¿Si Marx viviera?…

Babel

¿Si Marx viviera?…

Javier Hernández Alpízar

Max Horkheimer y Theodor Adorno, en su Dialéctica del Iluminismo, hacen una curiosa afirmación al criticar la autodenominada filosofía perenne: si Tomás de Aquino viviera, estaría leyendo críticamente a los filósofos modernos y contemporáneos. Análogamente, podríamos decir, en ese mismo tono especulativo: si Karl Marx viviera estaría leyendo críticamente a los filósofos y científicos, pensadores y literatos importantes posteriores a su obra. Y no lo haría por un afán académico de “actualización, sino por discutir con el pensamiento crítico los problemas contemporáneos del capitalismo y la modernidad.

Incluso nos atreveríamos a decir más, si Marx viviera leería con más atención a sus críticos y a los pensadores más relevantes de la derecha, porque tendría que polemizar con ellos, lo mismo que con los pensadores reformistas. Con pocas excepciones, en sus seguidores encontraría sucursales más que pensamientos vivos.

Pero esta imaginaria puesta al día de un Karl Marx que discutirá el mundo de hoy no nace meramente de un imaginario o ficción: surge de la manera como, en nombre del marxismo y sus variantes, se hace hoy apología de las alianzas con sectores de la burguesía supuestamente recién conversos a la democracia, al reformismo y al anhelo de un cambio verdadero en México. Así como los gobiernos progres de América del Sur han intentado justificar el extractivismo, con su cauda de despojo y destrucción de comunidades y naturaleza, usando a Marx como referencia, olvidando que el capitalismo, ya en este siglo XXI, tiene al planeta al borde del cambio climático más desastroso, de la misma manera en México, la izquierda electoral repite el argumento de que un fino y sofisticado análisis intelectual puede llevar a concluir que hacer pactos con burgueses de la derecha más reaccionaria (salinistas, zedillistas, foxistas, calderonistas) es necesario y se justifica “dialécticamente”…

En México (y seguramente no sólo aquí) es ya una tara congénita de las izquierdas de masas no poder dar un paso (y normalmente sus pasos son electorales y solamente electorales) sin hacer alianzas con sectores de la burguesía mexicana supuestamente nacionalista, honesta y progre. Esto ha sido llevado cada vez más al extremo porque, al no encontrar burgueses demócratas ni reformistas, solamente pueden hacer alianzas con burgueses con una clara conciencia de clase burguesa, quienes usan sus alianzas con la izquierda, anteriormente la perredista y ahora con Morena, para sacar raja del carisma electoral de su líder vitalicio.

Karl Marx, en el contexto de una Europa que tenía países ya plenamente burgueses y capitalistas modernos como Inglaterra y Francia, al lado de países que no salían aún de las manos de los poderes feudales, apoyó una política internacional estratégica que llevaba a los obreros a luchar de manera anticapitalista en los países industrializados y por la democracia burguesa ahí donde la burguesía, la alemana por ejemplo, no había derrotado a los señores feudales.

Este ejemplo les sirve de pretexto a los apologetas de las alianzas con la burguesía para decir que su política es “estratégica” y se justifica por una sofisticada dialéctica. Entre otras cosas hacen caso omiso del hecho de que esas luchas obreras aliadas a la burguesía fueron derrotadas, entre otros factores por la traición de las burguesías supuestamente democráticas, quienes preferían sumarse a la reacción en los momentos decisivos, y no ver empoderarse a los obreros, a quienes, por lo demás, ellos explotarían en el campo y la ciudad.

Olvidan además, estos sedicentes marxistas, que en México ya tuvimos una revolución democrático burguesa, la de 1910, y que el pacto que dio origen al Estado mexicano contemporáneo fue una solución de compromiso entre la revolución liberal del siglo XIX (progresista entonces, pero no sólo conservadora sino reaccionaria en su actual forma neoliberal) y la revolución social (mayoritariamente rural y campesina, pero no solamente: los magonistas, zapatistas y villistas).

La descomposición del Estado mexicano por el neoliberalismo representa, desde el gobierno de Miguel de la Madrid hasta la actualidad, una reactivación de las fuerzas liberales del siglo XIX y el desmantelamiento de la parte social que se habían visto obligados, por la fuerza (de las armas), a respetar.

La defensa, hoy, de tratados de libre comercio, de invitar a las mineras canadienses a seguir practicando su extractivismo (criminal) en nuestro país y la alianza con algunos de los burgueses que ha apoyado a los gobiernos neoliberales y contrarrevolucionarios, no son resultado de una inteligencia dialéctica sofisticada y superior; son residuo del vacío de una praxis política democrática, pues no la hay donde las bases no tienen voz ni voto para determinar estrategias ni alianzas, sino que se enfrentan a hechos consumados, los cuales tienen que racionalizar y tratar de justificar posteriormente.

Como ha mostrado Paulina Fernández en su participación en un seminario zapatista, desde el Partido Mexicano Socialista que abandonó todas las banderas de la revolución social para abrazar solamente las políticas y electorales, pasando por un PRD que fue traicionando incluso esas banderas cada vez más pálidas, la izquierda ha dejado de lado las reivindicaciones de una revolución social y se ha ido acomodando al mundo unipolar donde no hay más ruta que el capitalismo. Actualmente Morena representa la reedición de esa claudicación: con el pretexto de ser “estratégicos” aceptan una política de alianzas con la burguesía que no es un mero medio para un fin posterior (una radicalización que no se proponen ni programática ni tácticamente) sino un fin en sí mismo: la continuidad, la restauración de una paz neoliberal, una administración eficiente del conflicto desactivando (al menos, pretendiendo desactivar) la lucha social y dando todas las garantías a la burguesía nacional y extranjera de que sus intereses son intocables.

Son de origen ideológico de derecha, las políticas que suponen que el mayor problema del país es la corrupción: se basan en la idea de que “un capitalismo sin corrupción” será más eficiente y mejorará la situación (especialmente de las capas medias, resentidas hoy, pero que si recuperan capacidades de consumo añoradas regresarán a la idea de orden y progreso positivista que en el fondo es su ideología más querida),

La derecha ha logrado hacer dominante la idea de que la corrupción es el único mal, además de que la corrupción es sólo de gobernantes y políticos: hay que remover al PRI, pero no a Slim ni a ningún otro burgués, y menos lo harán si ahora toman “el camino del bien” y apoyan al líder fetiche de Morena.

