Compartimos con ustedes textos, fotos y audio del el Segundo Seminario Internacional de Reflexión y Análisis “Planeta Tierra: Movimientos Antisistémicos”, que se celebra en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, ciudad desde la que hace 18 años se dio a conocer al mundo la insurrección del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
Iintelectuales y representantes de movimientos sociales de México y de otros países, reflexionan sobre las luchas mundiales contra el capitalismo y sobre la trascendencia de la lucha zapatista (Leer más)
Audio
“Los movimientos sociales actuales son hijos de los zapatistas”: Javier Sicilia
Programa de radio con entrevistas a intelectuales y representantes sociales durante el Segundo Seminario Internacional de Reflexión y Análisis “Planeta Tierra: Movimientos Antisistémicos”. (Escucha el programa)
skype: desinformemonosrevista ________________________________________________________ “…desinformémonos hermanos
hasta que el cuerpo aguante
y cuando ya no aguante
entonces decidámonos
carajo decidámonos
y revolucionémonos.”
Mario Benedetti
31 DE DICIEMBRE: IIº Seminario Internacional de reflexión y análisis “Planeta tierra: movimientos antisistémicos”, Chiapas, México http://www.pozol.org/?p=4292
Cuando supe de la recuperación de las tierras nahuas en Ostula, Michoacán, del 29 de junio de 2009, me cayó como uno de los logros más grandes ocurridos en México desde hace mucho tiempo. Pensé que si todos los colectivos, organizaciones e individuos que queremos cambiar el mundo pudiéramos lograr la quinta parte de lo que ellos han hecho, el mundo sería otro.
El enero pasado fui a Xayakalan para entender cómo la comunidad había logrado la toma de sus propias tierras ancestrales.
Tuve el gran privilegio de conocer a dos compañeros que me platicaron de lo que habían hecho y cómo. Andaban ahí en la guardia comunal defendiendo su conquista, trabajando las tierras, construyendo la comunidad autónoma y diciendo la verdad a la gente. Pedro tenía 33 años, Trinidad (mejor conocido como el Trompas), 73.
Dijo Pedro que hubo previos esfuerzos para reclamar las tierras, pero que a partir del 2008, fue el Trompas quien empezó a ir a una encargatura tras otra para convencer a la gente que no pudieran esperar más, que tuvieran que ir por las tierras ancestrales. Pedro enfatizó que lo difícil era superar el miedo que paralizaba a mucha gente. Trompas contó más detalles del proceso de organización, de la importancia del Manifiesto de Ostula que reclama el derechos de los pueblos indígenas a la auto-defensa, de los casi 20 compañeros asesinados y desaparecidos en Ostula (ahora son 28 asesinados y 4 desaparecidos), y de las amenazas y hostigamiento constantes que han recibido en Xayakalan de los militares, policías y paramilitares ––defensores de los intereses de los carteles turísticos, mineros y narcos ansiosos de apoderarse del paraje. http://www.lahaine.org/index.php?blog=3&p=50961
El 6 de octubre, supe que Pedro Leyva Dominguez había sido asesinado, y el 6 de diciembre vino la noticia de la tortura y asesinato de Trinidad de la Cruz Crisóstomo.
Según la Campaña Alto a la Guerra contra Ostula, los dos compañeros habían sido amenazados por narco-paramilitares que viven en Xayakalan. El 14 de noviembre, Trinidad fue brutalmente golpeado en la presencia de la comunidad con un arma AR-15 por Prisciliano Corona Sánchez, El Chalano, Iturbide Alejo, El Turbinas, y Margarita Pérez, La Usurpadora. Las mismas personas son acusadas de ser algunos de los responsables por la tortura y asesinato de Trinidad cuando fue bajado de una caravana del Movimiento de la Paz con Justicia y Dignidad el 6 de diciembre. Representantes del MPJD lo acompañaban a una Asamblea en Ostula donde se esperaba que la gente rechazara una propuesta del gobierno para conceder la mitad de las tierras a los pequeños propietarios.
Imposible medir la pérdida de las vidas de compañeros como Pedro y Trinidad. Imposible reparar el daño irreparable. Pero nadie puede borrar lo que hicieron o lo que representan. Como un pequeño homenaje para mantener su fuego encendido para las luchas de hoy y mañana, aquí abajo pongo la transcripción que hice del testimonio de Pedro sobre el proceso organizativo de la recuperación de las tierras de Xayakalan, presentado en las III Jornadas Andino Mesoamericanos celebradas el 28, 29 y 30 de septiembre en México DF.
Carolina
Testimonio de Pedro Leyva—III Jornadas Andino Mesoamericanas
Bien compañeros, muy buenos días, compañeros de Bolivia, Perú, Venezuela, nación Mapuche, Guatemala, Colombia, República de Ecuador, Mezcala, Guerrero, Cherán, y los organizadores que con su visión y su inteligencia hacen posible este encuentro de pueblos.
Para nosotros, para mí, para mis compañeros, es un placer que estemos aquí con ustedes. También para nosotros es muy interesante escuchar sus opiniones. Gracias también a los organizadores, organizadoras, que con su esfuerzo y su empeño para unir estos pueblos con su sabiduría, nos han invitado y nos tienen aquí presentes. Muchas gracias.
Bueno compañeros, compañeras, hermanas, hermanos, pues nosotros también nos hemos encontrado en batallas. Nos hemos encontrado en lucha hasta el día de hoy, se puede decir. Nosotros todavía nos encontramos en lucha. Nosotros todavía nos encontramos en batallas. Para nosotros la lucha, la guerra no ha terminado. Nosotros todavía seguimos combatiendo a aquellos que vienen pisoteándonos. Nosotros el fusil no lo hemos soltado. Nosotros el fusil todavía lo traemos en mano. Nosotros todavía seguimos luchando. Todavía seguimos defendiéndonos.
Pero ahora al escuchar estos comentarios, sus experiencias, sus participaciones de los compañeros, me da mucho gusto saber que hay muchos compas que están dispuestos para luchar.
Nosotros así veníamos pasando el día 29 de junio del 2009. Nosotros teníamos cerca de 700 u 800 hectáreas de tierras en manos de pequeños propietarios de La Placita, Michoacán. Ellos nos estaban invadiendo casi cerca de 45 años. Nosotros lo peleábamos por medio de cómo se pelea legítimamente, legalmente, instituciones gubernamentales, ante la Secretaría de Reforma Agraria. Íbamos con cualquier tipo de institución. Nos presentábamos para lograr que nuestras tierras se vinieran en paz. Pero ¿sabes qué? Al gobierno no le interesa. Para el gobierno esto nada más es una burla. Para el gobierno ¿sabes qué? Esto le vale gorro.
Entonces nosotros veíamos como ellos ya tenían más de mil hectáreas. Inclusive llegaron un momento cuando empezaron a repartir parcelas, lotes para que la gente llegara a vivir y se nos complicaran más las cosas. Pero para entonces nuestra comunidad estaba bien dividida por parte de los partidos políticos que existen hoy aquí en México.
Entonces el gobierno siempre trataba esta estrategia de dividirnos para que nunca fuéramos a recuperar nuestras tierras. Y siempre metía personas introducidas a nuestra comunidad con billetes pagándoles para que cualquier organización que se levantara en lucha en defensa de nuestras tierras, los desorganizara, los desbaratara.
¿Cómo comenzó todo esto? Un compañero comenzó a hacer esto. [El compañero se llamaba Trinidad de la Cruz Crisóstomo.] Dijo, bueno, tú comunero, ¿no vas a ir a defender tus tierras que nuestros ancestros, nuestros padres nos dejaron, que ellos pelearon, lucharon defendieron con fusil en mano? ¿Ahora es posible que nada más por miedo, por temor, no las vamos a ir a rescatar? Las tierras nos están reclamando. Nuestros títulos primordiales dicen que nuestras tierras no se venden. Tampoco se caducan. No son ajenables. Nuestras tierras están bien, perfectamente. Entonces, así se empezó ir encargatura por encargatura en nuestras asambleas generales que teníamos. Éramos humillados muchas veces cuando llegáramos en comisiones pequeñas. Ya éramos, o comenzamos con uno, con dos, tres, cuatro, cinco, seis y seguimos con más y más. Y en las asambleas íbamos veinte personas nada más decididas a exponer este problemática de nuestras tierras, que nuestras comunidades estaban a frente del enemigo que estaba invadiendo nuestras tierras.
