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Contra el sentimiento de derrota

Juan Sabines Guerrero, cuando la izquierda triunfó en Chiapas...

Juan Sabines Guerrero, cuando la izquierda triunfó en Chiapas…

Babel

Contra el sentimiento de derrota

Javier Hernández Alpízar

“El asistencialismo suele ser una forma de crear clientelas agradecidas y hacer perder su autonomía y la precepción de sus horizontes culturales, transformándolas en “ciudadanos invisibles”. Majid Rahnema califica estas transformaciones como el “síndrome de inmunodeficiencia cultural adquirido”. Ayudas institucionales pueden propagar el “sida cultural” que destruye las capacidades de resistencia de la gente.” Jean Robert, La libertad de habitar.

 

Según personas comprometidas y activas en los movimientos sociales, las resistencias, las organizaciones no gubernamentales defensoras de derechos humanos y la gente que protesta, hay un “sentimiento de derrota” ante el regreso del PRI.

Las personas que participan activamente en lugares que ha gobernado o que hoy gobierna el PRD denuncian la complicidad de la izquierda electoral con el mismo modelo de desarrollo depredador, la corrupción, una política en favor de las trasnacionales y contra los movimientos en defensa del territorio, el medio ambiente y los derechos de los pueblos.

Preocupa el regreso del PRI, su capacidad de cooptar, reprimir y dividir a los movimientos. Decepciona la nula acción de López Obrador frente a “la imposición”, dejando solos a los jóvenes del Frente Nacional contra la Imposición, el #YoSoy 132 y personas indignadas que protestaron contra la toma de posesión de EPN; mientras AMLO y sus bases hacían una manifestación de protocolo y baja intensidad.

Algunas expresiones contra los políticos del PRD son duras, como duros los datos de su complicidad con el despojo y la opresión.

Se recibe con beneplácito la movilización del EZLN, pero hay escepticismo sobre su convocatoria y sobre la del CNI. Se constata que hay muchas personas pensando que se precisa llamar a la unidad, pero hay recelos en las redes de resistencia y en las organizaciones ante la llegada de compañeros que les vayan a expropiar “su” causa.

No es un sondeo o una encuesta representativa, sino escuchar a gente que lucha y reflexiona sobre las condiciones en que se da ahora su resistencia.

Es necesario hacer reflexiones (con miras al cambio de ejes de acción) respecto al “sentimiento de derrota” postelectoral. Comienzo por citar la opinión de una compañera, quien dice que no siente ninguna derrota porque sabe que la izquierda electoral vencida no nos representa, pues hace tiempo que están subordinadas a los mismos intereses del neoliberalismo, los tratados de libre comercio con sus planes y megaproyectos, a todo lo que resisten y enfrentan los pueblos.

Pienso que algunas de las organizaciones que están en estas redes de resistencia tienen una base social, indígena, campesina, urbana, popular. Hay en ellas prácticas de autonomía que son semillas de resistencia. Sin embargo temen mucho a la capacidad priista, históricamente probada, de cooptar, reprimir y dividir al movimiento social. Por cierto, organizaciones que luchan en espacios geográficos gobernados y dominados por el PRD han denunciado lo mismo: la izquierda electoral cuando tiene recursos y poder también coopta, reprime y divide. Por algo lo principal de sus dirigentes, líderes y cuadros de mando son de extracción priista (incluido AMLO, acerca de quien he escuchado las mismas quejas, por compañer@s comprometidos en resistencias concretas).

Por ello retomo la idea esencial de la respuesta de la compañera: Si la izquierda electoral en cuanto llega al poder se vuelve promotora, aliada y defensora de los capitales canadienses, españoles, estadunidenses o de donde sea que imponen mineras, presas, carreteras, proyectos privatizadores, eólicos, WalMart, inversiones de Slim, ¿por qué la derrota de esta izquierda electoral debe ser nuestra derrota? Los mismos integrantes de la resistencia que escucho llaman “tibia” a la campaña de AMLO.