Esta política no es nueva, desde recién terminada (institucionalizada) la revolución mexicana, los líderes obreros como Lombardo Toledano han preferido uncir las organizaciones de la izquierda de masas a la burguesía “nacionalista” que construir un sujeto autónomo, para este tipo de izquierda jamás hay ni habrá condiciones para que los de abajo luchen con una política propia, siempre deben respetar (y subordinarse a) el marco burgués de lucha.

Para justificar eso no tienen, legítimamente el recurso a Karl Marx, pero sí a una tradición que va de Lombardo Toledano y Fidel Velázquez a Elba Esther Gordillo y Napoleón Gómez Urrutia: ese es el tipo de política subordinada y claudicante que busca sus líderes, ideólogos, candidatos y asesores en el PRI y en la burguesía que antes ha llevado al poder a Fox y Calderón. No es una sutileza ni el colmo de la dialéctica: es un cínico recurso al continuismo y la restauración, es el recurso de un programa neoliberal con un ligerísimo chapeado de keynesianismo (más retorico que real). No alcanza el apelativo de “reformismo”, porque las reformas, por moderadas que sean, son propuestas de cambio: por el contrario, es la continuidad del priismo neoliberal, hoy convertido en clase política metapartidaria.

Es cierto que hay un sector de la sociedad que no desea más cambio que regresar al estado de bienestar, sin importarles que sea a costa de la destrucción del México de abajo, y así como ese sector tiene derecho a luchar por su poder de consumo, de la misma manera los sujetos sociales en lucha por la defensa del territorio y aún de la supervivencia de sí mismos y del país, tienen derecho a  tener su propia forma de organización y de lucha: satanizarlos por no subordinarse a la política electoral de alianzas con la burguesía es solamente un recurso de propaganda negra: uno de los recursos de la derecha que, como muchas otras cosas, esta izquierda electoral claudicante ha ido copiando, aprendiendo y adoptando.

Anuncios
Publicado en babel, Noticias | Deja un comentario

El capitalismo como culto fanático al dios dinero

Babel

Javier Hernández Alpízar

El capitalismo como culto fanático al dios dinero

En Hacia una crítica de la razón mítica, Franz Hinkelammert muestra que hay en las racionalidades modernas más autoproclamadas ateas, laicas, secularizadas y aun desacralizantes, núcleos de mito. Como en un iceberg, emerge hielo frío de racionalidad despiadada, pero por debajo de la línea de flotación está un inmenso cuerpo de dogmas de fe, un núcleo duro incuestionado pero cuestionable, y muy cuestionable, de mito, de pensamiento mítico, tanto como el que más, el medieval o el antiguo o el más “primitivo”.

No por nada la imagen del iceberg nos recuerda el núcleo mítico del Titanic, un barco “inhundible”, obra de la titánica tecnología moderna, que al final se hunde ante la gélida presencia de hielo, como una Babel marinera ante los dioses que castigan la hybris. La permanente fascinación que ha generado como halo esta historia trágica es así en gran medida por la estructura mítica de la historia.

Pero regresemos al núcleo mítico de las racionalidades frías, modernas, despiadadas, “realistas”. Un moderno dios es sin duda el dinero, a él, como sabía Lutero, le atribuimos las certezas sobre el futuro, las seguridades que antes solíamos poner en entes numínicos, Por eso solía decir Enrique Dussel: cualquiera se hace ateo frente al Dios de la religión, pero “lo que quiero encontrarme es un ateo del dinero”. En buena medida, el lenguaje crítico de Karl Marx en su crítica del capital, por ejemplo: “fetichización de la mercancía”, viene de la Biblia y de la crítica a la idolatría como fetichización de las obras de las manos de los humanos, esto lo ha señalado el propio Enrique Dussel, así como José Porfirio Miranda.

La ideología del libre mercado, que Franz Hinkelammert critica sobre todo en contra de Friedrich Hayek, tiene un núcleo mítico que se desenvuelve alrededor de la idea de la “mano invisible” de Adam Smith, una suerte de “divina providencia” mal secularizada. Algo como la predestinación: San Agustín, y en la Reforma Lutero y Calvino, hablaron de una misteriosa predestinación, según la cual solamente salva la gracia (arbitrariedad divina) y quienes se salvarán ya fueron de antemano elegidos por Dios, poniendo además como señal mundana de esa elección y preferencia divina la riqueza material, un sesgo judaizante o de regreso al Antiguo Testamento (recuérdese a Job, la riqueza se le retira como prueba demoniaca, pero al final se le restituye multiplicada por su lealtad a Dios), señal ideológica que viene de perlas a la ideología capitalista liberal, individualista, materialista y metalizada.

A los hombres modernos, comenzando por los intrépidos conquistadores españoles y portugueses de América, los ha movido, inspirado y motivado el dios oro.

Pero la analogía que ofrece Franz Hinkelammert es con la teología de San Agustín, y la Ciudad de Dios, como justificación ideológica del Imperio Romano, según la cual la salvación no se alcanza por mérito propio (mucho menos por rebeldía) sino por obediencia y conformidad, por pertenencia y subordinación al “cuerpo místico” de Cristo, que es la iglesia y en el fondo la estructura imperial romana. De manera análoga, dice Hinkelammert, respecto a la estructura imperial del mercado, no se encuentra salvación desobedeciéndolo o rebelándose, pretende Friedrich Hayek, sino sometiéndose a sus reglas: las del libre mercado, las del libre comercio, las de la mítica “mano invisible”.

Por eso ese tufillo supersticioso de los agoreros del libre mercado que pontifican en los medios masivos y hablan de los mercados como caprichosos dioses que ora están nerviosos, ora aplauden las decisiones políticas más conservadoras (reformas estructurales neoliberales, por ejemplo, o de plano, ataques militares imperiales) con alzas en la bolsa de valores o, al menos, expectativas de mayores inversiones.

