La Caravana de Madres centroamericanas en busca de sus familiares desaparecidos en tránsito por México.

http://movimientomigrantemesoamericano.org/caravana-inicia.html

El ataque terrorista a las Torres Gemelas en Nueva York el 11 de septiembre de 2001, marcó un punto de inflexión en la migración de la región. El cambio de paradigma en la seguridad de Estados Unidos estableció el concepto de Seguridad Nacional, y con ella, la militarización de la seguridad interior en los Estados Unidos y el plan para proteger las fronteras.
En consonancia con los imperativos de “seguridad” de los Estados Unidos, en menos de 10 años, México se convirtió en un infierno para los migrantes centroamericanos en tránsito por México. Aumentaron exponencialmente los crímenes violentos en contra de la migración en tránsito y en consecuencia la criminalización de la protesta social y de los defensores de los derechos humanos.
Nuestro país prácticamente delegó la gestión de las corrientes migratorias al crimen organizado y obligó a los transmigrantes a buscar la invisibilidad, el anonimato y la ayuda de profesionales por las rutas de la clandestinidad. Las maras, pandillas, carteles, bandas locales de México, policías, autoridades corruptas, maquinistas y garroteros de los trenes, tienen control sobre la ruta migrante: enganchan, extorsionan, roban, secuestran, violan, y asesinan. Los migrantes desparecidos en tránsito por México suman de entre 70,000 y 120,000 personas, con nombres, apellidos y familias que los buscan.
El Movimiento Migrante Mesoamericano surge cuando al regresar a México, unos cuantos activistas nos dimos cuenta de las condiciones adversas que rodean al fenómeno migratorio en nuestro país, y decidimos explorar su origen y dimensión, así como el nivel de organización en las comunidades de origen en torno a la migración.
Luis Ángel Nieto, co-fundador del MMM se embarcó en un viaje por la ruta migratoria desde Centroamérica en el año 2006. Durante su recorrido, Nieto se encontró con un grupo de madres de Progreso, Yoro, Honduras, quienes realizaban recorridos extremadamente precarios por la ruta migrante buscando a sus hijos, Así nuestra organización se vinculó con las madres que venían a México en busca de sus familiares de los cuales no tenían noticias y cuya última comunicación había sido de algún lugar del país.
La colaboración del MMM con las madres de migrantes desaparecidos surge a partir de entonces, y empezamos a acompañarlas en su recorrido anual, pero no fue sino hasta la caravana del 2008, que fuimos verdaderos anfitriones y operamos un cambio cualitativo en el impacto de las Caravanas de Búsqueda, logrando la atención tanto de los medios nacionales e internacionales como de los funcionarios mexicanos. Finalmente, el tema de las violaciones a los derechos de los migrantes se posicionó como tema importante en la agenda nacional.
El acompañamiento a las Caravanas de Búsqueda, ha sido, para los asociados al MMM, un reto importante. La caravana nos ha impulsado a vincularnos con más de 120 organizaciones civiles diversas, con el fin que sean los anfitriones locales de la Caravana en las diferentes paradas estratégicas. Es un reto también por las implicaciones políticas de la denuncia en vivo que las madres representan exigiendo al gobierno de México que tome en cuenta en su estadística nacional de desaparecidos a sus hijos invisibles, y que se ocupe de su localización.
También por el sustancial costo que implica la movilización de entre 40 y 50 personas por espacio de un mínimo de 10 días hasta los 21 días del recorrido, dado que esta organización ha funcionado con aportaciones de sus miembros, amigos, y ahora con el importante financiamiento de la fundación alemana MEDICO INTERNATIONAL”.
Las actividades programadas de las caravanas incluyen plantones y exposiciones en las plazas públicas de los lugares emblemáticos por donde pasan los migrantes en su ruta hacia el norte; visitas y alojamiento en los albergues migrantes y convivios e intercambio de información con los migrantes que se encuentran en ruta;
recabar mensajes de estos migrantes para llevarlos a sus familias en los lugares de origen -correo comunitario; pesquisas y seguimiento de pistas para encontrar a sus familiares; visitas a hospitales, prostíbulos, reclusorios, albergues de indigentes y/o minusválidos y a cualquier lugar público en donde se pudiera esperar encontrar a algún migrante; ceremonias en las vías del tren, en las tumbas sin nombre de los cementerios; caminatas por los pueblos para solicitar la solidaridad de las comunidades que están en la ruta migrante; conferencias de prensa y entrevistas con los reporteros que cubren la caravana; entrevistas con funcionarios de los tres niveles de gobierno para reclamar su cooperación en la búsqueda; entrevistas con los organismos defensores de los derechos humanos y las comisiones estatales y nacional de los derechos humanos; entrevistas y testimonios con legisladores exigiendo acciones legislativas a favor de los derechos de los migrantes; entrevistas con funcionarios del Instituto Nacional de Migración exigiendo que se respeten los derechos y el debido proceso de los migrantes y que paren los abusos y la complicidad de sus agentes con el crimen organizado; mensajes al crimen organizado en particular a los Zetas para que dejen de secuestrar y asesinar a sus hijos.
Todo lo anterior con el objetivo de:
a) Encontrar a los familiares desaparecidos en tránsito por México, encontrar pistas de sus desaparecidos; saber si viven, murieron, están privados de su libertad o en situación de trata de personas; y no permitir que sus gentes queden ignoradas y declaradas inexistentes, siempre esperando encontrar a sus familiares vivos.
b) Denunciar y enfocar la atención de los medios masivos de comunicación nacionales e internacionales
acerca del trato ilegal e inhumano que México dispensa a los migrantes en tránsito; denunciar y exigir
cambios al gobierno mexicano – la complicidad, la impunidad, la no-reparación del daño, etc.; y
c) Lograr la solidaridad social y comunitaria del pueblo de México, eliminar la xenofobia e impedir que lo que les ha sucedido siga sucediendo, afectando a su gente, a su pueblo y a cualquier migrante
independientemente de su situación migratoria o de su origen.

Ayúdanos

Las Madres denuncian, protestan, exigen y nos recuerdan que en México sus hijos son extorsionados, robados, golpeados, violados, arrojados del tren, secuestrados y depositados en fosas clandestinas o en fosas comunes en cantidades que obligan a definir esta tragedia como “masacre”, “genocidio” o “exterminio”.

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