Entonces nosotros siempre tratábamos de ver esto del gobierno, pero el gobierno no nos hacía caso. Teníamos todas las minutas, teníamos todos los papeles que la Secretarios. Por eso cada vez que llegaba un Secretario aquí del gobernador de Michoacán, para nosotros, ya lo conocíamos, que era un chismoso, que era un mentiroso. Nosotros así le decíamos. ¿Sabes qué? Deja de venir con tu chismería aquí. Aquí no nos vengas a engañar. No nos des atole con el dedo, nosotros decíamos.
Entonces de esa forma nosotros en las asambleas inclusive éramos humillados y aún todavía muchos podían decir que éramos una bola de revoltosos. Pero más que nada nosotros estábamos interesados en nuestra lucha. En nuestra independencia. Entonces, nosotros como éramos humillados en nuestras asambleas, no nos retiramos. Éramos criticados fuertemente, hasta que decían que no más éramos unos alborotadores, que a la hora de la hora nos íbamos a vender, que nos íbamos a rajar. Y nosotros les decíamos que no. Que estas tierras nos pertenecen, que nuestros títulos lo están reclamando.
De esta forma nos empezábamos a levantar y fuimos y fuimos más y más. Fuimos a ver a los comisariados. Fuimos a ver a su compañero, el jefe de la vigilancia, que se encargaba de ver en los linderos los problemas que hay, pero él más bien andaba enredado en los partidos políticos en lugar de mirar los linderos de nuestros terrenos.
Pero cada vez fuimos ganando más y más. Y había señores ya de experiencia, señores de unos sesenta, setenta años ya ancianos, personas que ya no creían que esto se iba a ganar y sentían que estaba perdido. Todavía ellos decían que no habían nacido unas personas que iban a rescatar esas tierras que primero se llamaban Las Majahuas. Bueno, estaban Las Majahuas pero se decían La Canahuancera. Ahora es la nueva encargatura que se llama Xayakalan. Ahí vivo. Su servidor.
Entonces nosotros comenzamos y nos empezamos a organizar más y más y más y hacían asambleas permanentes. Porque también ellos decían: Nos vamos a hacer asambleas cada dos, tres días, asambleas permanentes. Ellos estaban abiertos en la mesa en cualquier instante, en la asamblea para que la economía de nosotros de fuera debilitando. Hacían estrategias no para unirnos, sino más bien para que nuestra economía se fuera debilitando más y nos fuéramos retirando hasta decir ya no tenemos dinero para ir a la asamblea donde alguien iba a atacarnos.
Pero ¿sabes qué? Gracias a Dios, Dios es grande. A veces no sé de donde, pero salía la moneda ¿verdad? Y a veces a zapato íbamos caminando con lonche, unas veces unos tacos ahí en el camino, comiendo tortillas frías con un taco de frijol y con huevo y un chile en el camino y vámonos.
Teníamos que sacar adelante todo esto. Una lucha no es fácil. No es fácil. Es desgastante. Pero entonces cuando nosotros comenzábamos a ir, y cada vez más, y gracias a Dios que la gente empezó a entender. Empezó a entender que era necesario recuperar nuestras tierras. Los pequeños propietarios estaban regalando lotes a personas fuera de la comunidad para que nos estaban invadiendo cada vez más y más y más.
Para entonces ya se empezó a organizar a la gente y entonces en la Asamblea General se empezó a tomar decisiones que para organizar teníamos que echar fuera los partidos políticos. Que los partidos políticos para nada nos funcionaban, que para nada nos servían, que nada más se utilizaban para destruirnos. Para dividirnos.
Siempre llegaba el gobierno prometiéndonos unos cartoncitos, una tejita, un kilo de frijol, un kilo de arroz, “y con esto estarán sobreviviendo”, decían. Pero para nosotros, nuestras tierras no valen eso.
Entonces cada vez más se llegó a decir en la Asamblea General que no íbamos a votar. Y así fue. No votamos. Nos unimos esa vez todos.
El 29 de junio de 2009 se hizo la concentración en la encargatura del Duin.
Pero también para entonces teníamos nuestra Asamblea. Miró que era necesario también tener una defensa de ataque. Entonces nuestra Asamblea dijo: Vamos a nombrar nuestra policía comunitaria, porque nosotros no podemos depender de la policía municipal o del gobierno del estado o del ejército. No, pues eso no. No es de nosotros. Ese es del gobierno. Entonces nosotros decidimos que necesitábamos uno propio de nosotros. Voluntarios. Sin sueldos. De corazón. Hombres de lucha. Y que pasaran delante de la Asamblea para que tomaran protesta. Y que se comprometieran con su pueblo, con su comunidad. Decidimos que era necesario tener una fuerza de ataque para tener la resistencia fuerte.
Bueno, se logró. Se hizo, gracias a Dios. Se tomó todo eso. Entonces se hicieron cerca de setecientos policías comunitarios y la guardia comunal. La policía comunitaria se encargaba de las encargaturas, pero la guardia comunal es comunal, como si fuera del gobierno del estado, o del gobierno federal, para decirse, pero es comunal. Lo eligieron nuestra Asamblea.
Para eso, nosotros no fuimos a pedirle permiso al gobierno, para decir qué día que nos daba permiso. Nosotros no. Nosotros lo hicimos por nosotros porque mirábamos que era necesario. Nosotros mirábamos que era una necesidad para nosotros para nuestra defensa.
Entonces ese día 29 de junio, la policía ya se había introducido. Tenían las comunicaciones, pero como nunca éramos…. digo éramos nuevos para esto. También teníamos miedo. Muchos de nuestros compañeros decían: Nos van a atacar por agua. Eso fue porque nuestra comunidad se encuentra en la costera que va de Colima a Lázaro Cárdenas. De Manzanillo a Lázaro Cárdenas en el estado de Michoacán. De Lázaro Cárdenas rumbo hacia Maruata, no sé si alguno conoce lo que es Maruata. El Faro queda cerca de nuestra comunidad del municipio de Aquila. Por ahí está ubicada nuestra comunidad.
Entonces muchos decían, pues, como tenemos costa, tenemos playas, muchos decían: Van a venir por barcos, y nos van a atacar. Nos van a aventar bombas y tanques. Van a venir y todo esto. Porque también había paramilitares, que había narcotraficantes, que había mafiosos que estaban secuestrando, matando. Cuando nosotros llegamos a introducirnos ahí, encontramos fosas. Encontramos cerca de 200 o 300 fosas donde enterraban sus víctimas. Mujeres, calzones de mujeres, de niñas de unos 15 o 16 años. Había un desmadre, pueda decirse. Entonces había un sinfín de cosas.
Pero ese día cuando nosotros llegamos, pues, ya mandamos la policía comunitaria. Ya en la tarde, como a las 7 de la tarde, nos reunimos ahí en el Duin.
Llega mi padre y me dice: “Hijo, prepárate, la comunidad te necesita. Es necesario que vayamos por nuestras tierras. Yo no sé quién vaya a regresar”. Somos cinco hermanos, decía el: “Tengo cinco hijos pero no sé cuántos vayan a regresar. Vayan a casa, díganle a su madre que les prepare unos lonches, cada quien separados. Cómprense un encendedor, una linterna y llévense un nailon. Llévense sus resorteras”. No van a creer que esas resorteras eran para una pedrada. “Y un cuchillo o navaja”. Pues, nos íbamos yendo a la batalla. Éramos nuevos.
