Palabras de María de Jesús Patricio Martínez, vocera del #CIG, en encuentro con la comunidad otomí en Roma 18, Ciudad de México, viernes 28 de septiembre de 2018 #Marichuy #CNI #EZLN


Palabras de María de Jesús Patricio Martínez, vocera del CIG, en encuentro con la comunidad otomí en Roma 18, Ciudad de México, viernes 28 de septiembre de 2018

Entonces, pues, de mi parte, traigo esa palabra. Y decirles que el Congreso Nacional Indígena está al pendiente de ustedes y vamos a seguir al pendiente de lo que pase. Porque como pueblos que hemos caminado en el Congreso Nacional Indígena ya no podemos estar separados: tenemos que seguir juntos, y ahora más que nunca ser más fuertes, porque viene esa tormenta, y viene fuerte.

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Buenas tardes, hermanos y hermanas otomís; compañeros y compañeras que apoyan a estos hermanos nuestros y no los han dejado solos, y a todos los demás que se solidarizan en esta lucha que llevan y que están sufriendo, justo en estos momentos.

Yo estoy aquí con ustedes para decirles que, desde donde estamos, estamos con ustedes, que sentimos su dolor: cuando fueron reprimidos, nos lo hicieron a nosotros.

¿Y saben por qué? Porque es la forma que usa el gobierno para reprimir, para acabar a nuestros pueblos y lo está empleando en todo el territorio, no es nada más aquí con ustedes.

Nos están despojando de nuestras riquezas, nos están contaminando nuestras aguas, no están quitando nuestros árboles, nuestros bosques; están imponiendo empresas que solamente van a generar para ellos ganancias y para nosotros contaminación, miseria. Nuestras tierras se las están acabando.

Y por eso quisimos salir a recorrer el país y decirles que solamente unidos, organizados, es como vamos a salir adelante. Porque estos que están allá arriba no se van a detener: las formas que usan para reprimirlos, para despojarlos, para quitarles a ustedes, así como lo hicieron, es como están implementando en todo el país. Y cuando alguien se opone, como lo hicieron algunos compañeros que los apoyaron o ustedes mismos, luego los tratan como los tratan.

¿Por qué? Porque el único delito es que somos indígenas, tenemos formas distintas de vivir, de convivir, de vestir, de hablar.

Entonces, pues, de mi parte, traigo esa palabra. Y decirles que el Congreso Nacional Indígena está al pendiente de ustedes y vamos a seguir al pendiente de lo que pase. Porque como pueblos que hemos caminado en el Congreso Nacional Indígena ya no podemos estar separados: tenemos que seguir juntos, y ahora más que nunca ser más fuertes, porque viene esa tormenta, y viene fuerte.

Y tenemos que estar preparados, así como nuestros hermanos, los padres de los 43 de Ayotzinapa, y muchos más, pero ellos son una muestra, pues, de resistencia, de que se han mantenido unidos y firmes, hasta encontrarlos, dicen, y decirles también que estamos con ustedes, porque esto nos tiene que unir. No tenemos que separarnos; tenemos que seguir caminando desde nuestras geografías, desde donde estamos, pero siempre al pendiente, porque lo que viene es más fuerte.

Entonces, hermanas y hermanos otomís, manténganse unidos, manténganse firmes. Como nos dicen nuestros hermanos zapatistas: no se vendan, no claudiquen y no se rindan.

Es lo único que nos va a dar fuerza para salir adelante, porque estos que tienen el dinero y que tienen el poder no se van a detener. Tenemos que organizarnos nosotros desde abajo, tenemos que ser fuertes, tenemos que caminar hacia un rumbo de defender lo que es nuestro, defender lo que nos heredaron nuestros antepasados. Y es esto: es el vestido, es la lengua, es la forma propia que tenemos de organizarnos, de convivir. Hay que mantenernos firmes.

Y decirles aquí, a los vecinos, que también nuestros hermanos otomís son personas, que piden que hagamos equipo; que si no están de acuerdo en que ellos estén aquí: aquí están, y aquí van a seguir, y no se van a ir. Entonces, pedimos respeto, así como nuestros hermanos respetan a sus vecinos.

