El derecho a la ciudad, 1968-2018: El Retroceso

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El derecho a la ciudad, 1968-2018: El Retroceso

Javier Hernández Alpízar

Me parece que el estallido de rebeldía estudiantil y juvenil que se expresó en 1968 no solamente fue reprimido en ese año, con diversos grados de violencia, sino que pese a lograr un triunfo (contra)cultural en un plazo cercano, fue combatido por una contrarrevolución capitalista, patriarcal y neoliberal que aprovechó la crisis del capitalismo de los años 70, la caída del socialismo real en 1989 y logró el ascenso de un neoliberalismo económico, un neoconservadurismo político, un neomilitarismo ya unipolar y concertado desde Washington, y también una contrarrevolución cultural e ideológica que sepultó las tesis e ideas contestatarias que no pudo refuncionalizar y asimilar.

Así como Nancy Fraser habla de un cierto feminismo que se pasó al campo neoliberal, así ideologías políticas, artísticas, religiosas, contraculturales fueron comercializadas y banalizadas o simplemente marginalizadas y demonizadas. Como dice un amigo con filo en las palabras: en los mismos años que los marxistas tomaban las universidades, los neoliberales tomaban el Estado y el poder.

La contrainsurgencia militar en los países que lucharon por su liberación fue acompañada por una contrainsurgencia de las ideas que cavó el abismo de la marginalidad y el descrédito para las ideas antisistema y construyó pacientemente la hegemonía del neoliberalismo como ideología hegemónica y como pseudoconcreto “sentido común”. Hoy muchos imaginan al capitalismo como la gran ubre que nos alimenta y piensan el anticapitalismo como un suicidio: morder la teta que nos da de comer. El dinero es visto como sagrado, como fuerza vital y la carencia de él como amenaza de muerte o de algo peor: pobreza.

El capitalismo no solamente reconquistó y recolonizó el planeta, sino que profundizó su colonización a niveles antes insospechados: territorios, cuerpos, mentes, genes, Además construyó un nuevo tipo de humanidad individualista, narcisista, infantilizada, consumista, supersticiosa y fetichista cuya religión son las mercancías y el dinero.

Me quisiera centrar en un concepto hecho público precisamente en 1968 para mostrar un poco más de cerca este proceso de extirpar a la crítica su aguijón para incorporarla al mercado de las ideas funcionales.

En 1968 Henri Lefebvre publicó su libro El derecho a la ciudad. Si la ciudad es una obra de todos, socialmente producida, en ella todos deberíamos poder reconocernos, recrearnos y sentirnos como en nuestro hogar, Todos la producimos y seguimos produciéndola, por lo tanto tenemos derecho a ella, no es una cuestión de propiedad sino de derecho a decidir su futuro.

Como en las historias de espías de la guerra fría, el camarada Henri Lefebvre dejó un maletín con un peligroso contenido, dentro del maletín derecho a la ciudad hay la reivindicación de la propiedad social y la democracia, un socialismo dicho con otros nombres.

En los años recientes, las organizaciones, movimientos, algunos partidos incluso, que retomaron el concepto de “derecho a la ciudad” y lo llevaron a instancias como la ONU (tan apocalíptica es la crisis climática que ya hasta la ONU se preocupa por ella y la nombra) y a ser promulgado en cartas o declaraciones sobre el derecho a la ciudad de gobiernos como el brasileño o como el gobierno progre de Ebrard en el DF, hoy ciudad de México. Pareció un triunfo, pero al mismo tiempo el concepto se comenzó a fragmentar en una serie de políticas públicas aisladas que escamotean el contenido más subversivo: la democracia radical y participativa para decidir el futuro de la ciudad.

Gobiernos, Estados, partidos y movimientos ciudadanos progres, pero que no cuestionan ni el capitalismo ni el neoliberalismo, vaciaron el contenido del derecho a la ciudad y en lugar de un derecho democrático radical lo han convertido en concesión más o menos negociada por gobiernos que se muestran como mediadores entre los intereses del capital y una administración más o menos eficiente del conflicto social.

En el caso de la ciudad de México, la herencia de los gobiernos progres del PRD e incluso de AMLO fue la administración de dos sexenios por policías: Ebrard y Mancera. Además, Slim y AMLO contrataron los servicios del ultraderechista (hoy trumpista) Rudolph Giuliani para diseñarles una política de Cero Tolerancia, la consecuencia: La represión contra jóvenes, especialmente anarquistas; la gentrificación y el apoyo al cártel inmobiliario; la criminalización de los disidentes y los contraculturales; los desalojos violentos de inmuebles: en Tepito, bajo pretexto de “combate a la delincuencia”; contra la okupa Chanti Ollin y ahora, en uno de los casos más recientes: el desalojo violento por golpeadores y granaderos de la comunidad otomí en Roma 18, en un predio que fue embajada española de la resistencia antifranquista.

Después de más de 20 años de estar pacíficamente en posesión del predio, y de ser damnificados por el sismo del 19 de septiembre del 2017, los otomíes fueron desalojados ilegal y violentamente por un juicio promovido por la inmobiliaria Eduardo SA de CV contra un particular que no vive ahí, que no es ninguno de los otomíes, un particular que actualmente está en la cárcel.