Los de la policía comunitaria iban cargando sus radios también. Los traían todo el día prendidos y para el momento de la batalla, cuando entramos, los radios estaban bien descargados. Ah bueno, pues hay muchos detalles…
Total que fuimos. Nos fuimos ese día y ahí estaban los pequeños propietarios ahí en sus casas y decían: “Oh, indios, ¿para dónde van? No es tiempo de cangrejos”. Nosotros les decíamos que no venimos por cangrejos, que veníamos por nuestras tierras. Y decían. “No, están locos”. Pero no sabían que habíamos introducidos dentro del paraje cerca de mil personas. Y los demás no alcanzaron entrar porque se puso un reten fuerte de parte de paramilitares contratados por los pequeños propietarios en la entrada donde nos recibieron con disparos de cuernos de chivos, AR-15s, AK-47s. Pero ¿sabes qué? Yo creo que estaban disparando con miedo. Porque nada más a un compañero mal lo hirieron con un rozón que le dieron en la frente, pero no le entró. Como que si fuera desviada, no sé cómo, pero gracias a Dios algo así pasó. En ese momento en la lucha también a uno se encomienda a Dios porque uno no puede ir a la lucha no más por irte así…Tienes que ir confiando en alguien también, y decirle, “Señor, tú sabes que no es en vano. Es nuestras tierras, tenemos que reclamarlas. Tenemos que rescatarnos”.
Entonces ese día nos fuimos, nos decidimos y ya cuando se enfrentó el ataque, pues, estuvimos. Yo alcancé entrar hacia adentro. Me alcancé entrar hacia adentro con mis hermanos y ya adentro nada más se oían las ráfagas y los disparos y nada más escuchamos como las balas cruzaron, como que cortaron el viento y nada más la sangre se siente así como diciendo ¿A qué horas se va a traspasar por mí o a qué horas me va a hacer rojear? Pero también, viendo donde está para no estar ahí sólo mirando ¿verdad?
Entonces los compañeros que no alcanzaron entrar—unos seis mil compañeros de la comunidad –– empezaron a hacer retenes en la carretera porque los pequeños propietarios iban yéndose a hacer sus desmadres en las encargaturas. Nuestra comunidad cuenta con 22 encargaturas.
Entonces dijeron: Estos indios todos están ahí metidos. Todos están ahí. Entonces vamos allá a violar a sus mujeres, a sus niñas, a sus hijos. Y esta táctica no la sabíamos y ni siquiera habíamos planeado poner retenes en la carretera pero todo se vino coincidiendo.
Pusimos un reten ahí en Xayakalan. Pusieron otro retén en el crucero de Ostula y otro reten se puso en el Duin. Pero ya más noche se retiró el retén que estaba frente de Xayakalan y nos quedamos así solos ahí en el paraje y no más se oían los carros, como pasaban. Y mirábamos como venían tres o cuatro camionetas, todo bien equipadas.
Pero ¿sabes qué? Nuestra gente tampoco nunca se rajó. Íbamos. Y en el momento en que llegamos también se rendían y ellos decían que no quería pedos. Así hablaban: “No, no queremos pedos”. Y nosotros decíamos: mayo se fue, ya viene junio.
Entonces, ya más noche, era junio y se iba a venir las aguas y ya estábamos adentro y decíamos ¿saben qué? Que nadie haga una fogata o vamos a ser detectados. Ya adentro la policía comunitaria puso una guardia donde el pueblo estaba en el centro. Y se dijo que nadie puede salir de ese círculo porque quien saliera era un cadáver ya. Así que si tienes ganas de hacer del baño o hacerte popó, haz un pozo ahí en la playa, hazlo y entiérralo. Puedes dormir hasta encima de él, porque en este momento no estábamos de vacaciones, estábamos en lucha.
En ese momento me di cuenta que mis tacos estaban acedándose, pero ni modo, los tuve que comer porque sería necesario traer algo en el estómago.
Para eso, el retén estaba fuerte en el Duin. Nuestras hermanas, hermanos, esposas, todos se congregaron en el Duin en el centro cuando se empezaron a dar cuenta de algo.
––Oye ustedes, ¿por qué se están regresando?
––Porque ya no alcanzamos entrar. Es que hay disparos fuertes.
Entonces todos empezaron a unirse en el Duin y ahí cayeron los pequeños propietarios. Los tomamos presos. Teníamos la cárcel en Ostula, la cabecera. Y como te digo, todo se iba dando, pues, gracias a Dios. Todo se vino dando bien y nosotros les respetamos los derechos humanos a ellos también. No los tratamos como animales, como muchos de ellos tratan a nosotros, tratando de humillarnos, pisotearnos, ofendernos.
Entonces ese día después de todo eso, ya el día siguiente nos conectamos y empezamos a tener negociaciones con gobierno, todo eso. Querían ellos que nos saliéramos fuera, pero nosotros dijimos: Si tienen ganas de venir a negociar, vengan aquí en el paraje, en el lugar del conflicto.
Para eso también la carretera la teníamos sitiada. Estaba sitiada toda la carretera, todo lo que es la comunidad. Y así se empezó a meter revisión, carro por carro. Me acuerdo que esa vez pasó uno de Gobernación que iba hacia Colima. Iba un Secretario del Gobierno y que se nos vuela un retén. Pero estaba el otro retén que lo alcanzó detener. Y estaban enojados. Sacaron su charola y dijeron: “Nosotros somos del gobierno. Mira esto y esto y esto”. Nosotros dijimos, “Mira, éste es el gobierno de la comunidad”.
––No, que la comunidad, que…
––Sabes qué? Abájate.
Y también se le aplicó, como a ellos muchas veces no se le aplican.
Y de esa forma, fuimos cada vez más. Y llegó gobierno de la Marina, del Ejército. También les dijimos, “¿Saben qué, compañeros, nosotros nos encontramos en lucha aquí en cuestiones agrarias. Ustedes, ¿con quién están? Ustedes están para defender a nuestro pueblo. Para vigilar el bienestar y la paz en nuestro pueblo. Pero ¿si ya están todos vendidos, todos sucios y manchados? Pero si quieren entrar, éntrenle. Pero eso sí lo que ocurra de ahí en adelante ya queda a consecuencia de ustedes, es problema de ustedes”.
Y ellos dijeron, “¿Saben qué? Mejor nos retiramos. Nada más venimos a ver y mejor nos vamos a retirar. Ya vimos que todo está bien, que no hay problema”.
Y ya de ahí empezamos a tener las bajas. Empezamos a tener las bajas con compañeros. Hasta ahora llevamos cerca de 28 y hasta ahí le paro porque se me acabó el tiempo. Gracias.
CONVOCATORIA A LA INAUGURACIÓN DEL Centro Autónomo de Capacitación y Formación Política de l@s Trabajador@s de La Otra Campaña (CACFPTLOC)
A las y los Trabajadores de la Ciudad, el Campo, el Mar y el Aire
A la Otra Campaña
D
esde 2006 nos hemos venido organizando al interior de la Otra Campaña como Sector de Trabajadores, contribuyendo así con este esfuerzo a la organización política de la clase, independiente del Estado, de la patronal, del corporativismo y neo corporativismo sindicales, de los partidos políticos institucionales; hacia la construcción de una organización anticapitalista, antipatriarcal, de izquierda, internacionalista, consecuente con la VI Declaración de la Selva Lacandona.
A través de encuentros y asambleas nacionales, regionales y estatales hemos venido definiendo nuestra posición política, y particularmente en Nayarit, en 2008, acordamos una propuesta de Programa Nacional de Lucha que se ha discutido en diversos espacios y que permanece en construcción, teniendo tres principales ejes estratégico-tácticos: 1. Apropiación de los medios de Producción para su Socialización, 2. Derrocamiento de la Burguesía y 3. La Constitución del Poder Obrero y de l@s Trabajador@s.
Para seguir avanzando en la dirección planteada y como parte de los proyectos de autonomía y autogestión que como clase requerimos para enfrentar de manera organizada al sistema capitalista, es que nace la propuesta delCentro Autónomo de Capacitación y Formación Política l@s Trabajador@s de La Otra Campaña (CACFPTLOC), que tiene como objetivos dotarnos de herramientas de capacitación y formación como expresiones concretas de nuestro propio esfuerzo y trabajo con carácter emancipatorio.
