Babel
Javier Hernández Alpízar
Hay aguas que se llevan a su molino y no manchan, don Adolfo Gilly, el petróleo no es de ésas.
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha se enfrentó a molinos de viento (exactamente como hacen hoy los indígenas oaxaqueños del Istmo de Tehuantepec), pero los zapatistas y la Otra Campaña se enfrentan a quienes llevan el agua a su molino. Y el molino de estos días no lleva agua (porque esa ya la privatizaron y no hubo partido ni frente, ni amplio ni estrecho, ni progresista ni retrógrado, que dijera “pío”), este moderno molino lleva petróleo.
Así como Juan Escutia se envolvió en la bandera tricolor, como dice la hagiografía (falta ese número de Clío y su video, ojo, marchante Enrique Krauze), actualmente la campaña electoral permanente por el Rayito de Esperanza está envuelta en la bandera de Pemex.
Y ante el irresistible magnetismo que generan las masas y sus líderes, incluso los viejos académicos no resisten la tentación de tirar línea, como González Casanova y Adolfo Gilly, aunque luego La Jornada diluya sus conceptuosos discursos en un diálogo contra la okupa del auditorio “Che Guevara”, en el que se nota que ambos viejitos están de acuerdo pero no se dan cuenta, parece que ya no oyen bien, o no se ponen atención.
A pesar de no ser adherente a la Sexta, Adolfo Gilly (y las tres o cuatro potenciales corrientes trotskistas de su pensamiento) ha sido de las pocos escritores y columnistas que no ha dado la espalda al EZLN y la Otra Campaña para agarrarse (como Camacho Solís a la tricolor, para la foto) a la bandera del candidato y asumir la agenda única, de la única izquierda, con líder único, que ahora sueñan los demás columnistas del único Periódico. En el marxismo clásico, a las masas las dirigía el comité central del Partido, ahora las ilumina la redacción del Periódico.
Así que en el diálogo sobre el auditorio “Che Guevara” y sus “legítimos dueños”, ambos gurús no resistieron la tentación de sondear profundo en busca del “tesoro de los mexicanos en el fondo del mar” y su “legitimo dueño”.
El texto de Adolfo Gilly, publicado completo por el Periódico, incluye una serie de preguntas, bien intencionadas, utópicas y casi tiernas.
La mejor planteada es la que seguramente menos atención recibirá: “Y finalmente una pregunta no menos significativa: ¿por qué exigir ahora a los zapatistas, amenazados de un golpe militar represivo en cualquier momento, que se agreguen a este movimiento mientras todos los partidos los abandonaron y mantuvieron en el Congreso de la Unión la exclusión de los indígenas y la negación de sus derechos en esta nación?”
Lo más probable es que en ese momento, el respetable le daba vueltas en el magín a los sesudos argumentos sobre el “legítimo dueño” del auditorio Che Guevara, y sus posibles implicaciones por analogía con el “legítimo dueño” de la banda presidencial y el legítimo dueño del “tesoro en el fondo del mar”.
Otras preguntas sí estaban como para que consten en la relatoría y pasamos a otro punto: “¿Cómo unificar las fuerzas de este lado en un frente plural por el petróleo; no por la Presidencia en 2012; no por las elecciones en 2009; no por la dirección o el control de este o aquel aparato partidario o sindical (y no sigo porque la lista de ambiciones e intereses particulares sería interminable)? “
No, maestro Gilly, le puedo asegurar que el frente de lucha por el “legítimo dueño” del “tesoro en el fondo del mar” es el mismo frente electoral permanente por la candidatura única del Periódico único, no peque usted de ingenuo.
Cualquier pronunciamiento sobre el tema será usado en favor de la candidatura de la esperanza o no será escuchado. Hasta ahora, por ejemplo, los artículos de Javier Sicilia en Proceso, de los mejores que se han escrito sobre el tema, no le han quitado una pluma a la candidatura, ni se la quitarán, ni es su intención. Simplemente, no les ponen atención.
Ante este fenómeno electoral de masas, no hay diferencia entre una bandera de lucha específica y una candidatura, son lo mismo, y personas como usted simplemente serán usadas como un aplauso más al candidato, pese a sus intenciones de introducir matices y reflexiones.
Piénselo, señor Gilly, cuando la derecha empresarial puso su espot televisivo comparando al Frente Amplio Progresista y su candidato “legítimo” con Hitler, uno de los recursos a los que apelaron los defensores del líder único (el de ahora) fue la reglamentación del IFE, es decir, lo defienden como candidato. Fue uno de los argumentos usados para retirar el espot, cancelando la difamación contra AMLO y sus seguidores, y también contra Hitler y sus seguidores, pues ambos debían estar justamente indignados.
Así que, señor Gilly y señor González Casanova, podemos asegurar que el auditorio “Che Guevara” seguirá siendo okupado por los chavos, y no lo volverán a monopolizar, al menos por un buen rato, las bases perredistas (algunas de ellas porriles) en Ciudad Universitaria. Y la bandera de “Pemex sí, Calderón no” seguirá siendo copyright de la candidatura para 2012, aunque los chuchos se quieran meter por una esquina en la foto.