El desalojo fue precedido de la criminalización de los otomíes por vecinos racistas, pero también por el ex delegado y actual senador morenista Ricardo Monreal. El político, vecinos racistas y medios amarillistas han acusado a los otomíes de delitos que no cometen (buen pretexto para despojarlos por “extinción de dominio”), los discriminan por ser indígenas, los acusan de “falsos” damnificados y hasta de “falsos” indígenas. Algún medio los acusó del “delito” de ser “Panchos Villas” (del Frente Popular Francisco Villa, que por cierto es una organización política no un grupo delictivo) aunque una manta en el campamento otomí dice claramente: “UPREZ- BJ” (Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata- Benito Juárez).

La vocera del Concejo Indígena de Gobierno, María de Jesús Patricio, Marichuy, los visitó hace unas semanas, porque son indígenas organizados en el Congreso Nacional Indígena y tienen sus concejales en el Concejo Indígena de Gobierno (incluso compas de redes de apoyo al CIG, que de buena fe los apoyaron con difusión, los consideraron “red de apoyo” porque ignoraban que son del CNI y del CIG).

El racismo, la violencia represiva, el despojo, la gentrificación, la exclusión, la segregación, la negación de derechos elementales como el derecho a la vivienda, a la educación, al empleo, a la certeza jurídica, al patrimonio, así como la criminalización, la calumnia y la difamación contra la comunidad son además de una suma de agravios, una negación y violación de diversos derechos, específicamente derechos de las comunidades indígenas consagrados en el Convenio 169 de la OIT. Y son una flagrante violación del derecho a la ciudad.

El racismo de gobernantes, empresarios, policías, grupos de choque, tuiteros, vecinos y medios comerciales es un ingrediente peligrosamente protofascista.  Algunos incluso se han metido a su campamento a tomar fotos y videos para subirlos a las redes con comentarios clasistas, racistas y fascistoides.

Los otomíes residentes en la ciudad de México, además de ser integrantes del CIG-CNI y de haber participado en el ejercicio de recoger firmas para Marichuy, han participado en las movilizaciones en solidaridad con los padres y madres de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, en las marchas de los damnificados, en la marcha en CU de los estudiantes contra el porrismo. Participan también en la Coordinación Metropolitana Anticapitalista y Antipatriarcal con el CIG.

Dado que su presencia, trabajo y lucha, resistencia, solidaridad y rebeldía enriquecen nuestra ciudad, comenzando por la delegación Cuauhtémoc, donde residen desde hace décadas, la represión, el desprecio, el despojo contra los otomíes niega no solamente su derecho a la ciudad sino nuestro derecho a la ciudad.

Que “conmemoración” del movimiento estudiantil de 1968 más negativa puede haber que la “cooptación” del 68 por un gobierno progre y bonapartista arriba mientras abajo los porros vuelven a golpear, herir y amedrentar a los estudiantes que se organizan. Además, incluso entre los estudiantes (y algunos medios progres como Aristegui Noticias) ha avanzado un neomacartismo contra los anarquistas y contra los estudiantes que “pertenezcan a organizaciones” y un clasismo contra los integrantes del Okupa Che.

Décadas después de la publicación de El derecho a la ciudad, de Henri Lefebvre, es un concepto en disputa: arriba, en la ONU y los gobiernos progres es una lista de buenas intenciones firmada para ser letra muerta ante la (Mon)Real Politik neoliberal y gentrificadora de la ciudad mercancía; pero abajo, las resistencias luchan por hacerlo realidad, la defensa del territorio incluye la defensa de una ciudad plural, democrática, incluyente, diversa, no racista ni patriarcal, una ciudad donde quepamos todos, menos la intolerancia.

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PRONUNCIAMIENTO DE LA SEGUNDA ASAMBLEA NACIONAL DEL CONGRESO NACIONAL INDÍGENA-CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO

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PRONUNCIAMIENTO DE LA SEGUNDA ASAMBLEA NACIONAL DEL CONGRESO NACIONAL INDÍGENA-CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO

A las Redes de Apoyo al Concejo Indígena de Gobierno

A la Sexta Nacional e Internacional

A los pueblos de México y el mundo

Hermanas, hermanos:

Desde la Segunda Asamblea Plenaria del Congreso Nacional Indígena y el Concejo Indígena de Gobierno, llevada a cabo del 11 al 14 de octubre en el CIDECI-UNITIERRA, San Cristóbal de las Casas, Chiapas, nos dirigimos respetuosamente a las y los compañer@s, que conforman las Redes de Apoyo al CIG, a los pueblos de este país y del mundo para vernos, consultarnos y emprender nuevos pasos para la construcción del nuevo mundo que necesitamos.

 

Lo decimos con urgencia, porque los que somos pueblos originarios, en nuestra lucha en contra de la profunda enfermedad causada por el capitalismo, tejemos la vida, pues es la encomienda que recibimos de nuestros antepasados. Eso, para nosotros es construir la vida y hacerla crecer en cada rincón, con una esperanza que apueste por la memoria y por los tiempos venideros. Nos tejemos en colectivo como pueblo y en ese trabajo nos tejemos también como personas.