Y pedirles un poco de paciencia, por todos aquellos que no están de acuerdo con nuestros hermanos.

Y con los que sí están de acuerdo, pedirles que sigan apoyándolos. Porque somos humanos y un día ocupamos de unos, y otro día ocupamos de otros, y todos nos ocupamos. Todos necesitamos caminar juntos.

Entonces, hermanos otomís, desde donde estamos, vamos a estar al pendiente de los que les suceda a ustedes.

Y decirles que se mantengan unidos, es lo único que va salir hacia adelante: manténganse unidos, no se separen, no desconfíen unos de otros, entre ustedes mismos.

Y sigamos adelante haciéndonos fuertes, porque solamente tejiendo esa red abajo es lo que va a salir para después.

Nos espera una gran lucha y tenemos que caminar juntos y juntas. Entonces, aquí estamos, aquí estaremos, desde nuestros lugares, porque ésa es la forma como caminamos. Cuando estamos juntos somos asamblea y cuando estamos separados somos red.

Y así lo vamos a seguir haciendo: ánimo, hermanos, aquí estamos, aquí vamos a seguir, no se desesperen, manténganse juntos, manténganse unidos y van a ver que vamos a lograr grandes cosas: porque solamente la unidad es lo que nos va a sacar adelante.

Gracias, hermanos.

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Comunicato del Congreso Nacional Indígena #CNI- Concejo Indígena de Gobierno #CIG a fronte della repressione nei confronti della Comunitá Otomí a Cittá del Messico #Marichuy #EZLN

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Comunicato del Congreso Nacional Indígena CNI- Concejo Indígena de Gobierno CIG a fronte della repressione nei confronti della Comunitá Otomí a Cittá del Messico

20 settembre 2018

Al popolo del Messico

Alle Reti di Appoggio al CIG

Alla Sesta Nazionale e Internazionale

A tutti i mezzi di comunicazione

Davanti all’ attacco prerpetuato dal Malgoverno nei confronti dei nostri compagni e compagne della comunitá Otomí di Cittá del Messico, il Congreso Nacional Indígena ´- Concejo Indígena de Gobierno, rende manifesto il proprio ripudio nei confronti di questa repressione inflitta a un anno dal terrmoto che scosse varie regioni del paese. Oggi, intorno alle 9,30 del mattino, centinai di agenti anti-sommossa e un gruppo di picchiatori con vestiti civili hanno attaccato bambini, donne e anziani, lasciando 15 feriti fra i nostri compagni, con l’obiettivo di sgomberare -con lusso di violenza- 70 famiglie della comunitá otomí; queste famiglie si stavano alloggiando nell’accampamento delle vittime del terremoto dell’anno scorso, a causa dei danni subiti dall’edificio in cui abitavano, ubicato all’angolo di calle Millán e Roma, nella colonia Juárez (Delegación Cuauhtémoc) della capitale.

Durante l’aggresione é stato ferito il compagno Diego García, a cui hanno rubato due telefoni cellulari, che stava usando per documentare il violento sgombero realizzato per defraudare la comunitá indigena.

Esigiamo che finiscano gli atteggiamenti di disprezzo, la depredazione e la repressione che le autoritá stanno peretrando nei confronti della Comunitá indigena Otomí radicata nella capitale; e chiediamo che si riparino i danni causati da parte di coloro che stanno cercando di invisibilizzare le loro richieste, beneficiando come sempre “i signori del denaro”.