Y lo más seguro es que el Periódico único para la candidatura única seguirá llevando petróleo a su molino.
Sin ir más lejos, veamos la nota de Hermann Bellinghausen en La Jornada de ayer domingo, la cual expone las palabras de un indígena purépecha del Congreso Nacional Indígena, es decir un compa de la Otra Campaña, ya que no es de la Convención Nacional Indígena, un membrete indigenista del candidato único, sino del Congreso Nacional Indígena, una organización que lleva años en la lucha autónoma. Y de la cual, el EZLN forma parte.
La nota fue cabeceada destacando el apellido de Carlos Salinas de Gortari y la referencia a la “reforma energética”, una bonita manera de llevar petróleo al molino de la candidatura de la esperanza.
Y eso es una forma de manipulación, porque Juan Chávez no sólo habla de la “reforma energética”, sino que hace un análisis mucho más amplio, por ejemplo: “los efectos privatizadores de las leyes de Áreas Naturales y de Protección, de Bioprospección (’para robar la sabiduría y patentar los conocimientos ancestrales de los pueblos’), Salud, Educación y Minería. Subrayó la relevancia negativa de la Secretaría de la Reforma Agraria, que a través de sus programas ‘busca la destrucción de la propiedad colectiva, sembrando ‘ejidos’ en territorios recuperados por los zapatistas con una regulación que permite su venta’.”
El delegado indígena Juan Chávez menciona también que “el Congreso mexicano negó el reconocimiento a estos pueblos y su autonomía, y definió a las comunidades ‘como entidades de interés público, no de derecho público; objetos y no sujetos’. Los zapatistas reafirman entonces el ‘derecho histórico’ a su autonomía y en 2003 constituyen las juntas de buen gobierno. Desde 2006, la Sexta Declaración de la Selva Lacandona significa la construcción de un nuevo proyecto de nación y una nueva Constitución.”
Y nada de ese amplio análisis se refleja en la cabeza del Periódico. Además, Bellinghausen, en un esfuerzo por resumir lo expresado en la participación purépecha en Grecia y la de CAPISE, informa que: “el objetivo del encuentro ‘es trabajar en común para detener la guerra en Chiapas y poner en relieve que Europa resiste también a través de la solidaridad’.”
Es un encuentro en Grecia en solidaridad con los zapatistas, cuyo objetivo es denunciar la guerra contrainsurgente paramilitar antizapatista. En ese contexto, un delegado del Congreso Nacional Indígena habla del avance neocolonial de la derecha (del cual el PRD se hizo cómplice al no aprobar los acuerdos de San Andrés, al aprobar leyes como la Monsanto, la ley Televisa, las reformas al Código Penal que violan derechos humanos, al no oponerse a la privatización del agua, etc.) y el Periódico único pone en la cabeza la referencia contra Salinas y la alusión a la “reforma energética”, dejando la lucha contra la militarización antizapatista en segundo plano.
Vea usted, señor Gilly, no solamente los impulsores de la candidatura única creen que todos están obligados a hacer lo que apoye a su candidato, sino que pueden torcer el sentido de las palabras y tratar de hacer, tramposamente, de un indígena de la Otra Campaña como Juan Chávez, una voz más en su coro.
Así, la intención de las palabras del purépecha de denunciar la contrainsurgencia en Chiapas y en México; y la de Hermann Bellinghausen, de informar del sentido amplio de la palabra del CNI en Grecia, quedan reducidas por el autor de las cabezas del Periódico a una voz más por el candidato.
Por cierto, y ya que hablamos del innombrable (Carlos Salinas), su reaparición en la escena, con libro y todo, justo en el momento en que la candidatura de la esperanza lo necesita como punching bag es ahora sí muy, pero muy sospechosa. Maravillosa sincronía, si fueran bailarines, sería una coreografía genial.
Una de dos, o la fama de muy inteligente, y muy zorro, del expresidente y exjefe de Camacho Solís es mentira y se trata de un tipo torpe, o peor aún, se trata de un tipo más zorro de lo que imaginamos y está apoyando la candidatura con su rol de maldito, como en la lucha libre. ¿Los rudos, los rudos, los rudos?
BRAVO JAVIER!! mE RECONCILIAS CON A HISTORIA DEL MOMENTO.
SI TENEMOS GENTE HERMOSA COMO tu, QUE PIENSA, ANALIZA Y LO
MAS IMPORTANTE ES QUE LO COMPARTES. todos aprendemos de todos.
nADIE DIJO PIO, CON EL PROBLEMA DEL AGUA, PORQUE NO TIENE UNA
FUERZA CORPORATIVA CON FINANZAS PARA EL “TRABAJO” ELECTORAL
He ahi, la importancia de defender el petroleo. ¡Lastima!
lo permitimos. Nos sentimos muy orgullosos los adherentes de
La Otra Chihuahua,que vayamos juntos. Recibe un beso de las
mamases de los detenidos desaparecidos de Chihuahua.