HACIA UN ESTADO DE CONTRAINSURGENCIA: Hegemonía de la ultraderecha al interior de la clase política mexicana

Antonio Mora* Enero 2007

PRESENTACIÓN

La imposición de Felipe Calderón en la Presidencia de la República, anuncia la hegemonía de la ultraderecha al interior de la clase política mexicana. Ni más, ni menos. No se inicia hoy un período de contrainsurgencia porque Ramírez Acuña llegó a la Sría. de Gobernación, el ex gobernador de Jalisco arriba a ese cargo porque los poderes fácticos decidieron  consolidar un Estado de contrainsurgencia.

Fue el cártel de Juárez quien impuso a R. Acuña; lo mismo que el FMI y el BM nombraron al verdadero Presidente de la República: el anoréxico Agustín Carstens; lo mismo que los crecientes intereses financiero-energético-informáticos españoles, colocaron al gachupín Mouriño como virtual Vicepresidente; lo mismo que la delincuencia organizada puso a Yunes, a Medina Mora y a García Luna en el Gabinete; igual que la jerarquía católica instaló a sus delfines anti-abortistas, al frente de la SEP y la Sría. de Salud.

Con la hegemonía de la ultraderecha en el Gabinete, el amasiato entre el PAN y el PRI; y ahora que, la ciudad de la esperanza  ha regresado a manos de la tecnocracia salinista, la clase política toda, ha quedado subordinada al proyecto histórico contrarrevolucionario de la ultraderecha neocristera del Bajío.

La repetición de la ultraderecha yunquista al frente de la Presidencia, ya no sólo para cogobernar junto con desgastado priísmo, marca el inicio de un nuevo período de contrainsurgencia, similar al que padecimos, durante las décadas de los 60 y 70.

La usurpación del Sr. Calderón (a quien en adelante nombraré como Fecal, tanto por sus siglas como por su naturaleza), suma tres rasgos al capitalismo neoliberal mexicano: 1) Refuncionalización del sistema de dominación, 2) Disminución casi total de legitimidad, y 3) Elección directa del capital financiero internacional del Presidente en turno para operar, cual abyecto capataz bananero, la tercera generación de reformas estructurales: la privatización de nuestros recursos energéticos, el despojo de nuestros recursos naturales y la imposición de un esquema fiscal-hacendario persecutorio.

A lo largo del presente ensayo, expondré por qué a mi juicio, están dadas las condiciones requeridas para la apertura de un período de contrainsurgencia en México. Si bien reconozco que tal escenario, también podría ser  abortado, si algunas variables intervienen: opinión pública internacional desfavorable a la ultraderecha; un modelo de acumulación que genere ganancias insuficientes para la voracidad del capital financiero-especulativo-parasitario; fracturas al interior de la clase política; intervención de la socialdemocracia mexicana (AMLO-CND-FAP) como manipulador de los conflictos sociales; y finalmente, la respuesta organizada del Pueblo y sus organizaciones independientes.

≅≅≅

1.  Doctrina y Estado de Contrainsurgencia

“Actividades irregulares: todos los actos de naturaleza militar, política,
organizativa y económica, conducida por los habitantes de una nación
con el propósito de debilitar la autoridad del gobierno local”.

CORREO DE LA RESISTENCIA, 1976.  El MIR revela documento del
Pentágono,  MANUAL PARA COMBATIR A LA RESISTENCIA.

La doctrina de contrainsurgencia es la aplicación a la lucha política de un enfoque militar. Además, tiene como propósitos, a saber tres: el aniquilamiento, la conquista de base social y la institucionalización. La doctrina de contrainsurgencia ve al adversario como al enemigo al que no sólo debe derrotar, sino aniquilar.

La doctrina de contrainsurgencia fue diseñada por el Pentágono, en los EE.UU., con base en la experiencia europea, particularmente la francesa en Argelia e Indochina. Consiste en la represión sin límites, utilizando cualquier método que pueda ser eficaz para combatir a las fuerzas subversivas (la tortura, la desaparición, la infiltración, la confusión psicológica), con el propósito de desmoralizar, amedrentar y eliminar físicamente a grupos y comunidades completos; descubriendo su estructura organizativa –tanto la legal como la conspirativa-, dirigiendo sus operaciones hacia el aniquilamiento sistemático de sus direcciones y mandos medios.