Attentamente

Settembre 2018

Por la Reconstitución Integral de Nuestros Pueblos

Nunca Más Un México Sin Nosotros

Congreso Nacional Indígena

Concejo Indígena de Gobierno

 

 

 

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La resistencia otomí y nosotros #Marichuy #CNI #EZLN #OtomíesResisten

Babel

La resistencia otomí y nosotros

Javier Hernández Alpízar

A la digna resistencia de la comunidad otomí en la Ciudad de México

Lo damos por supuesto: regresar cansados del trabajo, de la escuela, la oficina, la fábrica, la tienda, la calle, la fiesta, regresar a casa. Lujosa o modesta, espaciosa o estrecha, pero siempre un techo que nos guarece de la lluvia o el sol, siempre un espacio que envuelve nuestra intimidad y la aísla de lo público, una serie de habitaciones y servicios que nos permiten comer, leer, platicar, bañarnos, cocinar, jugar, trabajar, intimar, dormir, meditar, feisbuquear… Es más que un refugio: es nuestro mundo, la intimidad y familiaridad de nuestro mundo, un resultado directo de la libertad de habitar, resultado de ser humanos y por tanto habitantes, en suma, un derecho humano elemental: tener un hogar, tener un refugio, tener una casa, una vivienda, un departamento, un lugar donde descansar los huesos, un valor de uso para producir y reproducir nuestra humana vida.

Sin embargo, en estos momentos, despojadas del predio en el que han vivido los últimos 33 años, desde 1985, unas 70 familias otomíes, los adultos y sus hijos e hijas, acampan en la calle. Están sin casa, sin enseres domésticos, sin servicios urbanos, sin los más elementales objetos cotidianos. Fueron desalojadas violentamente por un centenar de golpeadores mercenarios y unos dos centenares de policías metropolitanos (granaderos) armados. Esto ocurrió el 19 de septiembre (así conmemoró el gobierno el aniversario de dos sismos: golpeando damnificados) en Roma 18, colonia Juárez, en la ciudad que se ha autodenominado de la esperanza, pero que se ha convertido en el paraíso de las inmobiliarias, o como las llaman los opositores a la urbanización salvaje: el cártel inmobiliario. A la violencia del grupo de choque vestido de civil y la policía, le ha seguido la ocupación por la policía bancaria e industrial armada con ametralladoras. Los grandes empresarios suelen ser los grandes invasores y despojadores de bienes comunes: la acumulación originaria del capital como fenómeno recurrente, como ahora la amenaza de colonización comercial de la Lacandona por Alfonso Romo, que está explicando in extenso Carlos Fazio.

En México, las leyes protegen la posesión, y la posesión pacífica del predio por la comunidad otomí no tenía 5 ni 10 años, tenía 33 años: pero en esta ciudad de México y este país no se respeta la ley: los que dicen ser dueños, según información de Excélsior, la inmobiliaria Eduardo SA de CV, dicen haber comprado el predio al gobierno español (antes habría estado ahí la embajada de la República Española antifranquista en resistencia) en 1994, esto es, cuando la comunidad tenía la posesión ya por 9 años. Y vienen a hacer el desalojo violento décadas después.

Los gobiernos de la ciudad, el de Mancera, hoy el de Amieva, han sido y son fieles servidores de las inmobiliarias, y así también los delegacionales, la delegación Cuauhtémoc, antes a cargo de Ricardo Monreal, quien apenas pasado el sismo del 19 de septiembre del año pasado, cuando los otomíes pusieron un campamento en la calle junto al predio por temor a daños en las viviendas, ya solicitaba desalojarlos: es la eufemísticamente llamada “gentrificación” (en el periodo de Monreal desalojaron violentamente a los okupas de Chanti Ollin), en términos reales, despojo y desplazamiento forzado de población urbana, en este caso de indígenas. Y la criminalización, Monreal los acusó calumniosamente de delitos no probados. Los otomíes básicamente viven del comercio callejero.