Por eso invitamos a todos aquellos trabajadores jóvenes y adultos, hombres y mujeres interesad@s para dialogar y definir nuestras necesidades de Aprendizaje, a asistir el próximo domingo 15 de enero de 2012 a partir de las 11:00 de la mañana en el Sindicato Nacional de Trabajadores de Uniroyal, calle Lago Plava #95, Colonia Ignacio Manuel Altamirano, Antigua Huichapan, cerca del metro Panteones:
Por lo pronto, les proponemos los siguientes temas, que ofrecerán compañeras y compañeros con experiencia en los mismos con la idea de socializar para apropiarnos del conocimiento:
FORMACION POLÍTICA, FILOSÓFICA Y ECONÓMICA
- Filosofía y Revolución
- Marxismo y Libertad
- Redacción y conceptos básicos de periodismo
- Zapatismo
CAPACITACIÓN TÉCNICA
- Elaboración de Calzado
- Herrería
- Serigrafía
- Electricidad
Al mismo tiempo, les convocamos a enriquecer y desarrollar más proyectos y que estén interesados en compartirlos como pueden ser teatro, computación, historia, medios libres, etc. También pueden asistir para construir los espacios, los tiempos y los contenidos juntos.
Los cursos tendrán el carácter de gratuitos y solo se harán cooperaciones solidarias para adquirir los materiales necesarios para el desarrollo de los mismos, lo cual se asumirá de manera colectiva. Partimos de la idea de que nadie está por encima de los demás, las compañeras y compañeros encargados de cada curso no serán vistos como maestros, profesores o algo que se le parezca ya que solo se encargarán de ofrecer sus conocimientos.
La industria destruye la biodiversidad; amenaza un cuarto del territorio mexicano
Destrucción de flora y fauna, uso intensivo de agua, producción de toneladas de residuos peligrosos y daños a comunidades por la contaminación de aire y suelo, así como acústica, son consecuencias de la minería a cielo abierto y la megaminería subterránea que se extiende en territorio nacional.
En gran parte del país, pero sobre todo en Chihuahua, Michoacán, Zacatecas, Durango, Sonora, Coahuila, Guanajuato, San Luis Potosí, Hidalgo, Sinaloa, Colima y Jalisco, “la actividad minera ha generado por décadas gran cantidad de desechos” y contaminación, señala el Instituto Nacional de Ecología en el estudio Tecnología de remediación para sitios contaminados.
Apunta que, en general, todas las etapas de un proceso minero, con excepción de la prospección (estudios preliminares), causan problemas ambientales de alto impacto.
En las fases de exploración, explotación, beneficio, fundición y refinación se generan aguas residuales, desechos peligrosos y emisiones a la atmósfera. Aun con esos efectos, esa actividad se expande y ya amenaza alrededor de una cuarta parte del suelo nacional.
Tan sólo la compañía número uno en producción de oro en México, Goldcorp, tiene una clausura preventiva impuesta por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) sobre Peñasquito, una de sus minas, donde debe “regular sus procesos para evitar afectación ambiental”, informó el organismo.
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) tiene ubicados al menos dos sitios donde es urgente atender los pasivos ambientales (contaminación que representa un riesgo ambiental y para la salud de la población). Se trata de jales (residuos) de la mina Pilares, en Nacozari de García, Sonora, y las minas Nuevo Mercurio, en Mazapil, Zacatecas, que operaron durante el siglo pasado.
La actual devastación de territorios es consecuencia de que el oro ya no está en vetas, sino disperso, y en bajas concentraciones. Ha proliferado la técnica de tajo a cielo abierto, con la cual se extrae medio gramo de metal de una tonelada de tierra. “El problema es que para obtenerlo se destruye el territorio”, puntualiza Juan Carlos Ruiz Guadalajara, investigador de El Colegio de San Luis.
El alto precio actual del oro “hace rentable a una empresa remover una tonelada de tierra y obtener de ella medio gramo de ese metal precioso, sin importar la devastación del paisaje, la pérdida de biodiversidad y la contaminación al aire que provoca”, explica.
La explotación a cielo abierto y la megaminería subterránea se basan en la remoción de toneladas de tierra, que después se trituran y se filtran con millones de litros de agua mezcladas con cianuro para obtener unos gramos de oro.
Un ejemplo es la mina a cielo abierto que explota Minera San Xavier, filial de la canadiense New Gold. Durante el año pasado utilizó diariamente 32 millones de litros de agua, mezclados con 16 toneladas de cianuro.
Lo anterior significa que en 2010 esa planta consumió 10 mil millones de litros de agua del acuífero, mezclados con al menos 4 millones de toneladas de cianuro, y removió unos 20 millones de toneladas de subsuelo, agrega el investigador en entrevista. Con esa explotación, ya desapareció el símbolo del escudo de San Luis Potosí, el Cerro de San Pedro, añade.
Ese es sólo un ejemplo de lo que pasa en el país, ya que hay comunidades donde van en aumento las protestas por la actividad minera y las consecuencias ambientales que provoca.
Basta mencionar Chicomuselo, Chiapas, donde en 2009 fue asesinado el líder opositor a la mina de barita Mariano Abarca, y donde una extensa área de vegetación fue removida para exponer las vetas.
En estos días se preparan varios movimientos de resistencia. En comunidades huicholas de Real de Catorce lo hacen contra la llegada de nuevos proyectos mineros. También realizarán movilizaciones la policía comunitaria, en Guerrero, y en los municipios Alto Lucero de Gutiérrez Barrios y Actopan, Veracruz, entre otros.
Hay minas en funcionamiento consideradas focos rojos por la Profepa. Además de Minera San Xavier –sobre la cual un juzgado determinó que podía operar con la manifestación de impacto ambiental de 2006 (que en 2010 fue cancelada por la Semarnat)– está la de oro La Guitarra, en Temascaltepec, estado de México, multada por irregularidades con unos 500 mil pesos, informa en entrevista el subprocurador de inspección industrial de la Profepa, Sergio Herrera.
Esa mina era propiedad de Genco Resources, la cual suscribió un acuerdo en noviembre de 2010 con la canadiense Silvermex Resources, por lo que ahora es propiedad de New Silvermex.
También se mantiene de manera preventiva una clausura parcial temporal a Peñasquito, ubicada en Zacatecas, propiedad de Goldcorp. La medida fue adoptada para que la empresa regulara sus procesos y evitar daño ambiental. “Cuando cumpla o acredite que no habrá riesgo al medio ambiente se podría levantar la clausura o confirmarla con una sanción”, señala Herrera.
La producción de la mina durante 2010, cuando comenzó su operación comercial, fue de 168 mil 200 onzas de oro. Para este año prevé llegar a ciento por ciento de su capacidad y obtener 350 mil onzas para convertirse en la mina más grande de ese metal en el país, indica información de la Cámara Minera de México en un informe de 2010.
Herrera detalla que la Profepa ha realizado de 2007 a la fecha 252 visitas de inspección a plantas mineras, sobre todo en Chihuahua, Coahuila, Durango, Hidalgo, San Luis Potosí, Sonora y Zacatecas. Con 10 inspectores en esta área, aplicó multas por 4.8 millones de pesos porque no se contaba con la autorización de impacto ambiental o por medidas de seguridad.
En cuanto al uso de cianuro en presas de jales, dijo que aún “no son muchas las minas que usan este proceso; una es Minera San Xavier, que explota a cielo abierto y hace este proceso. No se han detectado mayores afectaciones”.
Ruiz Guadalajara detalla que el agua mezclada con cianuro puede contaminar el acuífero y “no sólo se trata de la destrucción del sitio donde se obtiene el mineral, sino que se producen millones de toneladas de rocas liberadas del subsuelo, que generan sulfuros, lodos y se producen jales mineros. En el territorio quedan daños permanentes irreversibles”. Entre las minas que operan a tajo abierto en el país están Peñasquito, Mulatos, la de barita en Chicomuselo y Minera San Xavier.
La investigadora uruguaya Sylvia Ubal señala que con la explotación a tajo abierto se crean inmensos cráteres que pueden ocupar más de cien hectáreas y entre 200 y 800 metros de profundidad. Se genera demasiado ruido con la molienda y trituración de rocas. Hay contaminación del aire con polvo, combustibles tóxicos, vapores o gases de cianuros, mercurio o dióxido de azufre. Además se reduce la presencia de agua subterránea, hay eliminación del suelo en el área de explotación y con la supresión de vegetación desaparece la biodiversidad de la zona.