Lo anterior tiene un alto costo político para quien lo practica. La doctrina de contrainsurgencia lo sabe, pero valora que, una vez logrado su objetivo estratégico, es posible iniciar la fase de recuperación de base social, o sea la disminución de la represión, ante las masas para entonces ya aterradas y desorganizadas. Es decir, la campaña de aniquilamiento  tiene un plazo determinado.

Resumiendo: el Estado de contrainsurgencia es un Estado corporativo, entre el capital monopólico-financiero y las Fuerzas Armadas; independientemente de la forma que asuma ese Estado. Así, la toma de decisiones se desarrolla al margen de las demás instituciones y Poderes del Estado burgués.

2.  Diferencia con el Fascismo

“Hemos sido tolerantes hasta excesos criticados, pero todo tiene un límite
y no podemos permitir que se siga quebrantando el orden jurídico”.

Gustavo Díaz Ordaz, IV INFORME PRESIDENCIAL, 1 de septiembre de 1968.

A diferencia del fascismo europeo, con base social amplia y que subordinó el ejército a un partido político, en América Latina la contrarrevolución se desarrolló directamente entre la instancia militar y el Estado corporativo. Así, se forjó el esquema de Seguridad Nacional en que basaron su legitimación ideológica. Los aparatos represivos constituyeron ya no sólo la columna vertebral del Estado, sino también su cerebro, el eje de articulación del sistema de dominación en su conjunto. La vieja democracia liberal y todo lo que legitimaba la dominación burguesa debieron ser cuestionadas, en nombre de nuevos mitos que aseguraran que esa dominación persistiera en un período de ascenso de luchas revolucionarias y de liberación nacional.

La violación de los preceptos más elementales de la ideología burguesa tenía que hacerse en nombre de esa ideología. Se suprimieron las garantías y los derechos ciudadanos bajo el pretexto de defender a esas garantías y a esos derechos. Se instaura un régimen de terror institucionalizado por “el bien de la paz social”.

3.  Contrainsurgencia en América Latina

“La preparación de Inteligencia implica la recopilación de información acerca
de la sociedad civil; quién apoya qué, qué grupos pueden ser movilizados a
favor y cuáles deben ser neutralizados”.

MANUAL DE INTELIGENCIA TÁCTICA, Comando Sur de EE.UU.

A partir de 1964 en Brasil, en el continente Americano se abrió un período contrarrevolucionario  que  respondió a la debilidad estructural de las burguesías dependientes, agudizada por  la crisis del esquema de acumulación capitalista que acentuó la lucha de clases y favoreció el ascenso de una amplia alianza clasista. Amenazadas así, las burguesías criollas, ignoraron al aparato estatal constitucional y entregaron el mando al sector que venía ya preparándose para ello desde una década atrás: los militares (entrenamiento de los oficiales latinoamericanos en la Escuela de las Américas en el Canal de Panamá, en la academia militar de West Point e incluso la asesoría y el pertrechamiento del ejército de Israel en tácticas de contrainsurgencia urbana).

Los estados tecnocrático-miltares en América Latina fueron entonces un requerimiento para apuntalar la división internacional del trabajo, la cual estableció la supremacía del capital financiero por sobre el capital-mercancía. Era imperativo para las burguesías criollas dependientes y el imperialismo, envueltos en una crisis prolongada del sistema capitalista, una reorganización de la producción, entregar la mano de obra a la superexplotación, poniendo como condición la destrucción de las organizaciones de clase.

La doctrina de contrainsurgencia en América Latina, tuvo como tarea prioritaria contener las luchas populares, recomponer el esquema de dominación y reestablecer la hegemonía de los sectores burgueses monopólicos proimperialistas y llevar adelante las transformaciones estructurales para imponer en el continente la nueva fase del capitalismo financiero: el neoliberalismo.

4.  Ultraderecha y Anticomunismo en México

“Cuando una fuerza irregular se encuentra en estado de formación, puede ser
eliminada… el objetivo final es eliminar tal fuerza y prevenir su resurrección”.

CORREO DE LA RESISTENCIA, 1976.  El MIR revela documento del
Pentágono,  MANUAL PARA COMBATIR A LA RESISTENCIA.

Si bien en México la doctrina de contrainsurgencia no adquirió la forma de dictadura militar, en cambio sí asumió todas las fases de un Estado de excepción: supresión de libertades individuales, represión selectiva, detención, desaparición y tortura; asesoría, entrenamiento e intervención disfrazada de las FF.AA. del imperialismo gringo; aniquilamiento físico de agrupamientos rebeldes y organizaciones de clase. Incluso se llegó a instrumentar acciones de baja intensidad (aldea arrasada, instrumentada en Viet Nam) que consistió en hostigar a la población civil considerada “base social de apoyo” de las fuerzas subversivas. En el estado de Guerrero –la única región en donde la guerrilla desarrolló un proyecto organizativo nacional, con fuerte arraigo popular y respaldo ciudadano-, familias y comunidades enteras de la zona de Atoyac de Álvarez fueron literalmente borradas del mapa.

