Registro gráfico del movimiento antinuclear 86-95
Al movimiento lo fueron cooptando y cansando
Ha tocado a varios gobiernos y todos la han defendido
Ojalá nada pase, mas no debemos quitar el dedo del renglón
Las fotos están en Facebook: Sergio Maldonado
Javier Hernández Alpízar.– En tiempos en que la crisis nuclear en Fukushima, Japón, lleva más de tres semanas sin control, que la radiactividad ha rebasado el área de 20 kilómetros de protección civil, y reportan altos índices de radiactividad en el mar y presencia de la misma en Tokio, mientras países como Alemania suspenden sus proyectos de plantas nucleares, El Universal publicó que hay cuatro proyectos de nucleoeléctricas para México y podrían ser hasta seis. (El Universal, estados/ 30 Marzo, 2011)
El Centro de Medios Libres DF (http://cmldf.lunasexta.org/node/18119) recuerda que la planta de Laguna Verde está a distancias del Puerto de Veracruz y de Xalapa equivalentes a la distancia entre Fukushima y Tokio, y la tecnología es de la misma generación en ambos reactores, impugnada por obsoleta en la amplia movilización nacional contra la nucleoeléctrica de Laguna Verde de los años ochenta y noventa.
Entrevistamos a un testigo, desde el fotoperiodismo, de las movilizaciones, a partir de 1986 y hasta mediados de los noventa, en las cuales un amplio consenso y un movimiento nacional dijeron “No a Laguna Verde”.
La colección de fotos en blanco y negro “No LV” ha sido exhibida en la Galería Universitaria Ramón Alva de la Canal, en Xalapa, y ante el impacto en la conciencia de la crisis nuclear en Japón, su autor, Sergio Maldonado Rosales, decidió compartirlas en las redes sociales mediante Facebook.
Gente sencilla que marchó por las calles de Xalapa y se apostó en la Plaza Lerdo, niñas y niños, mujeres, hombres, performanceros, luchadores sociales, personalidades nacionales, como Ofelia Medina, Feliciano Béjar, Rosario Ibarra, Superbarrio, las mujeres que integraron el Comité de Madres Veracruzanas Antinucleares, estudiantes, religiosas, ganaderos, campesinos, en manifestaciones pequeñas o multitudinarias, algunas de ellas que caminaron desde Palma Sola hasta las afueras de donde finalmente, contra la voluntad de la inmensa mayoría, se construyó la termoeléctrica. No faltan los gobernantes veracruzanos que, escudándose en que era un proyecto del gobierno federal de Carlos Salinas, permitieron que la planta se construyera en el estado: Fernando Gutiérrez Barrios y su secretario de gobierno y sucesor como gobernador interino Dante Delgado Rannauro.
Esto fue lo que nos compartió el fotógrafo Maldonado Rosales, desde el inicio de las movilizaciones:
– El primer recuerdo que tengo, así, marcado, es de 1986. En esa época me empezaba a inmiscuir, más que en el periodismo, en la fotografía, y mi tema ha sido siempre más bien documental. En ese momento no percibía qué clase de movimiento era o a qué magnitud podía desarrollarse. Sin embargo, empecé a registrarlo.
En 1986 se hizo la primera marcha nacional en contra de la planta de Laguna Verde. Para esa época ya estaban las Madres Veracruzanas formadas, convocando a ciertos sectores sociales.
Desde entonces fue creciendo, porque estaba inminente el anuncio de la puesta en marcha, de la carga, de la nucleoeléctrica. Era 1986 y, si mal no recuerdo, la planta se cargó en 1989 o 90. Ya habían manifestaciones en contra y poco a poco fueron creciendo.
– Al tomar las primeras fotos aún no trabajabas en un medio…
– Así es. Cuando incursioné en el fotoperiodismo en 1988, ya tengo otra visión obviamente como fotoperiodista. Era un momento político muy importante, porque se dio la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas, la unión de lo que antes era PMS en el Frente que luego dio lugar al PRD. Había una efervescencia política muy grande en el país y en Veracruz más, porque se unía la cuestión del cardenismo con las protestas en contra de la planta, entonces si no eran manifestaciones a favor y después en defensa del voto, pues eran manifestaciones en contra de la planta de Laguna Verde.
Era 1988 un momento muy álgido. Habían muchos grupos, no solamente las Madres Veracruzanas, sino el grupo de los ganaderos, maestros, intelectuales, grupos ecologistas no sólo de Veracruz, sino de Guanajuato, de Morelos, el DF, entonces ya era un movimiento nacional. Eran marchas nacionales en Veracruz, unas en Xalapa, otras de Palma Sola hacia la planta nucleoeléctrica, que son las fotos en que se ve la carretera llena de la gente que participaba.
