Las siete propuestas del #EZLN al #CIG, el #CNI y sus redes de apoyo #Marichuy

Babel

Las siete propuestas del EZLN al CIG, el CNI y sus redes de apoyo

Javier Hernández Alpízar

En la pasada reunión de redes, organizaciones, colectivos e individuos y adherentes a la Sexta que apoyan al Concejo Indígena de Gobierno (CIG) y a su vocera, Marichuy, en Morelia, Chiapas, el EZLN hizo siete propuestas que, junto con las vertidas por los participantes en el encuentro, son públicas para ser discutidas, analizadas y consensuadas entre los integrantes de este pequeño polo de izquierda anticapitalista y antipatriarcal.

En el documento “300”, que recoge las palabras de los subcomandantes Moisés y Galeano, se expone un análisis zapatista de la situación actual internacional y mexicana sobre el cual se pueden entender las siete propuestas.

Además de proponer que el CIG deje de ser exclusivamente indígena para incorporar a todas las resistencias y rebeldías que quieran sumarse, proponen que deje de ser exclusivamente mexicano y se convierta en un CIG internacional.

Asimismo, que las redes de apoyo al CIG dejen de ser de apoyo solamente al concejo y lo sean a todos los dolores, las víctimas y sobre todo a las luchas que contra el capitalismo y el patriarcado existen y deseen participar.

El texto de las propuestas es: “Por lo tanto, nosotras, nosotros, nosotroas, como zapatistas que somos, proponemos que se lleve a consulta, además de todas las propuestas que se han vertido en este encuentro, lo siguiente:

“1º.- Refrendar nuestro apoyo al Congreso Nacional Indígena y al Concejo Indígena de Gobierno.

“2º.- Crear y mantener canales de comunicación abiertos y transparentes entre quienes nos conocimos en el andar del Concejo Indígena de Gobierno y su vocera.

“3º.- Iniciar o continuar el análisis-valoración de la realidad en que nos movemos, haciendo y compartiendo dichos análisis y valoraciones, así como las propuestas de acción coordinadas que se deriven.

“4º.- Proponemos el desdoblamiento de las Redes de Apoyo al CIG para, sin dejar el apoyo a los originarios, abrir ya el corazón a las rebeldías y resistencias que emergen y perseveran en donde cada quien se mueve, en el campo y la ciudad, sin importar las fronteras.

“5º.- Iniciar o continuar la lucha que apunte a engrandecer las demandas y el carácter del Concejo Indígena de Gobierno, de modo que vaya más allá de los pueblos originarios e incorpore a trabajadores del campo y de la ciudad, y a l@s desechables que tienen historia y lucha propias, es decir, identidad.

“6º.- Iniciar o continuar el análisis y discusión que apunte al nacimiento de una Coordinación o Federación de Redes, que evite el mando centralizado y vertical, y que no escatime el apoyo solidario y la hermandad entre quienes la forman.

“7º y último.- Celebrar una reunión internacional de redes, como quiera que se llamen -nosotros proponemos que ahora nos llamemos Red de Resistencia y Rebeldía… y cada quien su nombre- en diciembre de este año, después de conocer y analizar y evaluar lo que decidan y propongan el Congreso Nacional Indígena y su Concejo Indígena de Gobierno (en su reunión de Octubre de este año), y también para conocer los resultados de la consulta a la que se llama en esta reunión -en la que estamos ahorita-.  Para esto ofrecemos, si les parece, espacio en alguno de los Caracoles Zapatistas.”[1]

Las propuestas son resultado de un análisis de la realidad mundial, continental, nacional y chiapaneca realizada con un método que es ya usual en los zapatistas: de la totalidad concreta a cada espacio más cercano hasta llegar a lo local y luego de regreso.

En síntesis, expusieron que el capitalismo mundial enfrenta una serie de crisis que lo amenazan (migraciones, cambio climático, escasez de combustibles y energía) ante las cuales, los centros capitalistas se repliegan (en una especie de archipiélago) mediante proteccionismo, barreras, muros, militarizaciones, para defenderse de las consecuencias de su propio funcionamiento.

El repliegue se verifica mediante el ascenso de la derecha, lo cual resulta muy coherente si vemos el triunfo electoral de AMLO en México no por lo que algunos de sus votantes se imaginan sino por lo que su programa económico y sus planes y proyectos de “desarrollo” significan: la continuidad de 36 años de neoliberalismo y la profundización del mismo con los megaproyectos que la impopularidad de anteriores presidentes y el desprestigio de la clase política les habían impedido terminar de construir: la colonización y explotación comercial de la Lacandona en favor de Alfonso Romo y su grupo (como ha planeado desde el foxismo), el tren “Maya” que iría de Cancún a Palenque pasando por Calakmul, el corredor Salina Cruz -Coatzacoalcos que cercena territorios y comunidades indígenas y no indígenas de Veracruz y Oaxaca, el Nuevo Aeropuerto en Texcoco, cuya imposición ha pasado por grave violencia en el 2000-2001, en 2006 y hasta la fecha con la reciente agresión paramilitar en Acuexcomac y el asesinato de un opositor al proyecto, el extractivismo minero tóxico, que incluye mineras principalmente canadienses, el petróleo cuya explotación ha sido privatizada y el fracking (recientemente descartado en una declaración mediática por AMLO, pero ya sabemos lo que valen sus declaraciones), asociados a ellos, presas y represas, sobrexplotación y contaminación de mantos y cuerpos acuíferos de Mexicali a Yucatán, carreteras, monocultivos transgénicos y urbanización salvaje, entre otras imposiciones violentas, despojos territoriales, desplazamientos de comunidades y ecocidios que enmarcan una nueva etapa de “acumulación originaria” del capital: es decir, violento despojo, represión y proletarización de la población mexicana.

