Entrevista a Gustavo Esteva, asesor del EZLN en los Acuerdos de San Andrés

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“El gobierno mexicano no ha dejado de aplicar una estrategia contrainsurgente contra los indígenas zapatistas”

Rechazan todas las formas de colonización y las actuales fórmulas que tratan de rescatar al capital de su desastre e impulsan la acumulación por desposesión. Son abiertamente anticapitalistas y antipatriarcales. En la teoría y en la práctica regresan la política y la ética al centro de la vida social y expulsan la economía.

Gustavo Esteva, asesor del EZLN- Foto: Damián López

Cristina Castaño

LaDirecta.Cat 01/01/2015

El primero de enero de 1994 el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) –organización armada mexicana constituida por campesinos e indígenas de los pueblos tzeltal, tzotzil, tojolabal, chol y mame—anunciaba su alzamiento en armas contra el gobierno federal del presidente Carlos Salinas de Gortari, del Partido Revolucionario Institucional (PRI). A 21 años de la insurrección en Chiapas, entrevistamos a Gustavo Esteva, quien fue asesor del EZLN en las conversaciones previas a los Acuerdos de San Andrés con el gobierno federal de México en 1996. Esteva, activista mexicano e intelectual desprofesionalizado, es el fundador de la Universidad de la Tierra y ha publicado una docena de libros. Desde el año de 1996 colabora y participa con el EZLN. Actualmente reside en un pequeño poblado en Oaxaca, en el sur de México.

Gustavo Esteva afirma que los medios de información convencionales han formado parte de una campaña contrainsurgente frente al movimiento zapatista, la cual trata de etiquetar al subcomandante Macos y al EZLN como una guerrilla de internet, a fin de ignorar o distorsionar los desarrollos que se producen en la zona zapatista. La más amplia difusión del zapatismo por la Internet y las redes sociales es producto de iniciativas independientes de quienes simpatizan con las ideas y prácticas zapatistas y consideran importante difundirlas.

¿En qué situación se encuentran las comunidades originarias de México?

Ninguna generalización es posible. Las comunidades indígenas son muy diversas y se encuentran en diferentes situaciones. Dos millones de indígenas que viven en la Ciudad de México sufren una intensa discriminación. Las comunidades aisladas en pequeños poblados indios padecen una extrema opresión y marginación. La mayoría de los indígenas están clasificados, según los indicadores convencionales, entre los más pobres. Pero también hay un gran número de comunidades indígenas que se encuentran en la primera línea de la batalla en la confrontación actual con el capital y el gobierno, enfrentando la amenaza de despojo de sus tierras y territorios. Muchos están asentados en territorios ricos en minerales y biodiversidad. El gobierno ha otorgado concesiones por 50 años a compañías transnacionales para la explotación minera, cerca del 40% del territorio de México se ha concesionado de esta manera y buena parte de esas concesiones, supuestamente legales, son de naturaleza ilegal porque afectan territorios que pertenecen a los pueblos indígenas. Han modificado las leyes para facilitar el despojo y el gobierno se ha servido de todos los recursos legales e ilegales para acelerarlas. Las comunidades resisten y han pasado de la lucha por la tierra a la defensa del territorio, incluyendo tierras, aguas y su forma de vida y de gobierno.

¿Cómo se organizan las comunidades en resistencia?

Se organizan en las Juntas de Buen Gobierno (JBG), formadas por personas designadas por las asambleas comunitarias, quienes ocupan esta posición de manera temporal y honoraria, sin percibir salario. Se ocupan de todos los asuntos de gobierno y justicia que se presenten en su jurisdicción y que someten a su consideración Existen cinco Juntas de Buen Gobierno, cada una de las cuales abarca a cinco Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas. Las normas que regulan la convivencia de los zapatistas se formulan y aprueban desde las comunidades, los municipios y las zonas –los Caracoles de las JBG—. Existen leyes revolucionarias promulgadas desde la insurrección, elaboradas por la propia gente y en continua revisión, así como los principios que han de cumplir quienes ocupen posiciones de autoridad. Los miembros del EZLN no pueden tener cargos en las JBG y han transferido todo el poder de los comandos políticos militares, de los tiempos del alzamiento, a la gente que será quien va a ejercer ese poder.

Como cada JBG es autónoma van a comenzar a surgir diferentes estilos de vida y gobierno entre las diferentes zonas. Van a decidir y crear grupos en cada zona, formados por personas que ocupan una posición de autoridad, pero quienes acuden a las otras zonas para aprender unas de otras, sin tratar de homogeneizarlas. En el 2013 van a compartir esta experiencia con personas de otras partes de México y del mundo. Van a abrir para ellas a sus comunidades y a sus habitantes. Más de seis mil personas de muchas partes del México y de docenas de países van a estudiar el primer nivel del curso “El gobierno según los zapatistas” en la Escuelita, impartida por los propios zapatistas.

¿Cuál es su postura delante de los procesos post revolucionarios de los gobiernos de América Latina?