– ¿Tuvo apertura la prensa para reportar las manifestaciones?
– Curiosamente, en esa época, que todavía era director del Diario de Xalapa Rubén Pabello, él era uno de los principales impulsores en contra de la planta. Digo curiosamente porque, si conocemos un poco la historia, los temas que él trataba eran muy a modo de su empresa. El se autollamaba uno de los grandes impulsores en contra. Pero en otros medios no había mucha apertura. En el caso de mi trabajo personal, que te estoy hablando, en esa época, poco antes de 1988 incursioné en el diario Política, y el director, don Ángel Leodegario, tenía una visión más abierta. Sí le daba cabida a ese tipo de temas. Los desplegaba con fotografías, con notas, era muy importante. Pero otros medios, muy poquito, casi no.
– Había, por lo que me dices, un consenso muy amplio, que rebasaba mucho a lo que llamaríamos “izquierda”…
– Sí. Era muy curioso que Rubén Pabello estaba en contra de ese proyecto nucleoeléctrico. La verdad, las razones exactas no las sé, o a lo mejor el veía algo que podía suceder y que le rebasaba, más que tener una actitud de izquierda, o de centro, o gobiernista. Asumió esa actitud, lo que no recuerdo es cuando dejó su periódico, lo vendió. Sólo recuerdo en en esa época, entre el 86 y el 90, él sí tenía una actitud muy firme, creo, no tengo la certeza que después matizó.
Porque la lucha continuó, desde el 86 tengo registro de protestas hasta como el 95, más o menos, protestas significativas.
La planta ya estaba instalada, pero seguían las manifestaciones. Después poco a poco, como fue un movimiento de una u otra manera minado, para disminuirlo, fue bajando. Y como no hubo respuesta del gobierno y la planta se echó a andar, la gente también se fue cansando.
– ¿Quién estaba en el gobierno estatal?
– En esa época estaba Gutiérrez Barrios. Recuerdo muy bien que en el 88 u 89 hubo un bloque muy importante en Palma Sola, de varios días, creo que rebasó la semana. Esa carretera es muy importante, porque va de norte a sur del estado y por ahí pasan transportes que van a otras partes del país, entonces era un bloqueo muy importante que causó mucho problema.
Gutiérrez Barrios, después de un tiempo, como una semana, mandó a quitar el bloqueo. Llegó la policía, retiraron los vehículos y manifestantes. Afortunadamente no hubo violencia física, aunque sí es violento un operativo, porque llega la policía con machetes y quitan las mantas y todas las cosas. Pero afortunadamente no hubo lesiones. Fue un momento muy difícil. La gente eran ganaderos del Puerto y la zona de Palma Sola, y activistas que estaban ahí.
– Lo que minó al movimiento ¿fue el ver que no hubo respuesta?
– Fueron varias cosas. Porque el movimiento, en su parte fuerte, álgida, empezaron a cooptarlo, ofreciéndole puestos a ciertos dirigentes. Hubo un líder ganadero que después fue alcalde de Veracruz. A partir de esa situación, de ser ganadero y activista, le empiezan a coquetear, le dan la candidatura y lo hacen alcalde de Veracruz. Y así. Esa es una parte, digamos que hasta “noble”, porque hubo, no lo puedo comprobar, pero sí hubo comentarios de muchas gentes, que a muchas de las Madres las empezaron a amenazar con quitarles el puesto de trabajo a sus familiares, para que le bajaran.
Hubo muchas formas, además del cansancio a todo este tipo de movimientos, que es una táctica, hacerlo largo… pues sí fue un movimiento sui generis en el país, que no ha habido otro de ese tipo. Duró mucho tiempo. La gente se fue cansando. Los que de alguna u otra forma representaban el movimiento o eran los más activos, los fueron bajando. Y, honrosamente quedan como tres o cuatro Madres Veracruzanas que aún siguen y no han declinado su actitud.
– Con el antecedente del desastre en Chernobil, ¿el argumento central era la seguridad?…
– Argumentos había muchos, y uno de los que manejaban los activistas era que la tecnología que se estaba manejando en Laguna Verde era obsoleta y que muchos países ya la habían desechado. Entonces sucede lo de Chernobil y hay una comparación entre la tecnología que se usaba ahí y la que se usa en Laguna Verde y, pues había más elementos para estar en contra. Aparte de otras cuestiones que siempre se han manejado: de la corrupción en las compañías constructoras que participaron, de un contenedor secundario que no cumple con los requisitos del grosor que debe tener, y toda una situación que yo como fotógrafo y espectador no puedo tener los elementos, pero sí en cierto momento tenía la información de gente que venía, expertos que daban sus argumentos.