Como todo culto de secta, el capitalismo y el neoliberalismo tienen su dios, el dinero, su divina providencia, la mano invisible, sus iniciados, los economistas neoliberales, que hacen de “mediadores”, sacerdotes o pastores del culto al dios dinero y sus mercados, sus rituales y sacrificios: y les sacrifican vidas humanas. Muertes en la guerra de despojo y exterminio, las hambrunas, las enfermedades curables que no se curan porque hubo recortes en salud, el sufrimiento de generaciones sacrificadas al “desarrollo” que vendrá mañana (nihilismo de futuro, como lo llamó Karel Kosík).

Así como hay estudios eruditos de las mitologías, así como hay historia de las religiones comparadas, puede y debería haber un estudio crítico de los mitos incrustados en puntos neurálgicos de las ideologías “ateas” modernas. Franz Hinkelammert piensa que hay ateísmos incompletos, que no se han emancipado de falsos dioses, de ídolos. Solamente sustituyeron al Dios muerto o perdido por un nuevo ídolo, el dinero, el mercado, el capital, como lo llamaría Simone Weil: la gran Bestia: el orden social, la burocracia,. El Estado. Hobbes se refiere al Estado como un Leviatán, un monstruo mítico tomado del Antiguo Testamento, y su obra puede leerse como una teología secularizada que justifica al Estado como mal necesario ante nuestra naturaleza humana malvada, que nos impediría vivir en sociedad: dado que el hombre es un lobo para el hombre, solamente un monstruo mayor puede tener a raya la violencia y forzarnos a una convivencia pacífica entre ciudadanos.

Karl Marx hablaba de la acumulación originaria del capital como el “pecado original”, porque los teólogos del capitalismo nos cuentan un cuento (mito) para explicarnos que haya pobres y ricos, multimillonarios y parias, burgueses y proletarios, pero también puede leerse como pecado en sentido estricto; porque si algún significado puede tener hoy la palabra “pecado” es sobre todo el crimen social: la muerte y sacrificio de los muchos al dios dinero y a sus pocos elegidos, el menos del uno por ciento que se sienta al banquete, a comer la sangre y carne de su dios dinero, mientras abajo se sacrifican a Moloch o Mammón niños y niñas, jóvenes, mujeres, indígenas, luchadores sociales y defensores de derechos humanos, comunicadoras, críticos y disidentes que no se han querido arrodillar ante el dios dinero.

Nos burlamos de los antiguos y los medievales por sus supersticiones, pero así como los marineros medievales pensaban que si llegaban al fin del Océano, caerían en un abismo, los esclavos modernos creen que si se salen del capitalismo caerán en el abismo de la nada.

Y no hablemos de la versión vulgar del derecho divino de los reyes, mal secularizada en el imaginario social de una clase política profesional en mandar: no podemos tener un candidato que no provenga del partido oficial que queremos derrotar, como si su legitimidad derivara de la pertenencia a esa casta de mandones: políticos y empresarios.

Publicado en babel | Deja un comentario

Contra el positivismo, la negatividad corrosiva de los pueblos

Babel

Contra el positivismo, la negatividad corrosiva de los pueblos

Javier Hernández Alpízar

Pocas veces se ha elaborado una ideología tan bajo pedido, tan a modo y tan radicalmente hecha para defender el status quo e impedir su impugnación. Así se elaboró el positivismo, expresamente para sepultar el lema: “libertad, igualdad, fraternidad” de la revolución francesa y cambiarlo por el “orden y progreso” conservador que condena de antemano todo intento revolucionario, porque debe prevalecer el orden (burgués) para que pueda haber progreso (burgués). Ese lema sería en México llevado al cursi extremo de “amor, orden y progreso”.

Como han mostrado, a partir de Marx (y Hegel),  diversos autores (Marcuse en Razón y revolución o Porfirio Miranda en Apelo a la Razón), el positivismo está diseñado para impedir argumentos racionales que cuestionen el orden existente: si solamente podemos hablar de lo que dicen los sentidos (empirismo), si no puede haber categorías racionales universales (nominalismo), entonces la totalidad concreta de la realidad histórica queda intocada, impensada, incuestionada. Nos queda el remedo de totalidad del inductivismo y las estadísticas.

Podemos quejarnos de algunos detalles (la corrupción, el capitalismo de compadres) pero no podemos cuestionar, ni siquiera pensar, el orden capitalista hegemónico.

El positivismo es una doctrina dogmática, y a pesar de tener una retórica furibundamente anti metafísica, supone una de las peores metafísicas: la empirista y nominalista, datos de los sentidos que no pueden hacer el verano de una idea de mundo. Además, aunque todo el tiempo dice hablar en nombre de la ciencia, tiene hecha de ella una caricatura y en nombre de la caricatura escamotea la ciencia realmente existente. Porque la ciencia no solamente es empirismo y matemáticas, sino razón y argumentos racionales, teoría, debate, como la crítica de la economía política y la dialéctica de la totalidad concreta.

Al impedir la crítica al sistema capitalista entero, bajo el subterfugio de que lo términos de carácter moral y político como “justicia” o dignidad” no significan nada porque no tienen correlato empírico, el positivismo se convierte en la herramienta teórica del (neo)liberalismo.

El liberalismo es atomista: existen solamente individuos, no colectivos, no comunidades, por lo tanto, el orden político debe ser administrado con individuos como sujetos, no comunidades. Así como socialmente el capital destruye el tejido social comunitario y obliga a los individuos alienados, desarraigados, a relacionarse solamente mediante el dinero: en lo electoral, el voto individual, pero con todo el sistema electoral y de partidos sujeto a las leyes del dinero y del liberalismo.

Como no existen sujetos colectivos, solamente las estructuras que el capitalismo ha construido para dominar son el mundo de lo posible: el Estado, el mercado, sus formas hegemonía y control, por ejemplo: los medios de masas.

A decir verdad, en este esquema ontológico y epistémico, no puede haber cambios radicales, desde la raíz, todo lo más que puede hacerse es podar y reverdecer las ramas: reformar un poco el orden existente incuestionado, por ejemplo: proponerse menos corrupción, pero sin tocar los intereses del capital, como si el fraude y la corrupción no fueran la “floración habitual” del capitalismo. (Marx)

Esos cambios menores, los únicos posibles, los únicos realistas, los únicos “responsables”, pueden darse en el marco institucional, el electoral, con alianzas que vinculen a empresarios y políticos del status quo recién conversos al reformismo progre.