Somos redes en nuestras localidades donde buscamos en colectivo tener una sola palabra que sea espejo de nuestra madre tierra, de su latido y de su vida. Somos redes de redes en nuestras comunidades y regiones que son colectivos de colectivos, donde encontramos una sola otra palabra, que entre los nuestros, escuchamos con atención porque sigue siendo lo que decidimos libremente ser, eso es nuestra lucha permanente y por eso la respetamos y honramos, haciéndola nuestro gobierno, no ahorita sino siempre, porque de nuestras diferencias surge el acuerdo colectivo. O sea, de nuestro ser diferentes surgimos como uno solo, como los pueblos que somos y es por eso que también honramos nuestras diferencias.

Así, cuando por acuerdo del Quinto Congreso Nacional Indígena decidimos conformar un Concejo Indígena de Gobierno, no fue vacilando, ni pretendiendo que todos sean como nosotros, ni queriendo decir a nadie qué hacer, sino para decir al mundo que no es cierto que el gobierno deba ser para destruir, sino para construir. No es cierto que el gobierno deba ser para servirse, sino para servir. Debe ser espejo de lo que somos cuando soñamos decidiendo nuestro destino, y no la mentira que nos suplanta para decir en nuestro nombre que quiere ver muerto todo a su alrededor.

A eso que tejemos, le llamamos organización y es el territorio que defendemos, es la lengua que hablamos y nos negamos a perder, es la identidad que no olvidamos y que engrandecemos con la lucha. Pero resulta que es también lo que los dueños del dinero necesitan para destruir y convertir en más dinero, para hacerlo mercancías con la explotación, con la pobreza, la enfermedad y con la muerte de muchos otros millones de personas que no son de nuestros pueblos y que viven en las ciudades y en el campo. O sea, tampoco es cierto que la muerte, la represión, el despojo y el desprecio sea sólo para nosotras y nosotros los originarios.

Por eso, ejercer la autonomía con nuestras formas ancestrales de caminar preguntándonos, es la única puerta para poder seguir haciendo de la vida, nuestro camino irrenunciable, pues afuera todo se acomodó para afianzar el terror y la ganancia de los poderosos. En ese contexto, aunque nuestra libre determinación sea reconocida en sus leyes viciadas, no hay forma de que se detenga, o siquiera se frene la acumulación capitalista basada en nuestro exterminio. Esto será posible hasta que se desmonte la finca, la hacienda, la fábrica, el campo de concentración o el cementerio, en lo que han convertido nuestro país y nuestro mundo.

El Concejo Indígena de Gobierno es la forma de honrar nuestras diferencias, para encontrar ahí la palabra en la que nos reflejemos, y que sea un verdadero gobierno. Lo otro, eso a lo que arriba llaman Estado Mexicano, es sólo una mentira hecha para imponer, reprimir y ocultar la muerte que ya se nos desborda haciendo evidente el engaño. Es decir, no son más que una banda de rateros que fingen ser institución de derecha o de izquierda. En cualquier caso, traen la guerra consigo y por más que la maquillen también se les desborda, porque el patrón es el patrón.

Pero abajo, no tenemos más que defender la vida con o sin las mentiras del gobierno que sale, del gobierno que entra, porque las palabras sobran cuando se amenaza a los pueblos Binniza, Chontal, Ikoots, Mixe, Zoque, Nahua y Popoluca del Istmo de Tehuantepec con sus proyectos trasístmicos y la expansión de las Zonas Económicas Especiales, a los pueblos Mayas con su proyecto de tren capitalista que despoja y destruye a su paso la tierra. Las palabras sobran ante la anunciada siembra de un millón de hectáreas con árboles frutales y maderables en el sur del país, ante la ilegal y amañada consulta para la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, o ante la oferta para que sigan invirtiendo las empresas mineras que tienen concesionadas grandes extensiones de los territorios indígenas. Las palabras sobran cuando sin consultar a nuestros pueblos el futuro gobierno impone la creación, al estilo del viejo indigenismo, del Instituto Nacional  de Pueblos Indígenas, comandado por los desertores de nuestra larga lucha de resistencia.

Las palabras sobran cuando vemos el cinismo con que son entregados los pueblos de México a los intereses de Estados Unidos a través del Tratado de Libre Comercio, mismo que promete ratificar el futuro gobierno de López Obrador, quien en uno de sus primeros discursos no dudó en ratificar la continuidad en la actual política monetaria y fiscal, es decir, continuidad en la política neoliberal, la cual será garantizada con el anuncio de que las corporaciones militares seguirán en las calles y con la pretensión de reclutar 50 mil jóvenes para las filas armadas que han servido para reprimir, despojar y sembrar el terror en toda la nación.

Cuando nuestras demandas fueron parar esta guerra y que los derechos de los pueblos indígenas se reconocieran en la constitución mexicana, traducidos en los Acuerdos de San Andrés, fuimos traicionados porque el patrón que no vemos y que es a quien sirven los que dicen gobernar, ordenó tender sobre nosotros muchas leyes que hacen legal robarnos con violencia la tierra, programas para dividirnos y hacernos pelear entre nosotros, sembrar el desprecio y el racismo hacia todas las direcciones. Entonces, las palabras sobran también cuando con cinismo hablan de reconocer en sus leyes profundamente podridas los Acuerdos de San Andrés o nuestra libre determinación, sin siquiera tocar el asesino montaje capitalista que es el Estado Mexicano.

