25
Jul
07

“No estoy desaparecido”, aclara Gabino Flores Cruz

Mediante un video se presenta el dorado de Villa
Bajo proceso diez campesinos nahuas libres bajo caución
Nunca hubo un pronunciamiento de la CEDH sobre la tortura
Javier Hernández Alpízar.–
Mediante un video enviado por correo electrónico, Gabino Flores Cruz, de la organización campesina Dorados de Villa, de Lomas del Dorado, municipio de Ixhuatlán de Madero, dio a conocer un comunicado de prensa aclarando que no está desaparecido.
Dirigiéndose “a la opinión pública, a los medios de comunicación, a las organizaciones defensoras de los derechos humanos’, Gabino Flores dice: “Les agradezco su valiosa difusión a la represión sufrida por los Dorados de Villa el 14 de junio. Y también por pedir mi presentación con vida. No estoy desaparecido. Me encuentro refugiado por cuestión de seguridad y porque estoy lesionado. Hago responsable al gobernador del estado de Veracruz y al presidente de la república de cualquier atentado a mi integridad física.”
El video muestra a Gabino Flores vestido con playera blanca y una gorra con visera de beisbolista, al fondo se ve sólo una pared ocre. En el comunicado, el dorado de Villa anuncia: “Pronto daré más información de la represión sufrida el 14 de junio, y agradezco a los medios de difusión. Por su comprensión muchas gracias.” Señala como fecha: “A 24 de junio de 2007, su servidor Gabino Flores Cruz”.
La Otra Campaña Huasteca– Totonacapan había dado a Gabino Flores Cruz por desaparecido desde el operativo policiaco que el 14 de junio desalojó a campesinos indígenas nahuas de un terreno en el lindero entre Lomas del Dorado y Tzocohuite. Tierras que los campesinos habían tomado el 10 de junio.
Fueron detenidas en ese operativo once personas. Una de ellas, Javier Islas Cruz, de la organización Red Unidos por los Derechos Humanos, de Poza Rica, quien después de ser golpeado y amenazado, fue llevado a tirar a Teziutlán, Puebla, tras lo cual envió un texto por internet en el que describe el violento desalojo, la tortura y el traslado a los penales de Benito Juárez y Villa Aldama, de donde lo subieron a una camioneta y lo dejaron, amenazado de muerte si decía algo, en un camino de terracería en Teziutlán.
Los otros diez detenidos son los campesinos nahuas Domingo Francisco Verónica, Pedro Gutiérrez Hernández, Basilio Villa Antonio, Severo Antonio Hernández, Enrique Flores Catarina, Daniel de la Cruz Antonio, Luis Francisco Martínez, Antonio Santiago Hernández, Audecio Santiago Hernández y Alicio Martínez Cruz.
Tras su defensa legal a cargo de la Comisión para la Defensa de los Derechos Humanos AC, por la abogada Ana María Vera Cid, y después de 20 días de reclusión en Centro de Readaptación Social de Villa Aldama “Pericles Namorado Urrutia”, en Cerro de León, Aldama, Ver., los diez campesinos nahuas lograron libertad bajo caución. Esta fue fijada finalmente en dos mil pesos por cada uno, la mitad de los cuales fueron pagados por el gobierno del estado. La liberación de los presos respondió a una amplia difusión del caso de los Dorados de Villa en medios locales, nacionales e internacionales de prensa.
Actualmente los diez campesinos están bajo proceso penal acusados por despojo “en agravio” de Karla Elizabeth Assad Faisal, representada por su madre Josefina Faisal Ramal, y también “en agravio” de Blanca Estela Faisal Ramal, Marco Antonio Faisal Ramal y Blanca Estela Faisal Ramal hija. Además los acusan de daños en agravio del Gobierno del Estado de Veracruz, desobediencia y resistencia de particulares y ultrajes a la autoridad en agravio del servicio público.
Los testimonios de los campesinos relatan los abusos policiacos, golpes y fabricación de delitos: “Conforme llegaron dispararon, me empezaron a disparar. Me entregué. Y ya de ahí nos agarraron, nos golpearon, nos trajeron hasta acá (el entrevistado se refiere a Villa Aldama, aunque la entrevista fue hecha en Jalapa minutos antes de su regreso a Lomas del Dorado). Nos pasaron a un lugar que no conozco, donde nos dieron agua, que nos laváramos, todo. Ya de ahí nos trajeron a Villa Aldama, nos empezaron a golpear. Nos dieron armas para tomarnos fotografías. El arma que tenían no sé, la verdad, desconozco de dónde la sacaron, nomás nos dieron que la agarráramos a fuerzas”.
– ¿Ustedes llevaron armas? “No, nosotros no.”
“Yo fui también golpeado”, dice el más joven, de 18 años. “Como le digo, vinieron unos policías, ya vinieron disparando, y ya de ahí, yo qué tuve que hacer. Ni modo de ir a pelear, eso, no, porque a mí me hubieran matado. Y sí fui golpeado por los policías, y pues ya aquí, también aquí no conozco muy bien. Y los golpes que me dieron casi no reaccionaba porque fue muy feo, y ya de ahí nos dijeron que hay que lavarnos las caras en… no sé muy bien, Benito Juárez. De ahí nos preguntaron los nombres y pues los dimos, pero ya con golpes también. De ahí ya nos formamos, de ahí nos trajeron de tres en tres, pero ya oscureciendo, ni supe por dónde nos trajeron. De ahí nos trajeron aquí en Villa Aldama. Nos tenían parados, nos pusieron unas armas, que yo desconozco. Nadie de nosotros traíamos, puro machete traíamos. Y de ahí nos tenían todos parados.”
“Todo el camino nos venían amenazando”, cuenta otro campesino, recién liberado: “Nos bajaron en Benito Juárez, como dicen los compañeros, porque todos veníamos ensangrentados. Nos lavamos la cara. Nos contamos que éramos once. Llegamos a Villa Aldama once compañeros. El compañero Javier de ahí de Villa Aldama nos dijeron que uno de nosotros se iba a ir, que lo iban a dejar libre. Y pues nosotros confiamos de que pues al menos él ya va a ir a decir a dónde estamos. Nunca nos imaginamos que hasta dónde lo iban a ir a tirar, y después de tres o cuatro días o una semana nos enteramos de que lo habían ido a tirar hasta Puebla y bien golpeado.”
Los traslados los hicieron en patrullas, tirados boca abajo, con los pies de los policías en el cuello. Y acerca de todo ello, nunca hubo un pronunciamiento de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, cuyo personal visitó a los presos y pudo verlos golpeados, uno de ellos con una bala en el glúteo. Incluso Nohemí Quirasco llegó a contestar a preguntas de la prensa inculpando a Gabino Flores y exonerando a los policías del estado, cuyos abusos están impunes.
Hasta el 20 de junio se sabía que el juez había solicitado órdenes de aprehensión contra Gabino Flores Cruz, Rogelio Ortiz Flores, Simón Peralta Hernández y Renato de la Cruz Pascual. Y a Javier Islas Cruz lo consideraban “libre bajo reserva”.



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