Aprecio lo que han hecho para alejar las condiciones de pobreza extrema en sus países y algunos aspectos de sus políticas públicas. Ahora, pienso que son fuente continua de confusión y falsas expectativas. No son lo que dicen ser o lo que muchos siquiera creen. Han concertado una alianza con el capital y en nombre de diversos ideales progresistas, o fines revolucionarios, ejercen un control más o menos autoritario sobre la población y los movimientos sociales, por aplicar fórmulas de ingeniería social que son, al parecer, no solamente obsoletas sino contraproductivas. Como ha dicho Raúl Zibechi, pretenden gobernar para la población, pero sin ella y, en muchos casos, contra ella. Todos los denominados gobiernos “progresistas” de América Latina, Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Venezuela e incluso Cuba tomaron la decisión de asociarse con el capital transnacional en nombre del nacionalismo, la lucha antiimperialista y banderas semejantes. A todo eso, existe en América Latina otra izquierda que más que rendirse a Lula da Silva o a sus equivalentes en otros países, reconoce sus méritos. No reduce su gestión a la gestión de los escándalos de corrupción que van a afectar a la gestión de Lula, habituales en los gobiernos de izquierda, pero también observa sus acciones. Lula acabó su gestión en un país en el que el 1.1% de la población posee el 46% de la tierra cultivable. Se explica así la tensión que hubo siempre entre su gobierno y el Movimiento de los Sin Tierra o la que se ha ampliado continuamente con los ambientalistas o con quienes exigen una reforma laboral y de pensiones, que los gobernantes evitan para proteger el crecimiento de la acumulación. La izquierda que está en los movimientos sociales latinoamericanos va aprendiendo las lecciones que dejan el nacionalismo, el estatismo y el desarrollismo, con su menosprecio por la naturaleza y la justicia social. Es una izquierda que se resiste a pensar como un Estado se ocupa de reorganizar a la sociedad desde la base y reconstruir el poder político. Concentra su obstinación en la libertad y la justicia y cancela la separación entre medios y fines: la sociedad que se busca aparece en la forma de la lucha.

¿Cómo ha seguido la represión y persecución policial contra los zapatistas después de la Ley de Concordia y Pacificación de 1995?

El gobierno de México no ha dejado de aplicar una estrategia contrainsurgente contra los zapatistas en todo este tiempo. Utiliza para ello toda clase de recursos, incluyendo grupos paramilitares y agresiones directas. Programas sociales de toda índole forman parte de este repertorio contrainsurgente. No se ha atrevido a intervenir directamente en el área zapatista protegida por la ley, pero no cesan sus provocaciones y agresiones.

¿En 2006 el EZLN inició una nueva etapa en la movilización “La Otra Campaña”, qué objetivos perseguía?

En 2006 el EZLN planteó crear una opción para los que no confían ya en la vía electoral. Que la gente piense, diga, que ahí hay también otro camino. A diferencia de las campañas electorales “La Otra Campaña” fue un intento de conseguir que la gente se escuche a sí misma y tratara de articular sus percepciones y sus esfuerzos. El subcomandante Marcos, como el delegado Zero, recorrió buena parte del país para este fin… fin que se vieron obligados a posponer después de diversos incidentes en el camino, en particular la represión en Atenco. Se crearon numerosos grupos en todo el país, concentrados en un activismo local, que poco a poco se van a comenzar a articular. En 2014 abandonaron el lema de “La Otra Campaña” y adoptaron el emblema de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, un notable documento colectivo de los zapatistas, en el cual sintetizan la postura zapatista asumida actualmente por muchas personas. Cada vez más se tratan de articular bajo el liderazgo de los pueblos indios.

¿Cuál es la postura del EZLN respecto a las vanguardias revolucionarias de hegemonía europea y la teoría revolucionaria contaminada del economicismo eurocentrista?

Han fracasado todos los intentos de pegar una determinada marca de fábrica sobre el movimiento zapatista: marxistas, guerrilleros, guevaristas, anarquistas y otras. No tienen cabida en el caso de ellos. Se tendrá que aceptar que hay que crear una nueva categoría: zapatistas, neozapatistas… Rechazan todas las formas de colonización y las actuales fórmulas que tratan de rescatar al capital de su desastre e impulsan la acumulación por desposesión. Son abiertamente anticapitalistas y antipatriarcales. En la teoría y en la práctica regresan la política y la ética al centro de la vida social y expulsan la economía.

¿Cómo han conseguido construir una cultura política fuera de las lógicas del dirigismo y el patriarcado?

Los zapatistas plantean desde el principio la necesidad de impulsar otra manera de hacer política. No buscan “tomar el poder” del estado como si fuese una cosa que se puede conquistar para desde ahí hacer la revolución o cualquier otra cosa. Intentan reorganizar la sociedad desde abajo y a la izquierda. Puede ser la fase más radical ya que se sostiene en una comuna de gentes, de hombres y mujeres ordinarios, y por tanto inconformes, rebeldes. En lugar de los líderes, partidos y vanguardias, plantean teórica y prácticamente una cultura política.

http://chacatorex.blogspot.co.uk/2015/01/entrevista-gustavo-esteva-assessor-de.html

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