en pro de un bien común. “Tenemos un sustento jurídico”, sentencia.

El representante anuncia que existe una urgencia desde el pasado 19 de septiembre. Cuando “los compañeros fueron desalojados”, se mantuvieron a las afueras del inmueble debido al riesgo estructural y a partir de ese momento se instalaron en un campamento. El 19 de septiembre de 2018 se efectúa un desalojo violento. “Nunca conocimos una orden”, afirma y recuerda que  el 31 de mayo pasado se llevó a cabo un nuevo desalojo con el cuerpo de granaderos que se efectúa en contra de los habitantes vecinos, ubicados en Londres 7: “La comunidad vecina ya no se encuentra, esto deja en plena indefensión a Roma 18”

Néstor Nuñez anuncia en su conferencia de prensa que el siguiente paso es la desocupación de Roma 18, por lo que la comunidad decide alertar a la ciudadanía, a las organizaciones sociales y a los medios de comunicación que un desalojo se acerca.

“Hacemos un llamado urgente a la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, para que esta mesa de trabajo que hemos demandado de manera directa pueda tener sentido para resolver. Desde su arribo a la jefatura, un solo funcionario se ha presentado para resolver la problemática. Denunciamos la política de gentrificación que tiene como total objetivo el desplazamiento de la Comunidad Otomí. Estamos enfrentándonos a un desplazamiento, lo que vemos comúnmente en las comunidades rurales lo vivimos aquí. Lo que están viviendo es un escenario de discriminación.” enfatiza.

 

Además realiza una crítica a la presidencia en turno: “Cuando hace su arribo AMLO para gobernar, el país recibe de una serie de pueblos un bastón de mando que contradice lo que hoy está pasando aquí. No hay congruencia en el discurso ni en la política pública del Gobierno Federal y esta comunidad hace esta denuncia, en términos de una salida en atención a la urgencia de vivienda”.

Filiberto Margarito, integrante de la Comunidad indígena Otomí residente en la CDMX, inicia un saludo en lengua otomí y comparte su experiencia: “Racismo es lo que estamos sufriendo en la Ciudad de México. El año pasado instalamos una escuela autónoma otomí. Los niños salen a la banqueta a estudiar y los vecinos se molestan y dicen que no pueden estar aquí afuera. Por la vestimenta que tienen dicen que somos unos farsantes. Que nos vayamos a donde venimos. También nosotros tenemos derecho a una vivienda, que queremos pagarlas no que nos la regalen por parte del gobierno. En la escuela en que van nuestros niños, la discriminación es por parte de la directora. Nos iban a cerrar la escuela Alberto Correa. Los vecinos de enfrente nos dicen que no podemos estar aquí porque somos delincuentes, nos acusan de robo de partes, trata de blancas y narcomenudeo. Somos artesanos, unos venden manzanas, somos comerciantes. En la colonia, saben las autoridades dónde venden las drogas, donde venden las autopartes. Nosotros aquí vivimos. No somos esa clase de personas. Con eso están en las redes y nos han señalado por algo a lo que no nos dedicamos.

Estela Quirino, mujer habitante de Roma 18, integrante Comunidad  indígena Otomí residente en la CDMX, comparte su experiencia:

Que bueno que nos vinieron a ver cómo vivimos. Nosotros vivimos muy mal porque la gente nos discrimina. No se me hace justo que nos vean y nos digan de cosas. Viene un desalojo sin ningún documento, 200 o 300 granaderos vienen, todo lo que teníamos allá adentro lo perdimos definitivamente. Es cosa que a nosotros nos cuesta, salimos a trabajar. No es justo que el gobierno que está venga y nos quite un pedazo de donde vivimos. Los vecinos nos discriminan, no dejan que los niños jueguen aquí, nuestros niños. Nos dicen “quitense porque no tienen derecho” ¿Por qué no?  Hicieron una junta vecinal para que nos quitemos. ¿Por qué nos vamos a quitar? Tenemos derechos, no porque seamos indígenas nos vamos a quitar y no nos vamos a dejar que nos traten como nos traten. Queremos una vivienda digna para nosostros y nuestros hijos.No todo el tiempo nuestros niños van a estar viviendo en la calle. No nos vamos a ir. Yo quiero lo mejor para mis niños. Viene otro desalojo sin ningún documento. Los granaderos vienen y golpean a nuestros compañeros y no se nos hace justo. Vamos informamos todo y no nos hacen caso. Eso no se me hace justo a mi.

