Una historia de Xalapa: el porrismo derrotado, la Asamblea Estudiantil Xalapeña y lo que siguió

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(Jornada de movilizaciones en 2011)

La Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios Rafael Ramírez (FNERRR), fila estudiantil de Antorcha campesina, dirigida en Veracruz por Juan Carlos Contreras y su amigo Flavio Muñoz construía un camino francamente porril y tenía dominada la escena política de, por lo menos, la capital del estado jarocho. Sin embargo, no podemos pasar por alto que compartían escenario con la Asociación de Estudiantes Veracruzanos (AEVER), comandada por Vladimir Cruz Acosta. Esta Asociación, con fuertes y declaradas conexiones con el Partido de la Revolución Democrática, tenía sólo a un integrante, que se autonombró dirigente, y se colgaba de toda movilización para afirmar que quienes asistían a éstas, eran miembros de su agrupación.

Los dos grupos compartían metas (hacerse de dinero y puestos en el lo público), así como borracheras, y todo lo que una amistad podría generar, pues Flavio, Juan Carlos y Vladimir, no eran rivales como sus tendencias políticas declaradas podrían hacernos pensar, ni siquiera adversarios políticos. Todo lo contrario. Al menos así fue hasta 2010, cuando Vladimir Cruz Acosta se lanza como candidato para diputado federal por Xalapa rural, con Juan Carlos Contreras como suplente. La contienda la perdió y parece que esto fue motivo de ruptura, por poco tiempo, pues en 2011, aprovechó las movilizaciones contra el alza de las tarifas del transporte público para hacer su aparición. Ahora, bajo el resguardo de la organización fantasma: red universitaria, afiliada al recién creado Morena. 

Vladimir Cruz Acosta, fue descubierto por una señora en mitad de una manifestación en Palacio de Gobierno, al cual, un grupo de estudiantes intentaron meter un camión por el hartazgo de no ser atendidas sus demandas después de tres meses. Ante esto, los estudiantes escribieron una suerte de comunicado en el que se declaraba que “En cuanto al ex candidato Vladimir Acosta, repetimos, él no representa nada, no es líder de nada, y todo lo contrarío, es un porro, es un sujeto que vende cualquier movimiento, y él sí metió infiltrados, entre ellos a Flavio Muñoz, quien es otro porro que se dedica a vender movimientos”. Después de esta manifestación, Gerardo Buganza declaró a medios de comunicación que iniciaría averiguaciones previas por los supuestos secuestros de camiones, y que era reprobable la movilización de los estudiantes, cuando el gobierno del estado ya había dialogado y llegado a un acuerdo con Vladimir Cruz Acosta y Juan Carlos Contreras. De las averiguaciones previas y la represión jurídica a la que algunos jóvenes se vieron sometidos, el líder amarillo del ala juvenil, dijo que no le importaba, pues estaba blindado por el partido.

Para la siguiente movilización, ya se habían comenzado a generar asambleas estudiantiles, en las que participaban al rededor de 50 personas. Ahí, nació la Asamblea Estudiantil Xalapeña, en medio de procesos penales y un alza que apuñalaba la economía de la población. Se planeó una marcha hacia Tránsito del Estado, para exigir el cese a la represión, al alza y los procesos jurídicos a los que los jóvenes estaban sujetos. Nuevamente llegó Vladimir Cruz Acosta. Los medios, al verlo, fueron corriendo hacia él, pues del personaje amarillo sacaban notas, hasta irreverentes; sin embargo, los estudiantes dejaron en claro, nuevamente, que él no pertenecía al movimiento y su presencia era más que indeseable. Lejos de marcharse del lugar, se quedó y escupió palabras de odio a todos los presentes, en particular a dos miembros de la nueva Asamblea Estudiantil Xalapeña. Después de ello, se dio cuenta que la juventud organizada ya no lo toleraría más en sus espacios, y desapareció en algún proyecto electorero.