Cuando aparece una propuesta que se construye desde comunidades, colectivos, organizaciones de abajo, por ser “una minoría”, “grupos muy pequeños”, sin dinero, sin líderes extraídos de la clase política realmente existente, sin alianzas con empresarios progres, con apoyo solamente de gente que “no cuenta”; jipis, “chairos”, mujeres, indígenas, despistados que no se suman al carro completo del tren del éxito electoral, es algo risible, destinado al fracaso. Lo es porque no tiene asidero en el “principio de realidad”, es decir, el status quo.

Como el orden de lo real es una sustancia en el fondo inmodificable, solamente queda apostar a las fuerzas ya dadas (la única izquierda realmente existente, el único líder realmente existente, los empresarios y el dinero progres), hacer alianzas sensatas y pedir que regrese el keynesianismo, que dará a las clases medias de nuevo su estatus: los demás, no son asunto nuestro, son los deciles perdidos de hasta abajo, la pobreza que no alcanza a ser demanda profesional, la desnuda necesidad sin recursos.

Apostar a algo con esos de abajo es perder el tiempo (son tan poquitos y no dejarán de serlo nunca): Ah, pero si gana el sector progre… será generoso con su asistencialismo…

Ese positivismo resuena cada vez que los críticos del CNI y el EZLN desprecian su apuesta a la autoorganización desde abajo. Aunque se revista de una retórica marxista, posmoderna, neokeynesiana, en realidad es el positivismo: empirismo + liberalismo. Estadísticas, encuestas, datos duros, cuidadosamente seleccionados para mostrar que “no hay más ruta que la nuestra”…

Por suerte, las y los indígenas del CNI y sus aliadas y aliados no consultan a estos expertos. No se ponen a trabajar duro en las encuestas o en el impacto mediático: se proponen lo que es una locura, desde el punto de vista del positivismo: buscar en lo real las tendencias reprimidas y negadas para negar la negación. Su negatividad apuesta a ser lo suficiente corrosiva para deshacer todo positivismo, bajo cualquier máscara que se presente.

Por eso no necesitan aliarse con los opresores, sino construir poder y autogobierno, autoorganización desde abajo. La razón tiene sus razones que el positivismo no entiende.

Publicado en Noticias | Deja un comentario

El desprecio racista de los “sabios”

El desprecio racista de los “sabios”

Sergio Rodríguez Lascano

Una de las características más bajas del pensamiento teórico de izquierda es que ubica los planteamientos, conceptos, análisis, tendencias y teorías que vienen del abajo profundo como parte del folclore de quienes no han sido formados en la academia.

De un plumazo o de un teclazo no sólo se empobrece la historia de la teoría emancipatoria, sino que se miente rotundamente sobre el origen de esa teoría.

No importa si uno es marxista o anarquista o sindicalista revolucionario o blanquista.

Siempre, las diversas teorías emancipatorias estuvieron vinculadas a procesos sociales que no tan sólo las permitieron, sino que las hicieron inevitables.

Así, por ejemplo, la Liga de los Proscritos —luego Liga de los Justos y finalmente Liga de los Comunistas—, estaba conformada por sastres, zapateros, relojeros. El conjunto de esos revolucionarios elaboraron sus teorías no en el medio académico (es más, muchas veces lo hacían en condiciones de hambre o en la cárcel), sino en medio de la gente común con la que trabajaban, práctica y teóricamente y, desde luego, en medio de grandes confrontaciones sociales: la revolución de 1830 en Francia, la revolución de 1848 en gran parte de Europa y, desde luego, la Comuna de París en 1871.

Por eso, Carlos Marx acuñó una frase que todavía hoy causa escozor a muchos comentaristas de la lucha social:

“Cada paso de movimiento real vale más que una docena de programas.” (“Carta de     C. Marx a W. Bracke”. Londres, 5 de mayo de 1875.            https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/gotha/c5-v-75.htm ).

Todo esto viene a cuento porque un grupo de comentadores de la realidad, cuya actividad práctica se reduce a atravesar con temor la avenida Eje Central, de la ciudad de México (no sin antes pedir ayuda a alguien porque la gente les provoca asco), desde las redes sociales (aquí se ubica la zona de su praxis) se han sumado al coro de ataques contra el zapatismo, en especial contra el Subcomandante Insurgente Moisés. Su “argumento” —que sería risible si no fuera tan deshonesto— consiste en señalar que él no es realmente anticapitalista (con un dejo bondadoso, este sí muy chic, señalan que… lo puede ser, siempre y cuando estudie y entienda el profundo significado de la ley del valor y de la fetichización de las mercancías).

Uno se podría preguntar: ¿Desde qué ladrillo se ubican esas personas para hacer esta crítica? o ¿cuáles son sus bases teóricas y prácticas para hacer esta crítica?

Desde luego, no es extraño que ahora se sumen al coro antizapatista, tampoco que ubiquen lo fundamental de su crítica con una gran dosis de desprecio racista. La fila es larga. En la práctica, comienzan el camino de Octavio Rodríguez Araujo y escriben su versión cool de “mi paso por el zapatismo”.

La elaboración zapatista, por lo menos la que se ha hecho pública, viene desde 1994. Ellos han planteado una serie de conceptos y categorías que, muchos años después, algún escritor famoso retoma, desde luego, sin citar el origen del planteamiento.

Están también quienes, en el colmo del atraso y el racismo, plantearon la idea de que el zapatismo estaba bien para la selva pero no para la polis. Que la polis era una sociedad compleja y no una simple como la indígena (¡chale!).

La idea era muy sencilla: el zapatismo no debe meterse en los vericuetos de los planteamientos teóricos, sino que debe construir sus Caracoles y quedarse en la selva sin opinar sobre temas candentes como neoliberalismo, mercado, capital financiero, crisis del Estado-Nación, fetichización de la mercancía (para quien quiera una explicación sencilla, pero profunda de lo que significa este último concepto le recomiendo el discurso del difunto Subcomandante Insurgente Marcos en Altepexi, Puebla, sobre las trabajadoras de las maquilas), acumulación por despojo, etcétera.

