Lo que pone nerviosos y lo que tranquiliza a “los mercados”

Babel

Javier Hernández Alpízar

Alfonso Romo, virtual vicepresidente del país, en cuanto el nuevo gobierno asuma sus cargos, dice que México será el “paraíso de las inversiones”, ha declarado que espera “que la actual luna de miel entre los empresarios y AMLO se convierta en un largo matrimonio” y también que (AMLO y Romo) están escuchando a los empresarios y siguiendo sus recomendaciones para que “los mercados no se pongan nerviosos”.

Para garantizar esa tranquilidad de los mercados, Romo ya anunció prácticamente que la reforma energética se queda: si hay algún cambio, será mínimo y respetando a las inversiones privadas.

En adelante, tendremos que acostumbrarnos a ese lenguaje de “los mercados están nerviosos”, “los mercados están tranquilos” y hay que “dar tranquilidad a los mercados”, que es el léxico del neoliberalismo global y con el que expresan el absoluto derecho de los capitales a pedir políticas que les favorezcan, so pena de retirar sus inversiones si no se complacen sus deseos y hasta sus caprichos.

Y a todo esto, ¿qué pone nerviosos a los mercados?

Los pone nerviosos toda regulación que afecte a los capitales.

Los ponen nerviosos todas las políticas sociales o de justicia distributiva.

Los ponen nerviosos los aumentos salariales.

Los pone nerviosos toda reivindicación o derecho laboral.

Los pone nerviosos el derecho de sindicalización o de huelga.

Los ponen nerviosos los derechos de las mujeres trabajadoras, por ejemplo protegerlas si se embarazan.

Los pone nerviosos todo impuesto a los grandes capitales.

Los pone nerviosos toda regulación de precios y tarifas.

Los pone nerviosos toda ley que les pida proteger el medio ambiente.

Los pone nerviosos todo intento de proteger las economías o mercados locales.

Los pone nerviosos todo conflicto socioambiental, es decir que la gente defienda sus territorios, su medio ambiente o su salud.

Los ponen nerviosos los consumidores que quieren saber qué sustancias tienen los productos que compran, por ejemplo, si tienen transgénicos.

Los pone nerviosos todo posible triunfo de un grupo político que no sea neoliberal.

En fin, los pone nerviosos todo lo que suene a derechos  económicos, sociales, culturales y ambientales de las y los trabajadores. Los pone nerviosos todo reclamo de derechos humanos.

Por el contrario, a los capitales, perdón, a los mercados, los tranquilizan las políticas de libre mercado financiero, el neoliberalismo y la globalización sin proteccionismos de las naciones colonizadas.

Los tranquilizan las exenciones de impuestos.

Los tranquilizan las desregulaciones, especialmente ambientales, es decir contaminar sin pagar ni remediar.

Los tranquilizan las desregulaciones laborales: salarios bajos, que no haya contratos colectivos, que no haya sindicatos o sólo los haya charros o “blancos”, que no haya huelgas ni paros ni protestas.

Los tranquiliza la represión puntual de las protestas o mejor aún que no haya protestas.

Los tranquiliza que no haya disidencias, ni críticas.

Los tranquiliza la disciplina de las finanzas del Estado; es decir, que no haya gasto social sino solamente estímulo a las inversiones privadas.

Los tranquilizan las privatizaciones.

Los tranquiliza que no haya oposiciones visibles ni importantes, especialmente que nadie reclame justicia social.

Los tranquiliza que no haya organizaciones, sindicatos ni partidos con ideologías de izquierda.

Los tranquiliza el triunfo de la idea de que ya no hay derechas ni izquierdas, sólo la libertad de los mercados.

Los tranquilizan y les gustan las expropiaciones, cuando favorecen a las inversiones privadas como la extracción minera.

Los tranquiliza la declaración de que ya no debe haber nacionalismos porque el mundo es global.

Los tranquiliza que gobierne la derecha o una ex izquierda que se haya convertido a la derecha.

Si votaste por la tranquilidad de los mercados, entonces has logrado lo que querías.

Pero si votaste por derechos sociales, estado de bienestar y esas ideologías extremas que no le gustan a Alfonso Romo porque no son correctas (es decir, no les gustan a los grandes empresarios capitalistas), entonces Romo y el equipo neoliberal que va a gobernar van a usar tu voto para implementar una política contraria a la que deseas, quieres y a la que, pese al chantaje de los mercados tienes derecho.

Alfonso Romo y el nuevo equipo de gobierno va ponerse al servicio de que los mercados no se pongan nerviosos y para ellos va a ofrecer: desregulación ambiental o una regulación laxa y que no afecte a los capitales y una mano de obra barata, disciplinada y obediente.

Si hubo quienes te hicieron creer que el triunfo de AMLO y Morena era el regreso del estado de bienestar, te engañaron.

Y no nos burlamos de tu voto quienes criticamos a AMLO, Romo y compañía: AMLO y Romo se burlan del voto de miles de personas, pues son ellos quienes se están dedicando a complacer a los grandes capitalistas a costa de tus derechos y de tus expectativas de un cambio verdadero.

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