Me parece clave la distinción (se la leí hace mucho a Fernando Savater, pero pese a lo light in crecendo del autor me parece útil) entre participar y pertenecer. Un compa me dice: Votar me toma solamente un rato, pero luchar es todos los días. Nadie puede prescribir (ni proscribir) a una persona mexicana adulta participar o abstenerse de votar. Pero ¿por qué las personas tienen que sentir que pertenecen a la maquinaria electoral que tiene por próceres a Mancera, Arturo Núñez, Graco Ramírez o Manuel Bartlett, como tuvo hasta no hace mucho a Rosario Robles y Mario Di´Constanzo? ¿Son ellos la “izquierda”? ¿Es su derrota la nuestra?

Lo verdaderamente preocupante es que las personas que luchan, resisten, se organizan y construyen autonomía sientan que los han derrotado cuando una de las dos facciones de la elite derrota (con trampas, entre ellos es lo usual) a su contrincante. Incluso personas sencillas de Teocelo le han comentado a su radio comunitaria que después de que los dividieron y confrontaron al borde de la violencia con los votantes del PAN, los invitaron a votar por las alianzas PAN- PRD.

Pienso que entre las organizaciones que tienen base social y raíces territoriales hay semillas de autonomía que tenemos que cuidar, proteger, darles espacio para que crezcan, ya que gobiernos de derechas e izquierdas las intentan ahogar, destruir, desvirtuar, corromper, subordinar al mercado y al Estado, a los programas asistencialistas que destruyen su capacidad de resistir y sus horizontes culturales como acertadamente dice Jean Robert. No tenemos UN modelo que oponer, pero tenemos muchos modelos alternativos que, si los ahogan, sería la extinción de muchas izquierdas posibles desde abajo.

La palabra “derrota” significa perder, ser vencido, pero estas resistencias, las bases del EZLN, de la CRAC -Policía Comunitaria de Guerrero, de las autonomías en Cherán, en Ostula, del FDOMEZ en la Huasteca, de la Red Nacional contra las Altas Tarifas de la CFE y otras organizaciones con base territorial no han sido vencidas: resisten a pesar de la criminalización de sus luchas, la propaganda negra de la prensa y las traiciones de la izquierda electoral.

Otro significado de la palabra “derrota” es derrotero, el camino o la ruta que se sigue. Pienso que el único sentido en que podríamos estar derrotados es si hacemos coincidir ambos sentidos de la palabra: es una innegable derrota si la izquierda electoral es la única posible, “la izquierda realmente existente”, y el único sentido posible de un llamado a la unidad es unirse y subordinarse a ella. Es lo que piden que asumamos quienes nos llaman a la ética de la responsabilidad, la autocrítica, el rigor moral en “ambos lados”.

Es absurdo pedirnos asumir la culpa de algo que no somos responsables: la destrucción, desde dentro, del proyecto de partido de izquierda que fue el PRD, su corrupción hasta ser parte de la maquinaria de opresión; la derrota y hundimiento moral de la izquierda electoral. Pedirnos asumir la culpa por todo ello sería como repetir los juicios y las purgas estalinistas:

“Yo sé que la izquierda es una porquería, pero era mi deber apoyarla hasta el fin, no criticarla (y menos en plenas elecciones) aceptarla con todas sus vilezas, votar contra el PAN cuando me lo pida y luego votar por el PAN cuando ella me lo pida, aborrecer a todos los priistas hasta que se pasen a nuestro partido y sean nuestros candidatos. Reducir nuestras discusiones de posicionamiento político a cuáles van a ser las nuevas consignas electorales, atacar y calumniar a quienes osen decirnos con todas sus letras lo que sabemos que es cierto”…

Si a esas vamos, también acusemos al EZLN porque sospechosamente se alzó hasta que ya habían caído la URSS y el muro de Berlín, ¿no se ve claramente su culpa?

Si no hay más que una izquierda posible y necesaria, si todas las otras izquierdas están con ella o “no existen”, aceptan amar y no abandonar a su siniestra mafia o son sospechosas de hacerle el juego a la derecha, entonces sí ya nos vencieron: pero no le reprochen a la gente que ha sido gobernada por tipos tan progresistas como Salazar Mendiguchía y Juan Sabines (notables izquierdistas) que luego voten por el PRI. Entonces sí, asumamos como nuestra la derrota nuestra versión tropical del padrecito Stalin.

Seremos ciudadanos invisibles y culturalmente inmunoficientes.

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