La lucha por evitar el alza del transporte público se perdió, y las demandas se eliminaron. Parecía que todo había sido por nada, y el panorama se nublaba más por las amenazas de muerte estudiantil, acoso personalizado, compra y venta de algunas voluntades estudiantiles que terminaron trabajando en gobierno, entre otras cosas. Pero los pocos que quedaron, al rededor de unos diez individuos tercos, decidieron que había mucho, bastante más por qué pelear.

(Acampada en solidaridad con Indignados de España. Asamblea popular)

Para octubre de ese mismo año, la AEX ya había tejido redes con el Colectivo por la Paz región Xalapa, una acampada en apoyo al 15M (movimiento de Indignados en España), actividades y eventos artísticos y culturales, así como aquella actividad que los propios medios de comunicación denominaron Gises por la paz. Pero no sólo eso, sino que también ya llevaba a cuestas un intento de desaparición forzada de un universitario que fue denunciada desde el autoexilio.

En un comunicado, explican que la Asamblea Estudiantil Xalapeña “surge como respuesta a la arbitrariedad y evidente orden de violencia de un gobierno que toma las decisiones de orden público de forma unilateral, haciendo valer intereses personales y privados en detrimento de la calidad de vida de la población veracruzana. Somos un movimiento ciudadano sin filiaciones partidistas ni gubernamentales” (alcalorpolitico.com 20 de octubre 2011). Poco a poco, van profundizando más en sus comunicados, acercándose más problemáticas a parte de la violencia de balas, como la desaparición forzada, el despojo territorial, los presos políticos, defensa de derechos humanos, entre muchas otras coyunturas.

(Contra la Mina Caballo Blanco)

Durante ese 2011 el proceso de la AEX parece ir a velocidades sorprendentes, pues la vinculación con organizaciones sociales es visible materialmente. Causa que se les acerca, causa a la que le dedican lo mejor que pueden. Tal es el caso de la lucha contra la minería tóxica que en Veracruz en ese momento, era representada por la mina Caballo Blanco. Junto con la Asamblea Veracruzana de Iniciativa y Defensa Ambienta (LaVida), y la población en general, logran echar para atrás el proyecto. Otro caso fue Actopan, donde una empresa española se empeñaba en construir un corredor industrial, destruyendo el patrimonio histórico y natural del lugar: las dunas; así como afectando a las comunidades cercanas. La lucha contra este corredor tuvo sus derrotas, hubo detenciones por parte de comuneros, y uno de ellos perdió la vida en prisión por falta de atención a una enfermedad. La condena hacia estos actos de terrorismo de Estado sigue existiendo.

(Inicios del Comedor Autónomo Universitario)

Las luchas no eran todas fuera de casa, a mediados de 2012, la cafetería de la Unidad de Humanidades sería consecionada a la empresa privada CafeTal. Esta cafetería tenía algunos años en desuso, y estaba siendo ocupada como bodega. Los estudiantes miembros de la AEX, se dedicaron a limpiar la bodega y generar en ella, un comedor estudiantil. Al momento de limpiar el lugar, la administración se acercó a ellos para decirles que no se encariñaran con el espacio, pues sería dado al CafeTal. El enojo de los estudiantes, al encontrarse en un espacio autónomo como universidad, dar espacio a una empresa privada antes que a los propios estudiantes, aceleró el proceso del comedor. Ese mismo día, ya había llegado café, pan, tortas y jugos y refrigeradores, así como bocinas para inaugurar el Comedor Autónomo Universitario, que hasta el día de hoy, sigue en pie. El proyecto del CAU fue adjuntado a un documento donde existían más exigencias a la dirección académica del área de Humanidades, para, con apoyo de estudiantes de Arquitectura, se pudiera llevar a cabo. La sorpresa fue casi nula al ver la respuesta de las autoridades, quienes negaron todo, y a pesar de ello, el CAU continuó. En el Comedor, nadie gana dinero, pues no se creó para lucrar, sino para llevar a cabo una práctica de comercio justo, de economía solidaria. Tortas de 6 pesos y comidas corridas de 13, fue lo que el ahí se encontraba, a parte de un lugar de convivencia, alternativo a los pasillos llenos de prisas del MEIF. Quienes acudían al Comedor a ayudar, lo hicieron siempre en calidad de voluntarios, hasta el día de hoy.

