Marianne Weber: madre de la sociología

Pintura al oleo de Marianne Weber. Foto Wikipedia

Pintura al oleo de Marianne Weber. Foto Wikipedia

MUJERES QUE SABEN LATIN
por MUJERES QUE SABEN LATIN
20 mayo, 2013

Yadira Hidalgo

Termino de leer un extracto del maravilloso texto titulado “Autoridad y Autonomía en el matrimonio”, escrito por la socióloga Marianne Weber en 1912 y me impresiona la claridad y la vigencia de las ideas que la autora expone en su sesudo análisis de la situación de la mujer dentro de la institución matrimonial, desde el origen de la misma hasta la evolución de su concepción hasta principios del siglo XX.

Marianne Weber fue la inteligentísima y brillante esposa de quien es considerado uno de los padres de la sociología moderna, Max Weber. Sin embargo, a pesar de sus cualidades intelectuales, su presencia en la sociología no había sido tan visibilizada como la de su eminente marido, sino hasta últimas fechas gracias, sin duda alguna, al rescate histórico que muchas feministas interesadas en la aportación del pensamiento de las mujeres a las diversas disciplinas del conocimiento, han hecho.

Nacida como Marianne Schnitger en Oerlinghausen Alemania, el 2 de marzo de 1870, en el seno de una familia acomodada, perdió a su madre a los tres años, por lo que fue criada por su abuela y sus tías maternas. Su abuelo, quien era un prominente hombre de negocios, le brindó una educación privilegiada que la formó intelectualmente.

En 1893 años se casó con Max Weber y un año después, mientras su esposo daba cátedra en la Universidad de Heilderberg, ella continuó su formación intelectual de manera autodidacta y a través del contacto con grandes pensadores de la época. En 1895 se involucró con el movimiento de mujeres alemanas y un año más tarde fundó una sociedad cuyo objetivo fue hacer circular el pensamiento feminista.

Junto con su esposo trabajaron para impulsar que un mayor número de mujeres cursaran la universidad y más tarde en 1904 durante un viaje de la pareja a los Estados Unidos, Marianne entró en contacto con las prominentes feministas Jane Adams y Florence Kelly, quienes pugnaban por reformas en las leyes americanas que beneficiaran a las mujeres.

En 1907, publicó el que sería su trabajo más reconocido “Matrimonio, Maternidad y la Ley”, al que siguieron, “la Cuestión del Divorcio” (1909), “Autoridad y Autonomía en el Matrimonio” y “Valorando el trabajo doméstico” (1912), y “Las Mujeres en la Cultura Objetiva” (1913).

Los temas principales de sus investigaciones versaban sobre la situación de las mujeres en la sociedad patriarcal que describía a través de la experiencia de las mujeres alemanas de la época, quienes por vez primera se enfrentaban a la vida laboral. Así mismo analizó el concepto y la estructura del matrimonio y su relación con “el destino” impuesto a las mujeres desde la contradicción que representa el matrimonio como una forma de restringir la libertad de las mujeres y al mismo tiempo como una manera de protegerlas. Al respecto concluye que el matrimonio es “una compleja y continua negociación del poder y la intimidad, en la cual el dinero, el trabajo de las mujeres y la sexualidad, son elementos clave”.

Para la socióloga, las diferencias de clase, educación, edad e ideologías, tenían un enorme efecto en la vida cotidiana de las mujeres, por lo que en sus trabajos destacó la importancia de analizar la condición de las mujeres partiendo de las diferencias entre las mismas.

En su ensayo “Autoridad y autonomía en el matrimonio”, Marianne Weber relata la evolución histórica del concepto de matrimonio occidental y destaca las influencias de las doctrinas católicas y protestantes en su transformación y hace hincapié en cómo la preservación de la dominación patriarcal en el matrimonio, contradice los ideales liberales individualistas, tan en boga en esa época.

De esa manera hace la siguiente crítica a sus contemporáneos: “ni siquiera los más grandes defensores de la autonomía individual consideraron tocar el sistema patriarcal. En cambio, mediante hábiles jugadas de ajedrez del razonamiento, ellos buscaron poner la subordinación fundamental de la mujer en aparente armonía con los nuevos ideales. El matrimonio fue explicado como un pacto a través del cual la mujer voluntariamente se sometía a su esposo”.

Y continúa: “nuestra época (1912), descubre por primera vez el conflicto entre matrimonio y profesión, entre las tareas específicas de género de las mujeres y su íntima necesidad de construir con otros el mundo de la cultura supra personal. Pero ellas también quieren ser vistas como adultas y respetadas por el esposo como las compañeras de su vida”.

Para concluir que “sólo cuando para el marido y la mujer los valores del alma y de la riqueza interior crecen constantemente, puede el fuego sagrado de la ternura y del sentimiento profundo  encontrar un alimento siempre renovado. Por eso, antes que todo, es escencial que la esposa sea también un ser que lucha y se desarrolla”.

La obra de la socióloga Marianne Weber, quien sólo había sido conocida como compiladora de la obra de su esposo y autora de su biografía, ha sido rescatada de la invisiblización de la historia por las sociólogas femnistas Patricia Madoo Lengermann y Jill Niebrugge-Brantley, directoras de la sección de Historia de la Sociología de la Asociación Norteamericana de Sociología.

En el siguiente link pueden leer el extracto del ensayo citado:

https://docs.google.com/file/d/0B5DgQx9G3Yu2Sk1vcmpJR1QtaW8/edit?pli=1

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