El poliamor como posición política.

La crítica poliamorosa a la heteronormatividad puede llegar a ser más profunda de lo que muchos poliamorosos se imaginaron inicialmente. Hay una visión disidente que rompe esquemas básicos de esta sociedad, esquemas que imponen límites estrechos en nuestras formas de relacionarnos con lxs demás. Esto no solo supone una posición con respecto al amor, el sexo y los sentimientos sino también con respecto a la familia, lxs vecinxs, amigxs, compañerxs, paisanxs… Con lxs otrxs en general. El sistema en su totalidad (en su parte legal, política, educativa, mediátic) impone la forma en que nos relacionamos con lxs otrxs de acuerdo a unos esquemas que sirven y funcionan para mantener un control social que beneficia a pocxs. Con esto tenemos que, no solo en cuestiones de amor y sexo se nos ha ido “enseñado” de que manera si y de que manera no tratar a lxs demás.

Las cuestiones respecto a la familia, los lazos legales que son válidos y y el monopolio de “la sangre” hasta en las visitas al hospital son otras cuestiones que desde el poliamor y la crítica a la imposición de formas relacionales se pueden abordar. La relación que existe entre los niños y la sociedad, donde se responsabiliza a su familia de la educación y el desenvolvimiento de lxs niñxs en la sociedad con lo que se le resta importancia y responsabilidad al sistema social respecto a la formación y protección de lxs individuxs. En base a leyes, formalismos y costumbres se va moldeando la manera en que pensamos, en que sentimos y en que nos relacionamos con lxs otrxs. De ahi que desde el poliamor se pueden abordar críticas y propuestas respecto a la forma en que nos relacionamos con las personas a nuestro alrededor y sustituir esa normalidad que nos tratan de vender los medios y el sistema para seguir reproduciendo su desigualdad, su control, su violencia.

Ya hay varias reflexiones al respecto desde los conceptos de anarquía relacional, agamia y “poliamor de segunda ola”, hay discusiones al respecto de la resignificación de la palabra poliamor (incluso quienes abogan por cambiarle el nombre a este “movimiento” ya que consideran que “poliamor” se queda corto en sus alcances). Desde la reflexión de “no estancarse en lo afectivo-sexual sino ir más allá” el poliamor ha descubierto su potencial “revolucionario” en estos tiempos de agitación política porque modificar lo establecido en cuanto a relaciones significa modificar nuestro entorno de manera política, económica y educativa. Buscar alternativas no solo a la heteronormatividad sino al modo de relacionarnos con todxs lxs demás significa cuestionar el modo en que habitamos las casas (¿Con quién queremos vivir?¿Que tipo de organización se llevará a cabo dentro del “hogar”?), la forma en que comemos (¿Con quién? ¿Donde?), cuales son las prioridades económicas y emotivas. No es algo tan simple como “acabar con las jerarquías en las relaciones” sino jerarquizarlas de acuerdo a lo que tu quieras y no en base a presiones sociales o legales. Se trata de que no te impongan a quién debes querer, desear, apoyar, mantener.

Creo que en una sociedad basada en el poliamor y no la heteronormatividad la responsabilidad respecto a lxs demás sería algo social, especialmente respecto a lxs niñxs. El hecho de que el sistema social este construido para reproducir y apoyar (y castigar las disidensias de) la familia heteronormativa tiene una serie de implicaciones profundas que me hacen pensar eso, como las formas en que la sociedad trata con lxs huerfanxs, con las muertes de personas que no dejan testamentos y con la responsabilidad legal en menores de 18 años. Y por supuesto que la reproducción del discurso de “la familia” (clave en la heteronormatividad) por medio del “aparato ideológico” (la mass media con ciertas producciones literarias, cinematográficas y televisivas, programas de apoyo y campapañas gubernamentales, formas en que se manejan socialmente ciertos temas) muchas veces resta el foco a la responsabilidad social (o gubernamental) de problemáticas al reducirlas en “es responsabilidad de su familia por no educarlo bien”.

Y por estas reflexiones afirmo que soy poliamoroso no solo porque creo que estoy en contra de una imposición de límites en mis formas de amar y ejercer mi sexualidad sino también porque abogo por una una forma de relacionarnos con lxs demas sin que nos sean impuestxs ningún tipo de jerarquizaciones y límites. Soy poliamoroso porque creo en la libertad, en la autonomía y en la autogestión en todos los aspectos de mi vida, incluida la forma en que me relaciono con todas las personas a mi alrededor. Creo que debería haber un amor mínimo (que tiene que ver con respeto y responsabilidad social) para todxs a nuestro alrededor y ya depende de cada quién elegir las distintas profundidades con que amar a personas en específico.

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