El Centro de Documentación del Son Jarocho cumple 15 años
Gracias por la solidaridad: Ricardo Perry
En 2010 el Octavo Seminario en la Isla de Tacamichapan
Javier Hernández Alpízar, Xalapa, Ver.– Como parte de las actividades solidarias para comprar la sede del Centro de Documentación del Son Jarocho, en Jáltipan, Ver., el 27 de noviembre tocaron Los Cojolites y Son del Mar, con grupos de Xalapa: Sonex, los Aguas Aguas y Jugosos Dividendos, en La Tavola.
En entrevista, Ricardo Perry comentó las muchas actividades que realizan, sus logros, la alegría de ver crecer el son jarocho con arraigo en el fandango y las comunidades, y agradeció la solidaridad recibida de grupos como los que compartieron la escena esa noche y muchas personas más.
Las actividades para recabar fondos seguirán: el 12 de diciembre, en la sala “Ollin Kan”, en el DF, y luego, aún sin fecha, en Coatzacoalcos. “Esperamos reunir el dinero”. En la ciudad de México, van a estar Son de Madera y Los Cojolites, pero aún no está completo el programa.
El Centro de Documentación del Son Jarocho sigue activo
La semana que viene (ésta que inicia) es el Encuentro de Jaraneros de Chinameca, en parte organizado por el Centro, a través de Benito Cortés. Y siguen los trabajos cotidianos: talleres de enseñanza del son jarocho, de telares. El 17 de diciembre inician el cuarto taller de video “Mirar pa´ dentro”. El 27 y 28 “tenemos una festividad, cumplimos 15 años, con un festival de son jarocho y otras músicas, como le llamamos. Tiene que ser algo especial. Pretendemos traer a Susana Baca (artista afroperuana), en un proyecto de encuentro con Los Cojolites, tratando de que próximamente podamos hacer algo en conjunto.”
En la mañana del sábado 28 se fueron a Toluca para estar en el Festival Intraculturas. Mientras platicábamos, Son del Mar iniciaba la música la noche con sones como la Guanábana y el Toro Zacamandú.
Preguntamos por su trabajo en la Isla Tacamichapan y Ricardo Perry comentó: “Vamos a empezar otra vez, porque el río crece y muchas partes quedan enlodadas, entonces, estamos preparando todo, vamos a sembrar. Vamos a hacer el Octavo Seminario del Son Jarocho del 3 al 11 de abril del 2010.” Una actividad no sólo musical sino académica, con conferencias sobre muchos temas de la cultura popular. (Cf. http://centrosonjarocho.blogspot.com/ ) No podemos dormirnos, dice el entrevistado, porque “todo tiene una secuencia de tiempo y tenemos que estar en todo con el Centro.”
Además, no descuidan el trabajo de Los Cojolites, “su proyección, lo que acabamos de hacer con Eugenia León en el programa Tocando Tierra, y todo va en conjunto.” (Algunos videos en My Space, por ejemplo La Bruja)
Tienen muchísimo trabajo y por lo mismo, “esperamos que se solucione lo del Centro, porque eso nos va a hacer menos cansado lo que estamos haciendo. Queremos terminar el año bien, en el sentido de tener la seguridad de que vamos a tener ese Centro para siempre, para la gente, para nosotros.”
La solidaridad que recibieron es impresionante
Porque han sido muy solidarios y han convivido con artistas de todos los géneros: “hemos mantenido un trabajo de acercamiento constante con todos los artistas del país, como Julieta Venegas, Lila Downs, Eugenia León, por decirte algo, han estado cercanos al trabajo de Los Cojolites. Panteón Rococó, que ha estado en nuestro pueblo, y La Maldita Vecindad, entonces, se han mostrado muy solidarios, también han corrido la voz, y las firmas que se lograron fueron de bastante gente, como Chavela Vargas, como Alicia Villarreal, quien ofreció tocar con nosotros.”
