Los pueblos que vivimos junto al río Atoyac lo declaramos patrimonio natural universal de los pueblos

Los pueblos que vivimos junto al río Atoyac lo declaramos patrimonio natural universal de los pueblos

(Comunicado de prensa)

Atoyac es una palabra de origen náhuatl, que significa “agua que se derrama”… Y es precisamente en el río Atoyac, en la región de las altas montañas, a lo largo de su cauce así como sus afluentes, que estos cuerpos de agua padecen todo tipo de agresiones ambientales.  Afectaciones como la deforestación de sus alrededores, que ha hecho disminuir su caudal en un 50%.

Lo dañan también los residuos que se tiran en basureros a cielo abierto: los diversos tipos de plástico, entre otros desechos, arrojados a las barrancas, en tiraderos clandestinos. Tal es el caso del basurero a cielo abierto del municipio de  Cuitláhuac, en la comunidad de Palma Sola; así como el basurero del municipio de Atoyac. Es urgente hacer una remediación, por las secuelas de contaminación que genera.

Estos basureros se conectan y se comunican con el río Atoyac. Los lixiviados se filtran directamente a los afluentes del río y los mantos acuíferos. La basura cae a los cuerpos de agua superficiales.  Además del corredor industrial Córdoba-Amatlán, contaminan también las granjas ubicadas en los municipios de Amatlán de los Reyes, Cuitláhuac, Carrillo Puerto.

Los pueblos y comunidades aledaños tenemos que soportar los olores que generan dichas granjas y el vertimiento directo del excremento a los arroyos que desembocan al río Atoyac.  La problemática incluye la producción de la caña de azúcar en la región del río, los ingenios, la alcoholera, la destilería del golfo, aunados a las granjas industriales, basureros, rastros municipales, las descargas de los drenajes y alcantarillados de aguas negras y residuales de los municipios, junto con la fabricación de azúcar que desecha las aguas que provienen del lavado de la caña, de la clasificación del jugo, conocidas como cachaza y también los deshechos de la limpieza de calderas del sistema de enfriamiento de los servicios sanitarios.

Contaminan la cuenca y la región también las alcoholeras con su vinaza y los procesos de limpieza y sanitarios, ya que siguen tirando residuos sin ningún proceso a la tierra, la cual escurre y hace que el suelo pierda sus propiedades naturales, así llegan a las aguas y la contaminan.

Son un problema además los residuos municipales, como los diferentes derivados de los plásticos, que suman las toneladas que tiran los ayuntamientos de Córdoba, Fortín, Orizaba, Yanga, entre otros, al basurero de Cuitláhuac.  Toda esta basura, se encuentra a cielo abierto, por lo cual sus lixiviados van a parar a los arroyos y al río Atoyac. Además de que toda esta basura es arrastrada por las corrientes de agua, generando problemáticas al cauce natural del río.

Estos deshechos causan problemas a las comunidades más vulnerables, comunidades que no tienen dinero para comprar agua embotellada y se ven obligadas a consumir esta agua y utilizarla para sus necesidades más básicas.

Todos estos son daños ambientales derivados de la contaminación en los arroyos y el río Atoyac que implican riesgos graves para la salud humana, impactando a la zona y poniendo en riesgo a la flora y fauna nativa del río.

Ante esta serie de amenazas y agravios que dañan a nuestro entorno y atentan contra nuestros derechos como pueblo, todos los proyectos que están en la ribera del río Atoyac violan el derecho humano al agua.

A partir de la reforma constitucional en materia de energía promovida por el gobierno federal en 2013, las actividades y explotación de hidrocarburos tienen “preferencia”, sobre cualquier otra actividad que implique el aprovechamiento de la superficie y del subsuelo.

Los tres niveles de gobierno y las empresas violan masivamente los derechos humanos y ambientales de los pueblos y comunidades del río Atoyac.  El gobierno federal, estatal y los municipales otorgan permisos y concesiones a diestra y siniestra, incluso de forma ilegal, promoviendo todo tipo de despojos e injusticias, protegiendo a las industrias y empresas de la región y extranjeras, e incumpliendo su obligación de proteger los derechos de los pueblos. Esto lo dictaminó el Tribunal Permanente de los Pueblo (asociación civil internacional con sede en Roma), cuyas sentencias y relatorías sobre su Capítulo México pueden leerse en el libro: Juicio al Estado mexicano por la violencia estructural causada por el libre comercio, Audiencia final de Capítulo México del Tribunal Permanente de los Pueblos. Esta audiencia fue llevada a cabo en México del 12 al 15 de noviembre de 2014.

A nivel nacional, Veracruz, ocupa el primer lugar en sitios contaminados por residuos peligrosos, con 69 casos de un total de 587 registrados, según datos de la SEMARNAT.

Por todo esto exigimos actos de justicia elemental y, con la razón ecológica de nuestra parte, los pueblos aledaños al rio Atoyac:

 

Declaramos como patrimonio ambiental universal de los pueblos la cuenca del río Atoyac, en el estado de Veracruz.

 

A los tres niveles de gobierno, municipal, estatal y federal, les preguntamos: ¿se puede medir cuánto vale la vida de un pueblo campesino o cuánto vale su muerte? ¿Vale menos que las empresas que quieren explotar y están explotando nuestro territorio y robando nuestras vidas?…

La justicia es fruto del amor a la tierra y al agua…

Coordinadora de los Pueblos en Defensa del rio Atoyac

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