La violencia contra los migrantes centroamericanos usa silenciador mediático
Zapateando para NomadaSintópico
Los medios de masas en México saturaron al oyente, al televidente, al lector, con la visita del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, quien pasó unas horas en la Ciudad de México, bajo la más alta protección de su personal de seguridad y de los cuerpos armados del Estado mexicano. Incluso fueron cerrados los espacios donde Obama participó en actos oficiales totalmente controlados, lugares como el Palacio Nacional, para el cual cerraron Zócalo de la ciudad de México, el Museo Nacional de Antropología e Historia y el Aeropuerto Internacional, todos ellos tomados por personal de inteligencia, militares y policías.
Pero detrás de la cortina mediática e ideológica de esta visita de Estado, agravada con la ironía de mal gusto de transportar al presidente de los Estados Unidos en un vehículo llamado “La Bestia”, al igual que al tren de carga donde viajan los centroamericanos, se hizo presente el drama anónimo, invisible, pero no por ello menos grave que viven las y los migrantes. El tema fue silenciado; no hubo una palabra de los presidentes de Estados Unidos y México, cuyas políticas migratorias racistas y discriminatorias además de violar los derechos humanos han dejado a los centroamericanos en manos del crimen organizado y del sector criminal del Estado: migra, policías, militares y funcionarios, además de ir generando una creciente xenofobia en algunos lugares de paso de los viajeros.
Precisamente mientras los medios destacaban la noticia de Obama, al menos 16 migrantes centroamericanos resultaron heridos en un ataque a machetazos cometido por un grupo criminal en el estado de Veracruz. El reporte oficial redujo a 9 el número de lesionados, trató de engañar a la opinión pública declarando que el saldo era producto de una riña y minimizó las lesiones, todo ello por boca del gobernador veracruzano.
Por su parte, Fray Tomás, defensor de los derechos de los migrantes, denunció que la agresión perpetrada por una banda delincuencial en Barrancas, municipio de Cosoleacaque, fue parte de las constantes violencias que el crimen organizado comete contra las personas que viajan encima de los trenes de carga. Son extorsionados para obtener cuantiosos recursos económicos, amenazados con privarlos de la vida, arrojándolos del tren en marcha o agrediéndolos con armas, como ocurrió el 1 de mayo, un día antes del arribo de Barack Obama a México. Una agresión a trabajadores migrantes perpetrada durante el día internacional del trabajo-
En apenas un lapso de tres días se concentraron en México los dos extremos de la sociedad en América del Norte y Centroamérica: en un vehículo de lujo, el presidente de los Estados Unidos, y por otra parte, en un tren de carga donde viajan expuestos a todos los peligros, desde accidentes hasta la violencia sistemática a que los someten el Estado mexicano y la delincuencia organizada, las y los trabajadores centroamericanos.
Las leyes injustas y discriminatorias del poder son causa de la precariedad que expone a crímenes de lesa humanidad a los centroamericanos montados en el lomo un tren que transporta, completamente seguras y protegidas a las mercancías dentro de los vagones, pero completamente desprotegidos, expuestos a la muerte, las violaciones, los secuestros y extorsiones a las y los trabajadores centroamericanos, sobre los techos de los vagones.
Los migrantes son invisibilizados; sus tragedias se quedan entre las redes de las y los defensores, o como una nota menor en los medios. Las fronteras están abiertas a las mercancías, pero cerradas y llenas de peligros para quienes las producen.
No obstante, las y los centroamericanos siguen luchando por encontrar a sus desaparecidos, con acciones como la Segunda Marcha de la Dignidad Nacional “Madres buscando a sus hijos e hijas y buscando justicia”, que llevarán a cabo el 10 de mayo en la ciudad de México organizaciones mexicanas y centroamericanas defensoras de los derechos de las y los migrantes.





