La carretilla, las firmas y las banderas de izquierda #Marichuy #CIG #CNI #EZLN

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La carretilla, las firmas y las banderas de izquierda #Marichuy #CIG #CNI #EZLN

Javier Hernández Alpízar

Una viejecita pasaba la frontera todos los días empujando una carretilla con un bulto de cemento. Después de varias semanas, un funcionario aduanal la detiene acusándola de contrabando hormiga de bultos de cemento. La viejecita sorprende a todos declarando que no hace contrabando de bultos de cemento sino de carretillas.

Así es el trabajo que estamos haciendo las redes de apoyo al Concejo Indígena de Gobierno y su vocera, la compañera María de Jesús Patricio Martínez, Marichuy.

El bulto de cemento es el trabajo de recabar firmas de apoyo ciudadano para tratar de que el INE la incluya en la boleta electoral como candidata independiente a la presidencia en 2018, pero lo que estamos metiendo de contrabando, la carretilla, es la organización.

La propuesta que el EZLN llevó al Congreso Nacional Indígena, que el CNI discutió, aprobó, consulto con sus comunidades y pueblos y aceptó impulsar, fue formar un Concejo Indígena de Gobierno, una autoridad democrática colectiva, integrada por cientos de hombres y mujeres, concejales y concejalas indígenas, nombrados por sus pueblos, comunidades y organizaciones para ser juntos un gobierno autónomo, indígena, nacional, cuya vocera sea una mujer indígena, la compañera Marichuy, quien obedece al CIG y a través de ellas y ellos a las bases, los pueblos indígenas del CNI, de los cuales una parte son los zapatistas del EZLN.

Este es un proceso de autoorganización desde abajo, autogestivo, colectivo, democrático, radicalmente democrático, una combinación de elementos de democracia directa y representativa, regidos por los principios del mandar obedeciendo.

Originalmente la propuesta de los zapatistas actuales era una Junta de Buen Gobierno, pero retomando una tradición magonista le llamaron Concejo. El CIG es una Junta de Buen Gobierno nacional, es un autogobierno indígena. Además, propone que más, muchos más, mexicanas y mexicanos nos sumemos construyendo autonomía y autogobierno.

¿Puede haber forma más audaz de acción directa?

Registrar a Marichuy ante el INE como aspirante a candidata independiente a la presidencia es un recurso para visibilizar la convocatoria y el esfuerzo organizativo.

La CONAIE ecuatoriana lo ha llamado muy acertadamente una “candidatura irreverente”, y es en verdad más transgresor que las Pussy Riot cantando en una iglesia ortodoxa.

El CIG es un autogobierno democrático legítimo, con una base social propia, además está desafiando no a un candidato, partido o régimen, sino a un sistema, el capitalista.

Solamente cabezas lobotomizadas por el dogmatismo partidario y electorero pueden leer la propuesta del CIG y Marichuy como “electorera”: puesto que para esas cabezas la política y lo político se reducen a las elecciones (y todo se reduce al final a su candidato vitalicio), los adherentes a la Sexta éramos para ellos apolíticos o meramente “antielectorales”. No existen para ellos las autonomías indígenas, los autogobiernos, la autoorganización desde abajo, y si existen, es su calumnia repetida ad nauseam, son “un complot” contra Ya-Saben-Quien.

Sin embargo, la experiencia de las y los gestores auxiliares de Marichuy en estos meses desmiente todos los dogmas y los falsos supuestos de esa visión maniquea que llama “mafia del poder” a todo lo que se le opone y acepta a toda la mafia cuando le apoya.

La gente de abajo no está meramente dividida entre “electorales” y “no electorales” y menos entre quienes sueñan con estar mejor con Ya-Saben-Quien y el PRIANRD. Hay mucha gente que ya no cree en nadie de ellos, es lógico que busquen una opción electoral porque el sistema se ha encargado de hacer creer a una gran parte del público que las elecciones son toda la política, pero la derechización rampante y desvergonzada de todo el espectro electoral, sin excepciones, molesta a muchos y buscan una alternativa.

Dado que los medios masivos son algo así como la Biblia de esta Edad Mediá(tica), imperan en la gente una grave desinformación y un escepticismo defensivo, reactivo, mero resultado de la intoxicación mediática y la pereza de pensamiento.

