Javier Hernández Alpízar

Grandes "enemigos": López Obrador y Chucho Ortega
Quizá no solamente en Xalapa, probablemente pasa lo mismo en otros lugares: por ejemplo la ciudad de México, el asunto es que una gran parte de la gente que se dice y se reclama de izquierda podría ser caracterizada como una “izquierda de consumo”.
Se trata de una izquierda que no produce o lo hace de manera muy marginal, ocasional, y cuando lo hace: es producción de autoconsumo, que no llega a los “no iniciados”, producción para guetos.
¿A qué nos referimos cuando decimos que es una izquierda de consumo y que “no produce” o lo hace en proporción insignificante? No nos referimos a la casa, vestido y sustento pues, entre la sobrevivencia y la opulencia, cada cual hace lo suyo.
Nos referimos a producir un pensamiento propio, discurso propio, obra propia, textos, discusiones, conciencia, organización, comunicación propios, autónomos.
Observamos que la mayor parte de la izquierda, en lugar de producir reproduce: reenvía por la red textos tomados de unas pocas y escasas (en más de un sentido de la palabra “escaso”) fuentes. Un amigo decía, para caracterizar a otro amigo, que cada mañana “se bebe como un licuado La Jornada”.
Así una gran parte de la izquierda en la ciudad se define por sus consumos, e incluso, si se quieren poner elegantes, por sus “consumos culturales”. Consumo de un periódico, un semanario, una revista, ciertos libros y autores y cantantes (ciertos doctorados honoris causa), ciertos sitios web, ciertas playeras, botones, agendas. Continuar leyendo ‘Una izquierda de consumo’