Programa y la transmisión en vivo del 2o Seminario Internacional de Reflexión y Análisis, que se lleva a cabo en este momento y en los próximos días en el Cideci/Unitierra, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas:
Después de cada día del evento, los audios y otros materiales estarán disponibles en nuestra página de internet (www.radiozapatista.org) y en las otras páginas de los colectivos de la Red de Medios de Chiapas:
Este Tribunal de conciencia se inscribe en la tradición de mujeres por luchar de una manera creativa y responsable para construir alternativas de paz social, de ciudadanización de la población y de recuperación de una legalidad sustentada en una ética de la justicia y los derechos humanos para todas y todos.
Desde la recuperación de la conciencia ciudadana como la principal rectora del pacto social, las y los jueces de este Tribuna ratificamos la necesidad de renovar la memoria de Marisela Escobedo, de su hija Rubí y de las miles de mujeres víctimas del feminicidio. Con la instalación del tribunal de conciencia buscamos alimentar la memoria histórica, no permitir que el olvido o la costumbre erosionen la indignación por los feminicidios y las agresiones a defensoras y defensores de derechos humanos; queremos crear y recrear símbolos, y con ellos desarrollar una pedagogía ciudadana a favor de la justicia y en contra de la impunidad.
Esta impunidad lo que posibilita que se sigan asesinando en Chihuahua, además de Marisela, a otras defensoras de los derechos humanos como Susana Chávez, a Josefina Reyes, a Paz Rodríguez, y que el pasado 2 de diciembre se haya atentado contra la vida de Norma Andrade y se siga vulnerando la integridad y la vida de tantas y tantos defensores de derechos humanos. Ninguno de estos casos son aislados, se circunscriben en un contexto de impunidad sistemática.
Desde que el Tribunal en Segunda Instancia sentenció en 2010 a Sergio Rafael Barraza, asesino de Rubí, Marisela Escobedo emprendió una ardua batalla para que fuera encarcelado. Esta situación la llevó a estar en permanente riesgo, al grado de que la asesinaran.
Ante estas circunstancias este Tribunal de Conciencia emite el siguiente fallo a partir de las siguientes:
CONSIDERACIONES
· Hoy vivimos en un país abatido por la violencia, donde existe una estrategia francamente violatoria de los derechos humanos y la impunidad y la corrupción han dejado a la ciudadanía completamente desamparada.
· El feminicidio es una fractura del Estado de derecho que favorece la impunidad, que es un crimen de Estado, pues es el Estado quien tiene la responsabilidad en la prevención, tratamiento y protección de las mujeres ante la violencia de género y debe garantizar la libertad y la vida de las mujeres.
· El Estado Mexicano ha sido objeto en los últimos años de recomendaciones en materia de derechos humanos de las mujeres, específicamente por la problemática del feminicidio en Ciudad Juárez. Organismos internacionales de protección de los derechos humanos consideran urgente que se atiendan dichas recomendaciones con la finalidad de que se promuevan acciones y políticas públicas que garanticen la efectiva prevención, sanción y erradicación de la violencia de género y el feminicidio.
· Las actitudes de negligencia y omisión por parte de las autoridades, en materia de violencia contra las mujeres, ha llevado al Estado Mexicano a que hoy tenga tres sentencias, Campo Algodonero y casos Valentina Rosendo Cantú[1] e Inés Fernández Ortega, en donde se le responsabiliza de violaciones a derechos humanos. En el caso específico del Campo Algodonero la sentencia señala los aspectos fallidos en los procesos de investigación judicial, la falta de profesionalidad y compromiso de los funcionarios a cargo de la investigación. Así mismo el máximo tribunal de protección de derechos humanos consideró que en estos casos “no se trata de casos aislados, esporádicos o episódicos de violencia, sino de una situación estructural y de un fenómeno social y cultural enraizado en las costumbres y mentalidades” (CoIDH, 2009: 40), que se basan en una cultura de discriminación de género y de misoginia, que confirma y alimenta la impunidad y permisividad de los Estados, en la medida en que no investigan ni sancionan a los responsables de estos crímenes, enviando un mensaje de tolerancia.
· De esta forma el Estado demuestra su incapacidad y falta de voluntad política para garantizar el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, así como frenar la creciente impunidad que se genera en la entidad, tan sólo en este año existen 342 casos de feminicidios en la entidad y 207 mujeres desaparecidas.
La actuación del gobierno de Chihuahua ocasiona que familiares de víctimas consideren que el acceso a la justicia en este país es una quimera y que en la ruta para alcanzarla sufren vejaciones y malos tratos por parte de los agentes del Estado y las instituciones y figuras que han sido creadas para atenderles. Esta situación genera miedos y desconfianzas para denunciar y continuar con el proceso en busca del acceso a la justicia.
· Marisela Escobedo, al ser asesinada, sobre todo frente al Palacio de Gobierno Estatal, representa un grave y peligroso mensaje por parte de quienes la asesinaron: la supremacía de la delincuencia organizada frente a los poderes institucionales y la desprotección de quienes en el futuro quieran utilizar esos espacios públicos para reclamar justicia. Otra situación preocupante es que estos mismos victimarios asesinaron a familiares y amigos cercanos de Marisela y al día de hoy continúan amenazándolos de muerte. Mientras que sus hijos, hija y nieta tuvieron que solicitar asilo político en Estados Unidos, para garantizar su protección.
· Ante esta situación el gobierno estado de Chihuahua no ha generado las condiciones para que dejen de reproducirse este tipo de hechos y por el contrario muestra una incapacidad para proteger y garantizar el derecho a las mujeres a una vida libre de violencia. Sin proveer de recursos esenciales establecidos en particular en los derechos para arribar a la verdad y a la justicia.
· El índice delictivo sigue aumentando en el Estado y el contar con presuntos delincuentes no garantiza que la inseguridad en el estado, sobre todo en contra de las mujeres haya disminuido.
· Que hemos comprobado que en la mayoría de los casos de feminicidio y violencia a defensoras y defensores de derechos humanos, el Estado no ha logrado el esclarecimiento de los hechos, la ubicación de los responsables y el sometimiento a procesos conforme a derecho de los mismos.
· La impunidad, la ausencia total de procesos de investigación y de acceso a la justicia han hecho más vulnerables a las y los defensores de derechos humanos y a periodistas, pues cuando el Estado renuncia al cumplimiento total de su deber de garantía y protección el mensaje da impunidad a los perpetradores.
· Que vivimos momentos de alarma ante el preocupante incremento de violencia en contra de las defensoras y defensores de derechos humanos y sus familiares, y ante la incapacidad de los gobiernos federal y estatales para esclarecer los casos y proteger a quienes son víctimas y luchan por la justicia.
· Otra prueba fundamental ante estas circunstancias es que existen recientes declaraciones hechas por la Fiscalía General de Chihuahua sobre la investigación del caso de Marisela, las cuales nos dejan en mayor incertidumbre debido a que no queda claro cuáles fueron las causas que desencadenaron este infame asesinato, concluyendo que el asesino intelectual es el mismo agresor de su hija.
Este tribunal ha recibido información de todos los hechos que se han suscitado en este crimen y en donde queda claro que hasta este momento, el gobierno del estado de Chihuahua sólo ha creado una cortina de humo que no permite aproximarnos al derecho a la verdad que merecen los familiares de Marisela así como la sociedad mexicana.
Por lo anterior, el jurado emite las siguientes RECOMENDACIONES
· Cumplir de manera cabal con la Sentencia Campo Algodonero de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en especial de las acciones para prevenir e investigar y sancionar desde la debida diligencia las desapariciones, la violencia sexual y los feminicidios.
· La revisión del Sistema Penal Acusatorio de forma que se incorpore la perspectiva de género en los mecanismos de procuración e impartición de justicia y se vaya modificando la cultura jurídica patriarcal y las prácticas sexistas y discriminatorias de servidoras y servidores públicos.
· La implementación de políticas de transparencia y rendición de cuentas en la información sobre el avance y resultados de las investigaciones de los casos de feminicidio.
