Consideraciones sobre medios libres y no libres

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Babel

Consideraciones sobre medios libres y no libres

Javier Hernández Alpízar

El papel central que el EZLN dio a los medios libres en el homenaje al votán Galeano, base de apoyo zapatista asesinado por los paramilitares de la CIOAC H, del PAN y del PVEM en La Realidad, Chiapas, abre una coyuntura oportuna para una reflexión sobre los medios alternativos, medios autónomos e independientes, medios comunitarios y otras diversas formas que existen de medios comprometidos con las luchas populares, así como el papel que han jugado en este caso los medios industriales.

La coyuntura para que sean los medios libres quienes carguen con la responsabilidad de mostrar a los interesados en saber y enterarse qué pasó en ese homenaje a Galeano, con noticias harto importantes como la muerte simbólica del subcomandante Marcos y el nacimiento del subcomandante Galeano, por ejemplo, así como la lección de respeto y fidelidad a los muertos en la lucha que las bases zapatistas dieron, y de su ética, forjada en el dolor y la rabia, pero también en la construcción de otra justicia, otro modo de hacer las cosas: “Queremos justicia, no venganza”, es una coyuntura que se abrió, entre otras cosas, por la desafortunada manera en que manejaron la información los medios industriales, comerciales o convencionales.

Tras el ataque paramilitar al Caracol IV zapatista, en el cual fuera brutalmente asesinado el votán Galeano, los medios comerciales se comportaron como medios al servicio de la contrainsurgencia, prácticamente como medios paramilitares, entrevistando a los agresores y presentando su versión y la del gobierno verde- priista de Chiapas como noticia. Según esa narrativa, los zapatistas aparecen como agresores de un grupo campesino, los medios industriales manejaron la agresión paramilitar como un “enfrentamiento” entre los agresores y milicianos zapatistas, atribuyeron al zapatista asesinado el falso cargo militar de “sargento”, entre líneas justificaron a la CIOAC H con la imagen que el grupo paramilitar quisiera tener, la de un grupo de “autodefensa”. Las investigaciones, primero del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, luego de la Junta de Buen Gobierno Hacia la Esperanza y finalmente de la comandancia del EZLN aparecieron días, incluso semanas después. Entonces, con la lógica de que es noticia “vieja”, los medios comerciales no manejaron la nota sobre esas nuevas investigaciones y versiones de los hechos, y los que lo hicieron la manejaron con un bajísimo perfil: minimizaron la acusación de paramilitarismo contra la CIOAC H y destacaron la suspensión de actividades por parte del EZLN. La pésima cobertura de todo el caso incluyó la de los medios que aún hoy un sector del movimiento social sigue considerando de izquierda: La Jornada y Proceso.

El pretexto que pueden aducir es que las bases de apoyo zapatistas no dieron declaraciones, y hasta que los mandaron a la chingada. Pero tratándose de medios tan importantes en el imaginario social de izquierdas en México como Proceso y La Jornada, uno supondría que tendrían maneras de cruzar información, de hacer algo más serio que convertirse en gacetilleros de la versión de la CIOAC H y el gobierno de Velasco. Sin embargo, prefirieron jugar el papel de reporteros y medios naif que solamente transcriben lo que el declarante les dijo: es decir, la versión de los paramilitares. Medios menos sofisticados se habrían comportado con más ética y profesionalismo.

En consecuencia, para la actividad del homenaje al compañero caído, tanto el EZLN como sus bases de apoyo convocaron y aceptaron solamente a los medios alternativos, los medios libres, y excluyeron sin distinción a los medios comerciales, incluso a las y los reporteros que han mantenido un compromiso con difundir la palabra zapatista, pero siguen haciéndolo en espacios de medios convencionales como La Jornada. Eso trajo como consecuencia un despecho de medios comerciales en Chiapas que, como comentó Gaspar Morquecho, siguen bajo la lógica de entrevistar a los líderes del EZLN y no ven la noticia ante sus ojos, perdida para ellos en la cotidianidad de vivir en una ciudad por la que pasan las caravanas a la Realidad, pero no son los líderes, no son nota.

El resultado es que los medios libres quedaron con la responsabilidad, una grande, de ser los únicos que pudieron cubrir la información directamente en el lugar. Por ende, fueron sus fotos, sus videos, sus audios, sus notas escritas, sus transmisiones live streaming, las que nos mantuvieron informados. El comportamiento de los medios convencionales fue entonces tomar la información de los medios libres, bajándola de sus sitios en internet. Hubo quienes, como Isaín Mandujano en Proceso, citaron como sus fuentes a esos medios libres, en su caso Pozol Colectivo y Koman Illel, pero hubo quienes, como Carmen Aristegui- MVS, tomaron la foto de Pozol Colectivo sin darles su crédito, como correctamente se lo reclamaron en un comentario directo integrantes de la Agencia Subversiones. Esas actitudes hablan de la ética periodística de cada reportero y medio comercial: se ve que hay quienes siguen considerando informales, piratas e ilegales a los medios libres y consideran que pueden robar su trabajo impunemente.

