Padre e hijo: ¿ruptura o conciliación? Los Villoro y el EZLN

Luis Villoro

Babel

Padre e hijo: ¿ruptura o conciliación?

Javier Hernández Alpízar

Recientemente el escritor Juan Villoro publicó un artículo en el cual plantea una reflexión aparentemente singular, pero de manera equivocada aunque con intención benévola, si no pecamos de la misma ingenuidad en la que él parece incurrir.[1]

Juan Villoro hace una reseña en tono de admiración de la marcha zapatista del 21 de diciembre pasado en las cinco ciudades que el EZLN tomó militarmente en 1994. Evoca un texto sobre el silencio de Juan Rulfo y vindica la idea de la clase media acerca de la política, es decir: la política como composición, el diálogo y la vía pacífica para dirimir las diferencias: “Las leyes no se promulgan para los que ya están de acuerdo, sino para dirimir desacuerdos.” Una postura pacifista con la que no se puede discrepar sin ser políticamente incorrecto, tal como cualquier concursante en un certamen de belleza debe desear y pedir públicamente la paz mundial.

La vena literaria de Juan Villoro le lleva a encontrar un filón dramático en la situación: “El destino, que privilegia la épica, ha dado un giro singular: Paloma Guillén, hermana del subcomandante Marcos, es subsecretaria de Gobernación.” Sumadas la pasión por los enredos dramáticos y el apetito de desenlaces felices, el escritor formula sus deseos de reconciliación en familia: “Lo diferente nunca es ajeno. ¿Traerá esto una reconciliación nacional?” Le parece que la presencia de una hermana y un hermano en ambos extremos del conflicto social actual de México es una oportunidad para la paz y la reconciliación familiar: “A comienzos del B’aktun 14, Marcos está en la selva y su hermana en Gobernación. Tamaulipas, el estado donde nacieron, ha sido arrasado por la violencia. Habitan un país roto y son diferentes. ¿Hay un punto de reunión en su camino? Las leyes no se promulgan para los que ya están de acuerdo, sino para dirimir desacuerdos.”

Pensamos que esa postura a favor de la paz y los valores familiares -el texto de Juan Villoro de titula “Hermanos”´- es de buena fe y resultado de lo que vive el país: un abismo entre la grave situación de violencia y desgarramiento social y la capacidad de la conciencia de la clase media ilustrada de modificar su manera de entender la política desde el paradigma de liberalismo -más que de la democracia incluso-, como una versión modificada de la monarquía en la que las urnas y el parlamentarismo atemperan el autoritarismo presidencial, pero no impiden que la política sea un asunto de elites, a lo más esa conciencia ciudadana liberal aspira a elites decentes, honestas y patriotas. Además esa concepción liberal ve ante todo individuos y no grupos sociales en la política, por ello una relación entre hermanos puede cambiar, en ese imaginario, un conflicto socio histórico.

Como resultado de esa preconcepción no superada de la política, reforzada por el papel privilegiado que tal idea de la democracia da al intelectual, los escritores y articulistas opinan de la política como un asunto en que dan por sentada su autoridad, aunque no se especialicen en el tema ni tengan toda la información a la mano. Suponemos que ese tipo de preconcepción da lugar a opiniones totalmente erradas como ésta de Juan Villoro: “En forma equivocada, aunque con intención benévola, el secretario de Gobernación comentó: “No nos conocen””. Sin duda el secretario de gobernación no comentó eso con intención benévola, sino con cinismo. Tampoco fue con intención benévola que Peña Nieto incluyó en su gabinete a Paloma Guillén, hermana de quien la policía política ha dicho se oculta tras el seudónimo y el pasamontañas de Marcos. El contexto de represión contrainsurgente en que Zedillo, el carnicero de Acteal, dio a conocer la presunta identidad de Marcos debía darle un poco de idea a Juan Villoro del asunto.