Y aprovecha para decir: “Queremos agradecer públicamente toda esa solidaridad que hemos tenido de mucha gente. Gracias.”
En Xalapa, tocaron junto con Ramón Gutiérrez, de Son de Madera, El Señor de las Limas, el Colectivo 10 de Abril, en “Zapateando por la Otra” (2006), al inicio de la Otra Campaña. Lo que a la postre daría nombre al equipo de comunicación alternativa “Zapateando”. Al respecto, Perry comenta: “Recuerdo esa tocada porque fue muy significativa para nosotros. Estábamos en un momento de mucha desunión en el grupo y, ese día, logramos otra vez tocar como siempre, unidos, y seguir trabajando con mucho entusiasmo. Veníamos de un periodo un poco con problemas, como que estábamos en un impasse Los Cojolites, y ese día, te lo digo sinceramente, fue un día de reinicio de Los Cojolites, y nos da gusto que haya sido en esa tocada, aquí.”
La presencia y proyección del son jarocho son grandes
Acaban de regresar, hace 15 días, de Chicago, y señala Ricardo Perry: “nos encontramos con un movimiento mucho muy fuerte en Chicago que me sorprendió muchísimo.” Son varios grupos formados, a partir de los talleres que Los Cojolites dieron hace 10 años, explica, “les decía a los compañeros que quizás un lugar que se va a distinguir en el futuro, donde el son jarocho va a tener una faceta muy particular va a ser Chicago. Y vamos a decir, ése es el son jarocho de Chicago, porque lo tocan con nuestros instrumentos y con otros instrumentos, le ponen ritmos y lo que ellos tienen en Chicago, pero a partir de sones jarochos. Estuvimos en un encuentro donde hubo 5 grupos, aparte de nosotros. Fue sorprendente la calidad de la música, por eso digo que Chicago, en el futuro, va a tener su propio son jarocho y ahora lo pudimos visualizar. Y qué bueno, porque no es la idea de que nos repitamos por todos lados, sino que cada lugar y cada comunidad aporte con su propia forma de hacer el son jarocho a nuestro género, porque no se puede cerrar el son jarocho a nadie.”
No obstante, siguen teniendo raíz en las comunidades. Lo cual, opina, “depende mucho del trabajo que cada uno de los grupos y las personas hagamos. Me siento orgulloso de que Los Cojolites tengamos no solamente el trabajo de escenario y la música, porque hay muchos sones que sólo son de escenario, sino el apego que tienen los muchachos al fandango y que abarcamos un territorio grande, de varios municipios, donde nuestra influencia como instructores del son jarocho hacia los niños, en la recuperación del fandango por la comunidad, es muy fuerte. Creo que es bastante significativa para la vida del son jarocho, y claro que lo mismo pasa en Tesechoacán y otras comunidades. Aparte de que hay son jarocho de escenario, estamos también recuperando el son jarocho de los fandangos. Falta mucho trabajo, mucho que hacer, pero en Jáltipan, cuando llegamos, no había jóvenes tocando: ahora hay más de cien. Se puede decir que en ninguna fiesta falta el son jarocho, ahora las fiestas del pueblo, si no tienen son jarocho, no son fiestas. Y eso hace 10 años no existía.”
El Centro de Documentación del Son Jarocho fue sede de La Otra Campaña en 2006
Y no lo olvidan: “Sí. Yo no imaginé que hubiera tantas organizaciones luchando por la conservación de su historia, de su memoria, de su cultura. Me dio mucho gusto ese día. Y también, encontrarme con gente que habíamos conocido hace muchísimos años, y que, uno les pierde la pista, porque andamos en otra onda, y que nos encontramos todos, porque no dejamos de hacer lo que hacemos en la recuperación de nuestra memoria e historia”.
Ha habido alguna continuidad con algunos de los participantes en esa reunión de la Otra Campaña: “Alguna gente se acerca a hacer trabajos específicos. Porque también eso es lo que nos une, realizar actividades, como el taller de video “Mirar pa´ dentro”. Algunos han ido al taller y reflejan lo que están haciendo en otras comunidades.”
