Sabiduría popular en medicina herbolaria de Coyolillo

Entre las áridas montañas que rodean Coyolillo, las familias de esta comunidad trabajan laboriosamente las tierras en su mayoría para autoconsumo; con técnicas básicas de cultivo y siguiendo los ciclos naturales de siembra obtienen su alimentación a través de pesadas jornadas que comienzan y terminan al ritmo del sol. Las dificultades son muchas, entre ellas: las geográficas de un suelo rocoso, la falta de agua, lo distante de los terrenos; las equivocadas políticas de gobierno cuyos programas reproducen el asistencialismo que mantiene la pobreza y la pérdida de los valores colectivos; el modelo económico basado en productos de monocultivos de donde se obtienen el dinero pero van reduciendo los espacios para lo básico del sistema tradicional. Además, la migración a Estados Unidos generó consumos innecesario, y si bien de esa fuente se obtienen capitales para invertir en el campo, también lo han dejado con carencias de brazos para trabajar y cambiando las economías familiales a jornales de paga. Pero a pesar de las adversidades Coyolillo sigue siendo campesino, comunitario y recrea en su vida cotidiana los saberes heredados por las abuelas y abuelos que fundaron este pueblo literalmente del barro y la piedra.

Es de este contexto campesino comunitario que resiste la deshumanización del capitalismo, de donde en este día compartimos el taller de Medicina Herbolaria Tradicional. Actividad que vincula dos construcciones de espacios autónomos libertarios, uno desde la colectividad campesina; otro desde las luchas anarquistas urbanas.

En los patios y caminos, en las tierras de cultivos y en el monte Coyolillo tienen gran riqueza en herbolaria para curarse dolores del cuerpo y del alma. Algunas plantas son cuidadosamente y especialmente reproducidas, otras nacen a la par de las siembras, otras simplemente brotan. El paraíso que las farmacéuticas codician en este pueblo ha sido la base de la medicina popular ante el ineficaz sistema de salud público. Infantes curados de la diarrea con hojas de guayabo; la quina contra la fiebre; el orégano para aliviar problemas respiratorios; la característica hoja de hierbabuena puesta en la sien de las mujeres para reducir los dolores de cabeza y desde luego la semilla de coyol que da nombre al pueblo guardada en aguardiente es valiosa medicina contra las picaduras incluso las mortales de serpientes (por ello los migrantes se la llevan para cruzar el desierto).

La técnica más sencilla usada para conservar las propiedades de las plantas es la conserva en aguardiente, una de las más conocidas además del Coyol, es la de la hierba del burro la cual combinada con aníz posee un exquisito sabor embriagante. Esta tarde doña Cruz compartirá este conocimiento y podremos platicar con ella. Cruz posee la sabiduría de su pueblo: la alimentación y la salud son dos de sus especialidades vinculadas ambas a la característica campesina de Coyolillo. Cuando alguien llega a su casa, además de la agradable hospitalidad percibe de inmediato su cariño por las plantas que adornan con múltiples colores su patio, y el aroma de su cocina de donde surgen los platillos tradicionales.

Le agradecemos su compañía en esta primera actividad del Espacio Autónomo Tierra Negra. Kasa Koyolillo festeja que el anarquismo libertario de vertiente colectiva siga tejiendo comunidad en el vasto territorio veracruzano que los intereses individualistas nos quieren despojar; y que reconozcan en la vida campesina tradicional hálitos de esperanza.

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