Román Sánchez Nuñez, integrante de Colectivo Zapatista Neza, explica el término de gentrificación tiene que ver directamente con una idealización de las ciudades,en donde la figura del indígena no es bienvenida, pues atiende directamente a un proceso capitalista.

Por último la comunidad otomí hace un llamado, pues la amenaza de desalojo es latente y vulnera directamente su derecho a la vivienda.

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RACISMO Y DESPLAZAMIENTO FORZADO EN LA CDMX. Caso Roma 18

CIUDAD DE MÉXICO, 15 DE JUNIO DE 2019

Todos los días vivimos el racismo en nuestras vidas: cuando vamos a dejar a nuestros hijos a la escuela, al acudir a los lugares de trabajo, cuando hablamos nuestra lengua, portamos nuestro traje indígena y nos miran de reojo al  caminar en las calles de la “ciudad de las culturas”, “de la esperanza”. En nuestro México que discrimina por el color de piel, por ser de un pueblo originario. A ese que prefiere grandes edificios, en vez de viviendas dignas, el que acepta la gentrificación.

Denunciamos que el 30 de mayo a las 11 de la mañana, Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno actual-en conjunto con la alcaldía- envió un operativo de más de 200 granaderos a posarse frente a la Comunidad Indígena Otomí residente en la CDMX. La presencia de los cuerpos policiacos generaron en la comunidad un estado de crisis y temor, ante el inminente riesgo de ser desplazados. Existen antecedentes de violencia física por parte de este grupo coludido con grupos de choque de la zona.

El encapsulamiento que efectuaron tuvo una duración de 5 horas, sin que los uniformados brindaran información o explicaciones. Mientras tanto, la comunidad vecina Otomí y Triqui, situada en el mismo predio con entrada en la calle de Londres número 7, fue desalojada a través de un operativo comandado por Néstor Núñez, titular de la Alcaldía de la delegación Cuauhtémoc. Sus pertenencias fueron cargadas en carros de volteo, con rumbo desconocido.

En las recientes horas, algunas autoridades han expresado su intención por desalojar nuestro campamento. A través de sus transmisiones en redes sociales, en donde se conectan con los habitantes de la colonia Juárez, Néstor Nuñez asegura que somos invasores de la vía pública y que dentro de sus planes futuros está que “dejemos de obstruir la calle” lo que equivale a desplazarnos de lo poco que nos queda, pues a raíz del sismo del 19 de septiembre de 2017, y del violento desalojo efectuado el 19 de septiembre de 2018,  nos quedamos sin un techo en donde habitar. Hasta el día de hoy ninguna autoridad competente se ha acercado a resolver esta problemática. La alcaldía sugiere que somos un mal adorno para sus transitadas avenidas y hay que velar por los intereses vecinales.

Señalamos la complicidad que existe entre las autoridades del gobierno de la CDMX con las inmobiliarias como Eduardo S. A. de C. V, que en conjunto reclaman una propiedad en la que construimos nuestro hogar durante años. Son ellos, los que siguen fomentando el racismo, quienes imponen una política de gentrificación y despojo, dejando en plena vulnerabilidad a los pueblos y comunidades indígenas residentes en la CDMX. Son ellos los que nos criminalizan, nos llaman sucios, insalubres, delincuentes y hasta nos acusan de trata.

Las autoridades de la ciudad de las culturas,  mantienen el desprecio que han mostrado históricamente los gobiernos, para con nuestros pueblos indígenas. Ni la cuarta transformación detiene esta realidad que se alimenta cada día y el presidente en turno está muy ocupado “terminando con la corrupción” como para asomarse a una comunidad que poco importa si desaparece mañana. Se perderá dentro del movimiento de la urbe. Invitamos a los medios de comunicación a prestar atención a nuestro caso.

