Human Rights Watch: capítulo México

Foto: Servicio Jesuita a Migrantes México

No lo digo yo lector, lo dice Human Rights Watch: “Si bien el Ejército mexicano continúa cometiendo graves abusos durante operativos de seguridad pública, los responsables casi nunca responden ante la justicia por sus actos. Cada vez más periodistas, defensores de derechos humanos y migrantes son atacados deliberadamente por grupos delictivos y miembros de las fuerzas de seguridad. No obstante, México no ha ofrecido protección a estos grupos vulnerables ni ha investigado adecuadamente los delitos de los cuales han sido víctimas.”

La impunidad que vienen denunciando desde hace años defensoras de derechos humanos (hoy bajo la mira de los gángsters) y algunas voces periodísticas honestas –las que no han acallado también las balas o la autocensura o las amenazas– hoy es noticia internacional por la aparición del informe de Human Rigths Watch, cuyo capítulo México puede leerse on line e incluso bajarse en pdf: http://www.hrw.org/es/world-report-2011/mexico-0

 

Babel

Human Rights Watch: capítulo México

Javier Hernández Alpízar

No lo digo yo lector, lo dice Human Rights Watch: “Si bien el Ejército mexicano continúa cometiendo graves abusos durante operativos de seguridad pública, los responsables casi nunca responden ante la justicia por sus actos. Cada vez más periodistas, defensores de derechos humanos y migrantes son atacados deliberadamente por grupos delictivos y miembros de las fuerzas de seguridad. No obstante, México no ha ofrecido protección a estos grupos vulnerables ni ha investigado adecuadamente los delitos de los cuales han sido víctimas.”

La impunidad que vienen denunciando desde hace años defensoras de derechos humanos (hoy bajo la mira de los gángsters) y algunas voces periodísticas honestas –las que no han acallado también las balas o la autocensura o las amenazas– hoy es noticia internacional por la aparición del informe de Human Rigths Watch, cuyo capítulo México puede leerse on line e incluso bajarse en pdf: http://www.hrw.org/es/world-report-2011/mexico-0

Ya puedo escuchar las respuestas de un gobierno entreguista –que se ha dedicado a privatizar, enajenar y sobre todo extranjerizar todo patrimonio de la nación–, para el cual el único reducto de la palabra “soberanía” es el que les sirve de comodín cuando una instancia internacional condena sus graves violaciones, estructurales y sistemáticas, a los derechos humanos en nuestro país. De hecho, la defensa de la soberanía es doblemente hipócrita cuando las violaciones a derechos humanos se cometen precisamente a raíz de la subordinación del Estado, el gobierno y las fuerzas armadas mexicanas a la política de los Estados Unidos. Hillary Clinton viene a cada tanto a revisarles la tarea y conminarlos a seguir su órdenes. Y en México son diligentes para contestar Yes, boss.

El informe de HRW citado lo dice claramente: “En el marco de sus actividades de seguridad pública, las Fuerzas Armadas han cometido graves violaciones de derechos humanos, como ejecuciones, torturas y violaciones sexuales. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México ha publicado informes detallados sobre 65 casos de abusos perpetrados por el Ejército desde 2007, y ha recibido denuncias sobre más de 1100 violaciones de derechos humanos ocurridas durante la primera mitad de 2010.”

A pesar de la formalidad del lenguaje, con todos los cánones de los defensores de derechos humanos, quedan enunciadas las denuncias que se han dicho, en vano, en México: la víctima principal de la supuesta guerra anticrimen ha sido el pueblo, la sociedad, la gente, los de abajo. Y el estado se ha dedicado a defender a su fuerza pública, premiando con la impunidad la obediencia institucional a una política represiva.

La descripción de las “deficiencias” en el sistema de justicia penal mexicano es clarísima: “El sistema de justicia penal no ofrece justicia a las víctimas de crímenes violentos y de violaciones de derechos humanos. Esta falla responde a diversas causas, como corrupción, capacitación y recursos insuficientes, y prácticas abusivas por parte de policías sin ningún tipo de rendición de cuentas.”