Pero resulta que sobre todos esos temas el zapatismo no sólo ha hablado sino que ha construido un método de aproximación que, por lo menos, tiene dos variantes:

1. Como ellos lo han dicho: su reflexión teórica es producto de su práctica.

2.  Lo que ellos plantean no son juicios terminados ni teorías cerradas, tan queridas por esos que se llenan la boca de hablar de ciencia y no entienden que, desde el punto de vista histórico, la duda ha desempeñado una función saludable. Desde luego, hablamos de la “duda científica”, que ha servido para poner en tela de juicio las verdades reveladas. Entonces, para la ciencia, toda verdad para ser científica ha de ser refutable. Una verdad científica “indiscutible” es por consiguiente un oxímoron. Toda la elaboración teórica de l@s compañer@s ha tenido como característica el “principio precaución”, que casi siempre va acompañado de la siguiente idea: “bueno, así la vemos nosotros, pero quién sabe cómo la vean ustedes”.  Ellos analizan los procesos económicos, sociales, políticos tratando de ubicar las tendencias que ahí se expresan. Y hay que decirlo: casi todas esas tendencias por ell@s señaldas se han evidenciado como realidades.

¿Por qué esa precaución? Creo que hay tres razones:

a)  Son modestos y su forma de explicar las cosas no tiene la pedantería de los teóricos de buró.

b) Parten de un principio ético que, en este caso, es profundamente ajeno no sólo a los teóricos de las redes sociales sino a los intelectuales de la academia, los cuales nunca o casi nunca se hacen responsables de lo que escriben. Una semana se expresa una idea, la realidad demuestra un día después que todo el planteamiento fue equivocado, y no se retoma el análisis para señalar explícitamente el error o el horror, sino que se pasa al siguiente tema sin el menor rubor. En cambio, para l@s zapatistas su palabra tiene valor. Por eso cuando escriben o dicen algo, ese algo ha sido producto de un largo proceso de reflexión y no de la ocurrencia del momento. Y, por eso, ell@s sí se hacen responsables de lo que dicen. No se olvidan de lo que dijeron, lo tienen presente y le dan seguimiento a esa tendencia señalada, ven si otros tienen otras ideas y luego, por medio de la práctica, saben quién tuvo razón. Pero, sin embargo, eso no los lleva a cantar victoria ni a mostrar superioridad. Una nueva tendencia se abre frente a sus ojos y recomienzan todo el proceso.

c) Como su reflexión teórica es producto de su práctica, pues entonces tienen que estar confrontando permanentemente esas tendencias que señalan con la realidad.

Le dejan a otros la soltura con la que descalifican a todo un movimiento que, cuando se había decretado el fin de la historia, la construcción de un “nuevo orden mundial”, cuando la resignación se había engalanado cubierta de cinismo, dijo ¡NO!  y ¡Ya Basta!

Luego se han dicho frases tontas como que el zapatismo es un “eticismo chic” o que no son del todo anticapitalistas (independientemente de que así se definan) porque no entienden la teoría del valor  y la fetichización de las mercancías.

Los que han dicho esto último no se caracterizan por ser unos estudiosos serios de los trabajos de Marx. Nunca han leído las obras fundamentales del marxismo, sólo buscan estar a la “moda” sin saber que, como dijo Walter Benjamin:

“La moda tiene un olfato para lo actual, donde quiera que lo actual dé señales de            estar en la espesura de los antaño. La moda es un salto de tigre al pasado. Sólo que     tiene lugar en una arena en donde manda la clase dominante” (Walter Benjamin:          Tesis sobre la historia. https://marxismocritico.com/2013/05/31/tesis-sobre-la-            historia-y-otros-fragmentos/)

Entonces, interpretan a Marx a través de las gafas de Robert Kurz (muerto en 2012). No me interesa en esta ocasión discutir las tesis de Kurz, que además de cosas muy interesantes,  destilan un pesimismo producto de alguien que vomita desprecio hacia la gente común, la que vive, crece y se relaciona en las calles o en los campos. De aquél que nunca habla con la gente común ni busca encontrar un piso común con ella, no busca entenderla, más aún, tampoco la ve.

Pero me llama la atención que estas personitas se agarren de Kurz para criticar a l@s zapatistas y “demostrar” por qué no son realmente anticapitalistas —bueno, que todavía no lo son y que a lo mejor algún día, si les hacen caso a ellos (no lo dicen pero se sugiere), lo llegarán a ser— y que pasen por alto algo fundamental: ¿Cuáles son las expresiones concretas, prácticas, del anticapitalismo zapatista?

Veamos con un poco de detalle el problema:

En una serie de párrafos memorables, el Subcomandante Galeano, a nombre de l@s zapatistas, en referencia a los discursos de cinco generaciones diferentes de mujeres zapatistas señala lo siguiente:

“El zapatismo no puede ser explicado por sí mismo, necesita conceptos, teorías y pensamientos críticos para dar cuenta de sí mismo. Porque ustedes han escuchado o leído la maravillosa genealogía de la lucha de las mujeres zapatistas, sí, su heroicidad, sí, su terco empeño, pero faltó algo.

“Faltó la economía política.

“Sí, porque esas rebeldía y resistencia pudieron crecer, desarrollarse y extenderse a lo que ahora nos sorprende y aterra, sólo cuando existieron las bases materiales que las concretaron. Fue hasta que las mujeres se fueron desprendiendo de la dependencia económica de los varones, que se pasó de la teoría a la realidad.

“Fue hasta que surgieron sus cooperativas, sus proyectos propios, hasta que se apropiaron de la economía, que despegaron. Porque el trabajo incansable de las Ramonas, las Susanas y todas las mujeres zapatistas que malorientaron (ok, eso fue un desliz machito), que contagiaron a otras mujeres, y éstas a otras y así, pudieron hacerlo y pueden hacerlo porque no dependen económicamente de los varones.

“Y déjenme decirles que esto fue posible sólo hasta que ocurrieron al menos dos hechos fundamentales: el uno, el cambio en la propiedad de los medios de producción, y el otro la toma y ejecución de sus propias decisiones, es decir, la política.

“Al explicarles esto, he usado las herramientas de la economía política. Sin ellas, ustedes podrían llegar a pensar que todo fue y es una cuestión de voluntad, de firmeza, de compromiso, de militancia.