El corazón de las políticas soñadas y proyectadas por Salinas, Zedillo (incluida la contrainsurgencia contra los zapatistas y contra toda resistencia), Fox, Calderón y Peña es el núcleo del modelo de desarrollo que presentan como “cambio” AMLO, Alfonso Romo, su gabinete principalmente zedillista y Morena (aliada al PES, el PT y el PVEM).

En perspectiva, Salinas ganó la partida: la autonomía del Banco de México, la existencia de 43 tratados de libre comercio, contando el TLCAN –Nafta rebautizado como USMCA, y la libertad de los capitales financieros, todos ellos prometidos, garantizados y pregonados en distintos tonos por Romo y Obrador, son el seguro para los capitales de que México será el paraíso neoliberal de las inversiones.

La Ley de Seguridad Interior y la continuidad de la militarización ya anunciadas son el brazo armado de esa continuidad del capitalismo salvaje. La patrulla fronteriza, anunciada también ya por el neogobierno, asegura que México le haga el trabajo sucio a Trump con los trabajadores migrantes centroamericanos.

Los barnices echeverristas del régimen que se anuncia ya con actos de gobierno anticipados (consulta sobre NAICM, foros del perdón, negociación del USMCA, ley de creación de una Secretaría de Seguridad, liberación de Gordillo, etc.) se destinan a algunos grupos focalizados, cuya lealtad se puede comprar o cooptar con programas de ayuda económica o puestos en oficinas “menores” relacionadas con la cultura, pero sin incidencia en el gobierno de la economía.

La popularidad del nuevo presidente es uno de los principales activos para operar ese gobierno neoliberal mal disimulado con una teatral austeridad republicana y una retórica de “combate a la corrupción” perfectamente compatibles con la profundización de los despojos, la explotación, la represión y el desprecio (baste citar la criminalización realizada por Ricardo Monreal a los otomíes en la Ciudad de México y la alianza de Morena con Velasco, el PVEM y la oligarquía finquera y racista chiapaneca).

Las propuestas del EZLN al CIG, el CNI y las redes de apoyo al CIG son un intento de articular una resistencia en México, pero con una perspectiva anticapitalista mundial.

Es el tipo de resistencia necesario a los problemas que ha generado el capitalismo, problemas que son planetarios y extremos: la estrategia de levantar muros y de operar como buldózer mundial la destrucción- despoblamiento y la reorganización y reconstrucción del territorio como espacio colonizado con mano de obra superexplotada (la finca).

Es lo que los zapatistas han comunicado con imágenes, metáforas y alegorías como la finca, la hidra capitalista y la tormenta, y precisamente frente a ello es que proponen articular una red de resistencia y rebeldía internacional.

Es la manera de enfrentar lo que antes los zapatistas han llamado la IV Guerra Mundial o guerra del capital contra la humanidad.[2]

Si parece utópico que una resistencia así sea posible, más utópico es pensar que las mismas políticas salinistas, zedillistas y foxistas serán ahora benéficas solamente porque los senadores lleven su comida a la oficina en tupperware o el presidente duerma en hamaca. Más excentricidades tiene el patriarca de la novela de García Márquez y, en su otoño, la metrópoli se llevó hasta el mar, cuidadosamente empacado.

El desafío es para quienes llevaban sexenios resistiendo a estas políticas y megaproyectos de muerte, desde el Plan Puebla Panamá y el corredor biológico Mesoamericano hasta las Zonas Económicas Especiales: ¿habrá que callar ahora porque es políticamente incorrecto criticar o protestar o habrá que ser congruentes con una lucha de décadas?

Cada quien tiene su respuesta. Los zapatistas han decidido resistir y lo harían incluso si tuvieran que hacerlo completamente solos.

Los zapatistas no han cambiado sus principios, quienes han ido cediendo bajo la coartada del pragmatismo son los partidarios del bonapartismo en turno.

[1] En Enlace Zapatista http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2018/08/22/300-tercera-y-ultima-parte-un-desafio-una-autonomia-real-una-respuesta-varias-propuestas-y-algunas-anecdotas-sobre-el-numero-300-subcomandante-insurgente-moises-supgaleano/

[2] Para hacer una crítica seria de los análisis zapatistas tendrían que leerse directamente algunos de sus documentos, por lo menos, la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, las tres partes del documento “300” y la compilación de textos Escritos sobre la guerra y la economía política, del subcomandante Marcos, editorial Pensamiento Crítico, México, 2017. Hacer una crítica puntual de esos argumentos es mucho menos sencillo que repetir chistes y caricaturas mercenarias.

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