(Feria alternativa del libro en la Acampada Lerdo)

En las elecciones de 2012, la AEX tuvo una importante participación dentro de las movilizaciones. A pesar de la nula esperanza de los miembros de la asamblea en la vía electoral, apoyaron en todo momento el sentir de la población. Generaron manifestaciones que culminaron en la Acampada Lerdo. Los diferentes colectivos y organizaciones sociales que ahí confluyeron crearon el Frente Contra la Imposición. La Acampada Lerdo fue un referente donde talleres de todo tipo, proyección de documentales, pláticas, ferias de libro alternativas, e información, fueron las principales actividades cotidianas. Además, la generación de asambleas populares, donde no debía uno ser parte de ningún colectivo, o partido o nada para poder opinar y organizarse. La gente, ahí se dio cuenta que para organizarse solo basta voluntad. Muestra de ello fue cómo la Acampada fue creciendo casi hasta ocupar la totalidad de la Plaza Lerdo. Las diferentes organizaciones sociales, colectivos, y miembros de la asamblea popular, convivieron en ese lugar durante poco más de dos meses. Después de la toma de palacio municipal, se tomó una decisión en asamblea triste para todos: el levantamiento de la acampada. Pero eso no significó la muerte del Frente Contra la imposición, ni la lucha contra toda clase de ataduras y represión. A nada de haber levantado las carpas de la plaza y que Elizabeth Morales se vanagloriara de ello, los jóvenes abrieron el Centro Cultural Casa Magnolia (véase el artículo).

Desde el centro cultural, se unió a la gente del barrio, en un ambiente fraterno. Desde ahí, también, se movilizó a gente consciente a luchar por sus derechos, a evitar la imposición, desde la cultura, el arte y la movilización en las calles, desde la organización popular. Poco a poco, el Frente Contra la Imposición, así como la Asamblea Estudiantil Xalapeña, fueron desvaneciéndose como nombre, para fortalecerse con acciones. Los nombres ya no importaban tanto como las acciones.

(Desalojo de Plaza Lerdo, madrugada de 14 de septiembre 2013)

