Quieren aplastar las experiencias autónomas de organización comunitaria: Laura Castellanos

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El asunto de fondo es el control del territorio y los recursos defendidos por las comunidades autónomas

Los movimientos y resistencias de las izquierdas no muestran articulación ni cohesión

Es importante que los movimientos sociales volteen a ver la experiencia de las comunidades zapatistas

Zapateando

En los meses recientes, la periodista Laura Castellanos, autora de los libros México armado y Corte de caja, ha estado publicando reportajes sobre la situación de las comunidades indígenas en Chiapas, las policías comunitarias en Guerrero y recientemente sobre las autodefensas en Michoacán. Conoce la importancia de cada una de esas luchas de movimientos civiles armados y también la diferencia entre los que tienen un origen comunitario e indígena, como en Chiapas, Guerrero y los indígenas nahuas en Michoacán, y los que surgieron como una expresión coyuntural para defender su territorio, pero han terminado por cambiar de jefe al integrarse a la policía, como las autodefensas michoacanas.

Laura Castellanos no solamente ha entrevistado a los sobrevivientes de la guerra sucia de los 70 y 80, al subcomandante Marcos y a líderes y participantes de movimientos civiles armados y de movimientos civiles pacíficos en México, es también una de las pocas periodistas que se ha interesado por entrevistar a los jóvenes anarquistas, tan menospreciados y ninguneados no sólo por la derecha sino incluso por la izquierda institucional.

En la coyuntura de las movilizaciones nacionales e internacionales por justicia para el votán de las Escuelita Zapatista Galeano, Laura Castellanos dio esta entrevista a Zapateando para comentar sobre la contrainsurgencia, las estrategias de cooptación, pero también las resistencias de los movimientos sociales armados y no armados en México.

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Zapateando: En diciembre fuiste a hacer reportajes a Chiapas y observaste un panorama no solamente en las comunidades zapatistas, sino en la región, y lo que reportaste fue en gran medida una descomposición social, ¿cómo la observas?

Laura Castellanos: Pude observar, por un lado cómo, efectivamente, en Chiapas se está consolidando un proyecto de comunidades en autonomía, pero por otro lado, alrededor de estas comunidades, de sus Caracoles, observé que hay un gran despliegue de recursos oficiales, para vivienda, programas sociales y productivos.

Fue muy revelador mirar la realidad de San Andrés Larráinzar, porque el estudio de un académico Marcos Arana, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, mostraba cómo el índice de suicidios en jóvenes en el municipio era mayor en los jóvenes priistas que en los jóvenes zapatistas. Tenían un registro de un joven zapatista y, en un lapso de dos años, tenían 23 casos de jóvenes priistas.[1]

A pesar de que el gobierno ha desplegado acciones muy agresivas de financiamiento, de programas, eso no ha llevado a estas comunidades a tener una cohesión social interna. Al contrario, el investigador observaba que había mayor consumo de alcoholismo, embarazos no deseados en las adolescentes y de violencia.

Este caso puede servir de parámetro para visualizar lo que puede estar sucediendo en otras comunidades alrededor de las comunidades zapatistas o de los Caracoles, en comunidades no zapatistas que también están recibiendo mucho apoyo gubernamental como una estrategia para sofocar la experiencia autónoma, pero lo que está haciendo esta estrategia es ir desgarrando a estas comunidades que reciben este tipo de apoyos. Y sobre todo, pareciera que a quienes más está impactando en este momento es a las y los jóvenes.

Zapateando: ¿Lo verías como un fracaso de los proyectos de intentar mejorar la situación de las comunidades no zapatistas pare evitar que se comparen con lo que han ido logrando los Caracoles o como una estrategia deliberada para deteriorar el tejido social?…

Laura Castellanos: Pienso que son las dos cosas. Porque tampoco creo que desde un escritorio se tenga, en todos los niveles, una visión de estrategia de contrainsurgencia, pero por supuesto que también lo es; es decir, lo que se pretende es sofocar la experiencia de las autonomías zapatistas, pero lo que están haciendo es agudizar esta descomposición social de lo que los gobernantes considerarían sus bases y eso origina una especie de caldo de cultivo.

Porque si la gente está más exacerbada, sin una integración social, está peleándose por el dinero y los beneficios que da el gobierno, pues lo estará no nada más internamente, sino hacia afuera. Y esto va a provocar que incluso en familias en las cuales hay militantes zapatistas y no zapatistas haya pugnas internas.