Atentamente: Comunidad Indígena Otomí residente en la CDMX

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5 de Junio del 2015, encendido en la memoria

5 de Junio del 2015, encendido en la memoria

El cinco de junio, ya significaba  a nivel nacional una fecha de un hecho de injusticias, dolores y rabias por lo acontecido en el 2009 en Hermosillo, Sonora con el incendio de la Guardería ABC. Sin embargo, a nivel estatal Veracruz se entreteje en esta fecha a operativo de  Estado orquestado por políticos y empresarios locales y la rectoría de la Universidad Veracruzana, organizado por mandos policiacos y narcoparamilitares,  donde además participó una policía encubierta de estudiante y  patrullas cerrando la calle y evitando así el acceso y el auxilio que fueron requeridos en el ataque a 8 estudiantes/ex estudiantes de la Universidad Veracruzana durante una fiesta en una casa habitación donde los mismos resultaron heridos en distintos grados físicos, psicológicos, sociales y académicos.

 

Hoy en Xalapa se cumplen 4 años de este acto de represión por parte del Estado. Hay que explicitar que no se trató de un hecho aislado y azaroso, pues las personas que fueron atacadas directamente contra su vida participaban de distintas maneras en los movimientos sociales que se gestaban en esos tiempos, sobre todo el movimiento estudiantil pero también en la defensa del territorio contra proyectos extractivos y en el movimiento magisterial. Cabe resaltar que ya el mencionado ataque sucedió a tan solo un par de cuadras de la ex unidad de humanidades de la ya nombrada universidad, espacio universitario de gran movilización y organización y propuestas estudiantiles a nivel social. Por mencionar tan sólo algunos, se encuentra el ex Comedor Autónomo de Humanidades o las diferentes asambleas que se han llevado acabo para discutir y movilizarse contra la alza del transporte público, marchas contra desapariciones forzadas a nivel local y nacional como es el caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa o contra el gasto inaceptable que el gobierno del estado realizó para poder llevar acabo los Juegos Centroamericanos y del Caribe en el 2014, entre una muy larga lista de injusticias y represiones que estas tierras, como en otras partes del mundo han vivido y viven cada día.

 

En esas fechas se presentaba un constante acoso de las autoridades hacía el movimiento estudiantil y contra el movimiento anarquista, lo cual no era un asunto ni nuevo, ni único de Xalapa. Recordemos que así se vivió durante todo el sexenio de Enrique Peña Nieto, quién hoy anda libre, pero con muchos crímenes de Estado en sus manos.  Para ejemplificar lo anterior, recordemos que el mismo día del ataque, en la ciudad de Puebla agentes ministeriales arrestaron a estudiantes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla que de igual manera participaban en el movimiento estudiantil de aquel estado. Un año más tarde la rectora de la UV aceptó haber trabajado con Osorio Chong en temas de seguridad, el movimiento estudiantil y los anarquistas. ¿Qué creen que pudo haber trabajado si no es en la represión? ¿Qué otra cosa hizo Osorio Chong además de reprimir movimientos sociales?

 

El 5 de junio, trastocaron seriamente la vida de 8 personas de forma directa, pero el ataque indirecto fue perturbador. El mensaje estaba claro: el Gobierno Estatal en confabulación con las principales instituciones del estado, entre ellas la Universidad Veracruzana no iban a dejar que tocarán sus intereses y la efervescencia subversiva de aquellos años estaba molestado y había que hacer algo para atacar de la manera más eficiente- con menos recursos y donde puedan lavarse las manos más fácilmente. Fue así como este ataque sólo fue la entrada brutal de dos heridas más entre la población xalapeña y sobre todo entre los activistas de esta entidad: el asesinato de Nadia Vera, activista que también era egresada de la Ex unidad de Humanidades y Rubén Espinoza, fotoperiodista que tuvo que huir del Estado por el acoso que recibió de las autoridades después de cubrir los hechos del 5 de Junio así como ser un periodista muy comprometido con las causas sociales. El ambiente de sometimiento continuó con amenazas,  levantones y campañas negras que finalmente terminaron por desarticular todo un movimiento social. El miedo y la división doblegó al esparcirse, diversos colectivos y organizaciones fueron dañados.

