El zapatismo es atacado por un grupo extraído del salinismo

 

Salinas, Camacho y su carnal Marcelo: Foto: Revista del carajo

Salinas, Camacho y su carnal Marcelo: Foto: Revista del carajo

Este es un fragmento de una entrevista a la novelista Malú Huacuja del Toro, a propósito de su novela La invención del enemigo. Las dos partes de la entrevista completa en Zapateando2. Abajo están las referencias.

 

“Creo que poco se recuerda en México que el movimiento zapatista, por las causas que le dieron origen, pero sobre todo por su interés en escuchar, en evolucionar colectivamente, en convertirse en un interlocutor comunicólogo y primer traductor a los diferentes idiomas que habla nuestro país, en mandar obedeciendo, en acordar un cese al fuego si eso es lo que la sociedad civil les estaba pidiendo, en no traicionar a sus muertos, en aceptar deficiencias sin olvidar las razones por las que se levantaron en armas, en preocuparse por los errores sin temor a reconocerlos, en corregir errores sin ocultarlos, en aspirar a una dignidad rebelde con democracia y con justicia, en su defensa de los otros amores dignos (esto que hoy se dice fácil pero que en los años 70 ninguna izquierda proclamaba), en su feminismo campesino no sólo de palabra, sino en los hechos (lo que también hasta principios de los 90 era inaudito en las izquierdas y en las guerrillas), fue un parteaguas evolutivo de los movimientos de izquierda en todo el mundo. Y también poco se recuerda ya que fue una de las inspiraciones primordiales de los foros sociales y de los movimientos altermundistas. Fue tan innovador ideológicamente que debía ser destruido también, sobre todo, ideológicamente, con un arma tan poderosa como la fuerza que estaba adquiriendo, porque ya no bastaba con decir que era un grupo de indios manipulados por un iluminado autoritario y asesino, y porque nunca se les pudo imputar que fueran narcotraficantes disfrazados de guerrilleros o extranjeros queriendo invadir a México. Si hoy en día te tomas la molestia de leer ese libro de Marcos, la genial impostura, que en aquella época pretendía alertar a la población sobre lo pernicioso y falso que era el movimiento zapatista dirigido por un iluminado autoritario, te mueres de la risa de las acusaciones que se les achacan a los zapatistas por hacer uso de la internet. ¡Los acusan de lo que en este preciso momento millones de adolescentes, niños y adultos están haciendo por todas partes del mundo, en blogs, en Facebook, en MySpace: usar la tecnología de punta! Hay páginas de ese libro que están dignas de enmarcarse, porque el gran crimen de los zapatistas es “estar difundiendo su movimiento por internet”. En aquellos días la tecnología ciberespacial no estaba tan popularizada y se podía ver como una “prueba” de criminalidad en un libro que pretendía ser un sesudo estudio documentado. Incluso en eso fue un movimiento de izquierda muy moderna, que tenía un discurso traductor, preciso y hasta humorístico (lo que ahorita ya nadie se acuerda pero también era impensable en la izquierda ortodoxa). Para destruir un movimiento tan sólido por su flexibilidad, por su apertura y su amplia capacidad de convocatoria, además de la represión y el acoso del ejército regular, se requería otra arma ideológica. Esa arma de destrucción ideológica del zapatismo la conformó un movimiento con gente del gobierno de Salinas de Gortari, con cero capacidad de autocrítica, polarizador, descalificador, sordo y ciego, que es éste de gente como Camacho Solís, de quien ahorita ya nadie se acuerda pero era funcionario de Salinas. Ante un movimiento que se reconocía perfectible y que proponía la evolución, se antepuso la involución (como la que hablo en mi libro Herejía contra el ciberespacio).  

La desmemoria funciona. La polarización propagandística, más, y de eso puedo dar cuenta porque poca gente como yo ha criticado tanto y tan acremente al subcomandante Marcos en diferentes momentos, por distintas causas, sobre todo por legitimar con su manto pasamontañesco las becas gubernamentales de los intelectuales del establishment mexicano en cierto momento de la historia zapatista, o por escribir una novela con el muy intolerante Paco Ignacio Taibo II, entre otras cosas, porque para mí la crítica, equivocada o no, es también, y sobre todo, una forma de avance. Pero yo nunca he recibido por ello una condena de que “le estoy haciendo el juego a la derecha”, ni se han organizado grupos de fanáticos por mis críticas. En cambio, hay que ver cómo se ponen los lopezobradoristas si les recuerdas que sus tarjetas de honestidad valiente están firmadas por una persona probadamente deshonesta y tramposa, o que su jefe máximo contrató a Giuliani para que fuera a hacer con la ciudad de México lo que le hizo a Nueva York.”

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Entrevista, Parte 1 En USA los efectos del macartismo se afincaron por generaciones: Malú Huacuja del Toro, en:

http://zapateando2.wordpress.com/2009/02/01/7340/

Entrevista, Parte 2 En México, funcionan la desmemoria y la polarización ideológica, en: 

http://zapateando2.wordpress.com/2009/02/02/en-mexico-funcionan-la-desmemoria-y-la-polarizacion-ideologica/

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