De aprobarse los Acuerdos de San Andrés en el actual contexto, estando vigentes las sucesivas reformas al artículo 27 constitucional, que han transformado la tierra en mercancía y han puesto las riquezas del subsuelo en manos de las grandes empresas, sin acabar con los regímenes de concesiones de aguas, minería, bienes nacionales e hidrocarburos, sin imponer límites al poder imperial derogando el actual Tratado de Libre Comercio y limitando severamente a las grandes corporaciones trasnacionales, sin destruir el control que los grandes cárteles de la delincuencia ejercen, apoyados en las corporaciones militares, sobre nuestros territorios, estaremos viviendo, en el mejor de los casos, una burda ilusión, que nos oculta la embestida del dinero contra nuestros pueblos.

Nosotros, en el Congreso Nacional Indígena-Concejo Indígena de Gobierno, no tenemos duda y no seremos parte de ninguna transformación exponencial capitalista, que con sus prácticas viciadas, tiene su mirada puesta en nuestros territorios. No seremos parte de su mentira sedienta de nuestra sangre y nuestro extermino.

Es por eso, que acordamos seguir construyendo la organización que se convierta en un gobierno propio, autónomo y rebelde, con compañeras y compañeros de otras geografías, para romper en colectivo la inercia que nos imponen, para ver entre todos por donde viene la tormenta y en medio de ella no dejar de tejer, hasta que nuestro tejido se junte con los otros, que brotan por todos los rincones de México y el mundo para que se hagan concejos, que juntos, seamos concejo de gobierno con las redes del apoyo al CIG. Que se desdoblen con sus propias formas y su propia identidad en el campo y la ciudad sin importar las fronteras.

Acordamos consultar en nuestras comunidades, pueblos, naciones, tribus y barrios las formas y modos de construir junto con las redes de redes, chiquitas y grandes, una coordinación que nos enriquezca en el apoyo y la solidaridad, que haga de nuestras diferencias nuestra fuerza, en redes de resistencia y rebeldía con la palabra que nos hace ser uno solo, de manera respetuosa y horizontal.

Y como es de por si nuestro modo, cada paso depende de lo que mero abajo acordemos, por lo que llevaremos a nuestras regiones estos resolutivos para ser consensados, y que la palabra colectiva que nos hace ser lo que somos, nos marque el ritmo, el modo y la dirección.

Nuestros pasos dependerán también de lo que mero abajo en colectivo decidan los otros y las otras, los maestros, estudiantes, mujeres, trabajadores del campo y la ciudad, de todos lo que en medio de la guerra capitalista también han decido tejer la organización que eche abajo la muerte y la destrucción en la que los capitalistas solo ven ganancias. Si es su decisión, de abajo y autónoma, les llamamos a que consulten de manera seria y comprometida al interior de sus organizaciones y colectivos si es o no necesario para ustedes conformar su Concejo de Gobierno.

Si así lo deciden, en consecuencia a nuestro llamado para hacer retemblar la tierra con la organización de abajo y a la izquierda, siempre contarán con nuestra palabra compañera, desinteresada y solidaria. Compañer@s no serán pasos fáciles, ni rápidos, pero estamos convencidos de que se nacerán profundas grietas para desmontar el poder de arriba.

 

En su momento y de acuerdo a la consulta que realicemos en nuestras comunidades, el CNI-CIG discutiremos la incorporación a algo más grande, que sea capaz de incorporar nuestras luchas, pensamientos e identidades. Algo más grande que se haga fuerte con las visiones, modos, formas y tiempos de cada quien.

Hermanas, hermanos es esta nuestra palabra colectiva, que sigue llamando a la organización de abajo para defender la vida, y sanarnos junto con nuestra madre la tierra.

Desde CIDECI-UNITIERRA, San Cristóbal de las Casas, Chiapas

A 14 de octubre de 2018

Por la Reconstitución Integral de Nuestros Pueblos

Nunca Más Un México Sin Nosotros

Congreso Nacional Indígena

Concejo Indígena de Gobierno

Ejército Zapatista de Liberación Nacional

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Condenamos enérgicamente la agresión de un grupo de choque a ejidatarios de Atenco opositores al megaproyecto del Aeropuerto en Texcoco: Coordinación Metropolitana Anticapitalista y Antipatriarcal con el #CIG

Condenamos enérgicamente la agresión de un grupo de choque a ejidatarios de Atenco opositores al megaproyecto del Aeropuerto en Texcoco: Coordinación Metropolitana Anticapitalista y Antipatriarcal con el CIG

