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Soy un transgresor, por la paz con justicia. Declaración Judicial del Padre Luis Barrios

 

216-75 Street, 

North Bergen, New Jersey 07047

lbarrios@jjay.cuny.edu

Oficina: (212) 237-8747

Celular: (917-697-7056)


Quiero hacer un llamado especial a los hombres 

del ejército. En nombre de Dios, pues, y en nombre

de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta 

el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, 

es ordeno en nombre de Dios: ¡cese la represión!.

San Romero de Las Américas

26 de enero de 2009

G. Mallon Faircloth 
Magistrado de la Corte Federal 
Post Office Box 117 
Columbus, GA 31902-0117

Estimado Juez  Faircloth,

El pasado domingo, 23 de noviembre de 2008, junto a otros/as activistas de derechos humanos, crucé el portón de Fort Benning con una imagen en mi bolsillo de quien en vida fue Monseñor Oscar Romero, Arzobispo de San Salvador. A este hermano, compañero y guía espiritual luego de asesinar su cuerpo lo convirtieron en nuestro San Romero de Las Américas. Su asesinato fue organizado y ejecutado por graduados de la Escuela de Las Américas, con la bendición del gobierno de Estados Unidos, luego de su sermón donde le pidió al ejército que no continuara masacrando al pueblo salvadoreño.  Al nombre de San Romero se suman miles de mujeres, hombres, niños y niñas en Latino América también asesinados/as que piden justicia.   Para San Romero y otras víctimas, eso es lo que pido.    

Juez  Faircloth, mi meditación para ese día, mientras cruzaba hacia Fort Benning, fue y sigue siendo: ojalá este sacrifico individual se convierta en una ética espiritual hacia la colectividad. Por lo tanto, admito delante de este tribunal que no soy culpable de  cometer algún crimen contra la humanidad. ¡Sin embargo, soy culpable de ser un transgresor de cualquier “ley” que pretende justificar la injusticia de opresión, exclusión, o asesinato! ¡Lo hago porque éstas no son leyes!

La espiritualidad de la transgresión la aprendí de mi hermano y compañero Jesús quien en cada acción que ejecutó en su tierra Palestina durante su ministerio de caminar con el pueblo demostró a través de un ministerio subversivo que era necesario violar las leyes injustas del Imperio Romano. Por ser un transgresor se le condenó. Por lo tanto, de él aprendí que transgredir contra la injusticia y la inmoralidad del desorden que existe en nuestra sociedad, para beneficiar a la humanidad, no solo es correcto, es también una obligación. Esta es una manera de construir un mundo diferente, pero mejor. 

Sin pretensiones de querer que se me compare con Jesús -eso sería una falta de respeto de mi parte, yo solo quiero seguir humildemente su ejemplo- en esta ocasión transgredí y crucé  el portón de Fort Benning con una estrategia de resistencia pacífica, la cual se fundamenta en los principios básicos de la desobediencia civil; la no violencia. 

De aquí el que mi intención a través de esta transgresión lo fue, y sigue siendo, el poder demostrar que desde su origen en el año 1946 La Escuela de las Américas, disfrazada desde el   HYPERLINK “http://es.wikipedia.org/wiki/2001″ \o “2001″ 2001 como el Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica , es una de estas instituciones militares que pretenden justificar la opresión, exclusión y asesinato con semánticas de seguridad nacional y/o protección de democracias cuando en realidad lo que buscan es validar y proteger la hegemonía política, militar y económica de  Estados Unidos en América Latina. 

Juez Faircloth, mi activismo pastoral y académico me ha enseñado a través de la historia que el conformismo y apatía  ante leyes injustas es una ofensa a la paz con justicia. Mas aun, me ha enseñado que mi deber, por un lado, es el no callar ante las injusticias y por otro lado  luchar rebeldemente hasta lograr que la justicia salga triunfante. Esto explica mi transgresión ese domingo. 

Juez Faircloth, dentro de este contexto es que se hace necesario entender la violencia política que la Escuela de Las Américas ejerce y la impunidad que se les otorga a sus graduados. En otras palabras, esta institución es un símbolo del despotismo de Estados Unidos hacia nuestros países en América Latina. Es por esto que cuando surgen disidencias hacia esa política, como lo es la revolución cubana, la revolución sandinista en Nicaragua, la revolución bolivariana en Venezuela, la revolución boliviana en Bolivia o la revolución ciudadana en Ecuador, por solo mencionar algunas, el gobierno de Estados Unidos, se ha dedicado a obstaculizar y tratar de derrocar gobiernos democráticos para poner en su lugar a otros gobiernos que responden a sus intereses.  A esto se le conoce como terrorismo político. 