“En las ciencias exactas y naturales funciona el llamado Principio del Tercer Excluido. Bueno, en realidad dice “Tercio Excluido”, pero los “Tercios Compas” somos zapatistas y resistimos. Este principio es muy sencillo: una cosa no puede ser y no ser.

“Es decir, en condiciones idénticas una premisa siempre tendrá una y sólo una conclusión.

“En las ciencias sociales es tal el ritmo vertiginoso de la mutación en las condiciones de las premisas que, cuando el teórico llega “loco de contento con su cargamento” a la realidad, ésta ya se ha modificado.

“A menos que sea un cínico que sólo quiera mantener la beca o la plaza, el pensador crítico tendrá que ir y venir continua­mente de la realidad a la teoría, de tal forma y con tal celeridad que no es de extrañar que luego se maree y vomite.

“Pero el científico social no tiene por qué rehacer todo, qué más quisieran en las redes sociales y en los medios de paga o no. El científico social no vuelve a descubrir el fuego cada vez que quiere dar cuenta de los múltiples incendios que crecen y se extienden en la realidad social. Parte él de un marco teórico, de unas ideas fundamentales, de unos conceptos científicos, de teorías base.

“Por ejemplo, en la ciencia de la economía política, la teoría del Valor, o la teoría que nos orienta a buscar las explicaciones generales en las bases materiales. Partir de la propiedad de los medios de producción, circulación y consumo de mercancías (nosotros hemos agregado “los medios de despojo”, por lo que explicaré luego), y de las relaciones sociales de producción que esa propiedad impone.

“Esas teorías, esos conceptos ¿son sólo buenas intencio­nes, ocurrencias, ideologías más o menos estructuradas?

“¿Sirven para explicar una realidad? Por ejemplo, ¿se puede explicar la genealogía del sistema capitalista sin el concepto de mercancía, sin la teoría del valor? O de forma más provocadora: ¿se puede explicar a cabalidad el nacimiento y desarrollo del capitalismo con conceptos y teorías contrarias y contradictorias a las de la economía política?” (El Pensamiento Crítico frente a la Hidra Capitalista. Tomo 1)

¿Así que todavía les falta para ser anticapitalistas? ¿Así que tienen que leer a Kurz? ¡JA!

En estos párrafos se ubican, desde mi punto de vista, por lo menos cuatro elementos fundamentales de la práctica y la teoría anticapitalista de l@s zapatistas.

Quienes pudimos escuchar la narración de las cinco compañeras zapatistas fuimos tocados profundamente por dicha narración. Lo que oímos fue la evidencia de la lucha por “el tránsito del dolor a la esperanza”. De la vida bajo el finquero a la construcción de nuevas relaciones sociales. Pero la narración no se llevó a cabo a partir de un discurso cerrado, duro y aburrido sino desde la perspectiva de aquéllas que cuentan, de manera completamente natural, su gran creación heroica.

Y luego el Sup, a partir de esa experiencia práctica crea y recrea una serie de conceptos claves:

a) Esto fue posible, sólo gracias a que se dio un cambio en la propiedad de los medios de producción.

 

Pero el cambio de propiedad se ha dado muchas veces en la historia, la peculiaridad es que no se trató de una estatización de los medios de producción sino de una socialización de los mismos. La diferencia no es baladí. El proceso de organización que ha permitido la creación de las nuevas relaciones sociales tiene como base material la apropiación social de los medios de producción, en especial de la tierra.

A partir de eso, todo cambia. Las leyes mercantiles como tales se modifican. Los nuevos dueños de los medios de producción deciden la forma, el tiempo, la estructura, los ritmos, todo lo que tiene que ver con el trabajo, el producto y la distribución del excedente social llevada a cabo con criterios sociales.

El trabajo deja de ser una relación social impuesta por intereses privados, que determinan las metas y las cadencias de la producción y que se apropian del tiempo de trabajo no pagado, para su beneficio personal.

Pero, igualmente, el trabajo deja de ser algo impuesto por una burocracia estatal que determina las metas y las cadencias de la producción y que, aunque distribuya un poco menos mal el resultado del tiempo de trabajo no pagado, se apropia de una parte fundamental desarrollando la corrupción y el proceso de conformación, a la larga, de una burguesía burocrática.

En ambas formas anteriormente señaladas de control de los medios de producción el resultado del trabajo no sólo no le pertenece a los productores directos, sino que son la base de la explotación y la dominación.

Pero, cuando los productores directos tienen el control del proceso productivo, gracias a que son los dueños de los medios de producción, entonces se hace realidad la idea axial de que la sociedad por la que luchamos es aquélla que está basada en “la asociación libre de los productores”.

b) Pero ese hecho no se ubica únicamente en una relación económica sino en algo igualmente profundo: “la toma y ejecución de sus propias decisiones”. Para los que les obsesiona la ontología, ¿aquí cuál es la diferencia entre el sujeto y el objeto? ¿Se puede separar? ¿Es posible construir otra relación social si la apropiación de los medios de producción no va acompañada de la “toma y ejecución de sus propias decisiones” por parte de los productores?  ¿Se pueden tomar y ejecutar (por lo menos completamente) sus propias decisiones sin la apropiación de los medios de producción? ¿No estará aquí la base real del concepto de libertad? ¿No estará aquí la base real del concepto de dignidad? ¿No estará aquí la base real del concepto de democracia? ¿No es esto antagónico a la ley del valor y a la fetichización de la mercancía?

c) ¿Y la ley del valor? ¿Y la fetichización de la mercancía? Si cambian las relaciones sociales de producción y si la comunidad (no un patrón, no el Estado, no el gobierno, no un burócrata, tampoco un revolucionario) decide la forma que van a tener las relaciones de producción y si se definen en función del interés colectivo y no hay apropiación privada del excedente social, entonces pues solamente alguien muy obtuso que no tiene más punto de mira que una pantalla sea grande o chica, puede decir que eso “no es anticapitalismo, pero que a lo mejor algún día lo será”.

Si entendemos que la base fundamental de la ley del valor tiene que ver con la apropiación y control de la vida por medio de la apropiación del trabajo no pagado, pues entonces la respuesta es obvia.

