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Lo que se dice de nosotras

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por MUJERES QUE SABEN LATIN

11 febrero, 2013

http://plumaslibres.com.mx/articulo/lo-que-se-dice-de-nosotras/

Yadira Hidalgo González

Una niña que a los 9 años se convirtió en madre, 6 chicas españolas violadas y una diputada muy joven que recibe todo tipo de insultos en la red por llevar mini falda al Congreso. Tres casos que han estado dando vueltas en los medios de comunicación y se convirtieron en tema de discusión en las redes sociales; ese valioso espacio para el debate ciudadano y un termómetro que funciona muy bien para medir los niveles de intolerancia, prejuicio, misoginia, machismo y sexismo que aún prevalecen en la sociedad mexicana.

Los tres casos llevan como protagonistas a mujeres, en las tres notas se aprecia nuevamente la re victimización a la cual somos sujetas por lo que, al promoverse a través de los medios de comunicación, pueden bien encajar en perfectos ejemplos de violencia comunitaria.

El embarazo adolescente no es una temática menor, ni el caso de la pequeña de 9 años convertida en madre es un caso aislado o un fenómeno como se nos hace creer a través de la exaltación de la nota en los medios. En México, durante el 2011, 11,512 niñas de entre 10 y 14 años registraron al menos un hijo, 310 tenían diez años al momento de sus partos. La pregunta es, ¿Cómo y por qué una niña o una adolescente se convierte en madre? La respuesta debe estar más cerca al fenómeno de la violencia, de todos tipos y modalidades que padecen las niñas, que a la “falta de valores” como se trata de explicar cuando no se tienen argumentos sólidos.

Una niña tan pequeña, como muchas adolescentes que se convierten en madres, lo hacen en su mayoría por imposición: ya sea víctimas de la violación sistemática de extraños o de sus propios familiares, por desconocimiento del uso apropiado de los métodos anticonceptivos, por querer salir de un entorno violento a través de la fundación de su propia familia, o también para ganar un reconocimiento y el “aval” de una sociedad retrógrada, para ejercer su sexualidad bajo el manto sagrado de la maternidad. Es decir, las niñas y las adolescentes no están, en ningún momento, decidiendo ser madres.

En el caso de la violación sexual, ésta parece permitida por una sociedad que castiga más a la víctima que al victimario al que muchas veces hasta se le premia con la impunidad total de sus actos. Las diversas opiniones expresadas a través de las redes sociales sobre la suerte que corrieron las turistas españolas violadas tumultuariamente en Acapulco y la posterior declaración del alcalde de esa ciudad diciendo que “eso pasa en todas partes”, dejó muy claro que en este país aún se sigue culpando a la víctima por los delitos cometidos contra ella. Que si las españolas son muy liberales, que si toman el sol sin sostén, que seguro ellas se lo buscaron “por locas”, fueron algunos de los argumentos menos soeces que se vertieron sobre el caso, tanto por mujeres como por varones.

La violación sexual no es más que un ejercicio de poder que no repara en edad, nacionalidad, clase social o apariencia física; es un delito que padecemos más las mujeres como lo demuestran los datos de la Red de Mujeres a la cual pertenece la periodista Lydia Cacho que concluyen que 3 mujeres por minuto viven violencia sexual en México,180 mujeres cada hora son violadas en alguna casa, en una calle vacía, en una oficina, en una playa, en un auto; 4,320 hijas, hermanas, madres, niñas, abuelas son violadas al día en México, 30,240 mexicanas cada semana sabrán lo que significa la violación sexual; 120 mil 960 mujeres, turistas, maestras, hoteleras, amas de casa, son violadas cada mes en su patria: México. Lo más vergonzante es la conclusión sobre la actuación de la justicia mexicana, pues según este mismo estudio, cada año el 95% de los violadores en México, saldrán impunes.  ¿Qué está pasando en México y en el mundo? ¿Por qué se nos enseña a las mujeres a cuidarnos de violación pero nadie les enseña a los hombres a no violar?

A las mujeres siempre se nos ha acusado de provocar la concupiscencia de los hombres. Con esos argumentos se les imponen a unas el uso de prendas que cubran totalmente sus cuerpos como sucede en países musulmanes, o se les denosta y critica cuando hacen ver sus curvas a través de ropas ajustadas. Una hipocresía de esta sociedad mocha que al mismo tiempo que se “ofende” porque una legisladora lleva mini falda al Congreso, no tiene ningún reparo en avalar con su silencio el uso de la imagen de las mujeres como objetos sexuales en la publicidad, por mencionar un ejemplo.

Crystal Tovar, diputada plurinominal por el PRD, recibió todo tipo de ofensas porque un fotógrafo calenturiento le tomó una foto a su bien formado cuerpo durante una sesión del Congreso. La chica de 23 años, la diputada más joven de México, usaba una ajustada mini falda beige que mostraba sus atléticas piernas. La foto no tardó en dar la vuelta por las redes, donde todo mundo se creyó con el derecho de ofenderla, insultarla, cuestionar su desempeño (sin más argumentos que la mini falda en cuestión), y su llegada a la plurinominal. La diputada tuvo que contestar y hasta amenazar con tomar acciones legales contra el columnista Miguel Ángel Castillo, quien con su columna Corte de Caja, titulada “Crystal Tovar, la diputada con la mini falda más corta”, provocó y promovió el insulto y el acoso a la diputada.

Pero no sólo en nuestro país suceden estas cosas, para quienes crean que en Estados Unidos las mujeres reciben un trato diferente o “menos” machista, sólo hace falta echarle un ojo al memorándum que la cadena CBS envió con relación a la trasmisión de los premios Grammy. Ahí les solicitaba (obviamente a las mujeres), que “nalgas y pechos sean adecuadamente cubiertos para la ceremonia televisada”. Casi sin excepción las mujeres nominadas fueron cuestionadas sobre ese aviso, a la mayoría le pareció una puntada graciosa y hubo muchas que hicieron caso omiso.

Sin embargo, todos estos casos ponen al descubierto el hecho de que las mujeres y nuestros cuerpos seguimos siendo sujetas de propiedad ajena y que ay de aquellas que se atrevan a ejercer su autonomía, el castigo es la re victimización, el escarnio, el insulto y la ofensa; los argumentos del machismo tan arraigados en hombres y también, pues hemos sido educadas en el mismo sistema patriarcal, por mujeres.


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