Al pueblo de México
Al Concejo Indígena de Gobierno
Al Congreso Nacional Indígena
Al Ejército Zapatista de Liberación Nacional
A la Sexta Nacional e Internacional
A las Redes de Resistencia y Rebeldía, Organizaciones, Redes y Mesas de Apoyo al CIG
A los tercios compas y a los medios libres, alternativos o como se llamen
A nuestros hermanos de Atenco
A todos los opositores al megaproyecto de muerte
La Coordinación Metropolitana Anticapitalista y Antipatriarcal con el CIG y nuestra vocera “Marichuy” repudia y condena enérgicamente las agresiones perpetradas esta tarde contra los compañeros ejidatarios de Atenco opositores al megaproyecto de muerte del aeropuerto en Texcoco.
Un grupo de choque irrumpió durante la asamblea ejidal que rechazó el informe del comisariado ejidal Alejandro Santiago López, a quien también destituyó la asamblea por votación mayoritaria.
El grupo de choque agresor presuntamente fue llamado por el comisariado. Con la complicidad de quienes apoyan la imposición del aeropuerto, cerraron el auditorio para impedir la salida de los participantes en la asamblea ejidal. Los campesinos fueron agredidos violentamente y la violencia dejó como saldo varios heridos, entre ellos mujeres y adultos mayores.
Como integrantes de una organización anticapitalista, condenamos la agresión en a nuestros compañeros de Atenco y a las comunidades, pueblos, tribus, barrios y colonias de Texcoco que están siendo despojados, reprimidos, explotados y discriminados por el mal gobierno y las trasnacionales que atentan contra la vida para imponer sus proyectos de lucro y de muerte.
Esta agresión se suma al ataque paramilitar contra comunidades opositoras al aeropuerto en Acuexcomac perpetrada apenas hace unas semanas, así como al asesinato del ingeniero forestal Jesús Javier Ramos Arreola, defensor del cerro de Tenayo y opositor al aeropuerto.
Estas agresiones son las más recientes de la larga cadena de violencia del Estado contra los campesinos defensores del territorio en Texcoco, las perpetradas por el gobierno de Fox en 1999-2000, las represiones a manifestaciones de Atenco en la ciudad de México en 2000, bajo el gobierno de López Obrador; la violencia y el terror de Estado contra Atenco y la Otra Campaña en 2006, con la violencia coordinada de Fox, Peña Nieto y el PRD mexiquense y nacional.
Además, en fechas recientes, paramilitares han desplazado a tzotziles en Aldama Chiapas; un grupo de choque y cientos de granaderos desalojaron violentamente en Roma 18 a la comunidad otomí residente en la Ciudad de México; grupos porriles han agredido a universitarios en CU y en los CCH, la más reciente agresión ha dejado herida por arma blanca a una estudiante de CCH Naucalpan.
Los poderes de facto operan con total impunidad y en cambio las y los defensores del territorio y los derechos humanos son criminalizados y detenidos por la policía como los defensores del agua del plantón de Aztecas hace unas semanas o como las y los presos políticos por defender el agua de Tlanixco y de la tribu yaqui.
En Texcoco, mediante una simulación de consulta pretenden imponer un megaproyecto de muerte que despoja a los comunidades y afecta gravemente al precario equilibrio ambiental del Valle de México.
Como este megaproyecto, otros ecocidios están en marcha para imponerse como la explotación comercial de la Lacandona, el tren de Cancún a Palenque, el corredor Salina Cruz- Coatzacoalcos, extractivismo minero y petrolero, presas, represas, parques eólicos como los del Istmo y una serie de ecocidios y agresiones a las comunidades planeadas desde gobiernos anteriores con proyectos como el Plan Puebla –Panamá y prometidas en el paraíso de inversión que ya se ha anunciado para el sexenio que viene.
Queda claro, como dicen nuestros hermanos zapatistas y nuestros hermanos del CNI que nuestra lucha es por la vida, que mientras nosotros defendemos la vida los poderosos pretenden imponer proyectos de muerte y que solamente organizándonos desde abajo, de manera autónoma, podremos resistir a esta guerra de despojo capitalista.
Abrazamos la digna lucha del pueblo de Atenco y todas las comunidades de Texcoco que defienden la tierra y se oponen al aeropuerto, hacemos un llamado a todos los que defienden la vida a la solidaridad y sororidad. Ratificamos nuestro rechazo a la construcción de aeropuerto, así sea con capital privado.
Los derechos humanos no se consultan, ninguna consulta o plebiscito, bajo ninguna metodología, puede legitimar un ecocidio y menos si ha sido impuesto mediante la violencia como este megaproyecto.
Cualquier grupo inversor y cualquier gobierno que pretenda imponer este aeropuerto estará haciéndose cómplice del ecocidio y del despojo a las comunidades impuesto mediante la violencia y el terror de Estado,
¡No al aeropuerto de muerte!
¡Nosotros defendemos la vida y los poderosos imponen proyectos de muerte!
¡Tierra si, aviones no!
Porque preferimos el lago, ¡no al ecocidio!
Ciudad de México, a 14 de octubre de 2018.

Coordinación Metropolitana Anticapitalista y Antipatriarcal con el CIG

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Las siete propuestas del #EZLN al #CIG, el #CNI y sus redes de apoyo #Marichuy

Babel

Las siete propuestas del EZLN al CIG, el CNI y sus redes de apoyo

Javier Hernández Alpízar

En la pasada reunión de redes, organizaciones, colectivos e individuos y adherentes a la Sexta que apoyan al Concejo Indígena de Gobierno (CIG) y a su vocera, Marichuy, en Morelia, Chiapas, el EZLN hizo siete propuestas que, junto con las vertidas por los participantes en el encuentro, son públicas para ser discutidas, analizadas y consensuadas entre los integrantes de este pequeño polo de izquierda anticapitalista y antipatriarcal.