Por esa razón, la madrugada del el 5 de Junio del 2015, no fue un hecho más que debe echarse al costal del olvido, sino por el contrario mantenerlo encendido en la memoria, pues es parte de una cicatriz social, un hito en nuestra historia de lucha. Un recordatorio constante de hasta dónde puede llegar el Estado para atacar a sus críticos como cuán capaces somos de resistir. Es un día para recordar que el Estado tiene todo un cuerpo de policía dispuesto a agredir físicamente las manifestaciones sociales (granaderos) y que son capaces de llegar incluso más allá y quedar “impunes”.

Tal y como nos lo ha enseñado la Historia y las historias, en estos dos hechos sucedidos en espacios y años distintos, tanto el ataque a estudiantes en Xalapa  como el 5 de Junio como la Guardería ABC la justicia no vendrá del Estado, ni siquiera tiene que ver con “castigar a les culpables” porque sabemos que el Estado se cuida a sí mismo y a quienes luchan por su reproducción. Por algo el Gobierno actual no meterá a la cárcel a todos los mafiosos que nos gobernaron anteriormente (Sobre todo porque muchos de ellos, parte de la contra insurgencia de los gobiernos anteriores, están ahora en sus filas)

Por eso, porque no olvidamos,  algunos de nosotres tenemos claridad que la justicia no puede hacerse sin derribar al sistema capital y patriarcal y al estado nación y esa será nuestra lucha, porque no creemos que los cambios de régimen sean la solución. Debemos construir otras maneras para encontrar y construir la justicia para la Guardería ABC y les afectades el 5 de Junio.

La justicia jamás vendrá desde arriba, por ello debemos construir, desde abajo, la justicia que la Guardería ABC, les afectades del 5 de Junio, y que todos los miles de afectados de este sistema exigimos para vivir de manera digna en este mundo de miseria

 

Enlaces para ampliar la información :

 

https://www.facebook.com/836592816393289/videos/1727511137301448/

https://plumaslibres.com.mx/2015/09/04/un-celular-de-los-estudiantes-uv-atacados-el-5-de-junio-fue-encontrado-en-una-balacera-unica-pista-de-la-fiscalia/

https://aristeguinoticias.com/0506/mexico/atacan-encapuchados-a-estudiantes-de-universidad-veracruzana-a-machetazos-nota-fotos-y-video/

https://www.sinembargo.mx/05-06-2015/1369455

https://www.sinembargo.mx/05-06-2015/1368993

https://www.proceso.com.mx/406513/detienen-a-5-estudiantes-de-la-buap-los-vinculan-con-ataques-con-explosivos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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La representación es la epistemología de la depredación #CambioClimatico

Babel

La representación es la epistemología de la depredación

Javier Hernández Alpízar

“Hay dos grandes modos de conocimiento para nosotros los humanos: uno que consiste en hacernos un dibujo, un diseño, una representación de la estructura de las cosas que tenemos delante, y otro que consiste en reconocer las cosas mismas.” Mariá Corbí.[1]

Si hemos de creer que las casualidades no existen, no fue casual que hallara, sin buscarlo porque no lo conocía, el libro de Mariá Corbí, El conocimiento silencioso, las raíces de la cualidad humana. Corbí es un autor, no autora (en México, podríamos confundir el nombre “Mariá” con el de “María”, que es normalmente femenino, excepto en ciertas combinaciones como “José María”).