El nombramiento de Paloma Guillén en el gabinete de Peña Nieto forma parte de las medidas con las que el régimen priista trata de aparentar que no tiene mayor conflicto con el zapatismo: es decir, es una maniobra de diversión de guerra contrainsurgente, como los llamados al diálogo de legisladores, del gobernador priista de Chiapas (equivalentes a las gacetillas en La Jornada del ex gobernador perredista de Chiapas). En síntesis: se trata de aparentar públicamente que la guerra de los zapatistas ha perdido sentido y legitimidad mientras que en los hechos la guerra contrainsurgente contra los zapatistas no ha parado nunca, bajo ningún gobierno federal ni estatal de ningún partido.

La guerra es una determinación clara del poder en México contra los zapatistas y contra todo intento de defender en serio los valores de democracia, justicia, libertad y dignidad. Para ello se ha prestado al juego sucio Paloma Guillén, lo mismo que los salinistas y ex salinistas ahora “de izquierda” que alimentan las teorías de la conspiración para tratar de deslegitimar al EZLN.

Curiosamente en México muchas cosas pasan también como contrastes en familia. Luis Villoro, filósofo y padre de Juan, es uno de los escritores que sostienen que la opción histórica del EZLN es una de las premisas imprescindibles para reconstruir el país que la guerra ha destruido. Bajo el manto simulador de que hay elecciones, leyes y política como “composición”, la verdadera política en México ha sido de descomposición. En eso Luis Villoro coincide con los zapatistas. Recientemente el filósofo envió una carta junto con su colega Fernanda Navarro al Seminario sobre movimientos antisistémicos en San Cristóbal de las Casas, saludando con admiración a la movilización del EZLN.

Anteriormente, en un intercambio de cartas entre Luis Villoro y Marcos, el filósofo escribió: “Resulta hoy evidente que la única actitud posible para lograr la transformación que buscamos es el rechazo absoluto a la situación existente, decir NO a toda forma de dominio encarnada en el poder. Una actitud disruptiva contra la dominación que implica una postura moral social, como usted lo señala al decir: “Nosotros no queremos cambiar de tiranos, de dueños, de amos o de salvadores supremos, sino no tener ninguno”.”[2]

La reflexión filosófica de Luis Villoro, especialmente su estudio del pensamiento emancipador en México y de los pueblos indios, le ha permitido entender que la promesa de una política liberal como conciliación de las diferencias es una falacia: Bajo Juárez, lo mismo que bajo Santa Anna y bajo Porfirio Díaz, y recientemente bajo gobiernos del PRD, el PAN y el PRI, la política del Estado para los indígenas ha sido una guerra de colonización, despojo y exterminio.

Ahora esa política se ha extendido contra el resto de los mexicanos. Bajo gobiernos de derechas o izquierdas, sean quienes sean las personas en el poder, la política contra la población es de control violento: 100 mil muertes, 25 desapariciones, 120 desplazados son la realidad de la política de Estado (no de un partido o de otro) sino del Estado mexicano.

La formación filosófica de Luis Villoro le ha dado la capacidad para comprender la “actitud disruptiva” de los zapatistas con el Estado colonial y contrainsurgente mexicano y con la clase política toda, no solamente con una parte que se diga de derecha o de izquierda. Considero prácticamente imposible que la presencia de una supuesta hermana de Marcos en el gabinete de Peña Nieto cambie un conflicto que nace de una honda raíz en la historia del Estado mexicano y su postura colonialista y dominadora sobre los indígenas y los mexicanos. Pero me parece altamente plausible que platiquen padre e hijo, filósofo y literato, y que Juan comprenda por qué su padre piensa que: “la única actitud posible para lograr la transformación que buscamos es el rechazo absoluto a la situación existente”. Y que no se trata de meros “desacuerdos” conciliables en familia. Además, política pacífica y urnas no son sinónimos ni términos coextensivos: puede haber urnas y guerra contra la población, así como maneras de hacer política pacífica sin urnas.


[2] Luis Villoro, Respuesta a la segunda carta del Subcomandante Marcos en el intercambio epistolar sobre ética y política.

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s