Finalmente estas acciones golpean a las comunidades zapatistas que buscan consolidar su experiencia, pero que están siendo amedrentadas, acosadas, agredidas constantemente. El Centro Fray Bartolomé de las Casas reportaba en diciembre que había un sinnúmero de agresiones como despojos de tierra, amenazas, agresiones físicas, despojo de producción agrícola. En los últimos tres años, ellos habían registrado que en unas veinte comunidades habían sucedido estos actos y no son actos que se puedan minimizar, porque en cada caso hay una historia detrás de una serie de provocaciones y agresiones que van subiendo de intensidad.

Aquí, desafortunadamente para las comunidades zapatistas, lo que se está produciendo es precisamente un terreno que sea hostil a su experiencia y que, en cualquier momento, pueden darse distintos grados violencia: sea orquestada por grupos paramilitares armados con ese fin o sea simplemente en una comunidad donde cohabiten militantes zapatistas y no zapatistas o que pertenezcan a la misma familia. Eso es muy preocupante.

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Zapateando: Al ver las siglas de las organizaciones agresoras apreciamos que en ocasiones se trata de organizaciones que tenían un pasado o una tradición de lucha e incluso algunas de ellas se beneficiaron en 1994 porque tomaron tierras, pero ahora funcionan como un ariete en la estrategia del gobierno.

Laura Castellanos: Sí. Históricamente eso ha sucedido, la cooptación de organizaciones por parte del gobierno y eso lo estamos viendo en este momento igual en Michoacán. En este caso, un movimiento civil armado que confronta a un cártel, que logra limpiar el 25% del territorio estatal, pero al que se le coopta, se le divide, se le infiltra y finalmente se le institucionalista. Observamos desafortunadamente cómo en vez de haber respetado la naturaleza civil del movimiento, esta institucionalización también va a institucionalizar otro tipo de violencia.

De la misma manera, lo que está ocurriendo en Chiapas, que estas organizaciones que en un momento incluso fueron afines a la lucha zapatista, como estrategia, el gobierno siempre va a buscar cooptar a los líderes, a los movimientos, incluso a las comunidades, para poder desarticular territorialmente y evitar que los movimientos se consoliden de manera independiente.

Zapateando: Hace unos meses comenzaba a ocurrir también en Guerrero, empezaba a ser muy confuso quiénes realmente eran policías comunitarias, ya que comenzaban a organizarse otras, supuestamente en la misma lógica del CRAC (Consejo Regional de Autoridades Comunitarias- Policía Comunitaria), pero comenzaba ese proceso de querer desvirtuar a un movimiento de origen comunitario.

Laura Castellanos: El CRAC está dividido, y sí, hay un movimiento que surgió como una autodefensa, que no policía comunitaria, que sí recibe dinero del gobierno estatal y que es la UPOEG (Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero), cuyo líder es Bruno Plácido, quien, se dice, tiene intereses políticos. Y pues comunidades indígenas que están en una situación muy grave de inseguridad se han sumado a la UPOEG, en parte por desconocimiento y en parte por necesidad. Porque este hombre funge un gestor social en las comunidades y como tiene contacto con el gobierno perredista estatal, tiene contacto con gobiernos municipales y ha podido beneficiar con obras, incluso millonarias, a algunas de las comunidades donde están estos grupos civiles armados, que finalmente sirvieron como un muro de contención para que no siguiera extendiéndose el CRAC de la montaña hacia la costa.

Esa finalidad tuvo y este movimiento de la UPOEG ha seguido creciendo. El CRAC incuso los califica de paramilitares. El año pasado estuvieron a punto de reventar una asamblea del CRAC para tratar de imponer a su propia gente como los comandantes.

Sí, finalmente ese es el objetivo de la cooptación de estos grupos: el que sirvan de instrumento del poder para tratar de impedir el crecimiento y la extensión de estos movimientos autónomos.

El asunto de fondo, tanto en el caso de Michoacán como en el de Guerrero, y agregaría en el caso de otros movimientos o luchas sociales en contra de megaproyectos en distintas comunidades, el punto de fondo es el control del territorio. Quien tiene el control del territorio, pues tiene el poder para el trasiego de personas y de todo lo demás, drogas, recursos naturales, explotación de los recursos. Entonces de fondo está el ir despojando, arrebatando a las experiencias autónomas del territorio que de distintas maneras han tomado.