Es en el período de contrainsurgencia que proliferan las organizaciones de ultraderecha, con un delirante discurso anticomunista y ligadas a la alta jerarquía católica, particularmente al Opus Dei, los Legionarios de Cristo y los Caballeros de Colón; destacándose su asentamiento en los estados de Jalisco, Nuevo León, Puebla, Guanajuato y Aguascalientes. Varios de los entonces jóvenes entusiastas anticomunistas, financiados por dólares gringos, hoy forman parte de la ultraderecha panista y de las cúpulas empresariales.

La Dirección Federal de Seguridad (DFS), el Batallón Olimpia, el Estado Mayor Presidencial, la Brigada Blanca, el sanguinario BARAPEM y los halcones cumplieron cabalmente con su cometido: preservar al priísmo corporativo y al presidencialismo autoritario. El Campo Militar No.1, el Palacio Negro de Lecumberri, así como las cárceles y sótanos clandestinos de la DFS; se llenaron con centenas de jóvenes estudiantes, dirigentes populares y luchadores sociales incorporados a organizaciones guerrilleras, quienes vieron cerrados todos los espacios legales para su participación social.

Pero la contrainsurgencia en México no sólo se dirigió contra las organizaciones guerrilleras. Se generalizó hacia los agrupamientos de la izquierda revolucionaria con estructura clandestina y conspirativa.

Decenas de jóvenes fueron detenidos, torturados y aún desaparecidos por el único delito de repartir propaganda en alguna zona fabril, hacer una pinta o realizar un mitin relámpago. El Estado Mexicano instrumentó una estrategia de contrainsurgencia contando para ello con la complacencia, complicidad y entrenamiento del imperialismo gringo. Una generación completa de luchadores sociales fue reprimida y aniquilada. Fueron literalmente obligados a exiliarse nacional e internacionalmente. Lo mejor de la inteligencia, la entrega y la integridad moral de una generación entera fue derrotado en lo militar. Duele reconocerlo.

5.  Rasgos de la Contrainsurgencia

“Las medidas de vigilancia son usadas para identificar a los insurgentes,
a quienes los apoyan e identificar la forma en que lo hacen”.

MANUAL DE CONTRAINSURGENCIA.  Escuela de las Américas.

Operación articulada con mando único, de los tres niveles de gobierno (federal, estatal y municipal); así como para coordinar a las distintas instancias castrenses.

Criminalizar la pobreza, al dirigir el operativo hacia sectores depauperados.
Cerco y aniquilamiento, destinado no sólo ha golpear o propinar un susto, sino expresamente para desmantelar por completo a una organización social; al reducir, eliminar y aún encarcelar a sus dirigentes y mandos medios.
Sembrar un clima de terror y pánico entre la población; que construya un imaginario colectivo de impotencia, orfandad y vulnerabilidad absolutas. Se trata aquí de dar una lección ejemplar a la población.
La infiltración, la detención, la tortura, la confusión ideológica y la persecución indiscriminada.
La desmoralización, el amedrentamiento y la humillación, al individualizar las detenciones y los interrogatorios.
La militarización de las relaciones sociales, al acostumbrar a la población a la presencia de cuerpos policíacos y militares en las calles para resolver conflictos del orden jurídico y aún civil.
La supresión de garantías individuales y los derechos humanos, estableciendo de facto  un estado de excepción, un virtual estado de sitio.
La utilización de un lenguaje característico de la doctrina de Seguridad Nacional: “Estado de derecho”, “nadie por encima de la ley”, “actuó la fuerza pública para traer la paz”.
La conformación de grupos paramilitares, para que sean éstos quienes hagan el trabajo sucio, sin que pongan en evidencia al ejército.

El control absoluto de los medios de información, para ocultar la verdad, además de difundir la propaganda oficial.

Articulación militar extraterritorial y subordinación logística a los mandos militares del Pentágono, EE.UU.

Bendición de la alta jerarquía católica, como instrumento de consenso social.

Propaganda discursiva de la contrainsurgencia: Unidad nacional, Estado de derecho, Orden y progreso; además de provocar el odio clasista y el fundamentalismo.