El título mismo es atractivo, porque el adjetivo “silencioso” cambia la cualidad del sustantivo “conocimiento”. Estamos inmersos en una cultura y modelo civilizatorio que dogmatiza y hace hegemónico el apotegma: “conocimiento es poder”, donde “poder” connota: “poder sobre los otros y sobre lo otro”, es decir: dominación, opresión, explotación, tiranía, “dictadura sin dictador” (sistema opresor); la expresión de la especie “homo sapiens sapiens” como predador en el vértice superior de la cadena alimenticia. Las consecuencias de esa desmesura las estamos viviendo, ante la revelación por la ONU del plazo de tres décadas para una hecatombe que amenaza a la especie humana con su posible desaparición ante el desastre global que representa la extinción masiva de al menos un millón de especies animales y vegetales, incluidos los grandes mamíferos y demás animales cuya presencia acompañó nuestra vida en el planeta. Solamente en recientes días se anunció la extinción de una especie de rinoceronte (realmente estamos extinguiendo a los unicornios) y la “extinción funcional” de los koalas; en México siguen ese camino la vaquita marina y muchas otras especies amenazadas, en riesgo, en peligro o ante la inminencia de la extinción, como el emblemático ajolote (axolotl) y el antes sagrado jaguar, amenazado por los “desarrollos” en el sureste: trenes, complejos turísticos, explotación comercial de la Lacandona, militarización, urbanizaciones y estrategias de contención de la migración centroamericana.

En el libro de Mariá Corbí se habla, desde la antropología, la lingüística, la filosofía y una actitud no dogmática, sino abierta a las sabidurías de las pasadas culturas (expresada en sus mitos, religiones, místicas y literaturas sagradas o sapienciales), de un “conocimiento silencioso”, es decir, no violento, no depredador, no posesivo, no explotador.

El autor expresa en este libro, antología de textos dispersos en su obra, que el ser humano tiene un acceso doble a la realidad. La primera forma de acceso es la ya aludida: desde nuestro yo y nuestras necesidades, formamos una representación egocentrada de nuestra realidad como campo de caza: el ego frente a un mundo al que hay que salir y del cual tenemos que regresar con una presa. Es una estructura humana (compartida con los animales), una estructura que el habla potenció, quizá hipertrofió, para nuestra especie. Sin embargo, los animales que hablamos tenemos otra forma de acceso a la realidad, una que cultivaron en la antigüedad y hasta antes de la cultura moderna (industrial, capitalista, tecnocientífica e incluso tecnolátrica) los pueblos del mundo.

Esta segunda, esta otra forma de acceso a la realidad, es la que ve a la realidad no como relativa a nuestro ego y necesidades, deseos y temores, sino como absoluta, como “Eso que es”, simplemente “es”, sin nosotros, e incluso “Eso” de lo que somos parte. Una suerte de realidad cósmica.

Para poder acceder a esta realidad absoluta, las “cosas en sí”, sin relación con nuestro ego, necesitamos cultivar ciertas capacidades del alma o la mente o el espíritu humano: interés por la realidad absoluta, tal como ella es, sin mi yo y sus conocimientos, opiniones y prejuicios; desapego y distanciamiento: no ver la realidad como campo de caza; silenciamiento del yo, el ego, y su voz estructurada desde el dualismo sujeto-objeto. Los grandes sabios de la humanidad, dice Mariá Corbí, cultivaron esa cualidad humana (el doble acceso a la realidad exclusivo de los animales que hablan) y lo expresaron en las formas culturales preindustriales: las religiones y mitos, los textos sagrados y místicos todos: cristianos, islámicos, hindúes, chinos, budistas, etcétera.

Corbí expresa claramente que no podemos ya ser creyentes, religiosos ni tratar de revivir esas creencias ni esas formas de vida; no hay en esa literatura una guía para la vida en este mundo o para otra vida en otro mundo: hay una sabiduría de la experiencia en ese doble acceso a la realidad, una vivencia que suspende el dualismo sujeto-objeto: predador-presa y nos comunica con la no-dualidad, la unidad de todo lo que es y de lo que formamos parte.

Además de la forma de conocimiento como representación, nuestra epistemología o estrategia cognitiva como predadores superiores, los animales que hablamos tenemos otra forma de acercarnos a la realidad desde el interés por lo absoluto, el desapego y distanciamiento y el silenciamiento de nuestro ego y sus necesidades, pasiones e intereses.