La agresión policiaca y parapoliciaca ocurre en el interregno, el aparente vacío, el limbo que se crea entre un gobierno que sale y uno que viene apenas gestando la transición de mando: salen a relucir los poderes fácticos: los porros que golpearon estudiantes en Ciudad Universitaria, en las narices del rector y con apoyo de la “seguridad” de la UNAM; el ataque paramilitar armado a las comunidades de Acuexcomac, que se oponen al Aeropuerto en Texcoco y a la devastación ambiental que está ocasionando su imposición; la detención de dos defensores del agua en Aztecas 215, arbitrariamente despojados de su libertad por ir a denunciar que la inmobiliaria Quiero Casa, además de desperdiciar miles de litros de agua de un manantial, ahora invade con rampas la vía pública. Los gobiernos cambian, los poderes fácticos permanecen: son los capitales voraces de la urbanización salvaje, del desarrollo capitalista depredador de la naturaleza y agresor de las comunidades: Inmobiliaria Eduardo SA de CV, Quiero Casa, B Grand…

Y para colmo de males, el racismo de los medios mercenarios (incluso Aristegui Noticias y La Jornada, poniéndose a la altura de Excélsior), que se regodean en la narrativa oficial defensora de la policía y de los empresarios rapaces y también una narrativa criminalizante y racista contra los otomíes y en general contra quienes resisten y se defienden. A esto sumemos el racismo de vecinos de la colonia Juárez que no desean la presencia “extraña” de indígenas en un barrio mestizo que se percibe como criollo o blanco. Y la irresponsabilidad de los trolls en las redes digitales, tuiteros y feisbuqueros que expresan opiniones racistas y protofascistas contra los otomíes o contra todo lo diferente y “exótico”. Apenas un par de días después del desalojo violento de la comunidad otomí, la policía atacó a comerciantes en Portales: comienzan los forcejeos por el control corporativo del comercio popular callejero, siempre un botín de partidos políticos en el gobierno.

Y poco se puede esperar de un cambio que consiste en más de lo mismo: los megaproyectos depredadores del país, de la nación, antes llamados con nombres como Tratado McLane-Ocampo, Plan Puebla Panamá, Corredor Biológico Mesoamericano… y hoy llamados: Zonas Económicas Especiales, Corredor Salina Cruz- Coatzacoalcos, colonización y explotación comercial de la Selva Lacandona, Tren Maya (ecocidio de Calakmul), Nuevo Aeropuerto, carreteras, extractivismo petrolero, minero y fracking, parques eólicos, presas y represas y más urbanización salvaje: torres de densificación irracional de la población y sobrexplotación de servicios, como la de B Grand, a la que la UNAM no le opuso recursos legales suficientes. Y la gobernante electa de la Ciudad de México, quien está ofreciendo a los megaempresarios, los ciudadanos como menores de edad: “que adopten una colonia”.

Es el momento de apoyar cada una de las luchas, todas y cada una. Seguir esperando una salvación desde la misma clase política que lleva décadas imponiendo este modelo que nos lleva a la barbarie es simplemente suicida.

Así como los otomíes ahora están ante las ruinas de su humilde mundo doméstico, destruido por la violencia del despojo, en breve el planeta puede ser también ese mundo roto, y nuestra herencia, una red de agujeros, como dijo el cronista azteca derrotado por los conquistadores.

La pequeña diferencia es la resistencia: los otomíes residentes en la ciudad de México son integrantes del Congreso Nacional Indígena y tienen sus concejales, concejal y concejala, en el Concejo Indígena de Gobierno. Los otomíes tuvieron su mesa de firmas de apoyo a Marichuy en la Zona Rosa, en donde trabajan vendiendo dulces en las calles, y han participado en las marchas de apoyo a Ayotzinapa o a los estudiantes agredidos por los porros. Ya el CNI- CIG condenó la represión contra ellos[1], y además de la Coordinación Metropolitana Anticapitalista y Antipatriarcal con el CIG, otras redes de apoyo a CIG y resistencias y rebeldías seguirán mostrando su apoyo a la resistencia otomí y a otras que, en el fondo, al hacer frente al capitalismo salvaje, nos están defendiendo a todos.[2]

 

[1] Comunicado del CNI CIG: https://www.congresonacionalindigena.org/2018/09/20/comunicado-del-cni-cig-ante-la-represion-a-la-comunidad-otomi-radicada-en-la-cdmx/ Versión en inglés: https://zapateando.wordpress.com/2018/09/21/marichuy-cig-cni-ezln-the-national-indigenous-congress-and-the-indigenous-government-council-repudiate-the-coward-violent-attacks-that-were-carried-out-against-our-male-and-female-comrades-of-the/