· Que la Fiscalía General del Estado debe acceder a la demanda de los hijos de Marisela Escobedo Ortiz y reunirse con ellos para ofrecerles una Explicación exhaustiva del estado actual de las diferentes investigaciones que tienen relación con la familia Frayre Escobedo y Escobedo Ortíz.
· El gobierno del Estado debe rendir a la sociedad chihuahuense escrupulosas cuentas de los procesos de investigación seguidos hasta ahora, reconociendo las fallas y omisiones cometidas.
· La instrumentación de acciones efectivas y contundentes para aprehender a Sergio Barraza Bocanegra, asesino de Rubí.
· El reconocimiento de los feminicidios de Rubi Marisol Frayre y de Marisela Escobedo, como el de muchas otras mujeres más, como crímenes de Estado.
· La incorporación de la protección de las y los defensores de derechos humanos como una política central en la estrategia de seguridad del Estado, en tanto medida indispensable para combatir de manera eficaz a la delincuencia y abonar a la confianza ciudadana.
· Se garanticen los mecanismos de protección a las defensoras de derechos humanos, evitando la criminalización, desacreditación y desprestigio de su trabajo.
· Implementar un protocolo eficaz de protección a defensores de ddhh, con un enfoque de género, que cubra las medidas individuales y colectivas, haciendo un análisis de riesgo. Este protocolo debe de contar con un presupuesto propio, en él que debe de participar la oficina de la ONU y las organizaciones civiles.
· La asignación y fiscalización de recursos económicos específicos para la implementación efectiva de las acciones destinadas a erradicar, prevenir y sancionar la violencia contra las mujeres, y en especial los feminicidios.
· Que no se minimice ni oculte de la violencia contra las mujeres con el falso argumento de priorizar la atención hacia violencia generalizada. Una y la otra están íntimamente relacionadas. La violencia de género y su expresión máxima, la violencia feminicida, son síntomas claros de la descomposición social y del deterioro de las instituciones del Estado. Invisibilizarla coloca a las mujeres en situaciones de mayor riesgo y una mayor responsabilidad del Estado.
· El cumplimiento, por parte de las autoridades de procuración e impartición de justicia, de su obligación de proteger y garantizar la integridad de todas las personas que viven o transitan por este país, en particular la de quienes se atreven a denunciar las agresiones en busca de la justicia.
· Se insta a la Comisión Nacional de Derechos Humanos para que ejerza su competencia para realizar recomendaciones en los casos específicos de feminicidios y desapariciones de mujeres, en especial donde hubo negligencias graves y obstrucciones en los procesos de investigación de estos casos. Se le solicita a las comisiones estatales y nacional que informen sobre el estado de las quejas interpuestas.
· El esclarecimiento de los hechos de violencia contra las mujeres y las agresiones a defensoras y defensores de derechos humanos, a partir de una investigación pronta, expedita y con la debida diligencia, en donde se sancione al o los responsables.
· Ante el exterminio iniciado contra la familia de la Sra. Escobedo, este Tribunal recuerda a los tres poderes del estado Mexicano, las obligaciones que tienen para prevenir, proteger, sancionar y reparar los daños ocasionados por la violencia contra esta familia.
Por estas razones, ante el presente caso este Tribunal considera RESPONSABLE y CULPABLE al anterior, actual y sucesivos gobiernos del estado de Chihuahua en la medida en que incurren en la falta de acciones para esclarecer el asesinato de Marisela Escobedo y aprender al asesino de su hija Rubí.
Recomendamos la incorporación del caso de Marisela Escobedo como caso Emblemático ante el Tribunal Permanente de los Pueblo, capítulo México, en la Audiencia Feminicidios y Violencia de Género.
Chihuahua, a 16 de diciembre de 2011.
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[1] Los hechos de este caso se relacionan con la violación sexual de la indígena Me’phaa Valentina Rosendo Cantú, la falta de debida diligencia en la investigación y sanción de los responsables de los hechos, la falta de una reparación adecuada en favor de la víctima y sus familiares, la utilización del fuero militar para la investigación y juzgamiento de violaciones a los derechos humanos, y a las supuestas dificultades que enfrentan las personas indígenas, en particular las mujeres, para acceder a la justicia y a los servicios de salud.
Duele y avergüenza el punto al que llegamos. No estamos al borde del abismo. Caímos en él y parece insondable: no se ve el fondo.
Hace un par de años nos irritó ser calificados con la estúpida categoría de Estado fallido, al lado del Congo y Pakistán. Pero el hecho es que el país se cae a pedazos y entramos a un callejón sin salida. Necesitamos detener la mirada en el desastre, examinarlo cuidadosamente. No hace falta buscar mucho. Si mantenemos los ojos abiertos, no importa en qué dirección veamos.
La quinta parte de los mexicanos ha tenido que abandonar el país. La nuestra es una de las más grandes migraciones de la historia. Cientos de miles siguen tratando de cruzar esa puerta de escape, aunque se encuentre cada vez más cerrada. ¿Cómo no ver lo que esto significa?
Crímenes de barbarie extrema, secuestros, asaltos, violaciones… una violencia cada vez más general y aleatoria, que incluye la esfera doméstica y, como siempre, se ensaña con las mujeres; se extiende por todo el país. ¿Cómo negarla?
¿Cómo dejar de ver la miseria que cunde y que ingresos, activos y expectativas están en entredicho? ¿O la magnitud e intensidad de la destrucción natural que ha causado ya daños irreversibles en muchas partes? ¿O el desmantelamiento sistemático del estado de derecho? ¿O el deterioro acelerado de toda capacidad de gobierno, reducida ya al uso de la policía y el ejército?
Sin masoquismo alguno, cultivemos el dolor que todo esto provoca. No lo matemos. Usamos la palabra estética para aludir a la belleza y el arte. Pero es útil recordar el origen de la palabra: significa percibir y alude a la intensidad de las percepciones de los sentidos… De ahí anestesia: insensibilidad al dolor inducida artificialmente, falta de sensación, o el neologismo tranquilizante. Estar intranquilo no es enfermedad o anomalía: es una inquietud que nos pone en alerta cuando algo anda mal y debemos hacer algo. Tranquilizarnos artificialmente no es revelarnos que se trataba de una falsa inquietud, sino negar la percepción para mantenernos quietos, sosegados. Eso se quiere hacer hoy: anestesiarnos, paralizarnos, evitar la acción inducida por la conciencia que nos da el dolor.
En las culturas tradicionales el dolor se interpreta como un reto que exige una respuesta y el sufrimiento aparece como parte inevitable de un enfrentamiento consciente con la realidad. En la sociedad moderna, en cambio, se nos enseña a interpretar el dolor como un indicador de que necesitamos comodidades y mimos que nos proporcionarán los médicos, para quienes el dolor es un problema técnico. Se trata de matar el dolor, de mantenernos anestesiados. Decía Iván Illich, hace años, que el uso creciente de dispositivos para matar el dolor nos convierte en espectadores insensibles de nuestra propia decadencia.
Eso es lo que experimentamos hoy. Ante el desastre cuyas evidencias cotidianas se multiplican aumenta el consumo de tranquilizantes químicos o discursivos. Unos políticos tratan de negar la evidencia y ocultarla tras nubes estadísticas y retóricas. Otros usan el cachondeo apocalíptico para llevar agua a su molino ideológico: bastará hacerles caso y usar las aspirinas que prescriben para que el cáncer desaparezca. Las elecciones logran ya que hasta los más inteligentes y enterados de nosotros desvíen su atención de lo que importa para entretenerse y entretenernos con el circo de tres pistas que se anuncia ya por todas partes. Esconden bajo la alfombra cuanto nos causa dolor y vergüenza, para que en vez de la acción que realizaríamos si los sentimos a plenitud nos refugiemos en un juego de ilusiones que condena a la parálisis.
Estamos ante una grave emergencia nacional que exige acciones colectivas inmediatas, urgentes. No podemos esperar. La idea de que bastará la decisión electoral para enfrentarla significa concretamente que hasta entonces debemos quedarnos quietos, paralizados, meros espectadores del espectáculo que representarán para nosotros los candidatos.
