Dos líneas de razonamiento para tratar de entender la iniciativa nacional del EZLN

Hotel Abismo

Dos líneas de razonamiento para tratar de entender la iniciativa nacional del EZLN

Javier Hernández Alpízar

Creo que después de leer comunicados del EZLN desde 1994 y de ver y participar en varias de sus iniciativas nacionales de organización y de acción, he desarrollado una suerte de protométodo personal para leer y tratar de comprender sus propuestas. Podría llamarlo una hermenéutica de la empatía y la participación.

Esto implica que las propuestas son siempre iniciativas de organización autónoma, autogestiva, con el propósito de generar una izquierda de mero abajo, no subordinada a la autodenominada izquierda de arriba ni mucho menos a algún poder.

Hoy tenemos que intentar entender la actual iniciativa, quizá aún es tiempo. La destrucción del México de abajo avanza tan rápidamente que, en el futuro, lo que emerge es un protectorado del capital, militarizado y gobernado por burócratas clonados del ADN priista (como en Jurasic Park).

Hay al menos dos lecturas que no fuerzan los textos zapatistas y resultan muy plausibles y alentadoras: una ética y una estratégica.

Vayamos por la más importante primero. El comunicado más reciente deja para el final su mejor argumento: “Hágalo porque tal vez, debajo de clasificaciones, banderas, escudos y consignas, usted es un ser humano.”

Si colectivos y organizaciones de víctimas han leído la pregunta de la consulta no a través de los ojos de la propaganda del poder, sino de sus propios ojos, y ven en ella un chance de alzar la legítima bandera de su derecho a verdad y justicia, entonces: darle la espalda a las víctimas, por no mancharnos yendo a una consulta convocada por el presidente, nos iguala mucho más al presidente, quien no recibió a una caravana de víctimas porque no quiso ser parte de “un show”, muestra su hartazgo de los reclamos de las mujeres diciendo que “ya chole” y no se acercó a las víctimas del colapso en la línea 12 porque “no soy hipócrita”. En esa vertiente, quienes se limitan a repetir que todo es una farsa, que es una consulta pitera y otros calificativos, se quedan en su zona de confort del contradictor, pero las víctimas no entran en su razonamiento.

Por ética, podemos y debemos acompañar a las víctimas, precisamente para que no se quede todo en un ejercicio de cesarismo plebiscitario, sino que, pase lo que pase con el número de votos, el derecho de las víctimas a verdad y justicia no quede sepultado. Que no termine todo el 2 de agosto, sino que sea el comienzo de una lucha de largo aliento por verdad y justicia, al lado de las colectivas y organizaciones de víctimas, sin pretender “dirigirlas”.

Este argumento debería bastar para asumir riesgos al lado de víctimas que están dispuestas a ir a la boca del infierno, si es preciso, para encontrar verdad y justicia.

Pero hay otra línea argumentativa, para quienes prefieren el frío razonamiento estratégico a los imperativos éticos.

Sin las víctimas, como el poder ejecutivo lo prefiere, el ejercicio de la consulta será uno más de su modus operandi propagandístico. Por más que gritemos fuerte en las redes digitales que es una farsa, el masivo número de votos será presentado como un refrendo del apoyo del presidente que prefiere visitar Badiraguato que atender a un grupo de víctimas.

Pero si nos sumamos a las organizaciones de víctimas y no dejamos que oculten su derecho detrás de la política del espectáculo de las mil y una matinés, podemos disputar la narrativa, disputar el sentido común. Podemos dejar de debatir cada día la agenda dictada desde el poder y plantar la semilla de una izquierda que se reorganiza para defenderse y pasar después a la ofensiva: por verdad y justicia.

Ha sido heroico no dejarse llevar por el canto de las sirenas de guinda y de verde, pero no basta con la pureza de un dedo nunca manchado de tinta: falta retomar la iniciativa y reivindicar el ser de izquierda, tan desprestigiado por los servidores de Sedena y Slim.

Con los zapatistas, el CNI y las organizaciones de víctimas, podemos comenzar a construir una nueva alternativa, una izquierda que no considere el caminar con las víctimas como un “show” o una “farsa”, sino un deber humano.

Seguir en la perenne abstinencia parece no riesgoso, pero el riesgo es mayor. El país de los militares y el jefe único es el futuro que se alimenta, entre otras cosas, de nuestra incapacidad para organizarnos. El tiempo está en nuestra contra. Si luchamos podemos perder, pero si no lo hacemos ya estamos perdidos.

Pero nuestra derrota no está escrita: el mañana no se conoce, se construye. Al menos podemos intentarlo…

Comencemos por leer la propuesta sin escandalizarnos, tratando de entender su sentido, con una empatía participativa.

http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2021/07/25/por-que-si-a-la-consulta-y-si-a-la-pregunta/

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