Con Casa Magnolia todavía en pie, y habiendo pasado muchas otras luchas ahí, en la Acampada, y anteriormente (contar todas y cada una de las luchas sería pedir escribir todo un libro), el magisterio comienza a moverse, a rebelarse contra la reforma que directamente le tocaba a ellos. Ahí, los integrantes, del postrero Comité Universitario de Lucha, miembros de Casa Magnolia, Colectivo Ciudadano de Xalapa, entre otros, deciden participar codo con codo con los profesores veracruzanos. Marchan, comen, duermen, se desvelan, a su lado. Fue así como, después de meses de organización, tomas y asambleas, el día 13 de septiembre de 2013, el movimiento magisterial en México DF es reprimido y desalojado del zócalo. Los estudiantes veracruzanos y miembros de los diferentes colectivos y organizaciones arriba mencionados, deciden reforzar el campamento que el Movimiento Magisterial Popular Veracruzano mantenía en la Plaza Lerdo, ante un posible desalojo. En la madrugada del 14, el actual director de política regional, Julio Cerecedo, acudió a hablar con los manifestantes, prometiendo que si se iban, no iba a pasar nada, mientras que si se quedaban, era bajo “sus propias consecuencias”. Profesores y universitarios decidieron retirar el campamento, y así se lo hicieron saber al representante de gobierno. Sin más, durante una rueda de prensa, y el desmantelamiento por parte de estudiantes y maestros, de las carpas y casas de campaña, fuerzas de élite de la SSP, estrenaron armas eléctricas en los cuerpos de los manifestantes. Golpes, choques eléctricos, mentadas de madre, golpes con macana, a chicos, medianos y granes, a hombre y mujeres de todas las edades. Reporteros, estudiantes, maestros; reporteras, estudiantes, maestras. Varios golpeados, y lo que parecía, por lo menos, una veintena de personas cuya situación no se definía. “No sabíamos si estaban presos o… bueno… otra cosa”, comentó un chico durante un mitin. Una lista enorme se redujo a un preso, los demás, estaban escondidos con miedo, miedo a la represión. Quien cayó preso fue Alberto Mariano Arellano, Majloc, poeta, estudiante de Sociología, y periodista independiente. En ese momento, documentaba lo que ocurría en el lugar, y fue detenido. En el MP Federal, le imputaron cargos como portación de armas de fuego, y más de 100 bolsas de droga. La presión de la sociedad, logró su liberación en la madrugada del 15 de septiembre. “Aún recordamos las calles la noche previa al grito de independencia, llena de policías armados hasta los dientes… bueno, no sabemos si hasta los dientes porque todos iban tapados de la cara y con cascos. Hacía frío y estaba el chipi chipi. Se veía muy triste el centro, casi hasta parecía dejarse ver un poco de sangre seca en algún rincón de la plaza”, comenta un estudiante. “Cada que escuchábamos algo similar a una descarga eléctrica, nos cagábamos. O cuando veíamos una patrulla, creíamos que nos iban a detener, aunque no hubiera motivo”, comenta una chica al narrar su caminar por el centro, una noche después del desalojo.

La organización constante y en todos lados, fue el pan de cada día de estos estudiantes, la organización estudiantil, barrial, de comunidad. Vivir y tener un mundo nuevo en el corazón. Muchos espacios y muchos proyectos emprendidos. Una lucha constante contra la represión del Estado y sus arbitrariedades. Es así como este año, 43 desaparecidos en Ayotzinapa, vuelven a sembrar en el ambiente un clima de coyuntura y de dolor, donde la movilización para la recuperación de 43 normalistas se suma a la exigencia de presentación con vida de miles de desaparecidos en el estado de Veracruz, de justicia por los muertos de la población, de ya basta ante el acoso al pueblo por parte de sus policías y militares. En este marco, el Comité Universitario de Lucha, en la red, se dedica a difundir información que llega de todos lados, así como respetar las diferentes formas de lucha, porque sus integrantes han comprendido, que toda la rabia puede ser manifestada de todas las formas y que ninguna es mejor que la otra, sino que son múltiples formas de repudiar, de organizarse y de construir.

El Estado, en su nivel Veracruz, desde el nacimiento de la AEX, hasta el día de hoy lo ha intentado todo: encarcelamiento, desaparición forzada, hackeo de cuentas, difamación colectiva e individual, asesinatos cercanos, etc. Pero los que alguna vez fueron miembros de esta asamblea, han perdido también el miedo, y no se dejan atrasar en su trabajo, por meditaciones pedestres de porros como Enrique Guzmán Tomes, o acoso como el que dos jóvenes tienen a sus espaldas, con ministeriales fuera de sus casas las 24 horas del día.

Hasta hoy, se ha combatido el porrismo con organización. Con el surgimiento de Guzmán Tomes, surge también la tarea de quienes hoy se movilizan desde la universidad, para volver a erradicar estas prácticas en las que rectoría y gobernación hacen pactos para intentar acallar las voces de quien dice que ya está hasta la madre y se organiza. Porque el porrismo ya fue aplastado una vez por la Asamblea Estudiantil Xalapeña, y puede volver a hacerlo el universitario organizado.

Y después de esta pequeña historia, y ante las declaraciones señalando a algunas personas como líderes, hacemos una pregunta al aire: ¿tanto les ha costado callar a algunos chamacos con agallas que no tienen líderes pero sí un mundo nuevo en el corazón?

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