[2] Denuncia y relatoría de hechos: https://zapateando.wordpress.com/2018/09/19/denuncia-la-comunidad-otomi-el-violento-despojo-del-predio-roma-18-relatoria-de-los-hechos/

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#Marichuy #CIG #CNI #EZLN The National Indigenous Congress and the Indigenous Government Council repudiate the coward violent attacks that were carried out against our male and female comrades of the Otomí community living in Mexico City

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The National Indigenous Congress and the Indigenous Government Council repudiate the coward violent attacks that were carried out against our male and female comrades of the Otomí community living in Mexico City

To the Mexican People of All Races,

To all the Indigenous Governing Council (CIG) Supporting Networks Here and Abroad,

To the National and International Sexta

To all the National and International Media,

In the face of the attack which was perpetrated by the bad government against our male and female comrades of the Otomí community living in Mexico City, the National Indigenous Congress and the Indigenous Government Council repudiate the coward violent attacks that were carried out today. September 19th, precisely one year after the earthquakes that shook several parts of the country. Around 9:30 am, hundreds of military police forces and a group of hitmen-for-hire attacked Indigenous children, women and elderly alike, wounding 15 of our comrades, to evict 70 families from the Indigenous Otomí community. They were homeless victims of the earthquake one year ago who were living in the camp that was built for the victims in the face of the damage suffered by the building located on the corner of Milan and Rome streets of Colonia Juárez in the Cuauhtémoc Borough. They were beaten, and their belongings burned with Molotov bombs.

During these violent attacks, our comrade Diego García Bautista was hit, and the attackers stole his two cell phones to prevent him from keep videotaping the violent eviction that was taking place to displace and destroy our comrades’ belongings.

We demand the end of contempt, dispossession and repression against the Otomi community based in Mexico City, and for the damages caused to be repaired. Again, these damaging actions are targeted to silence their just demands, in order  to benefit the owners of the money.

 

Sincerely

September 2018

Por la Reconstitución Integral de Nuestros Pueblos

For a Comprehensive Reconstitution of our Peoples

Never More a Mexican Country Without Us

Indigenous National Congress

Indigenous Governing Council

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Comunicado del CNI-CIG ante la represión a la comunidad otomí, radicada en la CDMX

Al pueblo de México

A las redes de apoyo al CIG

A la Sexta Nacional e Internacional

A los medios de comunicación

Ante el ataque perpetrado por el mal gobierno en contra de nuestros compañeros y compañeras de la comunidad otomí radicada en la Ciudad de México, el Congreso Nacional Indígena y el Concejo Indígena de Gobierno, repudiamos la cobarde represión llevada a cabo el día de hoy 19 de septiembre, a un año de los sismos que sacudieron varias partes del país. Hoy alrededor de las 9:30 horas, cientos de granaderos y un grupo de golpeadores atacaron por igual a niños, mujeres y ancianos dejando heridos a 15 de nuestros compañeros, para desalojar con su violencia a 70 familias de la comunidad otomí, que han permanecido en el campamento de damnificados desde hace un año ante el daño que sufrió el edificio ubicado en la esquina de las calles Milán y Roma de la colonia Juárez en la Delegación Cuauhtémoc.

En esta agresión, fue golpeado nuestro compañero Diego García Bautista a quien le robaron dos teléfonos celulares cuando estaba documentando el desalojo violento para despojar a nuestros compañeros.

Exigimos que termine el desprecio, el despojo y la represión en contra de la comunidad Otomí radicada en la Ciudad de México y sean reparados los daños causados, con los que buscan callar sus justas demandas para beneficiar nuevamente a los dueños del dinero.

Atentamente

Septiembre de 2018

Por la Reconstitución Integral de Nuestros Pueblos

Nunca Más Un México Sin Nosotros

Congreso Nacional Indígena

Concejo Indígena de Gobierno

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