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Zapateando: Tú escribiste México armado, en colaboración con un equipo de investigación, y tienes, tienen, un panorama de cómo el gobierno mexicano combatió y neutralizó en el pasado a diversos grupos armados. ¿En esa guerra contrainsurgente usaron métodos de cooptación de ese mismo tipo o la formación de grupos de choque que actuarán contra estos grupos armados, además de los formales del Estado?

Laura Castellanos: Sí, claro. Esto se hizo en los setentas, por ejemplo, con la guerrilla de Lucio Cabañas. En ese sentido, se utilizó también a los gestores de los programas sociales como instrumentos para obtener información local. En este caso, en los setentas, se utilizó la red del Instituto Mexicano que apoyaba a los productores de café (Inmecafé) que en las comunidades tenían el objetivo precisamente de ubicar a los productores, hacer un censo, dar apoyo, pero finalmente, lo que se buscaba también era, a partir de esa información, ubicar a los líderes locales, quiénes eran, quiénes eran los opositores, quiénes estaban con el instituto, y esa información se utilizaba de manera contrainsurgente.

De igual forma, desde los años 40, 50, se buscó, por ejemplo con Rubén Jaramillo, cooptar con prebendas y beneficios económicos la lucha cañera en Morelos. En los años 50 en Guerrero, la lucha de los copreros también.

En esos años ya estaban consolidados, pero estaban en proceso de crecimiento, de extensión, las organizaciones campesinas que formaron parte de las confederaciones nacionales, dependientes del gobierno, y de esa manera se obtuvo el control de buena parte de los movimientos campesinos a nivel nacional. En ese momento no estaban organizados los movimientos indígenas. Y es a fines de los 60 y en los 70 surgió una oleada de movimientos campesinos independientes, pero en ese momento anterior fueron cooptados y divididos.

Algunas estrategias que se utilizaron en esa época, y que se utilizan también ahora, son las de crear conflictos artificiales para propiciar una situación de violencia potencial contra quienes ellos observan como opositores, o infiltrar a los movimientos, como en las guerrillas de los 70, así como filtrar versiones de confusión o versiones falsas para provocar desconfianza, que se terminen ejecutando entre miembros de un mismo grupo. Todo eso es con estrategia.

Ahora lo estamos viendo claramente en Michoacán. El gobierno ha filtrado supuestos informes de inteligencia buscando criminalizar a determinados líderes o cómo encarceló a quien en algún momento fue el más mediático: Hipólito Mora, y de esa manera doblegó a los demás líderes para que aceptaran pactar con el gobierno la desmovilización y aceptaran las condiciones que les impusieron para, al mismo tiempo, frenar el avance de las autodefensas en el estado, para que no realizaran tomas de puntos donde hay muchos intereses poderosos, como el puerto de Lázaro Cárdenas o como Morelia.

Zapateando: Incluso hubo análisis que explicaban el avance de las autodefensas o la coordinación que en algunos momentos tuvieron con el Estado equiparándolo con un experimento paramilitar, el laboratorio de algo que podría llevarse a otros estados. ¿Considerarías que al institucionalizarse como parte de la policía estarían acercándose a ser parte de las fuerzas contrainsurgentes?

Laura Castellanos: Es muy compleja la realidad michoacana. Hay una tesis, con la que no estoy de acuerdo, que dice que las autodefensas fueron creadas desde Washington. No, yo pienso que tienen un origen popular genuino, pero también este movimiento tiene características muy particulares, porque es regional; no enarboló una tesis ideológica y el punto fundamental es que su objetivo de lucha fue el cártel. Nunca le declaró la guerra al gobierno. Muchos de los que participaron en este movimiento han tenido una militancia partidista, muchos del PRI, algunos del PRD, algunos apolíticos, pero esta gente tuvo muy claro que lo que quería era defender su territorio. Como el cártel de los Caballeros Templarios realmente se había posesionado o está posesionado, porque sigue activo, pero en ese momento de todo el estado, sí, estos grupos civiles armados lograron tener éxito en determinadas regiones.

Platicando con el general Gallardo, él ha trabajado el tema de la creación de una guardia nacional, una milicia civil armada, a nivel nacional, que él dice que tendría que crearse para que sirviera para compensar el poder institucional del ejército, y él decía que el gobierno, en vez de haber respetado el origen civil, regional y coyuntural de las autodefensas, la forma interna en que se eligen sus mandos y cómo se organizan, en vez de haber respetado eso, los institucionaliza, porque finalmente de esa manera pasan a ser parte de una burocracia y entonces su jefe es el gobierno y ya no es una comunidad a la que le tienen que dar cuentas.