Las fuerzas militares, tanto regulares como los grupos paramilitares, se comportan como ejércitos de ocupación; quienes tomarán como botín de guerra a las mujeres, bienes materiales y aún las vidas de seres humanos.

Virulento embate en contra de las instituciones y sus preceptos republicanos: el Estado laico, la educación pública, la Soberanía Nacional; así como la agresión directa en contra del mundo intelectual, la producción cultural, el conocimiento científico y la generación de expresiones artísticas al margen de la industria televisiva.

Descomposición social generalizada: lumpenización, valemadrismo, desconsuelo, impotencia; desintegración familiar y comunitaria, delincuencia hiperviolenta, feroz competencia individualista.

Acompañando estos rasgos distintivos, siempre va también el ejercicio de la democracia representativa, en su actual versión neoliberal: la democracia de baja intensidad, tal  como la define el Economista Egipcio Samir Amin, es decir, un concepto de democracia en donde el ciudadano pasa a ser un pasivo consumidor.  Salvo contadas excepciones, el Estado de contrainsurgencia combina la brutal represión con medidas de legitimación social. Para ello, siempre ha contado y contará, con la complicidad mezquina de dirigentes democráticos y de izquierda, dispuestos a traicionar sus convicciones ha cambio de migajas del Poder. El Estado cuenta con la aparición de lo más repulsivo de la naturaleza humana: la traición, la corrupción, la delación y la deslealtad. En México, los dirigentes del PRD y la alta burocracia del GDF, son un buen ejemplo de lo anterior.
Mensajes, Destinatarios y Medidas Posteriores

“LA Guerra de Baja Intensidad (GBI) es una confrontación político militar entre
grupos, por debajo de la guerra convencional y por encima de la competencia
pacífica. La GBI involucra luchas prolongadas de principios e ideologías…”.

MILITARY OPERATIONS IN LOW INTENSITY CONFLICT, Manual de Campo, Ejército de los EE.UU.

Lo sucedido en el Mpio. de Lázaro Cárdenas en Michoacán (SICARTSA); en Atenco, EdoMex. y en la capital de Oaxaca en contra de la APPO, no son el resultado únicamente de un abuso de la policía, el exceso en el legítimo uso de la fuerza pública o la violencia ejercida por individuos fuera de control. Los recientes hechos de violencia institucional responden a planeados  operativos de contrainsurgencia desde el  Estado. Todo operativo de contrainsurgencia lleva implícitos algunos mensajes, así como sus destinatarios:

El Estado panista de contrainsurgencia, no permitirá ninguna movilización fuera de los límites institucionales del actual esquema de dominación, entiéndase: la democracia representativa-parlamentaria y su sistema de partidos. El mensaje es claro: Si no votas, cállate; si no votas, te daremos de palos; si no votas, tu protesta es ilegal; si no votas, no existes en el México democrático.

Por eso, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de Atenco y la APPO en Oaxaca, fueron brutalmente golpeados; porque son un mal ejemplo para el Pueblo, de la posibilidad real para detener arbitrariedades y abusos del poder público, cuando se cuenta con una respuesta organizada, independiente, decidida y comunitaria.

“¿Quieren ser de Izquierda?”.  Para los de arriba sólo existe una izquierda posible: la izquierda parlamentaria, la izquierda descafeinada, la izquierda moderna le llama el Poder.  Todos los demás inconformes están fuera de la ley, son subversivos, terroristas, agitadores profesionales, delincuentes comunes, guerrilleros o trasnochados ultraizquierdistas. “¿Quieren libertad de expresión?”, digan todo lo que quieran, siempre y cuando sea dentro de las campañas electorales (“…quien les manda ser nacos, feos y además pobres…”).

Todo lo anterior tiene un alto costo político para el gobierno. La doctrina de contrainsurgencia lo sabe, pero valora que una vez logrado su objetivo estratégico (la eliminación de la fuerza subversiva), iniciará su fase de recuperación de base social. Disminuirá la represión hacia el pueblo, para entonces ya aterrado y desorganizado. Es decir, la campaña de cerco y aniquilamiento tiene un plazo determinado.

Es de prever, en el caso concreto de Atenco y Oaxaca, que en el corto plazo se impulsarán programas de asistencia social para estas zonas, con enormes recursos económicos (recuérdese cómo el salinismo recuperó el Mpio. de Chalco y los bastiones del neocardenismo de 1988, tan sólo 2 años después, destinando multimillonarios fondos del PRONASOL).  Otra medida posterior a las operaciones de  contrainsurgencia son el reagrupamiento y cohesión de la clase política toda, en complicidad con los poderes fácticos.