Es como nos dice   nuestro hermano Padre Roy Bourgeois: Aquí está la Escuela de las Américas. Esto es una escuela de combate. La mayor parte de los cursos giran alrededor lo que ellos llaman “guerra de contrainsurrección”.  ¿Quiénes son “los/as insurrectos/as?” Tenemos que hacer esta pregunta. Ellos/as son la gente pobre. Ellos/as son la gente en América Latina que pide la reforma. Ellos/as son los/as campesinos/as sin tierras que tienen hambre. Ellos/as son trabajadores/as de asistencia médica, abogados/as de derechos humanos, sindicalistas. Ellos/as pasan a ser los/as insurrectos/as. Ellos/as son vistos/as como “el enemigo.” Ellos/as son aquellos/as que se hacen los objetivos de aquellos quienes aprendieron sus tareas en la Escuela de Las Américas.

Asimismo, no es correcto Juez Faircloth  que usted pretenda enviar un mensaje de neutralidad dentro de un contexto falso de interpretar unas leyes y aplicar sentencias. Su deber  como juez y ciudadano sigue siendo el proteger la Justicia. Esta neutralidad parcializada con la injusticia lo hace culpable de todos los crímenes que la Escuela de Las Américas y sus graduados han cometido. Permítame recordarle que usted tiene una responsabilidad moral ante Dios y ante su pueblo de rechazar y combatir leyes injustas. 

O más serio aun,  usted Juez Faircloth  podría ser parte de la campaña de Amnistía Internacional para lograr que Estados Unidos respalde y reconozca la Corte Penal Internacional y se someta a sus reglamentos. Es una vergüenza que un país como Estados Unidos, que tanto habla de democracia, haya sido parte de sabotear una institución internacional para garantizar una vivencia comunitaria dentro del contexto del respeto y la paz con justicia. Tampoco es un secreto que esta estrategia antidemocrática es solo para garantizar su impunidad antes los crímenes que esta Corte Penal va a juzgar. 

Juez Faircloth, si usted o este sistema pretenden castigarme, corregirme o modificar mi conducta de transgresor por la paz con justicia  a través de la encarcelación quiero decirles que están equivocados, no lo lograran. Yo no creo en el castigo, yo creo en la restitución de la justicia y por eso es que estoy aquí. Usted Juez  Faircloth podrá enviarme a la cárcel si así lo desea, en este momento ese es su poder. Lo que yo deseo que usted tenga claro es que usted es culpable de mantener un silencio e inercia  ante los crímenes que se producen a través de la Escuela de Las Américas y será parte de nuestras historias.  

Yo no voy a huir de las consecuencias de mis acciones, eso sería quitarle validez a esta acción de desobediencia civil. Pero que quede claro, Juez Faircloth, yo entraré a la cárcel de pie y saldré de pie porque jamás usted o este sistema me quitaran mi dignidad. Lo único que ustedes harán es convertirme en un prisionero de conciencia, en un antiterrorista. 

Por lo tanto, si este procedimiento de castigo tiene como intención el que yo pida perdón, jamás lo lograran, no me pondrán de rodillas. Yo solo tengo que pedirle perdón a mi pueblo latinoamericano por no haber actuado antes. Yo soy una persona libre, usted podrá encarcelar mi cuerpo pero jamás encarcelará mi amor por la paz con justicia porque mi convicción me ha hecho libre. Esa convicción volará cuantas veces quiera a través de cualquier barrote o puertas injustas que usted quiera imponerme. 

Por lo tanto Juez Faircloth, hay transgresores/as que han aportado a hacer cambios positivos en la historia, porque se han atrevido a alzar la voz cuando la injusticia reina y cuando la esperanza de los pueblos no asoma. Hoy me tocó a mí, espero que yo sea capaz de hacer una contribución también. Espero que usted también entienda que con mi amor solidario, el sacramento más importante, estoy poniendo a este sistema en juicio. Dios nos bendiga. 

En la paz con justicia, ¡San Romero vive!

Padre Luis Barrios

Cc: William Y. Conwell, Esq.

 Base militar en Columbus, Georgia donde está localizada la Escuela de Las Américas. 

 La no violencia no es inacción. No es para la persona tímida o débil. Esto es el trabajo difícil, esto es la paciencia de ganar. Cesar Chávez. 

 En: School of the Americas.

 En inglés: Western Hemisphere Institute for Security Cooperation

 Para fines de esta presentación América Latina incluye a México y el Caribe.

 Fundador y director de School of the Americas Watch: www.soaw.org

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