Corbí invita a su lector a recuperar esa sabiduría, leyendo no religiosa ni supersticiosamente los libros de los maestros de la sabiduría, sino leyéndolos como experiencias del doble acceso a la realidad, testimonios de las experiencias y disciplinas para cultivar la cualidad humana (interés por lo absoluto, distanciamiento, silenciamiento) e incluso, quizá, en un grado sumo, como cualidad humana profunda (la de las y los grandes maestros).

La sabiduría cultivada por ese conocimiento silencioso tiene repercusión en el mundo cotidiano, el “mundo de la vida” del que habla la fenomenología husserliana: ayudaría a distinguir lo esencial de lo accesorio y a dar importancia a lo que la tiene y no a lo que es secundario (la vanidad y narcisismo imperantes, por ejemplo), lo que Karel Kosík en sus Reflexiones antediluvianas llamó “arquitectónica”.

No parecen casuales las coincidencias (en nuestra lectura, desde luego) de Mariá Corbí con otros autores (Simone Weil, Husserl, Heidegger, Adorno y Horkheimer, Wendell Berry, Iván Illich, Karel Kosík, etcétera) que han criticado la modernidad y señalado que el ser humano se convirtió en una suerte de imperialista sobre lo otro. Se trata de un caso en que el excesivo éxito de nuestra inteligencia depredadora se ha vuelto contraproducente y nos ha puesto al borde de la extinción de nuestro mundo, al borde de un final violento, infernal, que tal vez no aniquile del todo la vida, pero que, como ocurrió con las anteriores cinco extinciones masivas, esta vez pudiera abrir paso a una era geológica posthumana. Aunque en el caso de Corbí, él no es antimoderno e incluso cree que desde el saber tecnocientífico contemporáneo se puede y debe entender de una manera propia (no teísta) el conocimiento silencioso que reconoce lo que es. Así por ejemplo: “Hay que aprender a sentir la tierra, cada planta, cada animal y cada ser, contando con las inmensidades de los espacios que han sido necesarios para que cada uno de esos seres sea. Han tenido que existir las inmensidades de los soles y las inmensidades de sus procesos para que un pequeño ser, una planta o un insecto, haya podido venir a la vida. Así es que cada ser viviente incorpora en su ser esas inmensidades de tiempo, espacio y procesos.”[2]

No se trata de una idea religiosa, no se necesita creer en dogmas (que, por otra parte, ya no podemos creer), es una cualidad de la especie humana, una cualidad antropológica, cualidad que dejamos de cultivar (no florece espontáneamente), tal vez, como la arquitectura moderna y actual ha dejado de cultivar, diría Christopher Alexander, la “cualidad sin nombre”: un hábitat construido que no rompe con los patrones de la naturaleza, sino que los respeta y prolonga en una cultura humana que busca la paz, la armonía.

Sin duda esa cualidad humana parece ausente cuando la imagen del hombre de negocios actual es la de un “tiburón financiero”. Un sujeto (cazador) que puede describirse cabalmente con los versos de una canción de Luis Eduardo Aute: “Hoy cualquier cerdo es capaz de quemar el Edén por cobrar un seguro”. Sin cualidad humana nos estamos volviendo inviables como especie, pareciera que la Tierra se cura de una enfermedad llamada “homo sapiens sapiens”, o como la llama Leonardo Boff: “homo sapiens demens”.

Probablemente no seamos capaces de detener el fin (lo cual no quiere decir rendirnos, porque podemos agotar el tiempo tratando de salvar la vida hasta el límite de nuestras fuerzas) que la especie y su sistema industrial depredador global ha construido, pero tal vez seamos capaces de afrontar el fin humanamente, con la conciencia de que hemos sido humanos no solamente como grandes mamíferos depredadores, sino como un predador que era capaz de silenciar su epistemología de cazador y tratar de reconocer y atestiguar las cosas mismas: eso que es y que seguirá siendo, con nosotros e incluso: ya sin nosotros.

[1] Mariá Corbí, El conocimiento silencioso, Las raíces de la cualidad humana, Fragmenta Editorial, Barcelona, España, 2016, pág. 77.

[2] Mariá Corbí, Ibíd., págs 190-191.

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