Y si entendemos que la base de la fetichización de las mercancías es el carácter externo, ajeno, que tiene la producción para el productor —lo cual permite que las mercancías cobren vida ante sus ojos azorados y comiencen a bailar—, entonces entenderemos por qué en las comunidades zapatistas la gente baila con exceso, ell@s son los que bailan y festejan su creación, no al revés.

d) Pero tampoco tienen la idea de que lo que están construyendo es un falansterio que vive al margen de las relaciones sociales de producción capitalista. Tampoco la caricatura que hace Kurz, cuando dice:

“En los últimos años, esta fórmula ha sido cada vez más utilizada en el sentido de            ser sólo una economía alternativa cooperativista, por así decirlo ‘al lado’  de la            síntesis social por el capital, y la que de alguna manera habría que ampliar   gradualmente. Esto solo da continuidad al particularismo ‘colorido’ posmoderno.  Sin embargo, la formación de una sociedad negativa (negativeVergesellschaftung)           del capitalismo solo puede ser superada por entero, o no será superada” (“La era del           capitalismo pasó”. http://www.sinpermiso.info/textos/la-era-del-capitalismo-pas-la-    izquierda-y-la-dialctica-sujeto-objeto-del-fetichismo-moderno).

L@s zapatistas han hecho de una frase la insignia de su buque: “falta lo que falta”. Su construcción heroica, llevada a cabo en las zonas zapatistas, son sólo la demostración de que la sociedad se puede organizar de otra manera. Que el objetivo no puede circunscribirse a un territorio, una región, un estado, un país, un continente, un mundo… Que sí se pueden construir otras relaciones sociales. Que es mentira que inevitablemente el egoísmo de la humanidad impida una construcción común, pareja, colectiva. Que el capitalismo o es superado del todo o no será superado.

“Que hablen los cinco continentes y que todos escuchen. Que la humanidad suspenda un momento su silencio de vergüenza y angustia. Que hable la humanidad. Que la humanidad escuche que…

“En el mundo de ellos, los que en el Poder viven y por el Poder matan, no cabe el ser humano. No hay espacio para la esperanza, no hay lugar para el mañana. Esclavitud o muerte es la alternativa que el mundo de ellos ofrece a todos los mundos. El mundo del dinero, el mundo de ellos, gobierna desde las bolsas de valores. La especulación es hoy la principal fuente de enriquecimiento y, al mismo tiempo, la mejor muestra de atrofia de la capacidad de trabajo del ser humano. Ya no es necesario el trabajo para producir riqueza, ahora sólo se necesita la especulación” (Segunda declaración de la Realidad, agosto de 1996.ttp://enlacezapatista.ezln.org.mx/1996/08/03/segunda-declaracion-de-la-realidad-por-la-humanidad-y-contra-el-neoliberalismo/ )

No, la idea no es hacer seis, siete caracoles —cada quién su modo—, pero lo que sí creo que está en la base del pensamiento anticapitalista del zapatismo es que es indispensable enfrentar las dos cabezas madres del capitalismo: la propiedad privada de los medios de producción y el dominio que permite que la sociedad sobreviva o muera sin tener el control de su vida. ¿Cómo se va a lograr? Los zapatistas nunca le dicen a los demás lo que esos demás deben saber, hacer y, sobre todo, descubrir. Por eso formulan una pregunta clave: ¿Y tú qué?

Porque ningún programa puede sustituir al camino por el cual el movimiento real avanza. Por lo tanto, ese paso es el indispensable para poder generar (con programa codificado o no) las bases de la liberación.

Eso es un poco más complicado que vivir con el placer de contar con un grupo de ocho que abren la boca con cara de ¡Oh ha hablado el científico!

Es una pena. No, no todos lo pueden hacer. No, no todos pueden ser el dron subterráneo llamado Subcomandante Insurgente Moisés, pero por lo menos deberíamos tener un poco de sobriedad en los juicios. Pero, en fin, allá cada quien y su grey.

Una idea diferente solamente podría partir de algo que es profundamente desconocido por este tipo de personas. Para poder llegar a esa visión compleja de la economía política y la vida, l@s zapatistas nos dejan una huella por la cual se podría avanzar, claro, no es sencillo, pero es una huella:

“Es necesario reeducar al deseo. Enseñarle al deseo a desear, a desear mejor, a desear más, y sobre todo a desear de un modo diferente.” (Subcomandante      Insurgente Marcos. Desde las montañas del sureste mexicano, agosto de 1996.)

Son 137 caracteres, tres menos que su universo. No sé, puede ser, en una de ésas lo entienden.

 

 

 

Publicado en Noticias | Deja un comentario

La ofensiva de arriba, ante el movimiento de abajo #CNI #CIG #EZLN

Traduzione italiano

:::::::::::::::

La ofensiva de arriba, ante el movimiento de abajo

Los que somos el Congreso Nacional Indígena; pueblos, naciones, tribus y barrios indígenas de este país, hacemos un llamado a los pueblos de México indígenas y no indígenas, a las organizaciones honestas de derechos humanos, a los medios de comunicación, a la comunidad científica e intelectual a repudiar la escalada represiva contra compañeros y compañeras de nuestros pueblos donde se han estado nombrando concejales para la integración del Concejo Indígena de Gobierno para México, lo que representa para nosotros una agresión en contra del CNI y de nuestra propuesta que hemos lanzado a toda la nación, por lo que denunciamos y señalamos que:

En Chiapas, crece la hostilidad y grave tensión que los malos gobiernos han generado en el ejido Tila, por caciques ligados grupos paramilitares en su intento por que regrese el mal gobierno a la comunidad, como es el líder paramilitar de Paz y Justicia Arturo Sánchez Sánchez y su hijo Francisco Arturo Sánchez Martínez, quienes realizando disparos y acompañado por mas personas pertenecientes a su organización cerraron el acceso al pueblo de Tila; recientemente el día 5 de junio de este año, bloquearon la carretera que va de Tila a Salto de Agua frente al hospital integral de Tila y otra parte en la carretera Tila a Yajalon, incluso bloqueando caminos dentro de terrenos ejidales con personas encapuchadas y armadas. La escalada de hostigamientos se agudizó a partir una movilización que este grupo realizó el pasado 2 de junio en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez encabezada por partidistas y paramilitares de Paz y Justicia.

Responsabilizamos al mal gobierno en sus tres niveles de lo que pueda ocurrir y llamamos a la solidaridad con nuestros hermanos y hermanas en el ejido Tila.