El general Gallardo hablaba, y eso me parece muy interesante, de que en otros momentos en México ha existido una guardia nacional, como en la época de la independencia, en la época juarista e incluso en la revolución. Dice que el único general de carrera era el general Cárdenas, de los grandes generales que quedaron de la revolución, pero desafortunadamente lo que quedó de esta experiencia fue la institucionalización de los revolucionarios y ya sabemos qué fue lo que pasó, de ahí surgió el ejército, que es la institución que sigue funcionando en el país.

El general Gallardo opina que en esta primera fase esta experiencia, las autodefensas michoacanas, tuvo éxito porque brotaba de la comunidad, y le tenía que dar cuentas a la comunidad, en este caso en los primeros municipios en Tepalcaltepec y en Coalcoman. Pero ya lograron verdaderamente revertir totalmente esta experiencia.

Él ponía como ejemplo esta experiencia, pero también hablaba de la policía comunitaria del CRAC en la montaña de Guerrero y de las milicias zapatistas. En su opinión, el sentido de la guardia nacional es crear las guardias civiles de una manera autónoma, nombradas por la misma comunidad y que le rindieran cuentas a la misma comunidad. Esta es una idea que aterra en general al poder. Pero tanto la experiencia del CRAC que está siendo desarticulada, como las autodefensas, que ahora ya tienen un nuevo jefe, y como las milicias zapatistas, con esta otra estrategia que tiene distintos niveles, que está siendo golpeada, podemos ver cómo estas experiencias autonómicas de seguridad y de defensa han sido exitosas.

El asunto aquí está en que tenemos que ver qué va a pasar en un corto y largo plazo en Michoacán y en Guerrero, o en estos tres lugares (incluyendo Chiapas). Pero digamos que hay en estos tres lugares objetivos comunes, que es el aplastamiento de las experiencias autónomas de organización comunitaria.

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Zapateando: Es interesante esa diferencia que haces en la presencia o no de una tesis ideológica, porque eso marca una diferencia también en la contrainsurgencia. Por ejemplo, en Chiapas recurren a formar grupos que choquen con una organización cuyos grupos civiles armados no son fáciles de institucionalizar porque responden a la comunidad.

Laura Castellanos: Algo muy importante es que, en el caso de Chiapas y Guerrero, son comunidades indígenas. En las autodefensas de Michoacán son alrededor de unos 30 municipios, que la mayoría están en municipios de tierra caliente y mestizos, pero hay una parte poco visibilizada en los medios que he tenido la posibilidad de estar cubriendo, que tiene que ver con las autodefensas nahuas de la costa, entre ellas la de Ostula. No es gratuito que la primera autodefensa de Michoacán que brotó sea la de Ostula, en 2009, y que en unos cuatro años tuvo alrededor de 30 casos de desaparición forzada, porque no era nada más un grupo civil armado, ellos querían formar su policía comunitaria para enfrentar al cártel que talaba los montes, secuestraba, extorsionaba, desaparecía. Y este es un punto fundamental para hacer una distinción entre lo que es una autodefensa y lo que es una policía comunitaria.

Platicando con Francisco Bárcenas, especialista en cuestiones autonómicas constitucionales, él me decía que en el caso de la autodefensa surge un grupo civil armado por una cuestión coyuntural, pero no necesariamente tiene que dar cuentas a la comunidad, en el caso de la policía comunitaria hay una estructura, por un lado, tradicional, indígena. Los comandantes, los cargos, son elegidos en asamblea, y le tienen que dar cuentas a la comunidad, es decir, hay una gran diferencia.

Y esa es la gran diferencia de por qué en el CRAC de Guerrero están fracturados, pero tienen una dinámica comunitaria y de asambleas, lo mismo que las comunidades zapatistas, y cómo las autodefensas en Michoacán, las que van a ser institucionalizada también, pero impusieron su derecho a crear sus policías comunitarias, son las autodefensas nahuas de la costa, que tienen una posición política de experiencia autonómica también.

