#CaravanaMigrante L@s migrantes son nuestr@s herman@s, nuestro enemigo es el Capitalismo. Pronunciamiento de la CMAA-CIG

L@s migrantes son nuestr@s herman@s, nuestro enemigo es el Capitalismo

 

“Es una combinación de crisis:

Una es la crisis ambiental que está pegando en todas partes del mundo y que es producto también del desarrollo del capitalismo: la industrialización, el consumo y el saqueo de la naturaleza tienen un impacto ambiental que altera ya lo que se conoce como “planeta Tierra”.  El meteorito “capitalismo” ya cayó y ha modificado radicalmente la superficie y las entrañas del tercer planeta del sistema solar.

La otra es la migración.  Se están pauperizando y destruyendo territorios enteros y obligando a la gente a migrar buscando vida.  La guerra de conquista, que está en la esencia misma del sistema, ya no ocupa territorios y su población, sino que pone a esa población en el rubro de “sobras”, “ruinas”, “escombros”, por lo que esas poblaciones o perecen o emigran a la “civilización” que, no hay que olvidarlo, se sostiene sobre la destrucción de “otras” civilizaciones.  Si esas personas no producen ni consumen, sobran.  El llamado “fenómeno migratorio” es producido y alimentado por el sistema.

Y una más –en la que nosotros estamos encontrando coincidencias con varios analistas en todo el mundo- es el agotamiento de los recursos que hacen andar “la máquina”: los energéticos.  Los llamados “picos” finales en reservas de petróleo y carbón, por ejemplo, ya están muy cerca.  Esos energéticos se agotan y son muy limitados, su reposición duraría millones de años.  El previsible e inminente agotamiento hace que los territorios con reservas -aunque limitadas- de energéticos, sean estratégicos.  El desarrollo de fuentes de energía “alternas” va demasiado despacio por la sencilla razón de que no es rentable, es decir, no se repone rápido la inversión.”

  1. Primera parte:

UNA FINCA, UN MUNDO, UNA GUERRA, POCAS PROBABILIDADES.*

Subcomandante Insurgente Moisés, SupGaleano

 

La caravana de miles de migrantes centroamericanos, principalmente hondureños, que atraviesan el territorio mexicano para intentar llegar a los Estados Unidos, donde esperan encontrar empleo y las oportunidades de vida que ya no hay en su país, es un síntoma contundente de las crisis del capitalismo.

Centroamérica, como México, ha sido tratada por los gobiernos estadunidenses, tanto republicanos como demócratas, como el patio trasero del Imperio de las barras y las estrellas. A Centroamérica se le ha negado la posibilidad de buscar un desarrollo nacional, independiente, y se le ha sacrificado al destino de repúblicas bananeras, neocolonias, neoprotectorados, teatro de operaciones de la contrainsurgencia, la guerra sucia, el terrorismo patrocinado por Washington, y los negocios de las transnacionales estadunidenses.

A Panamá, el Imperio la separó de Colombia para poder construir el Canal que le permitiera el paso interoceánico de mercancías, toda vez que en el siglo XIX ese paso no pudo ser por el Istmo de Tehuantepec, proyecto que ahora revive en México bajo un supuesto gobierno del “cambio”. A Costa Rica y Honduras, se les reservó el papel de aliados de la contrainsurgencia mediante la cual distintos gobiernos yanquis, emblemáticamente el de Ronald Reagan, intervinieron para derrocar a la revolución sandinista en Nicaragua, con una elección plebiscitaria que significaba: un gobierno de derecha o la continuidad de una guerra terrorista contra el pueblo nicaragüense. En el Salvador, el fin “negociado” del conflicto armado con los “buenos oficios” del gobierno de Salinas, lo mismo que en Guatemala, acabaron con la posibilidad de un cambio de proyecto histórico en América Central.

La contrainsurgencia total: guerra y diplomacia, terrorismo contra las poblaciones y propaganda anticomunista, diálogo y “normalidad electoral” como sumisión al destino manifiesto de Washington, derrotaron los proyectos de los pueblos centroamericanos y los regresaron a ser neocolonias, cuyos gobiernos son tutelados por grandes capitales estadunidenses. La pérdida de la brújula internacional de izquierda ha llevado a Ortega a ser represor de su propio pueblo en Nicaragua. Y ex guerrilleros, especialmente salvadoreños, además de amigos de los priistas, terminaron siendo asesores de la contrainsurgencia antizapatista en México.