Las clases políticas no se atreverán a declarar la emergencia nacional, pues podría mostrar su inutilidad y complicidad. No supieron preverla, han contribuido a crearla y no saben cómo enfrentarla. Necesitamos plantearnos con seriedad las formas y maneras de declararla nosotros mismos y de concertar la acción consiguiente. No caigamos en la trampa de pensar que el mero recambio modificará el estado de cosas ni exijamos un consenso previo sobre la elección misma, sobre la conveniencia de votar o no votar, sobre los méritos de algún candidato. En vez de ponernos a la expectativa, es cosa de abrir los ojos y actuar responsablemente ante el horror que la mirada nos revela.
gustavoesteva@gmail.com
Fuente: http://www.jornada.unam.mx
Algunos de los más conocidos intelectuales progresistas del mundo participan y han participado del Foro “Planeta Tierra: Movimientos Antisistémicos” que se inicia en estos días en Chiapas
Planeta Tierra: movimientos antisistémicos Anuncian trabajos del segundo seminario de reflexión y análisis Participan intelectuales, académicos y activistas
Hermann Bellinghausen
San Cristóbal de las Casas, Chis., 25 de diciembre. Reconocidos intelectuales, académicos y activistas sociales participarán este fin de año en el segundo seminario internacional de reflexión y análisis Planeta Tierra: movimientos antisistémicos, en la Universidad de la Tierra, ubicada en las afueras de esta ciudad. Luis Villoro, Pablo González Casanova, Boaventura de Souza, Javier Sicilia, Jean Robert, Gustavo Esteva y Anselm Jappe son algunos de los participantes.
Dando continuidad a los trabajos del anterior seminario y los encuentros en el pasado lustro de La digna rabia y en memoria el historiador Andrés Aubry, convocados éstos últimos por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, el próximo día 30 se discutirá La potencia de los pobres, de Jean Robert y Mahid Rahnema, con los comentaristas Carlos Manzo, Rafael Landerreche y Ana Valadez. Ese mismo día habrá un panel entre los antropólogos e historiadores Mercedes Oliveira, Xóchitl Leyva, Jerome Baschet y Ronald Nigh.
Las sesiones del día 31 tratarán de las distintas perspectivas internacionales del actual momento histórico y los movimientos antisistémicos, indignados, alternativos y de liberación nacional en Chile (Paulo Olivares), Cuba (Danay Quintana y Boris Nerey), Bolivia (Julieta Paredes), Pakistán (Marvish Ahmad), Ecuador (Luis Andrango), y las experiencias neoyorquinas de Ocupa Wall Street y Movimiento Por la justicia del barrio. Moderan Nelly Cubillos y Víctor Hugo López, director del Frayba.
El primero de enero de 2012, la jornada de discusión se concentrará más específicamente en las perspectivas mexicanas, con Paulina Fernández, Salvador Campanur (comunero de Cherán, Michoacán) y los mencionados González Casanova, de Souza, Sicilia y Esteva, con la conducción de Concepción Suárez y Rosa Luz Pérez.
El encuentro concluirá el día 2 con Sylvia Marcos, Nelson Maldonado, Marina Pagés, Fernanda Navarro, Carlos Marentes y Lázaro Sánchez, además de Villoro, Jappe y Robert.
Cabe recordar que en los anteriores encuentros en Cideci-Unitierra han acudido también figuras como John Berger, Immanuel Wallerstein, Raúl Zibechi, Adolfo Gilly y Naomi Klein, manteniendo la continuidad y la urgencia de un debate en transformación dentro de los inquietantes contextos regionales, nacional, continental y global de la hora actual.
Con la nueva oleada de movimientos antisistema a nivel mundial, se ha vuelto a poner sobre la mesa con más fuerza, la cuestión de los cuerpos represivos y la política que se debe seguir para hacerles frente. En México, la escalada de la violencia estatal, expresada en los asesinatos y desapariciones forzadas de luchadores sociales y en la criminalización a los movimientos sociales, hace que sea cada vez más necesario prepararnos en el plano político, organizativo e ideológico, si lo que queremos es avanzar en la defensa popular y dar el salto hacia la ofensiva, para enfrentarnos a un estado que no escatimará en medidas terroristas para combatir al pueblo.
Es así que, de la comprensión de la cuestión de los cuerpos represivos (un tema plagado de opiniones contrarias, aristas e ilusiones) dependerá que sepamos responder ante las distintas agresiones provenientes del estado y el capital y que podamos formular una alternativa desde abajo ante la barbarie del capitalismo semi-colonial mexicano. A continuación se presentan una serie de reflexiones encaminadas a esclarecer y discutir el papel y las perspectivas de la policía, como un paso necesario en la lucha contra las distintas ideologías que continúan promoviendo la confianza en el “orden”, la “seguridad” y la “justicia” que ofrece la burguesía.
El trabajo del policía
En el estado capitalista, la dominación de clase se basa, en última instancia, en la violencia física que es legitimada por los aparatos políticos-legales e ideológicos. La totalidad de la maquinaria dominante tiene como fin explícito la protección de la propiedad privada, que es la relación social hegemónica sobre la que se hace posible la explotación. Esta organización de la sociedad, en extremo injusta y desigual, genera una gran masa totalmente despojada y desprovista de los medios para su subsistencia, por lo que los cuerpos represivos se hacen absolutamente fundamentales para garantizar la protección de los intereses de los explotadores frente a las clases dominadas. La policía es entonces, el instrumento del que se sirven los capitalistas para castigar el “delito” de atentar contra el orden establecido y la propiedad privada.
En este sentido, las legalidad que arroja a cientos de miles de desposeídos al infierno de la cárcel no es más que un medio de legitimación de “estado de cosas” fundado en el crimen cotidiano de la explotación y del despojo. Sin embargo, la división de la sociedad en clases poseedoras y clases desposeídas engendra también, la lucha irreconciliable entre los dos bandos. En el inexorable combate, la policía, compuesta de mercenarios vendidos a la clase dominante, se vuelve absolutamente necesaria para la represión de los intentos del pueblo de transformar su realidad. Aquí la legalidad desenmascara su verdadero carácter de justificación de la dominación y la violencia y el terror se vuelven las únicas leyes.
Es por eso que la brutalidad y la corrupción no son “defectos” o “excesos” de las policías de determinados estados, sino que son la regla en la lucha de clases para un aparato que existe para garantizar la continuidad de la explotación y el despojo. Del mismo modo, las cárceles y las leyes no son para “mantener la paz” y el “orden”, sino para defender los intereses de unos cuantos que se benefician de la miseria de las mayorías. En una sociedad donde la comida se pudre en los estantes de los supermercados, el verdadero crimen no es robar una lata de alimento, sino no distribuir la riqueza generada socialmente.
El policía en la transición a la dictadura
En concreto, en México la policía ha sido, históricamente, uno de los aparatos más aborrecibles de la dictadura del capital. Utilizada para romper huelgas obreras y estudiantiles, para aplastar tomas de tierras y movilizaciones campesinas, para desalojar comerciantes y paracaidistas del movimiento urbano-popular, para torturar guerrilleros junto con el ejército, entre otras muchas cosas, en los últimos años, ha sido también la policía la encargada de instrumentar la política de criminalización a los sectores más oprimidos y marginados de la sociedad, como lo son las mujeres trabajadoras, los jóvenes y los indígenas. Así, en campos y ciudades, señorean las violaciones a los derechos más elementales por parte de las corporaciones policiales, el robo, el secuestro, el feminicidio, la extorsión y toda una serie de atropellos que se cometen impunemente.
En el contexto de la descomposición del estado mexicano, los policías, por el lugar privilegiado que ocupan en el proceso de represión social, se ven cada vez más relacionados con actividades parasitarias y delincuenciales, hasta el punto de que se vuelven parte orgánica de las estructuras y empresas de la narco-burguesía. Siendo el último escalón de ambas jerarquías (del estado y de los cárteles de la droga), los policías se ven expuestos a todo tipo de riesgos inherentes a su posición prescindible, de “carne de cañón” utilizada tanto para proteger como para enfrentar militarmente a los para-militares, tanto para arriesgarla en operativos para “atrapar” a determinada figura como también para proteger determinados lugares, mercancías o personas relacionadas con las “organizaciones criminales”.