Hubo también quienes se comportaron como el medio libre y alternativo que son: Desinformémonos no sólo tomó los materiales de los medios libres citando autoría y fuente, sino que puso, junto con la nota, la lista de enlace a los medios libres que estaban mandando la información de manera directa desde la Realidad.

Algunas reflexiones que estos hechos me permiten, a título personal, porque por fortuna en los medios libres hay diversidad, heterogeneidad y no todo son coincidencias y afinidades van aquí:

Los zapatistas aprecian a los medios libres prácticamente desde la época de su alzamiento. Recuerdo que alguna vez que vetaron a Televisa de sus actividades, esta empresa sacó una nota burlándose de los medios que estaban acreditados. Se mofaban de que había un fanzin llamado “Tequila” o algo así. Y miren que en la Otra Campaña uno de los medios más chambeadores (en Xalapa no los dejaron entrar, porque no los conocían, los compitas que se autoarrogaron el papel de “votanes”) se llamaba “Radio Pacheco”; hoy se llama Regeneración Radio y llevan el nombre magonista con más sentido y dignidad que otros que lo tomaron después para su propaganda.

Desde la Otra Campaña, para el EZLN los medios libres han sido los más importantes, aunque esto no lo han comprendido ni compartido algunas organizaciones que siguen pensando en función de los medios comerciales, dan ruedas de prensa para ellos, difunden las notas que los medios comerciales les hacen, pagan para que los medios comerciales inserten sus pronunciamientos. Bueno, hasta los intelectuales que cancelaron su homenaje a Luis Villoro cuando vieron que el EZLN anunciaba su inasistencia no tuvieron mejor idea que mandar una carta al Correo Ilustrado de La Jornada anunciando su decisión. La relación entre esa clase intelectual y La Jornada es un círculo vicioso, su amistad y cercanía les impide ver que hace años que ese medio no es sombra de lo que (al menos en intenciones) fue. Incluso quizá se creen el cuento que manejan algunos reporteros de medios comerciales en Chiapas: “los zapatistas no han sido barridos del mapa por el ejército gracias a los medios (comerciales)”. En realidad lo vemos al revés: hay reporteros, columnistas y medios cuyas carreras no serían lo mismo sin el EZLN, con el cual pudieron hacer currículum de “demócratas”, aunque hoy ese pedigrí lo cobran caro a la política institucional y le dan la espalda al EZLN. Ahora que ha desaparecido del mapa a Marcos, se verá que sus diferencias no son con él sino con el EZLN y quizá se den a criticar a Moisés o a ver a quién para no decir abiertamente que no pueden tragar la política radical de izquierda zapatista.

La responsabilidad queda en la cancha de los medios libres. Tan consecuentes son en eso los zapatistas que desaparecieron su medio no libre (Marcos).

Es una carga muy grande. Los medios libres han crecido y se han fortalecido. Como señala el CML, hay incluso nuevas generaciones, como las hay en el zapatismo.

Los viejos cuadros de esos medios ya estamos algo cascados. Crecimos leyendo La Jornada y medios comerciales. Hemos tenido que ir aprendiendo y aggiornándonos con los más jóvenes. Ojalá tengamos la inteligencia y humildad de reconocer como maestros a banda más joven que nosotros. Podemos sentirnos muy bien con medios que no fingen ser “objetivos” y “neutrales” ni estar meramente “en medio”, los cuales, además, nos sorprenden agradablemente con la producción de trabajos cada vez más profesionales. Si vinieran los viejos cuadros de los medios industriales a acusarnos de no hacer periodismo objetivo, nos ganaría la risa al recordarlos gritando que “es un honor estar con Obrador”, o al recordar su abierta o vergonzante militancia priista y otras parecidas.

Solamente hay algunas cosas que pediríamos que no nos exijan: no necesitamos volvernos unos talibanes de los medios libres, no necesitamos homogeneizarnos y comenzar a usar lenguajes miméticos (precisamente porque necesitamos traducir los mensajes del zapatismo y los movimientos sociales en lucha a todas las jergas y dialectos posibles), debemos conservar autonomía y capacidad crítica: no convertirnos en medios no libres, porque aquí no sería dialéctica sino lamentable pérdida. Debemos seguir viendo los medios comerciales (donde hay trabajadores que individualmente se arriesgan por hacer un periodismo honesto), y criticarlos, aprender de ellos lo bueno, lo malo, lo feo y, sobre todo, lo que no se debe hacer. Y especialmente debemos cuidarnos de incurrir en la soberbia de los medios comerciales, la falsa ilusión de “yo los reporto” por ende, soy como ellos, o sea, bien chingón. Si incluso los zapatistas dan mayores muestras de humildad que algunos activistas de pequeños colectivos, imaginen cuánta humildad necesita un hacedor(@) de medios libres para seguir aprendiendo todo el tiempo…

Asimismo, tal vez algo de esa humildad la podemos mostrar no volviéndonos mediólogos, sino volteando a ver la realidad. Reflexionar sobre medios de vez en cuando, pero no hacer profesión de ello: la noticia está en la realidad y no es un autorretrato de los medios.

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