Represión Selectiva y Aniquilamiento

“La primera función de un agente de contrainsurgencia es que tiene que estar
familiarizado con la identificación de indicios de una insurgencia: brechas
sociales entre la estructura del poder y la mayoría, demandas sociales
legítimas que pueden convertirse en quejas en contra del gobierno…”.

MANUAL DE CONTRAINSURGENCIA.  Escuela de las Américas.

Al inicio de los 60s, la entonces izquierda mexicana, no supo interpretar a cabalidad los
síntomas que ya germinaban al huevo de la serpiente: el asesinato de Rubén Jaramillo, la brutal represión en contra de los ferrocarrileros y médicos; el asesinato de estudiantes y profesores en las Universidades públicas de Puebla y Guadalajara; la toma militar de la Universidad Nicolaíta en Morelia; el asesinato del Prof. Arturo Gámiz y su comando guerrillero en el Cuartel Madera, Chihuahua; por mencionar sólo algunos ejemplos.   En todos estos casos, la intervención de la ultraderecha empresarial fue determinante.

Entender y caracterizar correctamente el actual período, no es tan sólo un ejercicio académico, es un requisito para precisar una Estrategia para el Período; misma que tiene derivaciones en el plano organizativo, ideológico, político y de orden táctico.
El período de contrainsurgencia de las décadas de los 60 y 70s, costó cientos de vidas y representó un estancamiento prolongado en las condiciones democráticas y sociales de la población. La consolidación de un Estado de contrainsurgencia en el presente sexenio, puede, sin exagerar, regresar a México a la década de los 50s; y aún más atrás, en materia de soberanía, conformación nacional y conquistas sociales.

El pasado fraude electoral, el operativo contrainsurgente en Atenco, la detención de dirigentes sociales en Oaxaca, la virtual supresión de las garantías individuales y la criminalización del descontento popular, ya no serán la excepción sino la norma.

El 2 de octubre del 68, el 10 de junio en el 71; los asesinatos, los desaparecidos, las torturas; las familias y localidades enteras arrasadas en el Edo. de Guerrero; más de 600 luchadores sociales desaparecidos, exiliados y perseguidos. Fueron el saldo visible de la mal llamada guerra sucia, es decir, del período de contrainsurgencia.  Ayer fue Díaz Ordaz, hoy se llama Fecal; ayer fue Echeverría, hoy se llama Ramírez Acuña; ayer fue la brigada blanca, el BARAPEM, los halcones y  la DFS,  hoy es la AFI, la PFP, el CISEN y los zetas. Ayer fue el delito de disolución social, ahora es el delito de ser pobre. Ayer fue el Yunque, hoy es nuevamente el Yunque.

Otros rostros, otros nombres; un mismo discurso, un mismo propósito: el cerco y aniquilamiento de la resistencia, la insurgencia, la autodefensa y la rebelión legítimas del Pueblo.

Epílogo

Sin la aprobación del Congreso, el gobierno de Fecal ya instrumenta el Cuerpo Federal de la Policía, bajo un esquema semejante al de los marshall en EE.UU., esquema diseñado con la supervisión de la Guardia Civil española, el FBI y la policía francesa.  Con mando único, la nueva policía podrá realizar un gran despliegue de elementos con alta capacidad de operación y detención inmediatas; estableciéndose para ello células de inteligencia en todo el país (C4, centros de control e investigación policíaca). Para alcanzar tal propósito, ya se trabaja en la integración de una base de datos única, en un mapa georreferencial de la rebelión.

Ante este escenario ya visible, me pregunto: ¿No es ya momento para reivindicar el derecho de los Pueblos a la autodefensa y a la Rebelión? O no acaso, ¿todo Pueblo que es reprimido por el Poder del Estado, tiene el legítimo derecho para responder a las agresiones, mediante todas las formas de lucha y organización que considere necesarias? Yo digo que sí.

≅≅≅

* Antonio Mora.  Sociólogo egresado de la UNAM.
HACIA UN ESTADO DE CONTRAINSURGENCIA

Esta entrada fue publicada en Denuncia, Militarización, Textos críticos. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a HACIA UN ESTADO DE CONTRAINSURGENCIA: Hegemonía de la ultraderecha al interior de la clase política mexicana

  1. Jorge Quintana dijo:

    Excelente trabajo analítico que permite entender hacia dónde va el actual gobierno mexicano.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s