Del mismo modo, con la estrategia de contrainsurgencia que pone al estado mexicano sobre los rieles de la transición hacia la dictadura policiaco-militar, las corporaciones policiales se ven sometidas a un movimiento de centralización y subordinación a las burocracias del ejército, con lo que se estructura a la policía para tareas militares y de contrainsurgencia. La Policía Federal (PF), que en este sexenio ha crecido desmesuradamente, es un buen ejemplo. Sin embargo, este proceso no está exento de contradicciones, pues pese a que los efectivos policiales gozan de impunidad y se enriquecen a costa del parasitismo, también son sometidos por sus mandos (del estado y de los cárteles) a todo tipo de opresión y de humillación.
Las insubordinaciones
Para los señores de la guerra (tanto del estado como de los cárteles de la droga) no hay duda: los policías son sus perros de ataque, de esa manera son tratados. Es por eso que, con la centralización y militarización de las corporaciones policiacas, la opresión y la humillación de los agentes no ha cesado de crecer, del mismo modo que el descontento entre los escalones más bajos de los cuerpos represivos y entre las agencias municipales y estatales, que se ven desplazadas y amenazadas (incluso físicamente) por la PF y los grupos paramilitares, muchas veces también integrados por sus compañeros policías.
Es por eso que distintas formas de protesta y de insubordinación se han manifestado entre las filas de la policía en distintas partes del país. Tanto entre municipales, estatales como entre federales, se han llevado acciones como marchas, plantones, tomas de edificios, desobediencia a sus mandos, bloqueos de carreteras, etcétera, etc. Muchas que pasan desapercibidas y otras tantas que causan escándalos. En Tamaulipas, Nayarit, Veracruz, Ciudad Juárez, entre otros lugares, los policías “rebeldes” han representado un serio cuestionamiento al interior de uno de los pilares de la guerra contra el pueblo.
Sin embargo, la mayoría de las demandas de las insubordinaciones, aunque estén dirigidas contra el autoritarismo de sus mandos, no pueden ser abrazadas por las clases oprimidas, pues exigen mejores salarios, mejores equipos, mejores armas, en suma, mejores condiciones para reprimir y proteger a los explotadores. Si bien es cierto que no podemos esperar que, ante la inexistencia de un movimiento popular de masas, las revueltas policiales puedan ir más allá y negar su carácter de enemigos del pueblo, muchísimos agentes se han “rebelado” individualmente desertando de sus corporaciones a tal grado que diversos pueblos del norte, en especial en Chihuahua, han quedado sin control policial. Esto es lo más “radical” que puede hacer un grupo desorganizado de policías, pues demuestra que la inseguridad es la misma, con o sin presencia de las instituciones del estado.
La no-violencia y la lucha contra la represión
Pese a la existencia de sobradas evidencias sobre el papel represor y asesino de los aparatos policiales que suele violar cotidianamente su propia legalidad, existen importantes sectores que aún confían en las instituciones y los mecanismos del estado para hacerle frente a la represión. Estas ilusiones, junto con las que profesan la desconfianza en la creatividad del pueblo y creen que las y los de abajo no podemos derrotar físicamente a las fuerzas represivas, no son más que las expresiones más recurrentes de una ideología de la “no-violencia” que rehuye la lucha por miedo o por distintas razones y que solo contribuye a desarmar política e ideológicamente al proletariado.
Esta ingenuidad pasiva siembra la desorganización y lejos de servir para la protección de las y los que luchan, ésta los suele dejar en la indefensión y a merced de los golpes, además de frenar acciones independientes de masas que podrían escalar la confrontación de clases. Esto no es un llamado a la violencia, sino a la resistencia combativa, pues existen numerosas medidas de seguridad y acciones que se pueden tomar, sin romper incluso la legalidad y que pueden garantizar una mayor efectividad en las movilizaciones: Desde acordar un punto de encuentro en caso de represión, llevar vestimenta y equipo adecuado, contar con contactos en caso de detención, hasta llevar a cabo tácticas de pega-y-corre, engañar a los cuerpos represivos sobre las rutas y acciones y organizar la disciplina dentro de los contingentes en caso de un inevitable choque.
Sin embargo, toda medida de seguridad y toda acción de fuerza, requiere necesariamente de organización y esta es justamente nuestra mejor arma para defendernos, al menos por ahora. La solidaridad, la denuncia, la movilización y la organización deben de ser los ejes de resistencia para la lucha en las ciudades, donde todavía no estamos preparados para formas más avanzadas de lucha, a las que debemos de aspirar. Aunque no nos encontremos en condiciones, debido a la falta de fuerza por parte de los revolucionarios, es posible vencer al estado en la lucha callejera y ejemplos sobran en todo el mundo: desde la histórica “Zengakuren” japonesa (organización revolucionaria obrero-estudiantil) que llegó a derrotar a la policía en heroicos combates hasta las recientes revoluciones en el mundo árabe, que solo han logrado avanzar con el triunfo físico por sobre las fuerzas represivas.
Las alternativas del pueblo
Además de la urgente tarea de construir un frente unido contra la represión, la actual situación nos plantea tareas que van más allá de la mera resistencia, pues en distintos poblados y comunidades, el pueblo se ve obligado en los hechos a construir sus propias alternativas para la mera supervivencia y la defensa de sus medios de subsistencia. En distintas regiones donde la deserción se ha llevado a todos los policías, se ha asomado la posibilidad de que el gobierno ceda a la creación de policías bajo control popular, lo que representaría un paso importante en la construcción de la autodefensa, aunque por sí solo, sin la justicia popular y sin una verdadera democratización en el ejercicio de un autogobierno, el control de las policías no es garantía de mejores condiciones de seguridad.
Uno de los dignos ejemplos de la superación de la policía capitalista, es sin duda, el caso de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias – Policía Comunitaria (CRAC-PC). Fundada el 15 de octubre de 1995 a partir de la unión de distintas organizaciones campesinas e indígenas, la CRAC-PC hoy cuenta con más de 700 hombres armados que defienden aproximadamente setenta comunidades. Bajo la autoridad que dimana de las asambleas populares, la Policía Comunitaria ha logrado disminuir el problema de la seguridad en más de un 90%, ya que la justicia de los pueblos no se rige por las leyes y las cárceles de los explotadores, sino que, basada en las tradiciones indígenas, la asamblea decide qué castigo se le aplicará al que se sorprenda cometiendo algún delito. Las sanciones, en la mayoría de los casos, consisten en resarcir el daño por medio del trabajo comunitario y en la reeducación del “delincuente” para su reincorporación a la sociedad. Los policías comunitarios, que son elegidos democráticamente por su honestidad y su amor al pueblo, no reciben ningún salario y las necesidades de ellos mismos y de sus familiares son solventadas por el trabajo colectivo. Inspirados en Lucio Cabañas y en Genaro Vázquez, la CRAC-PC se nos presenta como una de las soluciones más radicales para hacerle frente al estado policiaco-militar.
En suma, solo el pueblo puede garantizar su propio orden, su propia seguridad y su propia justicia, a través de la movilización, la denuncia y la organización democrática y revolucionaria de las y los de abajo. La unidad y la preparación para resistir a la represión son tareas urgentes y ejemplos como el de la CRAC-PC, Cherán, las juntas de bueno gobierno del EZLN entre otras expresiones de la creatividad del pueblo constituyen una alternativa para las comunidades y poblados de todo el país. No podemos guardar ninguna ilusión ni tener ninguna confianza en las instituciones, en las leyes y en la policía de los explotadores. Los policías, humillados y oprimidos, deben de entender que, sirviendo a las clases dominantes, se vuelven enemigos irreconciliables del pueblo, aunque provengan de la misma cuna que el obrero y el campesino y que, por lo tanto, deben de ser ellos los que rompan decididamente con sus mandos para sumarse a las filas de la rebelión, de no llamar a la sedición, no debemos tener ninguna esperanza en que los perros de ataque de la burguesía no cumplirán su deber, que es reprimir al pueblo.
Lucio Rivera es Militante de la Liga de Unidad Socialista.
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