En el documento “300”, que recoge las palabras de los subcomandantes Moisés y Galeano, se expone un análisis zapatista de la situación actual internacional y mexicana sobre el cual se pueden entender las siete propuestas.

Además de proponer que el CIG deje de ser exclusivamente indígena para incorporar a todas las resistencias y rebeldías que quieran sumarse, proponen que deje de ser exclusivamente mexicano y se convierta en un CIG internacional.

Asimismo, que las redes de apoyo al CIG dejen de ser de apoyo solamente al concejo y lo sean a todos los dolores, las víctimas y sobre todo a las luchas que contra el capitalismo y el patriarcado existen y deseen participar.

El texto de las propuestas es: “Por lo tanto, nosotras, nosotros, nosotroas, como zapatistas que somos, proponemos que se lleve a consulta, además de todas las propuestas que se han vertido en este encuentro, lo siguiente:

“1º.- Refrendar nuestro apoyo al Congreso Nacional Indígena y al Concejo Indígena de Gobierno.

“2º.- Crear y mantener canales de comunicación abiertos y transparentes entre quienes nos conocimos en el andar del Concejo Indígena de Gobierno y su vocera.

“3º.- Iniciar o continuar el análisis-valoración de la realidad en que nos movemos, haciendo y compartiendo dichos análisis y valoraciones, así como las propuestas de acción coordinadas que se deriven.

“4º.- Proponemos el desdoblamiento de las Redes de Apoyo al CIG para, sin dejar el apoyo a los originarios, abrir ya el corazón a las rebeldías y resistencias que emergen y perseveran en donde cada quien se mueve, en el campo y la ciudad, sin importar las fronteras.

“5º.- Iniciar o continuar la lucha que apunte a engrandecer las demandas y el carácter del Concejo Indígena de Gobierno, de modo que vaya más allá de los pueblos originarios e incorpore a trabajadores del campo y de la ciudad, y a l@s desechables que tienen historia y lucha propias, es decir, identidad.

“6º.- Iniciar o continuar el análisis y discusión que apunte al nacimiento de una Coordinación o Federación de Redes, que evite el mando centralizado y vertical, y que no escatime el apoyo solidario y la hermandad entre quienes la forman.

“7º y último.- Celebrar una reunión internacional de redes, como quiera que se llamen -nosotros proponemos que ahora nos llamemos Red de Resistencia y Rebeldía… y cada quien su nombre- en diciembre de este año, después de conocer y analizar y evaluar lo que decidan y propongan el Congreso Nacional Indígena y su Concejo Indígena de Gobierno (en su reunión de Octubre de este año), y también para conocer los resultados de la consulta a la que se llama en esta reunión -en la que estamos ahorita-.  Para esto ofrecemos, si les parece, espacio en alguno de los Caracoles Zapatistas.”[1]

Las propuestas son resultado de un análisis de la realidad mundial, continental, nacional y chiapaneca realizada con un método que es ya usual en los zapatistas: de la totalidad concreta a cada espacio más cercano hasta llegar a lo local y luego de regreso.

En síntesis, expusieron que el capitalismo mundial enfrenta una serie de crisis que lo amenazan (migraciones, cambio climático, escasez de combustibles y energía) ante las cuales, los centros capitalistas se repliegan (en una especie de archipiélago) mediante proteccionismo, barreras, muros, militarizaciones, para defenderse de las consecuencias de su propio funcionamiento.

El repliegue se verifica mediante el ascenso de la derecha, lo cual resulta muy coherente si vemos el triunfo electoral de AMLO en México no por lo que algunos de sus votantes se imaginan sino por lo que su programa económico y sus planes y proyectos de “desarrollo” significan: la continuidad de 36 años de neoliberalismo y la profundización del mismo con los megaproyectos que la impopularidad de anteriores presidentes y el desprestigio de la clase política les habían impedido terminar de construir: la colonización y explotación comercial de la Lacandona en favor de Alfonso Romo y su grupo (como ha planeado desde el foxismo), el tren “Maya” que iría de Cancún a Palenque pasando por Calakmul, el corredor Salina Cruz -Coatzacoalcos que cercena territorios y comunidades indígenas y no indígenas de Veracruz y Oaxaca, el Nuevo Aeropuerto en Texcoco, cuya imposición ha pasado por grave violencia en el 2000-2001, en 2006 y hasta la fecha con la reciente agresión paramilitar en Acuexcomac y el asesinato de un opositor al proyecto, el extractivismo minero tóxico, que incluye mineras principalmente canadienses, el petróleo cuya explotación ha sido privatizada y el fracking (recientemente descartado en una declaración mediática por AMLO, pero ya sabemos lo que valen sus declaraciones), asociados a ellos, presas y represas, sobrexplotación y contaminación de mantos y cuerpos acuíferos de Mexicali a Yucatán, carreteras, monocultivos transgénicos y urbanización salvaje, entre otras imposiciones violentas, despojos territoriales, desplazamientos de comunidades y ecocidios que enmarcan una nueva etapa de “acumulación originaria” del capital: es decir, violento despojo, represión y proletarización de la población mexicana.