Mucha gente vota por algún partido o candidato simplemente por inercia, siguiendo estereotipos: la ignorancia y desinformación son la base de la mayor parte del voto no sólo de la derecha sino del voto, duro o no, de Ya-Saben-Quien.

Nos ha tocado conocer a gente de base que ignora todo sobre el zapatismo (¿todavía existen?), pero también ignora todo sobre Morena y sus asesores, los coordinadores de su plan de nación, su gabinete dream team zedillista y demás.

En medio de tanta ignorancia, confusión (“si no estás bien confundido es porque no estás bien informado”, dicen los compas), calumnias contrainsurgentes, racismo, clasismo, misoginia, fanatismos, cada una de las firmas de apoyo ciudadano a Marichuy es muy valiosa, no solamente por el trabajo y el esfuerzo enorme que le está costando a los gestores auxiliares del CIG, sino porque cada ciudadana o ciudadano que da su firma lo hace dando todos sus datos, su foto y firma, además lo hace venciendo la ola de prejuicios, desinformación y las calumnias contrainsurgentes de la derecha y sobre todo de los pejetrolls. Gloria Muñoz Ramírez ha llamado la atención sobre el hecho de que la abrumadora mayoría de los comentarios calumniosos, racistas, misóginos y difamatorios contra los posteos digitales sobre el CIG y Marichuy provienen de usuarios con perfiles reales probadamente simpatizantes de AMLO.

Si bien Marichuy tiene apenas 120 mil firmas, según el INE, el trabajo invertido para lograrlas está rindiendo apenas sus primeros frutos: volvió a juntar a los adherentes a la Sexta dispersos; ha hecho crecer al CNI, incluyendo a muchos y muchas jóvenes; ha logrado evidenciar que las condiciones para lograr candidaturas independientes son excluyentes y clasistas; ha mostrado con hechos que no todo se reduce a la partidocracia y sobre todo, ha impedido que la izquierda desaparezca del espectro político mexicano.

El CIG y su vocera tienen un discurso de izquierda congruente, inteligente, informado, ligado a las luchas de base en el campo y la ciudad: tienen el único discurso de izquierda anticapitalista y antipatriarcal combativo y presente hoy en México.

Las palabras, los pensamientos, las denuncias, los problemas que ningún otro candidato o partido se atreven siquiera a mencionar o pronunciar en México, los están exponiendo con dignidad y firmeza Marichuy y las concejalas y concejales del CIG.

Solamente Marichuy y el CIG han denunciado y se están pronunciando abierta y claramente contra: el capitalismo, el patriarcado, el racismo, la misoginia, los feminicidios, la militarización, las desapariciones forzadas, la prisión política, el paramilitarismo, los desplazamientos forzados de comunidades y poblaciones (condenaron las agresiones a los desplazados de Chalchiuitán y Chenalhó), la Ley de Seguridad Interior, los megaproyectos, la destrucción de la Madre Tierra (la naturaleza y el medio ambiente), la guerra y la violencia contra todo el México de abajo, la partidocracia y su labor contrainsurgente, la explotación, el despojo, la represión y el desprecio, ruedas de la dominación y violencia capitalista.

Solamente Marichuy y el CIG están hablando con toda transparencia y honestidad a quienes los escuchan: lo que sigue es peor, como dicen los zapatistas, arreciará la tormenta, y nuestra única defensa es organizarnos y resistir juntos, colectiva y solidariamente.

La suya es la única voz que no está ocultando lo que realmente piensa y no se está basando en demagogia y promesas falsas. El llamado de este movimiento de izquierda es a organizarnos, resistir y luchar.

Por todo lo anterior, es muy importante firmar apoyando a Marichuy, es importantísimo seguir recabando firmas de apoyo ciudadano para ella, pero sobre todo es importante seguir construyendo organización en torno al CIG.

Es importante entender y actuar en consecuencia: estamos ante un proceso de autoorganización desde abajo, anticapitalista y antipatriarcal.

Marichuy y quienes la apoyamos estamos retomando las banderas que ex izquierda claudicante fue abandonando en el camino para volverse “elegible”.

Nos estamos encargando de que no quede sin significado la palabra “izquierda” en la política en México y ayudando a que lo recobre en América Latina y el mundo. También para eso puede servir que firmemos y nos organicemos.

Si quieren revisar la palabra de nuestra vocera, Marichuy, pueden hacerlo en el blog Actividades del CIG y su vocera: https://actividadesdelcigysuvocera.blogspot.mx/

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