Focus, las mañaneras

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Focus, las mañaneras

Javier Hernández Alpízar

Andrés Manuel López Obrador es muy hábil en el arte de engañar.  Como el personaje que hace Brad Will en la película Focus, llama tu atención hacia un toque menor para distraerte de un atraco más gordo Es un profesional de la estafa.

Un ejemplo: el gobierno mexicano es cuestionado por violaciones a derechos humanos documentadas por diversas organizaciones no gubernamentales, todas ellas de gran prestigio nacional internacional.

Lo que hizo AMLO fue reducir el tema a la alusión a Sanjuana Martínez y el estudio que hizo artículo 19 de cómo usa bots para atacar a periodistas (violación a derechos humanos, porque Notimex es del Estado). Luego salió con un engaño: decir que Artículo 19 recibe dinero del gobierno de Estados Unidos y La Jornada cabeceó: “para dar el golpe a México”. (Ahora resulta que AMLO es México, como antes el PRI era México o Fidel Herrera era Veracruz y sus críticos, los “enemigos de Veracruz”).

Una fundación que da dinero a Artículo 19 es la USAID (entre muchas fundaciones europeas y estadunidenses, todo ello transparentado en la página de la organización. Ya quisiéramos una transparencia así, pública, del gobierno de la 4t o de las finanzas de Morena). Por cierto, la USAID también da dinero al gobierno de Obrador vía la Segob de Alejandro Encinas.

Pero la estafa se logró: nadie habla de las violaciones a derechos humanos en México, documentadas y, en algunos rubros, al menos cuantitativamente, peores que en sexenios anteriores. Todo se desvió a atacar o defender a Artículo 19.

Ahora sale el video de una voluntaria del gobierno de la 4t que “vacuna” a un viejito con una jeringa vacía.

Obrador dice que “puede ser un montaje” y dedica una mañanera a revivir un caso ya muy documentado del sexenio anterior. El montaje de Televisa contra Florence Cassez.

Ahora el tema no es si fue intencional o no que una voluntaria usara una jeringa vacía para no vacunar a un mexicano, el tema retro es el montaje del sexenio pasado.

Obrador calla que Televisa es el tercer medio que más dinero recibe de su gobierno, solo después de TV Azteca y La Jornada. Calla que entregó la educación pública al duopolio Televisa-TV Azteca.

Pero sobre todo, una vez más, desvía la atención del tema: las vacunas. Una vacunación exigua y lenta, pero muy publicitada como propaganda electoral. Y pone a todos sus fans y trolls a hablar del viejo caso de Florence Cassez.

El verdadero montaje son las mañaneras, donde cada día el presidente dice más de una mentira, una falsedad, información engañosa, fake news.

Algunas falsedades que ha dicho Obrador en las mañanera son (la lista no es exhaustiva): Que él no ha pedido préstamos ni ha endeudado a México; que la 4t fueron los primeros en hablar de “feminicidios”; que las feministas no se manifestaron en sexenios pasados; que el concepto de “pacto patriarcal” es importado del extranjero; que las protestas contra Salgado Macedonio son un complot de la derecha; que los zapatistas guardaron silencio y no se movilizaron durante los sexenios de Calderón y Peña; que los zapatistas llamaron a no votar por AMLO; que en Chiapas no hay paramilitares sino “conflictos intercomunitarios”; que Artículo 19 “ataca a México porque recibe financiamiento de Estados Unidos”; que Indignación, Cemda y Xpujil recibían financiamiento para oponerse al Tren Maya; que el INE no había suspendido candidaturas en sexenios anteriores. Ya del ambiguo mensaje de los escapularios contra el Covid 19 mejor ni hablar.

Además, en cada mañanera AMLO calumnia a defensores de los derechos humanos, a defensores del territorio, a feministas, a organizaciones, a periodistas, a los zapatistas, a quien quiera que se oponga a su discurso construido a espaldas de la realidad. AMLO engaña impunemente y tiene muchos medios como sus repetidoras, principalmente La Jornada, Notimex, Unomásuno, moneros, youtubers y columnistas, seguidores en redes y bots, afines a su régimen. E incluso sus críticos, o aparentemente críticos, como Aristegui Noticias, se quedan la mayor parte del tiempo en el seguimiento de la agenda que marca Obrador.

Si Obrador fuera un estudiante que da su examen una mañana, le preguntarían sobre los egipcios y el comenzaría a hablar de los fenicios. Y tal vez diría que los egipcios, los fenicios o algún otro pueblo, son un complot conservador.

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