Ellas quieren que se regularice a los guardias rurales que estaban armados, porque después del 10 de mayo pueden ser detenidos y ellas quedarse en vulnerabilidad, pero exigieron que, de manera interna, en las comunidades, fueran las policías comunitarias las que se hicieran cargo, y que los comandantes que ellos hayan elegido, uno de ellos Semeí Verdía, sean los enlaces con el gobierno. Ahora hay que ver qué pasa con esta experiencia. Ellos tienen una posición muy radical en referencia a la defensa de sus recursos, su territorio y de sus formas de gobierno. Esperemos que la sigan manteniendo, porque en todas las decisiones que tomen ellos tienen que recurrir a las asambleas de la comunidad. Los líderes no pueden tomar decisiones por sí mismos, como sí ha sucedido en los otros municipios mestizos.

Zapateando: Ahora que hablas de territorios, parece que desde que no aprobaron los Acuerdos de San Andrés quedó claro que no iban a legalizar los derechos que les permitieran a los pueblos indios defender su territorio y autonomía. De manera que esta persecución de las autonomías es la puesta en operación de lo que ya el gobierno federal dejó expresado al negar los Acuerdos de San Andrés.

Laura Castellanos: Sí, pero independientemente de que fuera o no aprobado constitucionalmente, las reformas constitucionales han facilitado el despojo territorial y la explotación de los recursos por parte de empresas transnacionales asociadas con empresas mexicanas o que les sirven de prestanombres. Eso lo que ha provocado es un proceso en el que las comunidades en la mayoría de los casos recurren a la lucha legal y la van agotando, y luego se van radicalizando porque ven que no se puede hacer nada por ahí. De cualquier manera, sí hay comunidades que han tenido algunos logros legales y han podido evitar que se prosiga con los megaproyectos, pero ha sido tal el grado de perversión del poder para promover y ejercer, a través de estas reformas constitucionales, el desgarramiento del territorio, por ejemplo en el caso de las empresas mineras, que ha generado la multiplicación de conflictos comunitarios por el otorgamiento de concesiones sin haber consultado a las comunidades es cada día mayor.

El año 2012 hice un mapa sobre conflictos comunitarios por defensa del territorio y una investigación de la UNAM tenía contados alrededor de 120 conflictos en defensa del agua, de a tierra, de un lago… pero eso fue hace dos años y en estos años han brotado muchísimos más conflictos en contra de minas, de presas, de proyectos eólicos.[2]

Zapateando: Regresando al proceso de institucionalización, y a los movimientos armados de los 70 y 80, hay una lectura, no sé qué opines, sobre la legalización del Partido Comunista, que fue el origen de los partidos electorales de izquierda, es leída por una parte como un triunfo de esa lucha, pero que también al institucionalizarlos los sacó de esa lógica de la lucha social. Y ahora varios estados donde ha sido duramente combatida la autonomía indígena han sido en varios momentos gobernados por el PRD: Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán. La izquierda en este caso no jugó un papel diferente al que hubieran jugado el PRI o el PAN.

Laura Castellanos: Algo importante es que buena parte de estos gobernadores perredistas han sido priistas un día antes. Lo que han buscado es asegurar que la maquinaria electoral les va a dar el triunfo a partir, en la mayoría de los casos, de algún priista arrepentido que los pueda llevar al poder. Y uno de los casos más visibles fue el de Juan Sabines en Chiapas. Y los que han venido de la izquierda no han hecho una diferencia. En el caso de Ebrard y Mancera, podemos observar cómo han reprimido a los movimientos sociales y cómo han criminalizado al movimiento anarquista.

La izquierda institucional partidista está no sólo fracturada sino invisibilizada. No preparó una generación de cambio y pues la estamos viendo fenecer: los candidatos de siempre peleados por los cargos electorales y cada vez obteniendo un más reducido índice de votación, y eso habla en general de la crisis partidista institucional.

Pero tuvo que transcurrir casi todo un siglo de lucha de las izquierdas para que hasta el 78 pudieran tener acceso a participar electoralmente a través de la legalización del Partido Comunista y hemos visto lo que ha pasado cuando la izquierda llega al poder. Y esto es frustrante e indignante, porque tuvo que correr mucha sangre para que muchos de los que ahora son estos burócratas de izquierda llegaran a donde están. Y muchos de los que participaron en esas luchas en movimientos sociales en los 80 y 90 ahora son políticos de la izquierda institucional que se comportan igual o peor que los burócratas priistas a quienes ellos combatieron.

Zapateando: Ahora que mencionas a los jóvenes anarquistas, la izquierda institucional se ha negado incluso a reconocerlos, ha tratado de hacerlos aparecer como meros infiltrados del gobierno federal para darles mala imagen. No solamente los tratan con la represión, con tener a varios de ellos presos o a otros libres bajo fianza y firmando, sino incluso niegan su presencia como sujetos sociales e históricos.