– ¿Hubo debate? ¿Hubo un sector que defendiera a la planta?
– Social no. Siempre quien defendía el proyecto era la Comisión Federal de Electricidad, su sector de energía nuclear, pero recuerdo que incluso científicos de la UNAM y otras partes siempre venían y estaban en contra del proyecto. Un grupo social que saliera a defender la energía nuclear, no.
– ¿Se puede decir que fue una imposición?…
– Sí. Fue una imposición, porque a pesar de que había un movimiento muy muy grande, un movimiento nacional, que no había día en que no hubiera manifestación o se programaran manifestaciones nacionales y que, obviamente, se veía un rechazo social, el gobierno no hizo caso y echó a funcionar la planta. A pesar de que se supone que el costo de operación es muy caro. Y lo que genera la planta, que creo que es un 5% (de la energía eléctrica, 3% dice el reportaje del CMLDF) del país, para el costo…
– ¿Recuerdas a los funcionarios que salían a atender a los manifestantes?…
– En el caso de Veracruz concretamente, porque bueno, es un proyecto federal, que Veracruz no interviene, salvo en ciertas cuestiones, a lo mejor de seguridad o como municipio, la única vez que recuerdo que un funcionario atendió esto fue Francisco Morosini, que en esa época era director medio ambiente de ecología, si mal no recuerdo, dirección que ya no existe, ahora hay otras dependencias, pero realmente creo que… pues qué les podía decir. No tenían ni injerencia ni argumentos, salvo… pues no sé.
– ¿Hubo algún funcionario que figurara como defensor del proyecto?
– Tal vez el mismo (Rafael) Fernández de la Garza. Yo recuerdo que era el director de ese proyecto y creo que sigue siendo. Era de los que más defendía el proyecto.
– Ante la magnitud del movimiento, ¿llegaste a pensar que la planta no se iba a echar a andar?
– Cuando veía uno este tipo de manifestaciones, uno podía pensar que el gobierno podía ser sensible y, mínimo, cuestionarse y decir: “Bueno, ¿por qué se manifiestan? Algo debe suceder. A ver, quiero información, ¿cómo está la planta?” Porque esta planta se ha construido en muchos años, no le ha tocado a un solo gobierno. Le ha tocado a varios gobiernos y todos la han defendido. Hasta hoy la siguen defendiendo, a pesar de que ya es otro el presidente en funciones y de otro partido que ya no corresponde al que inició la planta. Pero yo creí que, en un momento dado, el gobierno podía ser sensible, al menos a ser receptivo, a hacer un estudio y, si en un momento dado era un proyecto inviable, poderla cerrar.
– Con el desastre en Japón, regresó la preocupación, como un mal sueño que se podría volverse una realidad.
– Cuando pasa lo de Japón, primero el terremoto, después el tsunami, y empezamos a saber las afectaciones que hay en esa planta, inmediatamente hay una referencia, Laguna Verde. No hay otra, más que ubicarte en Laguna Verde.
Entonces, mi visión personal y el registro que yo hice, y el motivo de subirlas ahora a las redes sociales, es un poco para decirle a la gente que no se olvide que nosotros tenemos una planta. Que, mínimo, estemos consientes de esta situación. Ojalá nunca suceda nada, pero no debemos dejar de pensar y quitar el renglón de que, mínimo, se haga un análisis.
Si yo veo a las autoridades que asisten a la planta, me gustaría que ellos tuvieran un conocimiento más amplio sobre la energía nuclear. Porque yo puedo ir, y los encargados de la planta me pueden dar una muestra de cómo funciona, pero no soy experto. El gobierno debería dejar que entrara gente especializada a que vieran el funcionamiento de la planta.
El fotógrafo concluyó invitando a ver las fotos y reflexionar. Además expresó el deseo de que nunca pase nada malo: “Las fotos de Laguna Verde están en Facebook, a nombre de Sergio Maldonado Rosales, por si a alguien le interesan.
“El movimiento es histórico, pero siempre está el tema latente, por una o por otra cuestión. No queremos que el tema pase a otros límites. Ojalá y sea ya parte de la historia, que se estudie como un movimiento social muy importante, para mí. Creo que es inédito en el país, nunca se había dado con tanto tiempo, con tanta gente espontánea que ha participado. Ojalá la nucleoeléctrica sea sólo objeto de estudios sociales y no de otro tipo…”, deseó Sergio Maldonado.