El corazón de las políticas soñadas y proyectadas por Salinas, Zedillo (incluida la contrainsurgencia contra los zapatistas y contra toda resistencia), Fox, Calderón y Peña es el núcleo del modelo de desarrollo que presentan como “cambio” AMLO, Alfonso Romo, su gabinete principalmente zedillista y Morena (aliada al PES, el PT y el PVEM).

En perspectiva, Salinas ganó la partida: la autonomía del Banco de México, la existencia de 43 tratados de libre comercio, contando el TLCAN –Nafta rebautizado como USMCA, y la libertad de los capitales financieros, todos ellos prometidos, garantizados y pregonados en distintos tonos por Romo y Obrador, son el seguro para los capitales de que México será el paraíso neoliberal de las inversiones.

La Ley de Seguridad Interior y la continuidad de la militarización ya anunciadas son el brazo armado de esa continuidad del capitalismo salvaje. La patrulla fronteriza, anunciada también ya por el neogobierno, asegura que México le haga el trabajo sucio a Trump con los trabajadores migrantes centroamericanos.

Los barnices echeverristas del régimen que se anuncia ya con actos de gobierno anticipados (consulta sobre NAICM, foros del perdón, negociación del USMCA, ley de creación de una Secretaría de Seguridad, liberación de Gordillo, etc.) se destinan a algunos grupos focalizados, cuya lealtad se puede comprar o cooptar con programas de ayuda económica o puestos en oficinas “menores” relacionadas con la cultura, pero sin incidencia en el gobierno de la economía.

La popularidad del nuevo presidente es uno de los principales activos para operar ese gobierno neoliberal mal disimulado con una teatral austeridad republicana y una retórica de “combate a la corrupción” perfectamente compatibles con la profundización de los despojos, la explotación, la represión y el desprecio (baste citar la criminalización realizada por Ricardo Monreal a los otomíes en la Ciudad de México y la alianza de Morena con Velasco, el PVEM y la oligarquía finquera y racista chiapaneca).

Las propuestas del EZLN al CIG, el CNI y las redes de apoyo al CIG son un intento de articular una resistencia en México, pero con una perspectiva anticapitalista mundial.

Es el tipo de resistencia necesario a los problemas que ha generado el capitalismo, problemas que son planetarios y extremos: la estrategia de levantar muros y de operar como buldózer mundial la destrucción- despoblamiento y la reorganización y reconstrucción del territorio como espacio colonizado con mano de obra superexplotada (la finca).

Es lo que los zapatistas han comunicado con imágenes, metáforas y alegorías como la finca, la hidra capitalista y la tormenta, y precisamente frente a ello es que proponen articular una red de resistencia y rebeldía internacional.

Es la manera de enfrentar lo que antes los zapatistas han llamado la IV Guerra Mundial o guerra del capital contra la humanidad.[2]

Si parece utópico que una resistencia así sea posible, más utópico es pensar que las mismas políticas salinistas, zedillistas y foxistas serán ahora benéficas solamente porque los senadores lleven su comida a la oficina en tupperware o el presidente duerma en hamaca. Más excentricidades tiene el patriarca de la novela de García Márquez y, en su otoño, la metrópoli se llevó hasta el mar, cuidadosamente empacado.

El desafío es para quienes llevaban sexenios resistiendo a estas políticas y megaproyectos de muerte, desde el Plan Puebla Panamá y el corredor biológico Mesoamericano hasta las Zonas Económicas Especiales: ¿habrá que callar ahora porque es políticamente incorrecto criticar o protestar o habrá que ser congruentes con una lucha de décadas?

Cada quien tiene su respuesta. Los zapatistas han decidido resistir y lo harían incluso si tuvieran que hacerlo completamente solos.

Los zapatistas no han cambiado sus principios, quienes han ido cediendo bajo la coartada del pragmatismo son los partidarios del bonapartismo en turno.

[1] En Enlace Zapatista http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2018/08/22/300-tercera-y-ultima-parte-un-desafio-una-autonomia-real-una-respuesta-varias-propuestas-y-algunas-anecdotas-sobre-el-numero-300-subcomandante-insurgente-moises-supgaleano/

[2] Para hacer una crítica seria de los análisis zapatistas tendrían que leerse directamente algunos de sus documentos, por lo menos, la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, las tres partes del documento “300” y la compilación de textos Escritos sobre la guerra y la economía política, del subcomandante Marcos, editorial Pensamiento Crítico, México, 2017. Hacer una crítica puntual de esos argumentos es mucho menos sencillo que repetir chistes y caricaturas mercenarias.