Entre los diversos proyectos hay uno de radio (“Radio Pozole, la voz de los sedientos”, recordamos): Joel ha “logrado que algunos compañeros de la radio pudieran utilizar el taller para hacer un video que explique la radio. Estamos luchando por la conservación de lo nuestro, y me siento contento, porque veo que eso tiene muchas perspectivas y una evolución que ni nosotros podemos parar. Ya es algo que está dado, es fuerte, tiene una inercia y una dinámica, como lo veo en este grupo Son del Mar (cantando en escena mientras platicamos), que, para mí, es de los más preparados de nuestros talleres. Tienen muchos años con nosotros, todos los días conviven, están en comunión con nosotros. Ahí se está haciendo el nuevo son jarocho.”
El contexto del sur de Veracruz es de mucha pobreza, migración, contaminación ambiental, organización y resistencia, y lo saben: “Sí. No hacemos un planteamiento político directo, simplemente el hecho de estar con el pueblo, con sus problemas, con su música, con sus versos, con lo que ellos quieren para su bien, nos acerca bastante y nos hace aprender las necesidades que tenemos y ser cercanos a ellos. Ahí también estoy bastante contento con Los Cojolites, porque a pesar de que hemos andado en escenarios grandes, seguimos siendo los mismos, cercanos con nuestra gente. Para nosotros, son muy importantes los fandangos de nuestro pueblo, y ahí no hay intenciones políticas, llegamos todos en armonía. Es lo que necesitamos para poder proponer una sociedad diferente, más en armonía, más como un solo cuerpo, desde lo social, y creo que el fandango lo logra.”
Gracias a esa labor empieza a haber muchos grupos, lo cual para Ricardo Perry es lo más claro: “donde trabaja Joel, en Hueyapan, ahora en Corral Nuevo, y en la Sierra de Soteapan, donde Benito ha estado trabajando, en Chinameca, y en Huazuntlán, donde está la universidad (Universidad Veracruzana Intercultural), ahí ha nacido mucha gente en el son jarocho y creo que eso es lo mejor. Qué podemos decir, no podemos pararlo ya.”
Los jóvenes que estudian el son jarocho quieren formar sus agrupaciones, dice. En el Centro de Documentación del Son Jarocho “somos tres grupos: Los Cojolites, Son del Mar, que son como los hijos, y ahora hay otros chavitos, que se llaman los Chogotzin y son los niños del taller”.
Por todo ello y para todo ello quieren asegurar la continuidad de su sede, “ya es un propósito de hace varios años. Hemos tenido dificultades y también nos hemos estado acercando al gobierno del estado, y quiero agradecer que, a la petición constante y a la solicitud que hicieron muchos artistas de nuestro país, el gobierno va a dar una parte para la adquisición. Y nosotros la otra parte, un 30%, pero sí es fuerte para nuestras finanzas. Estamos tratando de reunir los 70 mil pesos que faltan con varias actividades.”
A nombre del Centro, Ricardo Perry agradeció: “la gran solidaridad que hemos recibido de muchas personas, artistas y no artistas, gente del pueblo, que saben de lo que estamos haciendo. Le quiero agradecer profundamente a Eugenia León, porque ha sido una persona que realmente nos ha ayudado en estos días, involucrando a mucha gente para que firmaran el documento que hicimos llegar al gobernador pidiéndole el apoyo. Ella ha estado ahí, ahorita grabando, sabe todo lo que hacemos y la importancia que tiene la conservación del Centro de Documentación. Gracias a todos los artistas y a todos los medios que han difundido nuestro trabajo y lo que estamos haciendo por la conservación del Centro.”
Entre otras formas de difusión en la web, puede seguir a Los Cojolites en Facebook, aunque lo mejor es seguirlos en tocadas y en fandangos.
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