Laura Castellanos: Sí. Así es. Eso lo que ha provocado es que haya mayores actos de represión en general contra jóvenes que por su simple apariencia puedan ser criminalizados como anarquistas.

Estamos en un momento de mucha convulsión social y tampoco se ve que las izquierdas en general que tienen una propuesta autónoma confluyan o se articulen de manera cohesionada. Quienes sí están muy bien articulados y cohesionados pues son los priistas, es la oligarquía. Ahí se puede ver.

Desafortunadamente estas luchas, pequeñas, medianas, grandes luchas, y digo “pequeñas”, no porque las minimice, sino porque están focalizadas y tienen un impacto de manera muy local, pero no hay desafortunadamente un articulador como en algún momento lo fue el movimiento zapatista. Y eso es realmente preocupante.

Zapateando: Y a pesar de esta fragmentación preocupan al poder, porque comienzan a aprobar en el Distrito Federal, en Chiapas, en Puebla, leyes que les permitan desplegar una mayor represión, a veces usar armas de fuego, espiar a los ciudadanos, censurarlos en internet. No ven al movimiento social derrotado sino que están tomando todas las precauciones para que no los desborden.

Laura Castellanos: Sí, Hay que entender que son estas expresiones desarticuladas, pero con distintos grados de organización y propuesta autonómica, y por otro lado hay brotes de exacerbación social por distintas razones. Se está protegiendo de ambos frentes.

La exacerbación por razones económicas, por la inseguridad, por lo que se quiera; podemos ver, por ejemplo, una trifulca en Tepito porque le quitaron a alguien una mercancía. Esas expresiones, por un lado, pero también la lucha por los recursos naturales, por ejemplo, la comunidad de San Bartolo Ameyalco. Cada vez van a oponerse de manera más beligerante a ser despojados de lo que poseen y eso lo que indica es que desde el poder se sigue en general sin una intención de consultar a las comunidades sobre los proyectos, megapoyectos, que pueden impactarles. Porque son intereses económicos y ahora las empresas multinacionales donde tienen el ojo es en los recursos naturales.

Zapateando: En una parte de la sociedad hay una admiración e identificación por aquel a quien ven armado, pero se ve la debilidad de ese estar armado cuando el gobierno puede fácilmente desarticularlos, en cambio son más resistentes otras experiencias cuya fuerza viene más que del hecho de estar armados de tener tejida una organización. Esa diferencia de algunas comunidades indígenas organizadas frente a otras que pueden parecer por un momento muy beligerantes y combativas, pero con poca capacidad para resistir a largo plazo.

Laura Castellanos: Eso se puede ver claramente con las autodefensas. Vuelvo a enfatizar que aquí la gran enseñanza que dan las comunidades indígenas es cómo su estructura comunitaria y su proceso de discusión y aprobación a través de las asambleas las hace muchísimo más sólidas como experiencias, como movimientos, que en este caso el gran despliegue que hubo de autodefensas en Michoacán, pero que además la gente estaba resolviendo una situación coyuntural, no era un proyecto a largo plazo. La gente quería regresar a sus ocupaciones. Muchos no tenían trabajo y ahora van a tener un trabajo de policías pero con el gobierno, y por supuesto ahí las prioridades van a cambiar, porque si en este caso el cártel de los Caballeros Templarios no ha sido desterrado totalmente del estado, pero tú ya recibes dinero, trabajas para el gobierno, pues a quien tienes que obedecer es al gobierno.

En general, los movimientos sociales, algo que sería interesante es que voltearan a ver experiencias en este caso de las comunidades zapatistas. Entiendo a gravedad de la situación, por el ataque que han recibido en La Realidad, de este grupo paramilitar; pero considero que es importante que las comunidades zapatistas nos puedan mostrar más sus logros, que nos permitan ir y constatar de viva voz de sus protagonistas. Porque ahí es donde se está viviendo la experiencia más transgresora de todo el país, en las comunidades zapatistas.

 

[1] http://m.eluniversal.com.mx/notas/nacion/2014/el-suicidio-ronda-en-san-andres-larrainzar-977082.html

[2] http://www.eluniversal.com.mx/graficos/graficosanimados12/EU-Conflictos-Territoriales/mapa_autopista.html

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