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Palabras de María de Jesús Patricio Martínez, vocera del #CIG, en encuentro con la comunidad otomí en Roma 18, Ciudad de México, viernes 28 de septiembre de 2018 #Marichuy #CNI #EZLN


Palabras de María de Jesús Patricio Martínez, vocera del CIG, en encuentro con la comunidad otomí en Roma 18, Ciudad de México, viernes 28 de septiembre de 2018

Entonces, pues, de mi parte, traigo esa palabra. Y decirles que el Congreso Nacional Indígena está al pendiente de ustedes y vamos a seguir al pendiente de lo que pase. Porque como pueblos que hemos caminado en el Congreso Nacional Indígena ya no podemos estar separados: tenemos que seguir juntos, y ahora más que nunca ser más fuertes, porque viene esa tormenta, y viene fuerte.

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Buenas tardes, hermanos y hermanas otomís; compañeros y compañeras que apoyan a estos hermanos nuestros y no los han dejado solos, y a todos los demás que se solidarizan en esta lucha que llevan y que están sufriendo, justo en estos momentos.

Yo estoy aquí con ustedes para decirles que, desde donde estamos, estamos con ustedes, que sentimos su dolor: cuando fueron reprimidos, nos lo hicieron a nosotros.

¿Y saben por qué? Porque es la forma que usa el gobierno para reprimir, para acabar a nuestros pueblos y lo está empleando en todo el territorio, no es nada más aquí con ustedes.

Nos están despojando de nuestras riquezas, nos están contaminando nuestras aguas, no están quitando nuestros árboles, nuestros bosques; están imponiendo empresas que solamente van a generar para ellos ganancias y para nosotros contaminación, miseria. Nuestras tierras se las están acabando.

Y por eso quisimos salir a recorrer el país y decirles que solamente unidos, organizados, es como vamos a salir adelante. Porque estos que están allá arriba no se van a detener: las formas que usan para reprimirlos, para despojarlos, para quitarles a ustedes, así como lo hicieron, es como están implementando en todo el país. Y cuando alguien se opone, como lo hicieron algunos compañeros que los apoyaron o ustedes mismos, luego los tratan como los tratan.

¿Por qué? Porque el único delito es que somos indígenas, tenemos formas distintas de vivir, de convivir, de vestir, de hablar.

Entonces, pues, de mi parte, traigo esa palabra. Y decirles que el Congreso Nacional Indígena está al pendiente de ustedes y vamos a seguir al pendiente de lo que pase. Porque como pueblos que hemos caminado en el Congreso Nacional Indígena ya no podemos estar separados: tenemos que seguir juntos, y ahora más que nunca ser más fuertes, porque viene esa tormenta, y viene fuerte.

Y tenemos que estar preparados, así como nuestros hermanos, los padres de los 43 de Ayotzinapa, y muchos más, pero ellos son una muestra, pues, de resistencia, de que se han mantenido unidos y firmes, hasta encontrarlos, dicen, y decirles también que estamos con ustedes, porque esto nos tiene que unir. No tenemos que separarnos; tenemos que seguir caminando desde nuestras geografías, desde donde estamos, pero siempre al pendiente, porque lo que viene es más fuerte.

Entonces, hermanas y hermanos otomís, manténganse unidos, manténganse firmes. Como nos dicen nuestros hermanos zapatistas: no se vendan, no claudiquen y no se rindan.

Es lo único que nos va a dar fuerza para salir adelante, porque estos que tienen el dinero y que tienen el poder no se van a detener. Tenemos que organizarnos nosotros desde abajo, tenemos que ser fuertes, tenemos que caminar hacia un rumbo de defender lo que es nuestro, defender lo que nos heredaron nuestros antepasados. Y es esto: es el vestido, es la lengua, es la forma propia que tenemos de organizarnos, de convivir. Hay que mantenernos firmes.

Y decirles aquí, a los vecinos, que también nuestros hermanos otomís son personas, que piden que hagamos equipo; que si no están de acuerdo en que ellos estén aquí: aquí están, y aquí van a seguir, y no se van a ir. Entonces, pedimos respeto, así como nuestros hermanos respetan a sus vecinos.

Y pedirles un poco de paciencia, por todos aquellos que no están de acuerdo con nuestros hermanos.

Y con los que sí están de acuerdo, pedirles que sigan apoyándolos. Porque somos humanos y un día ocupamos de unos, y otro día ocupamos de otros, y todos nos ocupamos. Todos necesitamos caminar juntos.

Entonces, hermanos otomís, desde donde estamos, vamos a estar al pendiente de los que les suceda a ustedes.

Y decirles que se mantengan unidos, es lo único que va salir hacia adelante: manténganse unidos, no se separen, no desconfíen unos de otros, entre ustedes mismos.

Y sigamos adelante haciéndonos fuertes, porque solamente tejiendo esa red abajo es lo que va a salir para después.

Nos espera una gran lucha y tenemos que caminar juntos y juntas. Entonces, aquí estamos, aquí estaremos, desde nuestros lugares, porque ésa es la forma como caminamos. Cuando estamos juntos somos asamblea y cuando estamos separados somos red.

Y así lo vamos a seguir haciendo: ánimo, hermanos, aquí estamos, aquí vamos a seguir, no se desesperen, manténganse juntos, manténganse unidos y van a ver que vamos a lograr grandes cosas: porque solamente la unidad es lo que nos va a sacar adelante.

Gracias, hermanos.

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