“La tortura continúa siendo un problema generalizado. Uno de los factores que perpetúa este problema es la aceptación por parte de algunos jueces de pruebas obtenidas mediante torturas u otros malos tratos. Otro factor es que no se investigan ni juzgan la mayoría de los casos de tortura.

“Más del 40 por ciento de los reclusos en México no han recibido nunca una condena por los delitos que se les atribuyen. En lugar de ello, se encuentran en prisión preventiva a la espera de un juicio que, a menudo, demora años. El uso excesivo de la prisión preventiva contribuye a la sobrepoblación de las cárceles, lo cual, a su vez, genera condiciones inhumanas, insalubres y peligrosas.”

Las condiciones por las que en el pasado el gobierno mexicano rompió relaciones con gobiernos golpistas en el Cono Sur, con el franquismo español y con la dictadura de Somoza en Nicaragua son ahora las condiciones en las que tiene sometidos a los mexicanos un gobierno que llegó bajo la falsa bandera del cambio y la democracia para superar el autoritarismo y la violencia represiva de la era priista, la cual no se distinguió precisamente por ninguna virtud democrática.

El apartado de los ataques a la prensa, que hemos comentado en estas páginas recientemente, es también terrible: “Entre 2007 y octubre de 2010, fueron asesinados 35 periodistas y otros 8 se encuentran desaparecidos y se presume que no estarían con vida. Las sedes de diversos medios en Sinaloa, Coahuila y otros estados fueron atacadas con explosivos o armas de fuego durante 2010. En julio, un grupo de policías de Veracruz secuestró, robó y golpeó a un periodista que había presenciado un incidente anterior, en el cual otro reportero fue agredido por policías.”

Cada renglón revisado le merecería al gobierno una condena internacional: “Los defensores de derechos humanos continúan siendo objeto de persecución y ataques, y las autoridades incumplen sistemáticamente la obligación de brindarles protección adecuada.”

O bien la escandalosa violencia contra los migrantes: “Cientos de miles de migrantes cruzan México cada año, y muchos de ellos sufren graves abusos durante el camino, como agresiones físicas y sexuales, extorsión y robo. Cerca de 18.000 migrantes son secuestrados cada año, en muchos casos con el objeto de obtener pagos extorsivos de sus familiares en los Estados Unidos. En agosto de 2010, un grupo de 72 migrantes provenientes de América Central y del Sur que habían sido secuestrados fueron ejecutados en masa por pandillas armadas en Tamaulipas.”

Sin duda la situación en México es extremadamente grave: El gobierno que llegó al poder con la bandera del cambio ha superado en violaciones a derechos humanos, cuantitativa y cualitativamente, a quienes prometió sacar de Los Pinos para acabar con la dictadura perfecta. Solamente le podó el apellido y la dejó en una dictadura a secas.

Bajo el falso argumento de combatir el crimen, se ha convertido el poder en el principal perpetrador de crímenes, que si fueran cometidos por particulares serían simples delitos, pero cometidos por el poder mismo, y bajo el amparo de la impunidad y el fuero del Estado, son graves violaciones de derechos humanos, crímenes de lesa humanidad.

Y lo peor es que las voces de protesta desde dentro no sólo no son escuchadas, sino que son perseguidas y acalladas, como las mujeres asesinadas en Juárez por pedir justicia para las mujeres asesinadas.

Cada vez más la situación de los mexicanos depende de las condenas internacionales que puedan por lo menos inhibir parcialmente a un gobierno que no ha podido sino imponerse por la fuerza para implantar el desmantelamiento de los derechos de los mexicanos y la imposición por encima de todos de las ganancias de las megaempresas y los megaproyectos, sean de capital extranjero o de Slim, pues no hay mucha diferencia en que a un pueblo lo despojen, exploten, repriman y desprecien los que nacieron fuera o los que nacieron dentro pero pertenecen a una casta aparte garantizada por su situación de millonarios.

La pregunta es: ¿cómo podremos los mexicanos ayudarnos y salir de este estado de cosas atroz?

El informe completo en http://www.hrw.org/es/world-report-2011/mexico-0

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