En el mismo estado, los ricos pretenden arrebatar nuevamente la tierra dignamente recuperada por nuestros hermanos de la comunidad San Francisco, municipio de Teopisca, miembros del grupo de trabajo Semilla Digna, como es el hostigamiento realizado por los ricos Juan Hernández Molina, Pedro López Girón y Pedro Hernández Espinoza. El pasado 4 de junio del presente año se presentó el señor Pedro López Girón, acompañado por un grupo de aproximadamente de 50 personas que destruyeron violentamente la tranca, alambres de púas y la cerca del potrero que delimita las tierras recuperadas el pasado 19 de septiembre del 2016. Ese día amenazaron a las compañeras con violaras sexualmente y amenazaron con desalojar por la noche acompañados por la fuerza pública. Condenamos estos cobardes ataques, y exigimos pleno respeto al territorio recuperado por nuestros hermanos de San Francisco y la cancelación definitiva de las seis ordenes de aprehensión existentes contra nuestros compañeros.

También en Chiapas, el pasado 28 de mayo fue allanada la casa de la compañera Alejandra Padilla, del grupo de trabajo Semilla Digna, robando una computadora portátil de su habitación, en la cual resguardaba información sobre el acompañamiento que ha hecho a comunidades indígenas del CNI en sus luchas, así como parte que es del equipo de trabajo del CIDECI- UNITIERRA.

El 22 de mayo de este año a las 05:20 horas, un grupo paramilitar que se identifica como Nuevo Guadalupe Victoria, atacó con armas de grueso calibre a un grupo de compañeros y compañeras de la comunidad de Cruztón, participantes en el CNI, a las 07:00 horas, nuestro compañero Rodrigo Guadalupe Huet Gómez, salió del lugar donde se resguardaba del ataque para verificar si los agresores se habían retirado, cuando recibió un impacto de bala en la sien. Los agresores fueron identificados como provenientes del ejido Guadalupe Victoria.

En Querétaro exigimos la inmediata libertad de los compañeros Otomís Jerónimo Sánchez y Anselmo Robles delegados del Congreso Nacional Indígena, que junto con Pablo González y Luis Alberto Reyes se encuentran secuestrados por el mal gobierno, por órdenes de aprehensión que fueron giradas en su contra por el 9 juzgado Penal de 1ª instancia, por el supuesto delito de ser autor intelectual de motín agravado, que no es considerado como grave por lo que alcanzaría su libertad bajo fianza, derecho que les ha sido negado. Tenemos claro que dichos cargos son para detener la lucha, honestidad y coherencia que han demostrado nuestros compañeros.

En Morelos, saludamos la lucha digna del pueblo Nahua de Tepoztlán, en contra de la ampliación de la autopista La Pera – Cuautla, y repudiamos cualquier intento por reprimir mediante el uso de policías o por grupos de choque como el que incursionó el 7 de junio de este año, comandados por el ex presidente municipal Gabino Ríos para desmontar el plantón con la intención de generar violencia para atacar a nuestros compañeros, tanto en la autopista como en el palacio municipal. Compañer@s no están solos ni solas.

En el Estado de México, la comunidad Ñuhú, de Santa Cruz Ayotuxco, municipio de Huixquilucan, enfrentan la destrucción de su territorio en medio de la falta de toda garantía jurídica mientras las maquinarias del mal gobierno y las empresas constructoras devastan el bosque otomí mexica para la construcción de la autopista Toluca – Naucalpan. A pesar de que desde el pasado 26 de abril de este año, fueron notificados de la suspensión judicial de dicha obra, misma que no ha sido respetada por las autoridades del mal gobierno ni las empresas constructoras, violando así sus propias leyes del mal gobierno.

En Michoacán, los malos gobiernos mantienen secuestrados a los compañeros de la comunidad de Calzontzin, municipio de Uruapan Ramón Ortiz Marín, Daniel Pérez Anguiano, Francisco Javier Rodríguez Amezcua , Lorenzo Aguirre Rangel, Jorge Daniel Oros Cuin, José Luis Rangel Rangel, Humberto Romero Martinez, Josué Yair Romero Ortiz, Guillermo Romero Ortiz, José Alejandro Esquivel Alvarez, José Artemio Zinzun Galván, Juan Zavala Guevara, Jose de Jesus Belmontes Arrollo, Roberto Isidro Jiménez, Juan Carlos Rangel Morales, Angrey Raúl García González y J Jesus Magdalena Chávez luego de la represión que hizo el mal gobierno en contra de la comunidad el pasado 24 de febrero. Exigimos la inmediata libertad de nuestros compañeros injustamente presos.

En Campeche y Guatemala, denunciamos el despojo y destrucción de sus casas y tierras que tienen en condiciones de desplazamiento forzado a nuestros hermanos mayas kekchi y chu del Petén, Guatemala, a manos de militares que son amparados por supuestos conflictos armados, la devastación capitalista de los recursos naturales y los latifundios protegidos por los malos gobiernos de aquel país. Lo que ha traído a cientos de hermanos a Candelaria, Campeche, donde montaron un campamento para resistir y visibilizar la guerra capitalista que enfrentan en sus tierras a unos metros de la frontera mexicana.
Denunciamos pues, la agudización de la guerra en contra de nuestros pueblos, la tormenta que relampaguea en el cielo y que busca ahora acabar con la esperanza para todos los mexicanos que representa el Concejo Indígena de Gobierno y nuestra vocera, de la utilización de grupos de choque y grupo paramilitares para golpear la lucha de los pueblos que conformamos el CNI, de la criminalización y persecución de quienes luchan por un mundo justo, desde abajo y a la izquierda.

A quienes piensan que nuestra lucha caerá por su represión, les recordamos que este caminar es por la vida y la libertad, y por lo tanto la muerte no la detendrá sino todo lo contrario, y seguimos llamando a la sociedad civil a estar consciente, solidaria y atenta a esta lucha, a esta ofensiva, que es por reconstruir la democracia, la libertad y la justicia para todas y todos.

Atentamente

Junio de 2017

Por la Reivindicación Integral de Nuestros Pueblos
Nunca Mas un México Sin Nosotros
Congreso Nacional Indígena

Publicado en Noticias | Deja un comentario