En Honduras, así como antes habían sido derrocados otros gobiernos democráticos en América Latina: Guatemala, Chile, Haití, un golpe de estado negó el mínimo respiro al pueblo hondureño. A la despiadada combinación de despojo, explotación, represión y desprecio yanqui, se suman desastres de origen natural que vienen a golpear más a los más pobres: sismos y especialmente huracanes.

México jugó el papel de comparsa diplomática de la contrainsurgencia yanqui ofreciendo la salida honorable de entregar las armas antes de seguir desangrando a sus pueblos ante el terror de Washington: minas en los puertos de Nicaragua, financiamiento de escuadrones de la muerte y contrainsurgencia armada, bloqueos económicos y diplomáticos, propaganda negra contra sus gobiernos y sus movimientos de liberación nacional. De hecho, los proyectos de emancipación centroamericanos fueron parte de los movimientos populares derrotados en el contexto de una guerra “fría” donde los pueblos del sur pusieron los muertos.

Después de hundir en la miseria, el hambre, la violencia y la barbarie a esos pueblos, lo más lógico es que sea el gobierno de Washington quien reciba en su territorio a los refugiados de esta guerra total, sus víctimas directas; así como en Europa están los migrantes de las ex colonias africanas y asiáticas de los europeos o como a Inglaterra emigran refugiados de la Irlanda despojada por Londres.

En un mundo donde el Norte imperial nos trata a todos como palestinos, emigrar a la Metrópoli es lo lógico, pues allá están las riquezas que nos han arrebatado, su prosperidad fue lograda con la destrucción de nuestros países y la sangre de nuestras naciones y pueblos. Los países metropolitanos pretenden cerrar los ojos a las consecuencias de su colonialismo imperial, pero eso no es posible, son miles, millones de vidas humanas las que están en juego.

Los gobiernos de los Estados Unidos, de México y de Centroamérica son corresponsables de haber hundido a nuestros pueblos en la miseria y la desesperación: ahora tienen que asumir los costos porque ningún muro será suficiente para separarlos de sus víctimas.

El cambio climático, consecuencia de un capitalismo depredador del medio ambiente, aumentará las oleadas de migrantes en búsqueda de un lugar donde sobrevivir.

En contraste con los grandes capitales y sus Metrópolis, los pueblos debemos ser solidarios, las banderas y fronteras que nos separan defienden más los intereses del Capital que cualquier interés popular: los pueblos somos hermanos, ninguna frontera nos debería separar (hoy lo único que no tiene fronteras es el capital).

Por todo lo anterior, y respondiendo a la convocatoria del CIG-CNI,  hacemos eco del llamado, para convocar a la más amplia y fraterna solidaridad con nuestr@s herman@s migrantes, y para que en tanto caminen por territorio mexicano, acompañemos sus pasos dignos y rebeldes, para que los recibamos como lo que son, nuestros herman@s y sumemos nuestras rabias y rebeldías, a las acciones que tengan programas en esta Ciudad; así mismo, busquemos la unidad en la lucha por una Patria mundial para de tod@s l@s explotad@s, despojad@s, reprimid@s y despreciad@s, es decir los “desechables”, y sobre todo, un mundo donde quepan todos los mundos.

“Se están construyendo muros legales, muros culturales y muros materiales para tratar de defenderse de la migración que ellos mismos provocaron; y se está tratando de volver a mapear el mundo, sus recursos y sus catástrofes, para que los primeros se administren para que el capital mantenga su funcionamiento, y las segundas no afecten tanto a los centros donde se agrupa el Poder.”* Frente a ello, nosotr@s l@s de abajo y a la izquierda nos estamos organizando en la propuesta de Red de Resistencia y Rebeldía con el EZLN, el CNI y el Concejo Indígena de Gobierno. Llamamos a sumarnos, llamamos a construir la resistencia internacional en contra del capitalismo y el patriarcado.

 

Centro de acopio: Café “Zapata Vive”, Certificados 6, Col. Alamos, Delegación Benito Juárez. De lunes a sábado, de 11:00 a 21:00 hrs. Se recibe: productos no perecederos, agua embotellada, ropa y zapatos, sólo en buen estado y limpia, mochilas, linternas, artículos de aseo personal, papel higiénico, toallas sanitarias y pañales, material de primeros auxilios (vendas, gasas y analgésicos).

 

Nuestros enemigos no son los migrantes,

nuestro enemigo es el Sistema Capitalista y sus malos gobiernos.

 

Rechazamos toda manifestación de xenofobia, racismo y clasismo fascistas.

Solidaridad y fraternidad sin fronteras.

¡Zapata y Sandino Viven, la Lucha Sigue!

Coordinación Metropolitana Anticapitalista y Antipatriarcal con el CIG y su Vocera MariChuy

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